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Envío diario nº 4.637- Miércoles 3-3-21

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Miércoles 3 de Marzo de 2.021

Tiempo de Cuaresma /2º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 20, 17-28

Vine para servir y dar la vida

17Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y les dijo por el camino: 18Mirad, subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, que le condenarán a muerte, 19y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten y le crucifiquen; pero al tercer día resucitará.

20Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose, para pedirle algo. 21Díjole Él: ¿Qué quieres? Ella le contestó: Di que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino. 22Respondiendo Jesús, le dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo tengo que beber? Dijéronle: Podemos. 23Él les respondió: Beberéis mi cáliz, pero sentarse a mi diestra o a mi siniestra no me toca a mí otorgarlo; es para aquellos para quienes está dispuesto por mi Padre.24Oyéndo esto, los diez se enojaron contra los dos hermanos. 25Pero Jesús, llamándolos a sí, les dijo: Vosotros sabéis que los príncipes de las naciones las subyugan y que los grandes imperan sobre ellas. 26No ha de ser así entre vosotros; al contrario, el que entre vosotros quiera llegar a ser grande, sea vuestro servidor, 27y el que entre vosotros quiera ser el primero, sea vuestro siervo, 28así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Vine para servir y dar la vida

No seas burro. Sí, eso he dicho: ¡No seas burro! Tú eres un ser racional. Entonces imita a Dios y sirve a todos, y si es preciso te dejas dañar y sigues sirviendo. ¿Que no puedes? ¡Claro que puedes! Y si no lo intentas, no lo sabrás jamás.

No seas burro y piensa; piensa que Dios vivió y murió por ti en la cruz. Y tú tienes miedo a tu cruz. Ya te lo he dicho antes: ¡No seas burro! Y sirve libremente, como hizo Jesús, Dios.

Anda. Camina por tu lagar.

P. Jesús

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Consejo nº 757

.-Decidiste dejarla y has vuelto, dices que por sus lágrimas. No has visto jamás llorar a Dios, por eso no vas con Él.

P. Jesús

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Beato Inocencio de Berzo

Inocencio, nació el 19 de marzo de 1844 en Brescia, Italia. Fue bautizado con el nombre de Juan. Sólo tenía tres meses cuando quedó huérfano de padre.

Manifestando desde niño su deseo de ser sacerdote, su madre apoyó la vocación de su hijo y llegado el momento lo alentó a entrar al seminario.

Fue ordenado sacerdote el 2 de junio de 1867.

Nombrado como coadjutor parroquial en una parroquia rural, se distinguió por su desprendimiento de las cosas, por la constancia en el confesionario, su caridad para con los pobres, la asistencia a los enfermos y la predicación humilde.

Conocedor de las virtudes del Padre Juan, fue nombrado por su obispo Vicerrector del Seminario. Un año después fue nuevamente destinado al trabajo pastoral parroquial en Berzo, donde desarrolló una intensa actividad apostólica, a base de oración, buen ejemplo y una predicación sencilla y paternal. Frecuenta en este lugar un convento capuchino y por el contacto con estos frailes va descubriendo que el Señor lo llamaba a una vida más austera.

Después de una mayor preparación espiritual, superadas no pocas dificultades, pidió ser admitido entre los Hermanos Menores Capuchinos, donde ingresó en 1874, con el nombre de Fray Inocencio.

Sus superiores lo destinaron a distintos conventos de la Orden en Italia, llevando a todos los lugares donde iba la irradiación de su santidad. En el convento de la Santísima Anunciata, encontró lo que su espíritu anhelaba:
ser santo a toda costa. Allí se sumergía en la oración y realizaba una vida llena de sacrificio, de penitencia y de ocultamiento.

Además de pedir limosa, predicó ejercicios espirituales a sus cohermanos, en los cuales derramó la abundancia de su espíritu franciscano. En este ministerio de la predicación de ejercicios espirituales debió hacerse violencia, pues se consideraba poco capaz para ello.

Murió a los cuarenta y seis años, el 3 de marzo de 1890, en la enfermería del convento de Bérgamo. El Señor llamó a sí al siervo bueno y fiel que había vivido en la humildad y en la pobreza. Sus paisanos de Berzo pidieron el cuerpo de este auténtico hijo de San Francisco y allí descansan sus restos.

Los documentos más preciosos de su vida son sus escritos, especialmente los “Diarios”, que son una colección de dichos de santos, de los cuales mayormente se alimentaba su espíritu. Fue beatificado por Juan XXIII el 12 de noviembre de 1961.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Beato Inocencio de Berzo

Hay algo que me gusta en el beato Inocencio de Berzo, y es que confesaba mucho; se ponía al confesonario.

No es lo mismo confesar que llevar la dirección espiritual de un alma; al confesar ayudas a Dios a salvarla.

P. Jesús

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La Biblia
El nacimiento de Esaú y de Jacob
Génesis 25, 19-26

Capítulo 25

19 Esta es la descendencia de Isaac, el hijo de Abraham. Abraham fue padre de Isaac,

20 el cual, a los cuarenta años, se casó con Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Padán Aram, y hermana de Labán, el arameo.

21 Isaac oró al Señor por su esposa, que era estéril. El Señor lo escuchó, y su esposa Rebeca quedó embarazada.

22 Como los niños se chocaban el uno contra el otro dentro de su seno, ella exclamó: «Si las cosas tienen que ser así, ¿vale la pena seguir viviendo?». Entonces fue a consultar al Señor,

23 y él le respondió: «En tu seno hay dos naciones, dos pueblos se separan desde tus entrañas: uno será mas fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor».

24 Cuando llegó el momento del parto, resultó que había mellizos en su seno.

25 El que salió primero era rubio, y estaba todo cubierto de vello, como si tuviera un manto de piel. A este lo llamaron Esaú.

26 Después salió su hermano, que con su mano tenía agarrado el talón de Esaú. Por ello lo llamaron Jacob. Cuando nacieron, Isaac tenía sesenta años.

Meditación:

El nacimiento de Esaú y de Jacob

Dos naciones salidas de la descendencia de Isaac y su esposa Rebeca: Esaú y Jacob. Dos destinos para un mismo pueblo elegido de Dios, marcados por el temperamento de las personas. El carácter puede cambiar una historia. A veces el carácter sin pulir, hace de las personas su propia desgracia y la de sus descendientes; aunque Dios lo aprovecha todo para obrar su voluntad, queda en el hombre el remordimiento de su imperfección.

P. Jesús

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