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Evangelio de hoy

Envío diario nº 4.792- Jueves 5-8-21

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Jueves 5 de Agosto de 2.021

Tiempo ordinario 18º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 16, 13-23

Jesús es el Cristo

13Viniendo Jesús a los términos de Cesarea de Filipo, (Jesús) preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? 14Ellos contestaron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías u otro de los profetas. 15Y Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? 16Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. 17Y Jesús, respondiendo, dijo: Bienaventurado tú, Simón Bar Jona, porque no es la carne ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre, que está en los cielos. 18Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. 19Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos. 20Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que Él era el Mesías.

21Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para sufrir mucho de parte de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y al tercer día resucitar. 22Pedro, tomándole aparte, se puso a amonestarle, diciendo: No quiera Dios, Señor, que esto suceda. 23Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: Retírate de mí, Satanás; tú me sirves de escándalo, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Jesús es el Cristo

¡Ya puedes decirlo!: ¡Jesús es el Cristo!, ya no hay motivo de silencio, todo se cumplió, ¡Jesús resucitó!

Y tú, ¿qué piensas hacer con tu vida de pecado; piensas cambiar esto?; ya sería hora de que le dieras una oportunidad a la FELICIDAD, sí, porque la felicidad está en saber tú, ¡tú!, que eres bueno, que haces el bien y vives lo correcto, porque tú eres el juez de ti mismo; tu conciencia te acusa, y ya va siendo hora de que cambies de conducta.

Te lo vengo diciendo hace años: ¡Dios te ama!

Y te pregunto ahora, ¿a qué esperas tú a amarle?; ¿cuánto más piensas tardar en vivir lo que Dios Padre quiere de ti?

Es hora de que cambies de vida, es hora de que hagas algo para ser FELIZ.

¡Todo depende de ti!, porque Dios, ya sabes que te ama; ahora sólo falta saber si tú lo amas a Él. ¿Le amas?….

P. Jesús

© copyright

Consejo nº 912

.-El esposo: Amada y bella, entre las flores, la más linda, la que me hace feliz un día, cada día, esa eres tú esposa mía.

P. Jesús

© copyright

Fiesta de la «Basílica de Santa María la Mayor»

Hoy 5 de agosto, se celebra la consagración de esta famosa Basílica construida por el Papa Sixto III, en el año 432, en recuerdo del Concilio de Efeso que en el año 431 había definido que María sí es Madre de Dios. Esta basílica ha sido remodelada y hermoseada durante siglos y su torre fue por mucho tiempo la más alta de Roma. 

Los inicios de esta famosa basílica se remontan a una antigua leyenda. Ésta señala que por revelación divina, un matrimonio italiano, profundamente piadoso y solidario, llegó a un paraje del Monte Esquilino el cual esta cubierto de nieve. El monte blanco era el lugar donde ellos debían erigir un templo dedicado a la Madre de Dios. 
Pronto, el templo mariano fue una instancia donde miles de feligreses de todas partes del mundo acudían para venerar y honrar con oraciones y cantos a la Virgen Madre que tomó el nombre de Virgen de las Nieves. 

Los católicos han tenido siempre mucha veneración por la Basílica de Santa María la Mayor, por haber sido el primer templo dedicado a Nuestra Señora en Roma, y porque la antigua leyenda de las nieves que cayeron en el sitio donde iba a ser construida, recuerda a los fieles que cuando lleguen los ardores de las pasiones y el fuego de las adversidades, la Madre de Dios puede traer desde el Cielo las nieves de las bendiciones Divinas que apaguen las llamas de nuestras malas inclinaciones y calmen la sed de los que ansían tener paz, santidad y salvación.

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Fiesta de la «Basílica de Santa María la Mayor»

Dios se hizo hombre, entonces siendo así, como es, la Virgen María es la Madre de Dios.

La Virgen María, es la  Madre de Dios, y al serlo y por serlo, Ella, la Madre de Dios consigue de Dios su Hijo, el Poder de pedirle lo que sea, que Él, Su Hijo Dios, se lo concede según la fe del creyente, y por esto, por la Madre de Dios, Dios hace milagros a quien con devoción y fe se lo pide, ya sea para ellos mismos o para otros.

Confiar en la Madre de Dios, creer en la Madre de Dios, amar a la Madre de Dios, esto es tener fe en el mismo Dios.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.791- Miércoles 4-8-21

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Miércoles 4 de Agosto de 2.021

Tiempo ordinario 18º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 15, 21-28

Una fe grande

21Saliendo de allí Jesús, se retiró a los términos de Tiro y de Sidón. 22Una mujer cananea de aquellos contornos comenzó a gritar, diciendo: Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David; mi hija es malamente atormentada por el demonio. 23Pero Él no le contestaba palabra. Los discípulos se le acercaron y le rogaron, diciendo: Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros. 24Él respondió y dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25Mas ella, acercándose, se postró ante Él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26Contestó Él y dijo: No es bueno tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perrillos. 27Mas ella dijo: Cierto, Señor, pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. 28Entonces Jesús le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como tú quieres. Y desde aquella hora quedó curada su hija.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Una fe grande

Una fe en Dios, en el Hijo de Dios, una fe verdadera, esa fe que cree y sabe que Jesús, por el poder de Jesucristo, Dios mismo, Jesús, Dios Uno y Trino, puede hacer lo que quiera. Con una fe así, tú, seas quien seas, pídele a Jesús milagros, y con amor te los concederá. Lo leemos en el Evangelio de hoy.

P. Jesús

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Consejo nº 911

.-La esposa: Mi Madre María, Ella me guía. Me dejo guiar por Ella, porque dijo “Sí” a Dios, como nosotros dos, nos dijimos “Sí”, uno el otro, en las promesas dadas al contraer matrimonio ante Dios y con los mismos deseos en los dos. Como Ella, María, le dijimos “Sí” a Dios, ese día, al decirnos “Sí” el uno al otro, tú para ser mi esposo, yo para ser tu esposa, en santo matrimonio.

P. Jesús

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San Juan Bautista Maria Vianney, Cura de Ars

Cura de Ars, nacido en Dardilly, cerca de Lyon, Francia, el 8 de Mayo de 1786; muerto en Ars el 4 de Agosto de 1859.; hijo de Matthieu Vianney y Marie Beluze.

En 1806, el cura de Ecully, M. Balley, abrió una escuela para aspirantes a eclesiásticos, y Juan María fue enviado a ella. Aunque era de inteligencia mediana y sus maestros nunca parecen haber dudado de su vocación, sus conocimientos eran extremadamente limitados, limitándose a un poco de aritmética, historia, y geografía, y encontró el aprendizaje, especialmente el estudio del latín, excesivamente difícil. Uno de sus compañeros, Matthias Loras, después primer obispo de Dubuque, le ayudaba en sus lecciones de latín.

Pero ahora se presentó otro obstáculo. El joven Vianney fue llamado a filas, al haber obligado la guerra de España y la urgente necesidad de reclutas a Napoleón a retirar la exención que disfrutaban los estudiantes eclesiásticos en la diócesis de su tío, el Cardenal Fesch. Matthieu Vianney intentó sin éxito procurarse un sustituto, de modo que su hijo se vio obligado a incorporarse. Su regimiento pronto recibió la orden de marchar. La mañana de la partida, Juan Bautista fue a la iglesia a rezar, y a su vuelta a los cuarteles encontró que sus camaradas se habían ido ya. Se le amenazó con un arresto, pero el capitán del reclutamiento creyó lo que contaba y lo mandó tras las tropas. A la caída de la noche se encontró con un joven que se ofreció a guiarle hasta sus compañeros, pero le condujo a Noes, donde algunos desertores se habían reunido. El alcalde le persuadió de que se quedara allí, bajo nombre supuesto, como maestro. Después de catorce meses, pudo comunicarse con su familia. Su padre se enfadó al saber que era un desertor y le ordenó que se entregara pero la cuestión fue solucionada por su hermano menor que se ofreció a servir en su lugar y fue aceptado.

Juan Bautista reanudó entonces sus estudios en Ecully. En 1812 fue enviado al seminario de Verrieres; estaba tan mal en latín que se vio forzado a seguir el curso de filosofía en francés. Suspendió el examen de ingreso al seminario propiamente dicho, pero en un nuevo examen tres meses más tarde aprobó. El 13 de Agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por Monseñor Simon, obispo de Grenoble. Sus dificultades en los estudios preparatorios parecen haberse debido a una falta de flexibilidad mental al tratar con la teoría como algo distinto de la práctica – una falta justificada por la insuficiencia de su primera escolarización, la avanzada edad a la que comenzó a estudiar, el hecho de no tener más que una inteligencia mediana, y que estuviera muy adelantado en ciencia espiritual y en la práctica de la virtud mucho antes de que llegara a estudiarla en abstracto. Fue enviado a Ecully como ayudante de M. Balley, quien fue el primero en reconocer y animar su vocación, que le instó a perseverar cuando los obstáculos en su camino le parecían insuperables, que intercedió ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, y que era su modelo tanto como su preceptor y protector. En 1818, tras la muerte de M. Balley, Vianney fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que el «cura de Ars» se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano. Algunos años después de llegar a Ars, fundó una especie de orfanato para jóvenes desamparadas. Se le llamó «La Providencia» y fue el modelo de instituciones similares establecidas más tarde por toda Francia. El propio Vianney instruía a las niñas de «La Providencia» en el catecismo, y estas enseñanzas catequéticas llegaron a ser tan populares que al final se daban todos los días en la iglesia a grandes multitudes. «La Providencia» fue la obra favorita del «cura de Ars», pero, aunque tuvo éxito, fue cerrada en 1847, porque el santo cura pensaba que no estaba justificado mantenerla frente a la oposición de mucha buena gente. Su cierre fue una pesada prueba para él.

Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas. No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países. Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque «las almas le esperaban allí». Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. Las personas más distinguidas visitaban Ars con la finalidad de ver al santo cura y oír su enseñanza cotidiana. El Venerable Padre Colin se ordenó diácono al mismo tiempo, y fue su amigo de toda la vida, mientras que la Madre Marie de la Providence fundaba las hermanas auxiliadoras de las ánimas del purgatorio por su consejo y con su constante aliento. Su dirección se caracterizaba por el sentido común, su notable perspicacia, y conocimiento sobrenatural. A veces adivinaba pecados no revelados en una confesión imperfecta. Sus instrucciones se daban en lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, pero que respiraban fe y ese amor de Dios que era su principio vital y que infundía en su audiencia tanto por su modo de comportarse y apariencia como por sus palabras, pues al final, su voz era casi inaudible.

Los milagros registrados por sus biógrafos son de tres clases:

. en primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos;
. en segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro;
. en tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.

El mayor milagro de todos fue su vida. Practicó la mortificación desde su primera juventud, y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes, humanamente hablando, para mantener su vida. Y aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia, y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.

El 3 de Octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado Venerable por Pío IX y el 8 de Enero de 1905, fue inscrito entre los Beatos. El Papa Pío X lo propuso como modelo para el clero parroquial.

En 1925, el Papa Pío XI lo canonizó. Su fiesta se celebra el 4 de Agosto.

SUSAN T. OTTEN
Transcrito por Gerard Haffner
Traducido por Francisco Vázquez

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Juan Bautista Maria Vianney, Cura de Ars

Pocos sacerdotes como San Juan Bautista María Vianney, Cura de Ars. Muchos sacerdotes van de santos, de prepotentes y les falta humildad. ¡No se han enterado de nada! No imitan a Cristo y no obedecen al Papa, su santidad brilla por su ausencia y, ¿por qué?; porque son instruidos, son inteligentes, tienen salud y meritos humanos para poder ser respetados. San Juan Bautista María Vianney no quería matar a nadie en la guerra, no le entraba el latín y le costaba aprender las otras materias, pero era hombre de fe, de caridad. Dejad que lo repita nuevamente: Era hombre de fe, de caridad.

Hay quien dice tener fe y escribe mucho sobre ella, pero no tiene caridad y la fe sin caridad no es fe, es instrucción literaria, es soberbia.

La gran caridad del Cura de Ars, era salida de su fe viva, de sus obras de fe y no de palabras y palabras. Él amaba a Dios y amaba el sacramento recibido del sacerdocio y lo vivía unido al mismo Cristo Sacerdote; los dos hacían uno, los dos iban a una: A servir al necesitado, al pobre de espíritu, al que necesita de un Padre y necesita de un Hermano y un Amigo, de una Madre y de la familia Católica: Los Santos, las Almas del Purgatorio, los Santos Ángeles y los fieles consagrados y guiados por el Espíritu Santo. El Cura de Ars, San Juan Bautista María Vianney, tenía el don, la gracia, de unir a una persona que le pedía ayuda y se confesaba con él, a la Comunión de los Santos.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.790- Martes 3-8-21

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Martes 3 de Agosto de 2.021

Tiempo ordinario 18º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 14, 22-36

¡Señor, sálvame!

22Obligó luego (Jesús) a los discípulos a subir en la barca y precederle a la otra orilla, mientras Él despedía a la muchedumbre. 23Una vez que la despidió, subió a un monte apartado para orar, y llegada la noche, estaba allí solo. 24La barca se había alejado de la tierra muchos estadios azotada por las olas, pues el viento le era contrario. 25En la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar. 26Al verle ellos andar sobre el mar, se turbaron y decían: Es un fantasma. Y de miedo comenzaron a gritar. 27Pero al instante les habló Jesús, diciendo: Tened confianza, soy yo; no temáis. 28Tomando Pedro la palabra, dijo: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. 29El dijo: Ven. Bajando de la barca, anduvo Pedro sobre las aguas y vino hacia Jesús. 30Pero, viendo el viento fuerte, temió, y, comenzando a hundirse, gritó: Señor, sálvame. 31Al instante Jesús le tendió la mano, le agarró, diciéndole: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? 32Y subiendo a la barca se calmó el viento. 33Los que en ella estaban se postraron ante Él, diciendo: Verdaderamente, tú eres Hijo de Dios.

34Terminada la travesía, vinieron a la región de Genesaret, 35y, reconociéndole los hombres de aquel lugar, esparcieron la noticia por toda la comarca y le presentaron todos los enfermos, 36suplicándole que les dejase tocar siquiera la orla de su vestido, y todos los que la tocaban quedaban sanos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

¡Señor, sálvame!

“¡Señor, sálvame!” Eso gritan muchos casados, muchos que contrajeron matrimonio en medio de la tormenta de un noviazgo inseguro y plagado de infortunios, pero la pasión de la tormenta en el mar, les hizo querer nadar sobre las aguas, y sin Dios, ¡se hundieron!

Amigos, hijos de Dios, este mes, tal y como os anuncié, las meditaciones del evangelio son oportunas para hablar del matrimonio, de los que quieren casarse bien, sin naufragar, sin tener que gritar llenos de dolor, cuándo ya es tarde: “¡Señor, sálvame!” Y sí, expresamente lo he puesto en masculino, porque es el hombre, aun hoy, quien propone con firmeza el matrimonio. Puede la mujer querer casarse, pero si el hombre no cede; no hay boda; así que también es el hombre el más responsable del fracaso matrimonial, y a él van dirigidas mis siguientes palabras: Sé de Cristo y navega en el mar de la confianza puesta en Aquel que te salva de todo mal, si navegas con Él; si sales a la mar, a la vida, con Él, no naufragarás. Dios debe de ser tu Rey, y la Virgen María, tu Reina.

Muchos fracasan en el matrimonio porque no aman a la Virgen María, porque no han confiado a Ella la intercesión de su vida.

Claro que hay mujeres que engañan, porque en la debilidad está la mentira, pero además de las palabras, uno tiene que ver, que observar la vida real de la mujer: ¿qué hace?, ¿qué ha hecho?

Sí, también hay hombres que mienten, y también una mujer debe de preguntarse si las obras, si la historia de este hombre en cuestión, tienen en su haber la práctica de sus palabras; ¡hay muchos charlatanes, hijas de María!

Ambos, a los dos os pido, que busquéis ante todo en el otro LAS OBRAS DE SU FE; así no tendréis que pedir socorro.

“¡Señor, sálvame!”; y Jesús responde: “-Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?” Uno no puede dudar de que con Dios todo lo bueno lo ha de lograr en este mundo, incluso el caminar sobre las aguas.

Con Dios todo se puede, incluso hacer una buena boda. El matrimonio es otra cosa; primero hay la boda, luego vendrán los días del matrimonio, que serán mejores o peores, depende de cómo haya sido la boda. Mañana te lo explico, mi querido hijo, mi querida hija. Estoy convencido de que este mes, muchos más vendrán a leerme para saber y comprender. Que todo sea para mayor gloria de Dios, al que amamos, el que salva al náufrago.

P. Jesús

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Consejo nº 910

.-El esposo: Dios nos prueba en la vida, y me ha dado tu cariño, oh esposa mía, para descansar con tu visión positiva de que todo es providencial y de que algún bien saldrá de tanto mal. Tu confianza en la Providencia, el buscar una solución en hacer la voluntad de Dios, me hacen amarte más cada día; oh mi amor de buena niña que confía siempre en la Virgen María.

P. Jesús

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Beato Agustín, Obispo de Lucera

Agustín Gazotic nació en Trogir, ciudad de la Dalmacia, en 1260. Tomó el hábito de los frailes predicadores antes de cumplir los veinte años. Estudió en la Universidad de París. El beato predicó con gran fruto a sus compatriotas y fundó en su patria varios conventos de su orden, a los que dio por lema las palabras de San Agustín: «Desde que estoy al servicio de Dios no he conocido hombres más buenos que los monjes que viven santamente, pero tampoco he conocido hombres más malos que los monjes que no viven como debieran». 

Fue enviado a Hungría, donde conoció al cardenal Nicolás Boccasini, legado pontificio, quien sería más tarde Papa con el nombre de Benedicto XI. En 1303, el cardenal Boccasini consagró al Beato Agustín obispo de Zagreb, en Croacia. 

El clero y toda la diócesis de Zagreb necesitaban urgentemente una reforma. El beato reunió varios sínodos disciplinares, cuyos cánones puso en ejecución en frecuentes visitas pastorales y fomentó las ciencias sagradas y el estudio de la Biblia mediante la fundación de un convento de la Orden de Santo Domingo. Además, asistió al Concilio ecuménico de Vienne (1311-12). A su retorno, sufrió la persecución del gobernador de Dalmacia, Miladino, contra cuya tiranía y exacciones había protestado. 

Tras de regir durante 14 años la diócesis de Zagreb, el beato fue trasladado a la sede de Lucera, en la provincia de Benevento. Ahí trabajó por desarraigar la corrupción moral y religiosa que los sarracenos habían dejado tras de sí. 

El beato poseía el don de curar a los enfermos. Su muerte ocurrió el 3 de agosto de 1323. Su culto fue oficialmente confirmado en 1702.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Beato Agustín, Obispo de Lucera

Hermanos, los santos lo saben y no lo esconden; no hay hombres más buenos que los que aman a Dios y cumplen las reglas de su orden o de sus deberes, si son casados o sacerdotes o, siendo laicos, aman a sus padres cumpliendo el cuarto mandamiento de la Ley de Dios, pero, si no cumplen, son los más malos de todos los hombres, más que los mismos mundanos y no porque esos no saben lo que hacen y ellos sí, sino por la sutileza de sus fechorías.

Ha habido santos, como el Beato Agustín, Obispo de Lucera, que curaba cuerpos y procuraba poner disciplina y orden en las almas de los que libremente se consagraban a Dios en una vida religiosa que luego no cumplían y muchas veces no dejaban cumplir.

Siempre, en las historia de la Iglesia Católica se ha necesitado de santos reformadores, porque la vida de piedad a veces es demasiado fácil, no tienen que esforzarse por comer y eso trae malas tentaciones y ocios, en los que Satanás se cierne, y gana a las almas para sí y las pierde de Dios. La vida de oración continua es para los elegidos de Dios que deben profesarla, y la vida de trabajo es para las almas muy tentadas; les ayuda y les salva.

Oración y trabajo, es a veces la necesitad espiritual de algunos santos futuros, que sólo la oración los lleva al pecado. Cada quien se sabe su condición y todos pueden y deben pedir dirección al Espíritu Santo, y no engañarlo ni dejarse engañar, y contar con el asesoramiento de almas privilegiadas como son los sacerdotes y en los momentos de la confesión, dentro del mismo confesonario.

P. Jesús

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 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS

143 Por la fe, el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntad a Dios. Con todo su ser, el hombre da su asentimiento a Dios que revela (cf. DV 5). La sagrada Escritura llama «obediencia de la fe» a esta respuesta del hombre a Dios que revela (cf. Rm 1,5; 16,26).

Meditación:

– CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS

Dios dice, y el hombre, tú, cumples; esto es amor.

P. Jesús

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