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Puntos meditados - 29. página

CATECISMO MEDITADO por el P. Jesús

I. “Mira, Señor, la fe de tu Iglesia” – 169

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS 

Artículo 2: “Creemos” 

I. “Mira, Señor, la fe de tu Iglesia”

169 La salvación viene solo de Dios; pero puesto que recibimos la vida de la fe a través de la Iglesia, ésta es nuestra madre: “Creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento, y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvación” (Fausto de Riez, De Spiritu Sancto, 1,2: CSEL 21, 104). Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe.

Meditación:

Artículo 2: “Creemos” 

I. “Mira, Señor, la fe de tu Iglesia”

Una madre educa, la Iglesia Católica educa porque es madre, porque cada uno de los creyentes educa a los demás con su conducta, con sus palabras. Salva Dios, Cristo, Jesús, el cual nos dio el mejor ejemplo, más que cualquiera de los santos, más que cualquiera de los fieles; Jesús es Dios.

P. Jesús

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II. “El lenguaje de la fe” – 170

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS 

Artículo 2: “Creemos” 

II. “El lenguaje de la fe”

170 No creemos en las fórmulas, sino en las realidades que estas expresan y que la fe nos permite “tocar”. “El acto [de fe] del creyente no se detiene en el enunciado, sino en la realidad [enunciada]” (Santo Tomás de Aquino, S.Th., 2-2, q.1, a. 2, ad 2). Sin embargo, nos acercamos a estas realidades con la ayuda de las formulaciones de la fe. Estas permiten expresar y transmitir la fe, celebrarla en comunidad, asimilarla y vivir de ella cada vez más.

Meditación:

Artículo 2: “Creemos” 

II. “El lenguaje de la fe”

El acto de fe de un creyente, es la conducta de su vida, son sus palabras y obras, es esa paz que Dios dejó a sus discípulos al subir al Cielo.

P. Jesús

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II. “El lenguaje de la fe” – 171

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS 

Artículo 2: “Creemos” 

II. “El lenguaje de la fe”

171 La Iglesia, que es “columna y fundamento de la verdad” (1 Tm 3,15), guarda fielmente “la fe transmitida a los santos de una vez para siempre” (cf. Judas 3). Ella es la que guarda la memoria de las palabras de Cristo, la que transmite de generación en generación la confesión de fe de los apóstoles. Como una madre que enseña a sus hijos a hablar y con ello a comprender y a comunicar, la Iglesia, nuestra Madre, nos enseña el lenguaje de la fe para introducirnos en la inteligencia y la vida de la fe.

Meditación:

Artículo 2: “Creemos” 

II. “El lenguaje de la fe”

La Iglesia no puede cambiar la realidad de Dios, por eso es fiel, tiene que serlo, debe serlo, porque la realidad de Dios la saben los Santos, y en todo siglo ha habido y hay Santos, y ellos mantienen con Cristo a la Iglesia.

Imaginemos, repito, imaginemos, si la Iglesia actual cambiara la realidad de Dios, la Iglesia seguiría con unos pocos Santos, manteniéndola unida al Padre, Dios, por medio de Cristo.
No hay que temer NUNCA que la Iglesia desaparezca, es imposible, porque los Santos viven.

P. Jesús

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III. “Una sola fe” – 172-173

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS 

Artículo 2: “Creemos” 

III. “Una sola fe”

172 Desde siglos, a través de muchas lenguas, culturas, pueblos y naciones, la Iglesia no cesa de confesar su única fe, recibida de un solo Señor, transmitida por un solo bautismo, enraizada en la convicción de que todos los hombres no tienen más que un solo Dios y Padre (cf. Ef 4,4-6). San Ireneo de Lyon, testigo de esta fe, declara:

173 “La Iglesia, diseminada por el mundo entero hasta los confines de la tierra, recibió de los Apóstoles y de sus discípulos la fe […] guarda diligentemente la predicación […] y la  fe recibida, habitando como en una única casa; y su fe es igual en todas partes, como si tuviera una sola alma y un solo corazón, y cuanto predica, enseña y transmite, lo hace al unísono, como si tuviera una sola boca” (Adversus haereses, 1, 10,1-2).

Meditación:

Artículo 2: “Creemos” 

III. “Una sola fe”

La fe es una, es única para todos los cristianos católicos; la fe heredada de los Apóstoles que enseñaron la Doctrina de Jesús, Dios Hijo, es la que mantiene aún hoy día a la Iglesia. ¡No se puede pecar!, un cristiano católico no puede pecar, va contra su fe; el pecado, pecar, consentir el pecado, caer en el pecado y no levantarse e ir a confesar, esto va contra la fe cristiana católica; un cristiano católico de verdad, no quiere pecar, no peca, y si lo hace, que todos lo hacen un día u otro porque todos son tentados, debe ir a confesar, van a confesar y siguen unidos a la única fe. Mi palabra es la verdad, cree y practica tu fe, no quieras pecar, vete a confesar.

P. Jesús

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III. “Una sola fe” – 174

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
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CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS 

Artículo 2: “Creemos” 

III. “Una sola fe”

174 “Porque, aunque las lenguas difieren a través del mundo, el contenido de la Tradición es uno e idéntico. Y ni las Iglesias establecidas en Germania tienen otro fe u otra Tradición, ni las que están entre los iberos, ni las que están entre los celtas, ni las de Oriente, de Egipto, de Libia, ni las que están establecidas en el centro el mundo…” (Ibíd.). “El mensaje de la Iglesia es, pues, verídico y sólido, ya que en ella aparece un solo camino de salvación a través del mundo entero” (Ibíd. 5,20,1).

Meditación:

Artículo 2: “Creemos” 

III. “Una sola fe”

Todos los cristianos católicos, todos están unidos en una sola fe, fe que está sacada de la Sagrada Biblia y de la Tradición Apostólica, fe que está expuesta en el Catecismo de la Doctrina Católica.

Hay personas que hablan de los dogmas de fe, que hablan de los dogmas de la Iglesia, y hablan del dogma como una molestia, cuando el dogma, los dogmas, son una aclaración de la fe, de lo que es la verdadera fe, la fe en Jesucristo, Hijo de Dios y de la Virgen María.

P. Jesús

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