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Evangelio de hoy

Envío diario nº 4.229- Domingo 19-1-20

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Domingo 19 de Enero de 2.020

Tiempo Ordinario /2º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 1, 29-34

Los fariseos quieren saber

29Al día siguiente (Juan) vio venir a Jesús y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30Este es aquel de quien yo dije: Detrás de mí viene uno que es antes de mí, porque era primero que yo. 31Yo no le conocía; mas para que Él fuese manifestado a Israel he venido yo, y bautizo en agua.

32Y Juan dio testimonio, diciendo: Yo he visto el Espíritu descender del cielo como paloma y posarse sobre Él. 33Yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu y posarse sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo. 34Y yo vi, y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Los fariseos quieren saber

Esta voluntad que ven en ti, este vivir recto y perfecto, hace que los fariseos vengan a ti y te pregunten: “¿quién eres?”.

Y tú sabes que no eres perfecto, sabes que tienes el ideal de Jesús como referencia de tu vida, pero que no eres perfecto, y sufres, porque, vamos a ver… dime: ¿quién eres tú?

Ay, pobre corazón que palpita en la sabiduría de saber quién quieres ser, pero que no eres siempre; ¿cómo puedes contestar entonces a los que desean una respuesta?; preferirías que te dejaran en paz, que te dejaran vivir tu vida, esa que está llena de intentos de seguir a Jesús, con descontentos propios del alma que sabe que quiere y que no siempre puede.

¿Por qué no callan estos fariseos?… ¿qué les importa tu vida?…

Pero ellos insisten, quieren tu humillación, que no es lo mismo que tu humildad, quieren que te sientas triste y avergonzado, porque ¡tantas veces has fracasado en tu búsqueda de la santidad!

Hijo-a, no tienes por qué contestarlo todo, y menos las preguntas de los fariseos; sé humilde y diles: ¿quiénes sois vosotros, con autoridad, para preguntar las cosas íntimas de un alma pecadora que quiere amar a Dios, a hora y a deshora?…

Y callarán,

sólo por una breve temporada. (Sonrío con paz, conociendo bien a la persona humana). Volverán a preguntarte, y tú volverás a sentirte mal; pero escucha, hijo-a, lo importante es lo que le vas a contestar al Dios vivo cuando llegue tu hora, como llegará también a los demás. Así que tómatelo bien, todas estas preguntas de los fariseos son, simplemente, cosas humanas que los humanos tienen que pasar y pasan, nada más.

Paz y alegría.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 1.806

.-La razón de tu optimismo es que has puesto tu vida en manos de Él, de Dios.

P. Jesús

© copyright

San José Sebastián Pelczar

Obispo de Przemyśl
Fundador de la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús

José Sebastián Pelczar nació el 17 de enero del 1842 en la pequeña ciudad de Korczyna, cerca de Krosno al pie de los montes Cárpatos. Pasó la niñez en su ciudad natal, creciendo en una atmósfera de fe profunda que sus padres Adalberto Pelczar y Marianna Mięsowicz le inculcaron. Estos, viendo que su hijo tenía aptitudes extraordinarias para el estudio, al terminar los dos años de escuela popular en Korczyna, lo enviaron a Rzeszów para continuar sus estudios.
Ya de estudiante tomó la decisión de entregar su vida al servicio de Dios, como lo expresa en su diario: “Los ideales de la tierra palidecen, el ideal de la vida lo veo en el sacrificio y el ideal del sacrificio en el sacerdocio”. Al terminar el sexto curso, entró al Seminario Menor y en el año 1860 empezó los estudios de teología en el Seminario Mayor de Przemyśl.

Después de la ordenación sacerdotal (17 de julio de 1864), trabajó en la parroquia de Sambor durante año y medio y luego fue enviado a Roma (1866-1868) donde estudió a la vez en dos universidades, Collegium Romanum (hoy Universidad Gregoriana) y en el Instituto de san Apolinar (hoy Universidad Lateranense), donde profundizó sus conocimientos y fortaleció su gran amor a la Iglesia y a su cabeza visible, el Papa. Después, al regresar a su patria, trabajó como profesor en el seminario de Przemysl, y luego durante 22 años en la Universidad Jagelónica de Cracovia. Como profesor y decano de la Facultad de Teología, gozaba de estima y grande fama como hombre culto, buen organizador y amigo de los jóvenes. Como reconocimiento a sus valores, le confiaron la dignidad de Rector del Almae Matris de Cracovia (1882-1883).

Deseando realizar el ideal de “sacerdote y Polaco, que trabaja con devoción por su pueblo”, el sacerdote Pelczar no limitaba su actividad al campo de la ciencia, sino también al trabajo social y caritativo. Fue miembro activo de la Asociación de san Vicente de Paúl y de la Asociación de la Educación Popular. Durante los 16 años que fue presidente de la Asociación de la Educación popular, fundó numerosas salas de lectura y bibliotecas. Esta Asociación promovió numerosas charlas gratis, editó y distribuyó entre el pueblo más de cien mil libros y abrió una escuela para las empleadas del servicio doméstico. En 1891, por iniciativa suya, se creó “La Fraternidad de la Inmaculada Virgen María, Reina de Polonia”, que además de los fines religiosos tenía una dimensión social: se ocupaba de la protección de los artesanos, de los pobres, de los huérfanos y empleadas del servicio doméstico (de las empleadas enfermas y las que no tenían trabajo).

Viendo en los problemas de su tiempo, un signo de la voluntad de Dios , fundó en el año 1894, en Cracovia, la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, siendo su fin la proclamación del Reino del Amor del Sagrado Corazón de Jesús. Fue su deseo que las Hermanas fueran signo e instrumento de este amor para con las jóvenes, enfermos y todos los que necesitasen cualquier tipo de ayuda.

En el año 1899 fue nombrado Obispo auxiliar y un año mas tarde, después de la muerte del Monseñor Ł. Solecki, fue Obispo de la diócesis de Przemyśl. Durante los 25 años de su ministerio episcopal, se dio a conocer como un valiente pastor, celoso por el bien de las almas a él confiadas.

A pesar de su debilitada salud, Mons. Pelczar seguía desempeñando actividades religiosas y sociales. Para animar a los fieles a mantener y renovar la fe, visitaba frecuentemente las parroquias, se preocupaba además por la dimensión moral e intelectual del clero, dando a la vez ejemplo de una profunda piedad que se expresaba en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Madre de Dios. Tenía gran devoción al Santísimo Sacramento e invitaba a los fieles a participar en las celebraciones eucarísticas. Gracias a sus diligencias, aumentó el número de nuevas iglesias y capillas, también fueron restaurados muchos templos. No obstante las difíciles circunstancias políticas, realizó tres sínodos diocesanos, organizando en unas normas legislativas diferentes iniciativas, dándoles mayor apoyo y asegurando su estabilidad.

El obispo José Sebastián conocía las necesidades de sus fieles y rodeaba de cuidados a los más pobres de su diócesis. Las guarderías para los niños, los comedores populares para los pobres, los refugios para los que no tenían casa, la preparación en las labores domésticas para las jóvenes, las becas para los seminaristas sin recursos económicos, son algunas de las obras existentes debidas a su iniciativa. Se compadecía de las injusticias sufridas por los trabajadores, y se dedicó con empeño por solucionar algunos problemas de su tiempo como la emigración y el alcoholismo. En sus cartas pastorales, en los artículos publicados y en otros escritos subrayaba la necesidad de respetar estrictamente la enseñanza social del Papa León XIII.

Dotado copiosamente por Dios, no desperdiciaba los talentos recibidos sino que los desarrollaba y multiplicaba. Una de las pruebas de su increíble laboriosidad son sus numerosos escritos que contienen obras teológicas, históricas, libros sobre la ley canónica, manuales, devocionarios, cartas pastorales, charlas y homilías.

Monseñor Pelczar murió la noche del 27 al 28 de marzo de 1924. Quedó en la memoria de la gente como hombre de Dios que, a pesar de los tiempos difíciles que le tocó vivir, cumplió siempre su voluntad. El profesor, P. Antonio Bystrzonowski, discípulo y sucesor del prof. Pelczar en la cátedra universitaria, el día de su entierro dijo: “El difunto Obispo de Przemyśl unía en sí las más bellas cualidades y talentos: un celo apostólico y un espíritu de iniciativa llevado a la práctica con energía. La luz de una gran sabiduría, tal vez más grande por sus virtudes. Monseñor, brillaba como modelo y ejemplo de un trabajo extraordinario unido a un entusiasmo juvenil”.

El 2 de junio del 1991, durante su IV peregrinación a Polonia, el Santo Padre, Juan Pablo II beatificó al Mons. José Sebastián Pelczar en Rzeszów. Las Reliquias del Beato se encuentran en la catedral de Przemyśl. En Cracovia el beato José Sebastián es venerado, de modo especial, en la iglesia de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, donde se encuentra la capilla a él dedicada. Su memoria se celebra el 19 de enero.

Fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el domingo 18 de mayo de 2003.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San José Sebastián Pelczar

Amado por Dios, la Santísima Trinidad, un sólo Dios, fue san José Sebastián Pelczar, que fundó, escribió, ayudó; hizo de su vida una obra de Dios.

P. Jesús

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Domingo, 24 de julio de 2.011

A ti, que no sabes cómo predicar el evangelio si también dudas:

Si dudas no puedes predicar el evangelio, debes vivirlo, y, mientras vayas viviéndolo, Dios te llenará de fe, por tus obras, y luego podrás predicar.

Lo que sí puedes hacer, es PROPAGAR el evangelio, que no es lo mismo que predicarlo. Sé que me has comprendido perfectamente.

Sabiendo que dudas, debes fortalecer tu fe cumpliendo obedientemente con ella, sin cuestionarte nada, dejándote llevar por tu deber, el de rezar, el de cumplir con todos y cada uno de los mandamientos, y de usar de los sacramentos. Haz esto un año, viviendo en Gracia de Dios, y si lo cumples, si obedeces sin cuestionarte nada, haciendo como el hijo pequeño que obedece y cumple con su deber de hijo al Padre, que le pide se porte bien; y, ¿qué hay de malo en ello, en hacer las cosas bien y ser bueno?, nada de malo hay; entonces no hay dudas que hagan dudarte de hacer el bien, pues hazlo; haz el bien que Dios Padre te pide, y si te despistas y pecas, que lo vas a hacer, y que por eso Dios dejó a su Iglesia los sacramentos, en este caso, el de la penitencia, el de la confesión, entonces, ¡utilízalo!, y lo utilizas cuantas veces te haga falta, y lo antes posible; ¡no vivas en pecado!; no vale la pena vivir sufriendo cuando tienes a mano la confesión y por ella recibes la consolación de Dios Espíritu Santo; ¡déjate consolar, no seas soberbio!, vive en paz, amor y alegría, y eso lo dan los sacramentos; confía en ellos, son de fiar; no han hecho mal a nadie, NUNCA JAMÁS, al contrario, todo el bien que deseas y quieres, tanto para ti como para los demás, te llega por ellos, los sacramentos. Así que dale un voto de confianza a Dios, y ¡úsalos!, ¡disfruta de recibir Amor, el Amor con que Dios te Ama!, eso dan los sacramentos: Amor de Dios. ¿Lo quieres?, ¿quieres recibir, sentir, vivir, el Amor de Dios en ti?, entonces, usa de los Sacramentos, y ¡adelante con tu vida de fe!

Pasado el tiempo, hijo mío, hija mía, las obras de tu obediencia a Dios Padre, imitando en todo a Cristo, Jesús, te darán confianza y serenidad, y verás la vida como lo que es: maravillosa, y amando la vida de verdad, podrás predicar el evangelio; por tu fe.

Es fácil. Haz la prueba.

Vivirás mejor y teniendo más calidad de vida, la alegría del vivir te quitará las dudas, porque dudas ya que no eres feliz. Serás feliz cuando obedezcas a Dios Padre, mi pequeño-a hijo-a de Dios. Deja que Dios te Ame.

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

 

Envío diario nº 4.228- Sábado 18-1-20

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Sábado 18 de Enero de 2.020

Tiempo Ordinario /1º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 2, 13-17

Vocación de Leví

13(Jesús) Salió de nuevo a la orilla del mar, y toda la muchedumbre se llegó a Él, y les enseñaba. 14Al pasar vio a Leví el de Alfeo sentado al telonio, y le dijo: Sígueme. Él, levantándose, le siguió. 15Estando sentado a la mesa en casa de éste, muchos publicanos y pecadores estaban recostados con Jesús y con sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. 16Los escribas y fariseos, viendo que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: ¿Por qué es que come y bebe con publicanos y pecadores? 17Y oyéndolo Jesús les dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; ni he venido yo a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Vocación de Leví

Dios, también, a los esposos, a los que tienen vocación al santo matrimonio, se casen o no, los quiere santos.

Dios te dice a ti: “Sígueme”.

P. Jesús
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Consejo nº 1.805

.-No estés triste, ¡no te lo permitas!, Dios te quiere más optimista.

P. Jesús

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San Leobardo, Recluso

Nació en Auvernia. Se entregó al estudio y consagraba su tiempo libre a estudiar algunos salmos de David. Se preparaba así al servicio de Dios con la práctica de la oración.

Luego de la muerte de sus padres y de traspasar sus compromisos matrimoniales a su hermano menor, Leobardo marchó a la tumba de San Martín, donde después de haber orado prolongadamente, se fue a encerrar cerca de la abadía de Marmouituer y se instaló en una celda.

Se dedicó a fabricar pergaminos para escribir los pasajes de la Biblia y de los salmos que se les escapaban de la memoria. Ante algunas dificultades que tuvo con otro morador, el santo encontró en los libros dejados por Gregorio de Tours, todos los medios necesarios que lo conducían a su salvación y a la santificación de los demás, pues Dios le concedió el don de los milagros, a favor de quienes venía a visitarlo. Murió en el año 593.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Leobardo, Recluso

 

Cada santo tiene su vida, tiene su propia vida, sus propias circunstancias, pero todos tienen algo en común: su humildad, su alegría interior, paz y amor, porque los dones del Espíritu Santo, son los que Dios da y el santo acepta como regalo de Dios. El santo sabe que todo lo que tiene de bueno es de Dios, Dios se lo da como regalo de su amor; por eso hermanos, cuando alguien me viene con problemas, con sus problemas personales y me pide la solución, le doy la única que hay para el hombre, la de ponerse en manos de Dios, la de hacerse niño y pedirle a Papá Dios que lo enseñe a caminar, y a Mamá María que lo sustente con su amor maternal, y que él, tú, sólo tengas en la mente tu intención de hacer la voluntad de Dios, sea cual sea; que toda voluntad de Dios es el bien. Recuerda eso: el bien en los pensamientos, en los medios y en el fin; donde el bien no está, no está Dios: y sin Dios, ¿quién está entonces? El Maligno: Satanás. Así lo han sabido siempre los santos, y por eso la humildad preside y es el trono de la santidad, allí donde se asientan las demás virtudes, allí donde los dones del Espíritu Santo hacen de tu vida un espejo de Cristo, como ocurrió con san Leobardo.

Los santos nos enseñan, como tú enseñarás a otros.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.227- Viernes 17-1-20

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Viernes 17 de Enero de 2.020

Tiempo Ordinario /1º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 2, 1-12

Curación de un paralítico

1Entrando (Jesús) de nuevo, después de algunos días en Cafarnaúm, se supo que estaba en casa, 2y se juntaron tantos, que ni aun junto a la puerta cabían, y Él les hablaba.3Vinieron trayéndole un paralítico, que llevaban entre cuatro.4No pudiendo presentárselo a causa de la muchedumbre, descubrieron el terrado por donde Él estaba, y, hecha una abertura, descolgaron la camilla en que yacía el paralítico. 5Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6Estaban sentados allí algunos escribas, que pensaban entre sí: 7¿Cómo habla así éste? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? 8Y luego, conociéndolo Jesús, con su espíritu, que así discurrían en su interior, les dice: ¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? 9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y vete? 10Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados — se dirige al paralítico —, 11yo te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 12El se levantó, y, tomando luego la camilla, salió a la vista de todos, de manera que todos se maravillaban, y glorificaban a Dios diciendo: Jamás hemos visto cosa igual.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Curación de un paralítico

Jesús demostró que era Dios, perdonó los pecados del paralítico, de la misma manera que curó su cuerpo; y lo hizo delante de muchos, delante mismo de los escribas, esos que intentaban encontrar algo malo en Dios. Y no es malo que Dios perdone los pecados, al contrario, todos necesitamos que nuestros pecados sean perdonados, para que así podamos ir al Cielo después de morir. Acordaos que Jesús, después de su muerte, resucitó y lo vieron vivo cientos de personas que dieron testimonio de esta verdad; entonces, ¡ten paz!, porque tu destino cristiano, es morir y resucitar. ¡Créetelo!, que es de fe. Y siendo de fe, ¡no hay más que hablar, porque se cumple y se cumplirá contigo, por tu fe en Jesús! ¡Ánimo, que si vas a morir, como todos, vas a resucitar como Jesús, si eres suyo, y lo eres. Lo sé. Entonces, no temas a la muerte, porque la muerte fue vencida por Dios Hijo, Jesucristo, que vino al mundo a redimirnos, a salvarnos. ¿Quieres resucitar tú también? Sí, sé que quieres; entonces, cree en tu fe, que es verdadera: hay testigos y hay la Palabra de Dios que lo dice varias veces en lo que quedó escrito. Recuerda al buen ladrón. Ves, otra vez tengo razón: Tú vas a resucitar después de morir, así que muere en paz. No puedes vivir para siempre; nadie lo ha hecho ni nadie lo hará; la vida del hombre tiene unos años y luego muere; no se puede hacer nada para cambiar esto, pero sí que puedes cambiar tu destino, sí que puedes resucitar como lo hizo Jesús; ¿cómo?, pues creyendo en Él, imitándolo en todo; sí, sé que es difícil, ¡es verdad! Te lo diré mejor: esforzarte en imitarlo en todo, sobre todo en la obediencia de su fe, de que su Padre Dios, en todo lo que pide, siempre da la salvación; y Jesús, como tú, murió, sí, lo sabes, sabes que Jesús sufrió mucho y murió en la Cruz, y sabes que luego resucitó; eso también lo sabes. Entonces, mantente lleno de fe, porque tú vas a resucitar con Él. ¡Seguro! Sé que tienes miedo a la muerte; Jesús también temía y sufría, pero hay cientos de testigos que lo vieron vivo luego; ¡fíate de la verdad de los buenos! Fíate de la palabra de Dios. ¡Tú vas a resucitar! ¡Tú!

¡Aleluya!

Y la Virgen te espera, y te esperan en el Cielo, tu Ángel de la Guarda, tus seres queridos que han muerto antes que tú, ¡volverás a verlos! Allí van a estar y ya para siempre jamás; no habrá más separaciones, no habrá más dolor ni angustia, porque Jesús, el Redentor, te espera en el Cielo para abrazarte y no dejarte jamás sólo; allí, ¡por fin! Allí verás a Dios, y ya no temerás nunca más nada, y esperarás a los que tanto amas y que van a venir, porque todos vamos a pasar por esta muerte que es el paso a la felicidad. No temas a la muerte, ¡Jesús la venció! Y ahora es la puerta al lugar más maravilloso del mundo, ¡a Dios!

Oh, amados, oh, amados, vamos a vivir para siempre, tú, yo, y todos los que amas y has amado. Tenemos una cita, el Cielo. ¡Vas a ir al Cielo, amado mío, amada mía! Por eso soy sacerdote, para que todos los que queráis, podáis ir al Cielo. Ten fe, usa de los sacramentos, ¡que Dios te ama! Anda, anda, no seas perezoso, no me seas perezosa, porque ¡vas a ir al Cielo!, y, ¡para siempre! Coge el billete: Bautízate, cree, ten fe y vive haciendo buenas obras, las obras de tu fe.

¡No tengas miedo a la muerte! ¡Vas a resucitar!

P. Jesús
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Consejo nº 1.804

.-Dale una sorpresa a Dios, renuncia al pecado, por su Amor, con su Amor.

P. Jesús

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San Antonio Abad

Nació en una población del alto Egipto, al sur de Menfis, el año 251. Antonio se retiró a la soledad siguiendo el ejemplo de un anciano ermitaño de los alrededores. El trabajo manual, la oración y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupación. A los 54 años de edad, hacia el año 305, abandonó su celda en la montaña y fundó un monasterio en Fayo. El monasterio consistía originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por san Antonio estaban concebidas de igual manera. Más tarde, fundó otro monasterio llamado Pispir, cerca del Nilo.

San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfección, que consiste en el amor de Dios, con la mortificación. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada mañana que tal vez no vivirían hasta el fin del día, y que ejecutaran cada acción, como si fuera la última de su vida. “El demonio-decía- teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la cruz”.

Hacia el año 355, hizo un viaje a Alejandría a petición de los obispos para refutar a los arrianos. Ahí predicó la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos “que adoran y sirven a la creatura más bien que al Creador”, ya que hacían del Hijo de Dios una creatura.

Murió en el año 356, a la edad de 105 años. Parece que en 561, sus restos fueron descubiertos y trasladados a Alejandría, después a Constantinopla, y finalmente a Vienne de Francia. Las imagenes representan generalmente a San Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La liturgia bizantina invoca el nombre de San Antonio en la preparación eucarística, y el rito copto.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Antonio Abad

 

San Antonio, santo de santos, hombre prudente y sabio, hombre de fe basada en el amor a la bendita Madre de Dios, a la que veneraba y tenía como suya; Ella lo consolaba, ella lo cuidaba y por eso vivió tanto, porque cuando una Madre cuida de su hijo, es un consentido del Padre. Todos los que queráis vivir muchos años para servir a la humanidad, pasando por el amor total e integral a la Divinidad un sólo Dios, acudid a María, dejad que Ella os adopte legalmente; no la veáis lejos, sino cerca, muy cerca, como lo que es tu verdadera Madre.

San Antonio, abad, pudo sobrevivir en su soledad porque no estaba solo, porque en el corazón de Antonio estaba la relación de amor total y pleno a esa Madre que Dios nos dio a cada uno de nosotros, de esa Madre que siempre te ve niño, que siempre está pendiente de ti y que en todas tus cosas se implica y te ayuda para que puedas hacerlas siguiendo la voluntad de Dios Padre, como hizo con su verdadero hijo Cristo, Dios Hijo.

Fíate de la Madre de Dios, de María, como lo hizo Jesús y triunfó: Resucito; nos Salvó, ¡triunfó!

Si tú quieres triunfar en tu vida, si tú quieres tener éxito en toda ella, deja que una Mujer que te ama sea tu ayuda, tú consejera, tú intercesora delante Del que todo lo puede, del Todopoderoso Amor que es Dios.

La clave de todo éxito humano es María.

P. Jesús

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No es cuestión de no sufrir

No es cuestión de no sufrir,

es cuestión de saber sufrir.

Desde que Adán y Eva mordieron la manzana;

el sufrimiento existe en el mundo,

nadie se hace desconocedor de él.

Todo el mundo sufre por una cosa u otra.

Cristo Mismo sufrió por ti,

porque sólo sufriendo podía salvarte y darte la felicidad Eterna.

Acepta que la Felicidad Eterna, es eso: La felicidad Eterna y no la terrena.

Aquí en la tierra, puedes ser feliz

¿Cómo?

Amando a Dios sobre todas las cosas,

con toda el alma,

y aceptando el sufrimiento.

Cuando se sabe aceptar la cruz, el dolor

que Dios permite que cargues para que llegues a santo;

se es feliz en la tierra.

Dios permite este dolor, esta cruz que te duele,

porque te conoce y sabe que tú puedes cargar con ello,

porque es bueno y necesario para tu felicidad eterna.

Entonces…

¿Por qué sufrir mal?

Sufre bien,

porque este dolor,

esta espina que ahora te molesta,

será causa de tu alegría en el Cielo.

¿Ves?

Ahora ya puedes sufrir en paz.

Puedes abandonarte a Dios.

Pues entiendes que si aceptas el dolor y lo ofreces a Dios,

serás feliz aquí en la tierra,

por entender el misterio del dolor y aceptarlo,

y serás millones de veces más feliz en el Cielo;

Por saber aceptar el dolor en la tierra.

Y aceptar el dolor;

es vivir con él en paz,

pudiendo reír a veces,

pudiendo llorar,

y amando a Dios sobre todas las cosas,

con la vida entera,

con toda el alma.

Dios no te pide que busques el dolor,

Dios te pide que lo aceptes y lo vivas en paz,

para santificarte y purificarte mediante el dolor.

Montserrat Bellido Durán
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r. , 40 años , de colombia. 3/4/2010

padre buenos dias! soy participante de la iglesia y estamos en la mision continental, me corresponde llegar a visitar a los hogares donde la familia esta completa papá, mamá e hijos, y necesito elaborar una encuesta para realizar las visitas para evangelizar, pero no se como hacer ese cuestionario .Me podria usted ayudar por favor. gracias. Dios le bendiga.

Respuesta de: Dr. Joan Antoni Mateo. 3/21/2010

Vamos a ver, para evangelizar hay que tener las cosas claras y una cierta capacitación y competencia. Si está usted de misión, aquellos que le han enviado deberían haberle preparado. Dicho esto le diré que lo importante es que hable con el corazón y convicción. Mire de compartir su fe y anime las personas a conocer y amar más a Jesucristo. Pero, por favor, miren de prepararse bien antes de iniciar una misión en plan “profesional”. Un saludo y que Dios bendiga su trabajo.

 

SÓLO ÉL LA RESCATÓ

Del tallo de la vida,
desprendióse una flor,
y la luz y la fe
que en ella hervía
se tornó en temblor.
Pobre flor desprendida,
pobre flor malherida…

Pugnó luego por salir
de sus fibras el oxígeno.
Mas el corazón suyo
del abismo, el seno alcanzó,
¡cuán oscuro y solitario estaba!
Retrocedió entonces
la tierra fértil que
la acurrucaba,
el viento de plata y bronce…
y el perfume que la abrazaba.

Sola está la flor,
sola se quedó.
Y reza a Dios por la noche,
para que en ella
de su amor no carezca.
Antes bien, cual eco…
se extienda y crezca,
…se extienda y crezca.

Sollozaba…
El murmullo del gélido viento
quebró su llanto.
Alzó la barbilla,
posó la mirada en el infinito…,
y de la retina de sus pupilas
vertiéronse lágrimas
que caían, caían
sin darse cuenta la flor,
estremecidas en inocencia,
al divisar a lo lejos
la venida del Redentor…

La besó en la frente,
la besó en la mirada.
Tomándola en su regazo,
permanecía callada…
Admirada y compungida,
destellaba en su sonrisa
el esplendor de su alma,
que danzaba
al batir de alas
de su corazón,
que aleteaba,
cánticos de alegría,
de alegría y gracias
a Jesús Nuestro Señor.

Porque sólo Él la rescató.

 

Patricia Bellido Durán
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