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Envío diario nº 4.229- Domingo 19-1-20

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Domingo 19 de Enero de 2.020

Tiempo Ordinario /2º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 1, 29-34

Los fariseos quieren saber

29Al día siguiente (Juan) vio venir a Jesús y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30Este es aquel de quien yo dije: Detrás de mí viene uno que es antes de mí, porque era primero que yo. 31Yo no le conocía; mas para que Él fuese manifestado a Israel he venido yo, y bautizo en agua.

32Y Juan dio testimonio, diciendo: Yo he visto el Espíritu descender del cielo como paloma y posarse sobre Él. 33Yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu y posarse sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo. 34Y yo vi, y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Los fariseos quieren saber

Esta voluntad que ven en ti, este vivir recto y perfecto, hace que los fariseos vengan a ti y te pregunten: “¿quién eres?”.

Y tú sabes que no eres perfecto, sabes que tienes el ideal de Jesús como referencia de tu vida, pero que no eres perfecto, y sufres, porque, vamos a ver… dime: ¿quién eres tú?

Ay, pobre corazón que palpita en la sabiduría de saber quién quieres ser, pero que no eres siempre; ¿cómo puedes contestar entonces a los que desean una respuesta?; preferirías que te dejaran en paz, que te dejaran vivir tu vida, esa que está llena de intentos de seguir a Jesús, con descontentos propios del alma que sabe que quiere y que no siempre puede.

¿Por qué no callan estos fariseos?… ¿qué les importa tu vida?…

Pero ellos insisten, quieren tu humillación, que no es lo mismo que tu humildad, quieren que te sientas triste y avergonzado, porque ¡tantas veces has fracasado en tu búsqueda de la santidad!

Hijo-a, no tienes por qué contestarlo todo, y menos las preguntas de los fariseos; sé humilde y diles: ¿quiénes sois vosotros, con autoridad, para preguntar las cosas íntimas de un alma pecadora que quiere amar a Dios, a hora y a deshora?…

Y callarán,

sólo por una breve temporada. (Sonrío con paz, conociendo bien a la persona humana). Volverán a preguntarte, y tú volverás a sentirte mal; pero escucha, hijo-a, lo importante es lo que le vas a contestar al Dios vivo cuando llegue tu hora, como llegará también a los demás. Así que tómatelo bien, todas estas preguntas de los fariseos son, simplemente, cosas humanas que los humanos tienen que pasar y pasan, nada más.

Paz y alegría.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 1.806

.-La razón de tu optimismo es que has puesto tu vida en manos de Él, de Dios.

P. Jesús

© copyright

San José Sebastián Pelczar

Obispo de Przemyśl
Fundador de la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús

José Sebastián Pelczar nació el 17 de enero del 1842 en la pequeña ciudad de Korczyna, cerca de Krosno al pie de los montes Cárpatos. Pasó la niñez en su ciudad natal, creciendo en una atmósfera de fe profunda que sus padres Adalberto Pelczar y Marianna Mięsowicz le inculcaron. Estos, viendo que su hijo tenía aptitudes extraordinarias para el estudio, al terminar los dos años de escuela popular en Korczyna, lo enviaron a Rzeszów para continuar sus estudios.
Ya de estudiante tomó la decisión de entregar su vida al servicio de Dios, como lo expresa en su diario: “Los ideales de la tierra palidecen, el ideal de la vida lo veo en el sacrificio y el ideal del sacrificio en el sacerdocio”. Al terminar el sexto curso, entró al Seminario Menor y en el año 1860 empezó los estudios de teología en el Seminario Mayor de Przemyśl.

Después de la ordenación sacerdotal (17 de julio de 1864), trabajó en la parroquia de Sambor durante año y medio y luego fue enviado a Roma (1866-1868) donde estudió a la vez en dos universidades, Collegium Romanum (hoy Universidad Gregoriana) y en el Instituto de san Apolinar (hoy Universidad Lateranense), donde profundizó sus conocimientos y fortaleció su gran amor a la Iglesia y a su cabeza visible, el Papa. Después, al regresar a su patria, trabajó como profesor en el seminario de Przemysl, y luego durante 22 años en la Universidad Jagelónica de Cracovia. Como profesor y decano de la Facultad de Teología, gozaba de estima y grande fama como hombre culto, buen organizador y amigo de los jóvenes. Como reconocimiento a sus valores, le confiaron la dignidad de Rector del Almae Matris de Cracovia (1882-1883).

Deseando realizar el ideal de “sacerdote y Polaco, que trabaja con devoción por su pueblo”, el sacerdote Pelczar no limitaba su actividad al campo de la ciencia, sino también al trabajo social y caritativo. Fue miembro activo de la Asociación de san Vicente de Paúl y de la Asociación de la Educación Popular. Durante los 16 años que fue presidente de la Asociación de la Educación popular, fundó numerosas salas de lectura y bibliotecas. Esta Asociación promovió numerosas charlas gratis, editó y distribuyó entre el pueblo más de cien mil libros y abrió una escuela para las empleadas del servicio doméstico. En 1891, por iniciativa suya, se creó “La Fraternidad de la Inmaculada Virgen María, Reina de Polonia”, que además de los fines religiosos tenía una dimensión social: se ocupaba de la protección de los artesanos, de los pobres, de los huérfanos y empleadas del servicio doméstico (de las empleadas enfermas y las que no tenían trabajo).

Viendo en los problemas de su tiempo, un signo de la voluntad de Dios , fundó en el año 1894, en Cracovia, la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, siendo su fin la proclamación del Reino del Amor del Sagrado Corazón de Jesús. Fue su deseo que las Hermanas fueran signo e instrumento de este amor para con las jóvenes, enfermos y todos los que necesitasen cualquier tipo de ayuda.

En el año 1899 fue nombrado Obispo auxiliar y un año mas tarde, después de la muerte del Monseñor Ł. Solecki, fue Obispo de la diócesis de Przemyśl. Durante los 25 años de su ministerio episcopal, se dio a conocer como un valiente pastor, celoso por el bien de las almas a él confiadas.

A pesar de su debilitada salud, Mons. Pelczar seguía desempeñando actividades religiosas y sociales. Para animar a los fieles a mantener y renovar la fe, visitaba frecuentemente las parroquias, se preocupaba además por la dimensión moral e intelectual del clero, dando a la vez ejemplo de una profunda piedad que se expresaba en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Madre de Dios. Tenía gran devoción al Santísimo Sacramento e invitaba a los fieles a participar en las celebraciones eucarísticas. Gracias a sus diligencias, aumentó el número de nuevas iglesias y capillas, también fueron restaurados muchos templos. No obstante las difíciles circunstancias políticas, realizó tres sínodos diocesanos, organizando en unas normas legislativas diferentes iniciativas, dándoles mayor apoyo y asegurando su estabilidad.

El obispo José Sebastián conocía las necesidades de sus fieles y rodeaba de cuidados a los más pobres de su diócesis. Las guarderías para los niños, los comedores populares para los pobres, los refugios para los que no tenían casa, la preparación en las labores domésticas para las jóvenes, las becas para los seminaristas sin recursos económicos, son algunas de las obras existentes debidas a su iniciativa. Se compadecía de las injusticias sufridas por los trabajadores, y se dedicó con empeño por solucionar algunos problemas de su tiempo como la emigración y el alcoholismo. En sus cartas pastorales, en los artículos publicados y en otros escritos subrayaba la necesidad de respetar estrictamente la enseñanza social del Papa León XIII.

Dotado copiosamente por Dios, no desperdiciaba los talentos recibidos sino que los desarrollaba y multiplicaba. Una de las pruebas de su increíble laboriosidad son sus numerosos escritos que contienen obras teológicas, históricas, libros sobre la ley canónica, manuales, devocionarios, cartas pastorales, charlas y homilías.

Monseñor Pelczar murió la noche del 27 al 28 de marzo de 1924. Quedó en la memoria de la gente como hombre de Dios que, a pesar de los tiempos difíciles que le tocó vivir, cumplió siempre su voluntad. El profesor, P. Antonio Bystrzonowski, discípulo y sucesor del prof. Pelczar en la cátedra universitaria, el día de su entierro dijo: “El difunto Obispo de Przemyśl unía en sí las más bellas cualidades y talentos: un celo apostólico y un espíritu de iniciativa llevado a la práctica con energía. La luz de una gran sabiduría, tal vez más grande por sus virtudes. Monseñor, brillaba como modelo y ejemplo de un trabajo extraordinario unido a un entusiasmo juvenil”.

El 2 de junio del 1991, durante su IV peregrinación a Polonia, el Santo Padre, Juan Pablo II beatificó al Mons. José Sebastián Pelczar en Rzeszów. Las Reliquias del Beato se encuentran en la catedral de Przemyśl. En Cracovia el beato José Sebastián es venerado, de modo especial, en la iglesia de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, donde se encuentra la capilla a él dedicada. Su memoria se celebra el 19 de enero.

Fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el domingo 18 de mayo de 2003.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San José Sebastián Pelczar

Amado por Dios, la Santísima Trinidad, un sólo Dios, fue san José Sebastián Pelczar, que fundó, escribió, ayudó; hizo de su vida una obra de Dios.

P. Jesús

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Domingo, 24 de julio de 2.011

A ti, que no sabes cómo predicar el evangelio si también dudas:

Si dudas no puedes predicar el evangelio, debes vivirlo, y, mientras vayas viviéndolo, Dios te llenará de fe, por tus obras, y luego podrás predicar.

Lo que sí puedes hacer, es PROPAGAR el evangelio, que no es lo mismo que predicarlo. Sé que me has comprendido perfectamente.

Sabiendo que dudas, debes fortalecer tu fe cumpliendo obedientemente con ella, sin cuestionarte nada, dejándote llevar por tu deber, el de rezar, el de cumplir con todos y cada uno de los mandamientos, y de usar de los sacramentos. Haz esto un año, viviendo en Gracia de Dios, y si lo cumples, si obedeces sin cuestionarte nada, haciendo como el hijo pequeño que obedece y cumple con su deber de hijo al Padre, que le pide se porte bien; y, ¿qué hay de malo en ello, en hacer las cosas bien y ser bueno?, nada de malo hay; entonces no hay dudas que hagan dudarte de hacer el bien, pues hazlo; haz el bien que Dios Padre te pide, y si te despistas y pecas, que lo vas a hacer, y que por eso Dios dejó a su Iglesia los sacramentos, en este caso, el de la penitencia, el de la confesión, entonces, ¡utilízalo!, y lo utilizas cuantas veces te haga falta, y lo antes posible; ¡no vivas en pecado!; no vale la pena vivir sufriendo cuando tienes a mano la confesión y por ella recibes la consolación de Dios Espíritu Santo; ¡déjate consolar, no seas soberbio!, vive en paz, amor y alegría, y eso lo dan los sacramentos; confía en ellos, son de fiar; no han hecho mal a nadie, NUNCA JAMÁS, al contrario, todo el bien que deseas y quieres, tanto para ti como para los demás, te llega por ellos, los sacramentos. Así que dale un voto de confianza a Dios, y ¡úsalos!, ¡disfruta de recibir Amor, el Amor con que Dios te Ama!, eso dan los sacramentos: Amor de Dios. ¿Lo quieres?, ¿quieres recibir, sentir, vivir, el Amor de Dios en ti?, entonces, usa de los Sacramentos, y ¡adelante con tu vida de fe!

Pasado el tiempo, hijo mío, hija mía, las obras de tu obediencia a Dios Padre, imitando en todo a Cristo, Jesús, te darán confianza y serenidad, y verás la vida como lo que es: maravillosa, y amando la vida de verdad, podrás predicar el evangelio; por tu fe.

Es fácil. Haz la prueba.

Vivirás mejor y teniendo más calidad de vida, la alegría del vivir te quitará las dudas, porque dudas ya que no eres feliz. Serás feliz cuando obedezcas a Dios Padre, mi pequeño-a hijo-a de Dios. Deja que Dios te Ame.

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.