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Envío diario nº 4.479- Sábado 26-9-20

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Sábado 26 de Septiembre de 2.020

Tiempo Ordinario/25º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 9, 43b-45

Profecía de la pasión

43bAdmirándose todos de cuanto hacía, dijo Él a sus discípulos: 44Estad atentos a lo que voy a deciros: El Hijo del hombre ha de ser entregado en poder de los hombres. 45Pero ellos no sabían lo que significaban estas palabras, que estaban para ellos veladas, de manera que no las entendieron, y temían preguntarle sobre ellas.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Profecía de la pasión

Así es, amigos míos, Jesús es Dios, y estuvo en este mundo e hizo muchos milagros, milagros de amor, por amor, con caridad. Todos los milagros hechos por Dios, Jesús, eran para un bien y hacían bien; todos sus milagros eran muestra de que era Dios y que amaba a la persona que sufría. Y por ese amor que nos tiene Dios, incluso en sábado, sanaba, y tú puedes ser sanado hoy, que es sábado. Pide un milagro a Dios, pide por tu salud, por tus necesidades, por tu fe; ¡qué débil es! Con esta fe que tienes, no iremos a ninguna parte, y seguirás malviviendo, pudiendo pedirle a Dios te eche un “cable”, una ayuda en tu vida espiritual y física. ¿De qué tienes miedo?, ¿de Dios? Ah, ya veo, para ti, Dios está lejos, lejísimos de ti, ¡a años luz! Lo que ocurre es que no le has pedido nada con fe, quizás por eso ahora estás en un aprieto, en un trance doloroso, en un vacío espiritual espantoso, y Dios lo permite para que pidas; ¡pide! No me seas hombre de poca fe, tú pide y verás lo que pasa, porque te lo diré claramente y sin rodeos: Dios, Jesús, te ama.

P. Jesús
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Consejo nº 600

.-Las discordias demuestran cómo todos sois orgullosos. En la humildad no hay discordias. ¡Sé humilde!

P. Jesús

© copyright

San Cosme y San Damián, Mártires

Estos dos santos han sido, junto con San Lucas, los patronos de los médicos católicos. En oriente los llaman “los no cobradores”, porque ejercían la medicina sin cobrar nada a los pacientes pobres. Lo único que les pedían era que les permitieran hablarles por unos minutos acerca de Jesucristo y de su Evangelio. 

Lisias, el gobernador de Cilicia, se disgustó mucho porque estos dos hermanos propagaban efectivamente el cristianismo. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los llevó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos paganos que los querían atormentar. Entonces el mandatario pagano mandó que les cortaran la cabeza. Finalmente, derramaron su sangre por proclamar el amor al Divino Salvador. 

Junto a la tumba de los dos hermanos gemelos, empezaron a obrarse milagrosas curaciones. El emperador Justiniano de Constantinopla, padeciendo de una grave enfermedad, se encomendó a estos dos santos mártires y fue curado inexplicablemente.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Cosme y San Damián, Mártires

Muchos tormentos y muchas gracias concedió Dios a San Cosme y San Damián, pero también llegó la muerte y muerte cruel para ellos. ¡No temas a la muerte porque es Vida! Sin la muerte no podrías pasar a mejor vida. Un día u otro deberás morir, y será cuando Dios lo decida y no los hombres, porque el nacer y el morir son cosas de Dios. Ten fe y ten valor, y si tienes una grave enfermedad, pide por la intercesión de Santa María tu curación, y puede que te la dé o puede que no, pero algo es verdad, aunque te cures milagrosamente, llegará el día, la fecha de tu entrada en la Vida Eterna. Mira de ir al Cielo, porque es lo único que vale la pena en esta vida, vivirla para la Vida en el Reino de Dios, junto a María, la Madre de Dios y tuya, la Niña judía que unió el antiguo y el nuevo Testamento: La Gracia de Dios que estaba en Ella, y que por Ella y con Ella, con María, nos derramó ese nuevo Testamento: Herederos de Dios, por Jesús Rey del Universo: Dios Hijo e hijo de María Madre de Dios. ¡Confía!, que Ella te espera. No estás solo con tu dolor; no estás sola con tu dolor: Tienes a Jesús, tienes a María y tienes a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que los santos la sostienen; Tú debes sostenerla: ¡Santo! ¡Santa!

P. Jesús

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