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Martes 30 de Noviembre de 2.021

Tiempo Adviento/1º -Fiesta de San Andrés, Apóstol

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 4, 18-22

Llamamiento de los primeros discípulos

18Caminando (Jesús), pues, junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, que se llamaba Pedro, y Andrés, su hermano, los cuales echaban la red en el mar, pues eran pescadores; 19y les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. 20Ellos dejaron al instante las redes y le siguieron. 21Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan, su hermano, que en la barca, con Zebedeo, su padre, componían las redes, y los llamó. 22Ellos, dejando luego la barca y a su padre, le siguieron.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Llamamiento de los primeros discípulos

Al primero que llamó Jesús para ser su discípulo fue a Pedro, el primer Papa.

Dios llama. Dios conoce el corazón de cada uno, y llama a cada uno, a su momento, para seguirle, para servirle, para amarle. Tú, que conoces a Jesús, que conoces la Biblia y toda su Palabra, pónla en práctica para oír bien la voz de Jesús que te llama. Cuanto antes estés preparado, antes oirás la voz de Dios, porque Él llama cuando tu corazón quiere amarlo, cuando necesitas el amor de Dios.

P. Jesús

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Consejo nº 1.029

.-Anunciaste seguir a Cristo, y Jesús está contigo. ¡Bendito!

P. Jesús

© copyright

San Andrés, Apóstol

Se llama «taumaturgo» al que hace muchos milagros. A este santo le pusieron ese nombre porque según indica la tradición popular, desde tiempos de Moisés, no se había visto a un hombre conseguir tantos milagros como los que obtuvo San Gregorio. 

Cuando era joven tuvo que viajar a Cesarea, en Palestina, a acompañar a una hermana; estando allá, conoció al sabio más grande de su tiempo que era Orígenes quien había puesto una escuela de teología en esa ciudad. 

Al estallar la persecución de Decio en 250, San Gregorio aconsejó a los cristianos que se escondieran para que no tuvieran peligro de renegar de su fe cristiana por temor a los tormentos. Se ha hecho célebre en la historia de la Iglesia la frase que dijo este gran santo poco antes de morir. Preguntó: «¿Cuántos infieles quedan aún en la ciudad sin convertirse al cristianismo?» Le respondieron: «Quedan diecisiete», y él exclamó gozoso: «Gracias Señor: ese era el número de cristianos que había en esta ciudad cuando yo llegué a misionar aquí. En ese tiempo no había sino 17 cristianos, y ahora no hay sino 17 paganos». 

Las gentes lo invocaban después cuando hubo inundaciones y terremotos, y es que San Gregorio con sus oraciones y sacrificios logró detener terribles inundaciones que amenazaban acabar con toda los cultivos y casas de la ciudad.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Andrés, Apóstol

Y tú ¿buscas a Jesús como lo buscó San Andrés, apóstol?  Búscalo con todo tu corazón, y lo hallarás pronto, si lo pides por intercesión de San Andrés, apóstol.

Los santos, en el Cielo siguen teniendo los mismos carismas que ya en su vida terrena fueron conocidos de ellos, porque la gente no cambia al traspasar la muerte; la gente es igual al último instante de su vida. Pedid a los Santos, a todos los Santos, y dejad que Dios obre maravillas con ellos; ya algunos las obraron en la tierra, y siguen haciéndolo desde el Cielo.

P. Jesús

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 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO TERCERO, LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS 

II. «Yo sé en quién tengo puesta mi fe»(2 Tm 1,12)

Creer en el Espíritu Santo

152 No se puede creer en Jesucristo sin tener parte en su Espíritu. Es el Espíritu Santo quien revela a los hombres quién es Jesús. Porque «nadie puede decir: «Jesús es Señor» sino bajo la acción del Espíritu Santo» (1 Co 12,3). «El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios […] Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios» (1 Co 2,10-11). Sólo Dios conoce a Dios enteramente. Nosotros creemos en el Espíritu Santo porque es Dios.

La Iglesia no cesa de confesar su fe en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Meditación:

II. «Yo sé en quién tengo puesta mi fe»(2 Tm 1,12)

Creer en el Espíritu Santo

Si hubieras ido a confesarte bien, habrías sentido en ti la consolación de Dios Espíritu Santo, y ahora no dudarías de Él, de su existencia y amor fiel y consolador.

Tu fe es débil, porque no cumples con la doctrina católica, porque no usas de los sacramentos, y entonces empiezas a pensar que Dios no existe, o que está demasiado lejos de ti, de todos; ¡y tan cerca que lo tienes!, porque cuando vas a confesarte con arrepentimiento de haber pecado, siempre, Dios Espíritu Santo se entrega a ti, incondicionalmente, por la absolución de tus pecados, y viene la consolación; lo que ocurre, es que algunos van a confesar con intención de volver a pecar. Sí, que todos pecan, pero de esto, a tener la seguridad de que volverás a confesarte de lo mismo, es una renuncia a Dios Uno y Trino, porque Dios Hijo murió por tus pecados, y Dios Padre le pidió eso, que muriera por tus pecados; y Dios Espíritu Santo, cuando renuncias a tus pecados, con la confesión, entonces, llega a ti Dios Espíritu Santo, por la absolución.

Reconocerías a Dios Uno y Trino, si hicieras una buena confesión.

P. Jesús

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