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Envío diario nº 4.305- Domingo 5-4-20

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Domingo 5 de Abril de 2.020

Semana Santa – Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 27, 11-54

Sí, Jesús, es el Rey de los judíos y de todos

11Jesús fue presentado ante el procurador, que le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondió Jesús: Tú lo dices. 12Pero a las acusaciones hechas por los príncipes de los sacerdotes y ancianos nada respondía. 13Díjole entonces Pilato: ¿No oyes todo lo que dicen contra ti? 14Pero Él no respondía a nada, de suerte que el procurador se maravilló sobremanera. 15Era costumbre que el procurador, con ocasión de la fiesta, diese a la muchedumbre la libertad de un preso, el que pidieran. 16Había entonces un preso famoso llamado Barrabás. 17Estando, pues, reunidos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, el llamado Mesías? 18Pues sabía que por envidia se lo habían entregado. 19Mientras estaba sentado en el tribunal, envió su mujer a decirle: No te metas con ese justo, pues he padecido mucho hoy en sueños por causa de él. 20Pero los príncipes de los sacerdotes y ancianos persuadieron a la muchedumbre que pidieran a Barrabás e hicieran perecer a Jesús. 21Tomando la palabra el procurador, les dijo: ¿A quién de los dos queréis que os dé por libre? Ellos respondieron: A Barrabás. 22Díjoles Pilato: Entonces, ¿qué queréis que haga con Jesús, el llamado Mesías? Todos dijeron: ¡Crucifíquenle! 23Dijo el procurador: ¿Y qué mal ha hecho? Ellos gritaron más diciendo: ¡Crucifíquenle! 24Viendo, pues, Pilato que nada conseguía, sino que el tumulto crecía cada vez más, tomó agua y se lavó las manos delante de la muchedumbre, diciendo: Yo soy inocente de esta sangre; vosotros veáis. 25Y todo el pueblo contestó diciendo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. 26Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberle hecho azotar, se lo entregó para que le crucificaran.

Jesús, escarnecido por los soldados 

27Entonces los soldados del gobernador, tomando a Jesús, lo condujeron al pretorio, y, reuniendo en torno a él a toda la cohorte, 28y, despojándole de sus vestiduras, le echaron encima una clámide de púrpura, 29y, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en la mano una caña; y doblando ante Él la rodilla, se burlaban diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 30Y, escupiéndole, tomaban la caña y le herían con ella en la cabeza. 31Después de haberse divertido con Él, le quitaron la clámide, le pusieron sus vestidos y le llevaron a crucificar.

La crucifixión 

32Al salir encontraron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, al cual requisaron para que llevase la cruz. 33Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir el lugar de la calavera, 34diéronle a beber vino mezclado con hiel; mas, en cuanto lo gustó, no quiso beberlo. 35Así que lo crucificaron, se dividieron sus vestidos, echándolos a suertes, 36y, sentados, hacían la guardia allí. 37Sobre su cabeza pusieron escrita su causa: Este es Jesús, el Rey de los judíos. 38Entonces fueron crucificados con Él dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 39Los que pasaban lo injuriaban moviendo la cabeza 40y diciendo: Tú, que destruías el templo y lo reedificabas en tres días, sálvate ahora a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de esa cruz.

41E igualmente los príncipes de los sacerdotes, con los escribas y ancianos, se burlaban y decían: 42Salvó a otros, y a sí mismo no puede salvarse. Si es el rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en Él. 43Ha puesto su confianza en Dios; que Él le libre ahora, si es que le quiere, puesto que ha dicho: Soy el Hijo de Dios. 44Asimismo, los bandidos que con Él estaban crucificados lo ultrajaban.

La muerte de Jesús 

45Desde la hora de sexta se extendieron las tinieblas sobre la tierra hasta la hora de nona. 46Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz fuerte, diciendo: Eli, Eli lema sabachtaní! Que quiere decir: <<Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?>>47Algunos de los que allí estaban, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.48Luego, corriendo, uno de ellos tomó una esponja, la empapó de vinagre, la fijó en una caña y se la dio a beber. 49Otros decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarle. 50Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

El duelo por Jesús 

51La cortina del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes, 52la tierra tembló y se hendieron las rocas; se abrieron los monumentos, y muchos cuerpos de santos que dormían, resucitaron, 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, vinieron a la ciudad santa y se aparecieron a muchos. 54El centurión y los que con él guardaban a Jesús, viendo el terremoto y cuanto había sucedido, temieron sobremanera y se decían: Verdaderamente, éste era Hijo de Dios.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Sí, Jesús, es el Rey de los judíos y de todos

El Rey, Cristo, Jesús, el Hijo de Dios, reina en el Cielo, y los hombres mueren y no regresan a la tierra; ¿adónde van?…

¿Adónde quieres ir tú, al Cielo o al Infierno?

Bendice la obra de Dios, que es su Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Hazte un seguidor de Jesús, y sé su discípulo para ir al Cielo, y por tu ejemplo y palabras, llevar a muchos contigo.

¡Todos al cielo, amigo!

P. Jesús
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Consejo nº 1.883

.-La buena fama tiene que ser tuya, ¡ganada!

P. Jesús

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San Vicente Ferrer

Nació en 1350 en Valencia, España. Sus padres le inculcaron desde muy pequeñito una fervorosa devoción hacia Jesucristo y a la Virgen María y un gran amor por los pobres, a quienes repartía significativas limosnas que la familia acostumbraba dar. Ingresó a la comunidad de Padres Dominicos y, por su gran inteligencia, a los 21 años ya era profesor de filosofía en la universidad. Siendo diácono lo mandaron a predicar a Barcelona, ciudad que estaba atravesando por un período de hambre ya que los barcos con alimentos no llegaban desde hace varias semanas.

San Vicente estaba muy angustiado porque la Iglesia Católica estaba dividida entre dos Papas y existía mucha desunión. Estas constantes preocupaciones mortificaron y enfermaron peligrosamente al santo; pero una noche, por revelación divina, descubrió que su misión era la de predicar el Evangelio por ciudades, pueblos, campos y países. El santo recuperó inmediatamente la salud, y durante 30 años recorrió el norte de España, el sur de Francia, el norte de Italia, y Suiza, predicando incansablemente, con enormes frutos espirituales, ya que los primeros en convertirse fueron judíos y moros.

San Vicente fustigaba sin miedo las malas costumbres, que son la causa de tantos males e invitaba incesantemente a recibir los santos sacramentos de la confesión y de la comunión. Los milagros acompañaron a San Vicente en toda su predicación, siendo el don de las lenguas el primordial y básico para su misión de evangelizar las ciudades y pueblos. El santo se mantuvo humilde y sencillo a pesar de la gran fama y popularidad alcanzada por sus predicaciones en varios países. Los últimos años, acechado por varias dolencias y enfermedades, sus predicaciones mantenían esa fuerza, vigor y entusiasmo que lo caracterizaron en el anuncio del Evangelio.

Murió en plena actividad misionera, el Miércoles de Ceniza, 5 de abril del año 1419. Fue canonizado en 1455.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer es un santo muy querido por la Iglesia, porque su celo de apostolado venció sus angustiosas mortificaciones que le llevaron a la enfermedad por ver una Iglesia Católica dividida por dos Papas, por ver que las cosas no funcionaban bien en las altas jerarquías eclesiásticas, pero sobreponiéndose a todo mal, empezó a pensar en hacer todo bien posible él, ya que la Gracia de la revelación divina vino a visitarlo para consolarlo, aliviarlo de su dolor y elevarlo a las obras de santificación y santidad por amor a Dios.

Cuando la Santa Madre Iglesia pasa temporadas en que no parece tan santa, es el momento propicio de hacer como hizo San Vicente Ferrer, que en vez de enfermarse por lo que hacen los demás, empezó a usar de su libertad de bautizado y proclamó su fe y obras de la misma en todo lugar, y la asistencia de Dios no le faltó; la historia nos dice que Dios, por y con este santo, hizo verdaderos milagros, y muchos de conversión, y los primeros fueron judíos y  moros; porque nada es imposible para Dios. Y Dios necesita de ti, como necesitó y usó del humilde san Vicente Ferrer.

P. Jesús

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Domingo, 8 de octubre de 2.011

A ti, que no sabes cómo es el Cielo:

Hermoso es el Cielo, todo él está lleno de Amor en grado máximo, en tal medida que nadie es egoísta, todos son buenos hasta más no poder. Todos te miran con más que cariño, nadie baja la mirada al verte o te da la espalda, todos te quieren, todos te esperan y todos te conocen verdaderamente como eres. No hace falta engañar a nadie, ni a ti mismo-a, porque en el Cielo se sabe todo, todo lo bueno que has hecho, porque lo malo, Dios, Cristo, lo compró a muy alto precio, ¡con su Sangre derramada!, para que nadie tenga constancia de ello, para que no se tenga en cuenta en los sucesos, ni en los acontecimientos, porque Dios suple y recupera tu timón, siempre que vas a confesar tu pecado.

Como te digo, en el Cielo, en este lugar maravilloso, allí tienes un lugar para ti. Jesús fue a preparártelo y te lo está guardando mientras tengas vida, ¡vive!

Si tu vida te es muy dolorosa, por tus circunstancias actuales, ¡resiste!, porque habrá otro día para ti. Piensa en ¡mañana!

Si tu vida te ha sido muy dolorosa, por tu historia personal, ¡acéptalo!, porque habrá otro día para ti. Piensa en ¡mañana!

Hay para tu futuro, además, un lugar en el Cielo, ¡lo hay!; ¡apuesta por ello!, no hagas caso a los pesimistas, a los manipuladores, a los que quieren hundirte en el pozo negro de las lamentaciones. ¡Hazme caso!, y además de ser verdad, te es más fácil creer el bien que seguir al mal.

Todos los números los tiene Dios; ¡Él gana siempre!, sí o sí, Él vive en el Cielo, vayas tú o dejes de ir.

No aceptes menos que el Amor.

Ninguna otra religión ama al semejante; ninguna otra religión perdona totalmente, ninguna otra religión te comprende como la religión católica, la que tiene la misericordia de Cristo en tu bautismo, donde el Rey es súbdito tuyo, donde la Reina te consuela, donde los grandes viven para el pequeño y los pequeños son cuidados, valorados, amados, aceptados, donde tú tienes un lugar para ti y para siempre, ¡siempre! y, aunque no te creas digno de este lugar, ¡el Cielo!, lo recibes por heredad, no por tus méritos, no por tu trabajo, sino por el Amor de Dios.

Una cosa necesitan los que van al Cielo, es humildad, la humildad de saber y aceptar que son los méritos de Cristo quien es te dan el boleto de entrada al Cielo. Si aceptas que Dios pagó tu entrada en el Cielo y que debes creer en Él y en ello, entonces ya puedes preparar tu equipaje de obras de caridad en la fe, para irte al Reino Celestial.

¡Nos veremos allí!

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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