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Envío diario nº 4.908- Domingo 28-11-21

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Domingo 28 de Noviembre de 2.021

Tiempo Adviento/1º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 21, 25-28.34-36

Atentos a la venida del Hijo del Hombre

(Dijo Jesús a sus discípulos): 25Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra perturbación de las naciones, aterradas por los bramidos del mar y la agitación de las olas, 26exhalando los hombres sus almas por el terror y el ansia de lo que viene sobre la tierra, pues los poderes celestes se conmoverán. 27Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y majestad grandes.

28Cuando estas cosas comenzaren a suceder, cobrad ánimo y levantad vuestras cabezas, porque se acerca vuestra redención. 34Estad atentos, no sea que se emboten vuestros corazones por la crápula, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y de repente venga sobre vosotros aquel día 35como un lazo; porque vendrá sobre todos los moradores de la tierra. 36Velad, pues, en todo tiempo y orad, para que podáis evitar todo esto que ha de venir, y comparecer ante el Hijo del hombre.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Atentos a la venida del Hijo del Hombre

Pensando en Dios, viviendo para agradar a Dios, vivirás atento a la venida del Hijo del Hombre, de Cristo, que te ama y no desea la desaparición total de la fe en el mundo; por eso nos explicó lo que íbamos a padecer y a sufrir hasta su nueva venida. Entonces, ¿por qué, cuando sufres, piensas que Dios te ha abandonado, y no piensas que ya te lo había dicho y que te pidió resistir, y te concedió el don de la gracia, de la oración y de sus sacramentos? Te dió una Madre intercesora y un Ángel de la guarda. Usa de lo que puede ayudarte a salir de todo mal trance, y no te quejes contra Dios.

P. Jesús

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Consejo nº 1.027

.-La felicidad está a tu alcance, sólo necesitas perdonarte.

P. Jesús

© copyright

Santiago de la Marca

Santiago de la Marca, cuyo nombre de pila era Domingo Gangali, nació en Monteprandone (Ascoli Piceno) en 1394. Quedó huérfano de padre siendo todavía muy niño y se transladó a Offida donde un sacerdote familiar suyo. 

Siguió los estudios de derecho civil en Perusia; llegó a ser notario. Después se estableció en Florencia, donde fue elegido alcalde. Regresó a las Marcas por asuntos familiares, se detuvo en Asís y aquí, después de un coloquio con el prior de Santa María de los Ángeles, resolvió entrar a formar parte de la familia franciscana. 

Realizó su profesión religiosa: 1º. de agosto de 1416. Seis años después, ya sacerdote, fue encargado de la predicación: «1422, in festo sancti Antonii de Padua incepi predicare Florentiae in sancto Miniato». Y esta será la ocupación principal de toda su vida hasta la muerte, el 28 de noviembre de 1476 en Nápoles. 

Durante más de medio siglo recorrió a Europa oriental y centro Septentrional no sólo para predicar el nombre de Jesús (tema constante de sus homilías, siguiendo el ejemplo de su maestro San Bernardino), sino también para cumplir delicadas misiones encomendadas por los Papas Eugenio IV, Nicolás V y Calixto III. 

Este gran peregrino parecía que sólo se detenía el tiempo necesario para fundar un nuevo convento o para restablecer la observancia de la genuina regla franciscana en los ya existentes. Los últimos 18 años de su vida los pasó casi todos predicando en las regiones de Italia. Se encontraba en Aquila cuando murió San Bernardino de Siena, en 1444, y a los seis años pudo presenciar en Roma su solemne canonización. Lo seguía devotamente Fray Venancio, quien cuenta que durante una misión predicada en Lombardía le propusieron a Fray Santiago ser obispo de Milán; pero el humilde fraile no aceptó. Fray Venancio, después de la muerte del maestro, escribió una biografía de san santiago de la Marca en la que narra los milagros que hizo en vida y después de la muerte.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santiago de la Marca

Santo fiel a la Iglesia y al Santo Padre, ayudó a varios Papas y fue muy útil a toda la Iglesia Católica; se le recuerda por sus virtudes, por su paciencia, y sobre todo, por los milagros obtenidos de Dios por su fe; ya en vida, Dios le premió su misma vida con sus milagros.

P. Jesús

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Domingo, 29 de Marzo de 2.015

A ti, que sabes poco del Papa, de San Pedro y San Juan:

El Papa, el discípulo que más debería amar a Cristo, porque Pedro, el primer Papa, era quien más amaba a Cristo, aun cuando leemos en los Evangelios, que Jesús amaba muchísimo a su discípulo Juan, pero eligió para primer Papa, a Pedro, el discípulo que más le amaba; porque Jesús se lo preguntó: “Pedro, ¿me amas más que estos?”, y Pedro contestó, “Sí, te amo”… Por esto sabemos que el Papa, el que cuida de los discípulos de Dios, al pueblo de Dios, tiene, debe amar a Dios más que todos, más que a todos, para que se cumpla así la tradición que se empezó con Pedro, el Apóstol y primer Papa. 

¿Estás de acuerdo conmigo, amigo?

Entonces, quizás, como algunos, te preguntarás por qué San Juan era tan amado por Jesús, tanto, que todos los apóstoles llamaban a San Juan como al amado del Señor. Y es que Jesús, Dios, sabía quién estaría al lado de su Madre, la Virgen María, en los momentos de dolor, cuando Él padeciera su calvario y muerte en la Cruz; Dios, Jesús, sabía que San Juan sería fiel y cuidaría de su Madre, y esto le llenaba de amor y ternura hacia él, el joven apóstol que eligió, y que libremente le siguió, le fue fiel y nunca le traicionó.

Judas, aun habiendo sido un apóstol elegido por Dios, no fue fiel, al principio sí, pero al estar en contacto con el dinero, -él guardaba la bolsa-, le entró la codicia y amó más al dinero que a Dios. Judas cambió, como algunos cambian y otros son fieles; una conversión no tiene la seguridad de que acabe en santidad, como tendría que ser, porque, a veces, tantas, el creyente se vuelve infiel, y puede seguir pareciendo creyente ante la gente, pero no cree, dejó de creer y se perdió. Hay que orar, rezar, por todos los conversos que, tantos, luego, dejan de creer, y a veces es por culpa de personas “de fe”, que les dan mal ejemplo.

Un San Pedro, un San Juan, es lo que Dios quiere y se lleva al Cielo con Él.

Ama mucho a la Virgen María y tendrás un lugar privilegiado en el corazón de Jesucristo.

Dios necesita de santos en todos los tiempos, también hoy, ahora y mañana. ¡Aún estás a tiempo!

Y si tú eres un Judas, ¡reacciona!, recuerda la historia, piensa en cómo acabó Judas, con dinero y traicionando a Dios. Acabó mal e hizo mucho daño. Reacciona y vuelve a empezar de nuevo, porque Dios Padre siempre está dispuesto a darte la fe y a aumentártela, si se lo pides de corazón.

Ama a Dios, como San Pedro, como el Papa, y verás cuántas conversiones hará Dios a través de ti y contigo, amigo-a. Paz.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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