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Envío diario nº 4.016- Jueves 20-6-19

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Jueves 20 de Junio de 2.019

Tiempo Ordinario /11º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 6, 7-15

El pan nuestro de cada día

(Dijo Jesús a sus discípulos): 7Y orando, no seáis habladores, como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar. 8No os asemejéis, pues, a ellos, porque vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes que se las pidáis. 9Así, pues, habéis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; 10venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra. 11El pan nuestro de cada día dánosle hoy, 12y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, 13y no nos pongas en tentación, mas líbranos del mal.

14Porque, si vosotros perdonáis a otros sus faltas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial. 15Pero, si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros faltas.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

El pan nuestro de cada día

Dios quiere que cada día tengas pan, que cada día reces el Padrenuestro. Haz esto, reza un Padrenuestro, cada día, y ya me dirás tú, cómo ha cambiado la vida en seis meses. ¿Eres capaz de hacer la prueba?, te reto, sí. A ver si me rezas cada día un Padrenuestro, durante seis meses. Y sabrás lo que te has perdido hasta hoy: ¡Maravillas!; pero si no haces la prueba fielmente, no lo sabrás nunca jamás. Total, es un Padrenuestro. Si eres listo, aceptarás mi reto.

Aquí te pongo la maravillosa oración:

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

P. Jesús
© copyright

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Consejo nº 1.361

.-Si te quejas, no disfrutas de vivir.

P. Jesús

© copyright

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Fiesta del Inmaculado Corazón de María

María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría. La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad… La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre. Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia, al celebrar ambas fiestas de manera consecutiva, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo del Corpus Christi. Santa María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús. Venerar su Inmaculado Corazón significa, pues, no sólo reverenciar el corazón físico sino también su persona como fuente y fundamento de todas sus virtudes. Veneramos expresamente su Corazón como símbolo de su amor a Dios y a los demás. El Corazón de Nuestra Madre nos muestra claramente la respuesta a los impulsos de sus dinamismos fundamentales, percibidos, por su profunda pureza, en el auténtico sentido. Al escoger los caminos concretos entre la variedad de las posibilidades, que como a toda persona se le ofrece, María, preservada de toda mancha por la gracia, responde ejemplar y rectamente a la dirección de tales dinamismos, precisamente según la orientación en ellos impresa por el Plan de Dios. Ella, quien atesoraba y meditaba todos los signos de Dios en su Corazón, nos llama a esforzarnos por conocer nuestro propio corazón, es decir la realidad profunda de nuestro ser, aquel misterioso núcleo donde encontramos la huella divina que exige el encuentro pleno con Dios Amor.

*Más información sobre esta popular devoción en: http://www.aciprensa.com/Maria/corazonmaria/index.htm

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Fiesta del Inmaculado Corazón de María

Sí, por María Inmaculada amamos a Dios.

Como ella, dentro de ella, en su amor, recibimos el mismo amor de Dios en nosotros por ella, la Virgen Madre de Dios.

P. Jesús

© copyright

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Agradece

Agradece el amor correspondido, agradece a tus padres la vida que te han dado, agradece a Dios el seguir hoy con vida, agradece las cosas buenas que te ocurren y las malas que no te ocurren y… ¿por qué no? Agradece también las cosas malas que te ocurren, porque Dios las ha permitido por una buena razón, Él sabe que puedes superarlo y solucionarlo, por eso lo permite, sino, ya no permite aquello con lo que no podrías vivir.

Dale las gracias a Dios por todo aquello que tienes y cuídalo; porque si por la libertad mal usada de los demás lo perdieras un día, que en tu conciencia halles la paz que nace por saber que tú siempre lo cuidaste e hiciste lo correcto. No puedes controlarlo todo, pero puedes agradecerlo todo.

Cuida y agradece lo bueno que tienes.

El que es agradecido es más feliz que el que se queja, porque quien se queja no cuida las cosas y las pierde con más facilidad que si las agradeciera y cuidara.

Agradece sobre todo a Dios el que te ame, porque su amor nunca desaparece. Podrás perder un amor humano, una amistad… pero el amor de Dios nunca. Por eso, agradécele a Dios su amor y cuídalo, que a fin de cuentas, la vida son cuatro días y si cuidas el amor de Dios podrás vivir eternamente en el Cielo la felicidad plena que ansía tu alma,  esta felicidad a la que estás llamado por ser creación de Dios.

Cuida el amor de Dios y hazlo crecer en tu corazón. Es la base de todas las otras cosas, Dios primero y luego lo demás. Hazlo y verás como podrás sobrellevar muchas sorpresas que te encontrarás en la vida, aunque nunca te lo hubieras imaginado; porque Dios es maravilloso.

Montserrat Bellido Durán

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