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Envío diario nº 4.012- Domingo 16-6-19

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Domingo 16 de Junio de 2.019

Tiempo Ordinario /11º- Solemnidad de la Santísima Trinidad

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 16, 12-15

El Espíritu Santo, unido a Jesús, te habla

(Dijo Jesús a sus discípulos): 12Muchas cosas tengo aún que deciros, mas no podéis llevarlas ahora; 13pero cuando viniere Aquél, el Espíritu de verdad, os guiará hacia la verdad completa, porque no hablará de sí mismo, sino que hablará lo que oyere y os comunicará las cosas venideras. 14El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo dará a conocer. Todo cuanto tiene el Padre es mío; 15por esto os he dicho que tomará de lo mío y os lo dará a conocer.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

El Espíritu Santo, unido a Jesús, te habla

Todo lo que Jesús, Dios, no pudo decir, lo dijo el Espíritu Santo cuando Jesús, Dios, subió al Cielo, y Dios Padre envió a Dios Espíritu Santo a los apóstoles.

La sabiduría de Dios va a los que tienen fe en que Jesús es Dios, a esos va Dios Espíritu Santo, porque Jesús murió antes de decir todo lo que quería decir a los suyos, lo hemos leído hoy en el Evangelio, y la sabiduría, la guía del Espíritu Santo, es la palabra del Verbo encarnado, que se fue, y Dios Padre entregó al mundo Dios Espíritu Santo para enseñar, ayudar, dirigir a los suyos, a la Iglesia de Dios, la Católica, la que fundó Jesús con sus apóstoles.

El bautismo católico es el real, el verdadero, el que une a la persona con Dios Espíritu Santo. Es así, así es, lo leemos en la Sagrada Biblia, en la Palabra de Jesús, Dios, fundador de la Iglesia católica.

P. Jesús
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Consejo nº 1.357

.-La fe en las obras, construye tu casa sobre roca.

P. Jesús

© copyright

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San Pío Pietrelcina

El Padre Pío nació en el seno de una humilde y religiosa familia de agricultores, el 25 de mayo de 1887, en una pequeña aldea del Sur de Italia, llamada Pietrelcina. Recibió su primera instrucción de un maestro privado y a la edad de 15 años hizo su ingreso en el Noviciado de los Padres Capuchinos en la Ciudad de Morcone.

De débil salud, pero de excepcional fuerza de voluntad, pudo completar sus estudios y gracias a una continua asistencia divina tuvo la ansiada ordenación sacerdotal. El 20 de Septiembre de 1918, aparecieron visiblemente las llagas de Nuestro Señor en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho, haciendo del P. Pío el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia (recuerden que San Francisco no era sacerdote).   Grandes multitudes, de todas las nacionalidades pasaron por su confesionario. Las conversiones fueron innumerables.

Diariamente recibía centenares de cartas de fieles, que pedían su consejo iluminado y su dirección espiritual, la cual ha siempre significado un retorno a la serenidad, a la paz espiritual y al coloquio con Dios.    Toda su vida no ha sido otra cosa que una continua oración y penitencia, lo cual no impedía que sembrase a su alrededor felicidad y gran alegría entre aquellos que escuchaban sus palabras, que eran llenas de sabiduría o de un extraordinario sentido del humor.   El Papa Juan Pablo II lo conoció personalmente en 1947, poco después de su ordenación sacerdotal. El Padre Pío profetizó que aquel joven sacerdote sería un día Papa.   El Señor lo llamó a recibir el premio celestial el 23 de Septiembre de 1968. Tenía 81 años.

Durante 4 días su cuerpo fue expuesto ante millares de personas que formaban una enorme columna que no conoció interrupción hasta el momento del funeral, al cual asistieron más de cien mil personas.   Millones visitan su tumba en el pueblo de San Giovanni Rotondo, Italia. Entre ellos el Papa Juan Pablo II. El P. Pío está sepultado en la cripta del Santuario de Nuestra Señora de las Gracias, San Giovanni Rotondo.

Los preliminares de su Causa de Beatificación y Canonización se iniciaron en noviembre de 1969.  Declarado Venerable el 18 de diciembre de 1997 y Beato, el 2 de mayo de 1999. Declarado Santo el 16 de junio de 2002, en la Plaza de San Pedro en Roma, por S.S. Juan Pablo II.     Fechas importante en la vida de San Pío Pietrelcina  25 de mayo, 1887. Nace en Pietrelcina, Benevento, en el sur de Italia. Sus padres, Grazio “Orazio” Mario Forgione  (1860-1946), granjero, y María Giuseppa de Nunzio Forgione (1859-1929).  26 de mayo, 1887. Bautizado en la Iglesia de Santa María de los   Ángeles. Recibe el nombre de Francesco Forgione.     27 de mayo, 1899. Recibe el Sacramento de la Confirmación.  6 y 22 de enero, 1903.

A los dieciséis años entra al noviciado de Marcone. El 22 de enero es investido con el hábito de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Toma el nombre de Fra Pío (Fra por Fratello/Hermano).    22 de enero, 1904. Terminado el año de noviciado hace la Primera Profesión (profesión temporal) de los Consejos Evangélicos de Pobreza, Castidad y Obediencia.  Entra al convento de la provincia monástica y estudia para ordenarse sacerdote. 1907.

Al cumplirse los tres años de los votos temporales hace su  profesión perpetua o votos solemnes..     10 de agosto, 1910. Con férrea voluntad se sobrepone a graves problemas de salud, es ordenando sacerdote en la capilla del Arzobispo de Beneveto, pero los problemas de salud le obligan a residir con su familia, por largos períodos, hasta el 1916.   Septiembre, 1910. Recibe los estigmas visiblemente por primera vez, pero por poco tiempo y de forma intermitente. 

Ruega a Dios se los quite. Confía el acontecimiento únicamente a su Director Espiritual.   Noviembre, 1911. El suceso sobrenatural llega a la atención de sus superiores cuando es observado un día en éxtasis.   28 de julio, 1916. Llega al Convento de San Giovanni Rotondo y permanece allí hasta su muerte.    5 a 7 de agosto, 1918. Transverberación del corazón,  le causan heridas visibles en su costado. (La Transverberación del corazón es una experiencia mística de ser traspasado en el corazón, que indica la unión de amor con Dios.)  20 de septiembre, 1918. Mientras reza, luego de la Misa, en el área del coro de la antigua Iglesia de Nuestra Señora de las Gracias, aparecen los estigmas de forma visible y permanen- te.  El fenómeno perdurará por los próximos 50 años.    1919.

Comienzan a circular rumores en el pueblo del posible traslado del ¨santo¨ de San Giovanni Rotondo, lo que agita grandemente a la población.     2 de junio, 1922. El Santo Oficio (hoy Congregación para la Doctrina de la Fe) prohíbe apariciones públicas y el acceso del público a Padre Pió.  1924-1931. En varias ocasiones la Santa Sede rechaza que el fenómeno sea de origen sobrenatural.   9 de junio, 1931. (Solemnidad de Corpus Christi). La Santa Sede ordena al Padre Pío desistir de toda actividad salvo la celebración de la Santa Misa, la cual sólo podrá celebrar en privado.  

Principios de 1933. El Santo Padre Pío XI ordena al Santo Oficio que de marcha atrás y deje sin efecto la  prohibición que pesaba sobre el Padre Pío de celebrar públicamente.  Su Santidad Pío XI comenta al respecto: “Nunca sentí mala disposición hacia el Padre Pío, pero sí fui malamente informado.”     1934. Las facultades del Padre Pío son restauradas poco a poco. Se le permite confesar primero a hombres (25 de marzo, 1934) y luego confesar a mujeres (12 de mayo, 1934).    23 de septiembre de 1968. Fallece serenamente en su celda a las 2:30 de la madrugada. Murió saludable y sin los estigmas, así como había profetizado en cierta ocasión. Sus últimas palabras: “Gesú e Maria” (Jesús y María).   26 de septiembre, 1968.

El cuerpo del Padre Pío se entierra en una cripta en la Iglesia de Nuestra Señora de las Gracias. Asisten al funeral más de 100.000 personas.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Pío Pietrelcina

Hay que asistir a los funerales y hay que celebrar una Santa Misa por el difunto; es necesario ser respetuosos con el cuerpo muerto y con el alma inmortal.

Muchos amaron a San Pío de Pietrelcina y, algunos de la misma Iglesia Santa, lo odiaron hasta no dar veracidad en sus informes ante el Papa Pío XI. Pero todo se llega a saber en este mundo y los Santos sólo viven para Dios y, mientras son castigados por el hombre, ellos, en su penitencia sin pecado, ayudan a salvar al mundo, y Dios lo permite todo para el bien de la Santa Madre Iglesia Católica.

La Historia nos muestra una vez más que Dios gana, como siempre va a ganar, y que las fechorías de los que no obran bien, siempre las aprovecha Nuestro Señor Jesús para dar más bendiciones al mundo.

Aprendemos de San Pío de Pietrelcina que sufrir por Dios siempre lleva su gratificación: Es Santo. ¡Aleluya!

P. Jesús

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Domingo, 24 de octubre de 2.010

A ti, hijo, hija, tú que no superaste las pruebas:

Alma triste y con gran cargo de conciencia por tu dolor ante tu triste vida pasada de pecado voluntario; a ti, te digo: cógete de mi mano, ¡vamos a Dios!

Me escribió Marifer, el 2 de julio, comentándome:

En 02.07.2010 18:23 escribió Marifer, de Argentina

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Gracias, Padre Jesús, por cada bella palabra en cada una de sus cartas…Como dice usted, Dios nos creó para ser felices; pero cómo puede ser feliz alguien que, después de haber hecho su voluntad sin tener en cuenta la de Dios, ahora vive tristemente las consecuencias de todos sus caprichos, equivocaciones y errores, y no puede volver atrás para remediarlos sin herir a los que involucró en todo ello? Pido su oración para esta alma arrepentida… Mis saludos en Cristo y María, desde Buenos Aires-Argentina.

Hija, para ti, para todos, mis palabras son de aliento, ¡ánimo! Has reconocido ¡por fin!, tu pecado; ve a confesarlo. Y te diré que las personas que implicaste en él, deben de hacer lo mismo, porque todos son libres y, libremente, aceptaron compartir tu pecado. También te diré que, si llamas a las cosas por su nombre, más rápido vas a avanzar en la fe, y es la fe lo que te hace feliz, la fe de saberte amada por Dios, la fe de saberte salvada por Dios, la fe de saberte esperada en el Cielo Eterno, por Dios. Tú puedes hacer mucho por tu fe, como es llamar pecado a lo que fue y es pecado, y no errores, caprichos, equivocaciones; porque del pecado, uno puede deshacerse, de los errores no. Todos cometen errores, porque se calculan mal las cosas, y esto no es lo mismo que hacer pecados; el pecado es ir voluntariamente contra la voluntad de Dios; sabiendo que Dios quiere una cosa, haces otra. Y esto no es un error; es un pecado.

Nunca me cansaré de pediros que seáis realistas, que uséis del sentido común, que aprendáis la Verdad, y sabiéndola, unida a ella, afrontéis la vida por lo que es y no por los sueños que tenéis de ella, de la vida, de vuestra vida. Un ejemplo: una persona inválida, jamás podrá ganar una maratón de gente que, no siendo inválida, camina, pero sí que podrá ganar a mucha gente en santidad, porque la santidad no tiene nada que ver con el físico; y el verdadero premio, el galardón más deseado, es la ¡santidad! Todo lo demás se pierde en esta vida, porque el cuerpo se descompone totalmente después de la muerte, pero el alma, esa “caja negra”, tiene impreso en ella toda nuestra vida, todas nuestras palabras y pensamientos, y obras hechas, y las de omisión también han quedado marcadas en el alma. Comprended, oh hijos amados de Cristo, hijos de la Santa Iglesia Católica, que es una ventaja conocer lo que es pecado para la persona. ¡Dejad de ir de dios! La vida es como es, y cuanto antes la persona acepte la realidad de la vida, la de que se sufre, sí o sí, la de que somos libres sí o sí, la de que Dios nos Ama, sí o sí, la de que Dios nos espera en el Cielo y nos lo regala, sí o sí, por tu sí. Entonces, acepta la verdad y vive la verdad, búscala hoy, ahora, y aunque tiempo atrás, o ayer mismo, o hace cinco minutos, estabas confundido-a, ahora que has visto claro, y aceptas la claridad de todo, piensa en arrepentirte de tus PECADOS, que los pecados se pueden perdonar; los errores no se perdonan, porque son cosas que pasan con todas las buenas intenciones. Uno hace un negocio y cree ganar, y por un error, pierde. Eso jamás se podrá recuperar, pero uno que ha pecado, imaginemos que es por fornicar, y de esta fornicación nace un hijo no deseado, y no hay por qué casarse sin amor. Sí que hay que aceptar al hijo, y amarlo y cuidarlo, ¡eso siempre!, y haciendo esto, al mismo tiempo, te arrepientes de tu pecado de fornicación y vas a confesarlo. ¡Claro que quedarán las consecuencias del hecho! Pero puedes ganarte el Cielo, aun habiendo pecado, aún teniendo un hijo natural, porque has ido a confesarte y Dios te ha perdonado. Y si cumples con tus deberes con este hijo, las cosas serán buenas para ti, para él, para la otra parte con la que fornicaste. ¡Demasiada gente se engaña!, se dicen que fornicaron por amor, y es que no quieren admitir que engendraron un ser por lujuria, y luego, pasado el tiempo, dicen que se acabó el amor; pero el amor verdadero no se acaba nunca, lo que ocurrió es que no hubo amor en la fornicación, quizás momentos de pasión; vino la tentación y se cayó en ella. Pero todo, todo tiene solución en esta vida, si se da la cara, y se acepta que no fue un error, sino que se pecó. Junto con la reconciliación con Dios, Dios hace milagros para los que se han arrepentido de verdad, y para NO VOLVER A PECAR.

Hay quien en su juventud se drogó, practicó el sexo homosexual y, pasado el tiempo, sufren por este suceso sus padres, su familia, él mismo, que cambió, que, de pecador, lleva una vida cara a Dios; pero su pecado está allí, fue hecho, y no por error sino por voluntad de disfrutar del cuerpo; entonces, ¿qué hacer?: vivir en Gracia de Dios y aceptar su voluntad, porque todo será para bien. ¿Qué hay remordimientos?, ¡desde luego!, y esto es bueno, es bueno tener remordimientos, porque este dolor, ofrecido a Dios y aceptado por Él, libra del Infierno y del Purgatorio.

Una mujer que ha abortado, ¡no fue un error! Fue un pecado, y su cuerpo y toda ella recibirá las consecuencias del mismo. Si se va a confesar, Dios la perdonará; el bebé seguirá muerto, pero Dios perdona siempre y, otro día, en la Eternidad, gozará de su perdón, que es donde realmente se vive, porque vivir es vivir siempre, como amar es amar siempre, por eso aunque a esta vida la llamamos vivir, y se vive, es realmente como estar en el vientre de la madre tierra gestándonos durante menos de 120 años, para ir a la Vida Verdadera, y antes, en esta madre tierra, estamos nueve meses de gestación en el vientre de nuestra madre. Me gustaría tanto que comprendiérais eso, porque, al hacerlo, comprenderíais que se vive después de salir de la madre tierra. En nuestra madre humana, de ella y del padre, recibimos la vida, que se engendra al unirse hombre y mujer, y dentro de la mujer se forma el cuerpo humano total; luego, al salir, se forma, viviendo, el carácter de cada quién, ayudados por nuestros padres y por el mundo, y sobre todo, pasada la infancia, por nosotros mismos, porque el proceso de ser persona en plena facultad, llega unido a la naturaleza física, cuando ya podemos procrear otra vida, y seguir con el círculo natural de la humanidad: ser engendrado, nacer, crecer, reproducirse y morir; esto es lo que hacemos en este viejo mundo creado por Dios, para eso, para pasar de aquí a MEJOR VIDA. ¿Importa lo que se vive en el vientre de la madre? ¿Importa lo que se vive en la madre tierra? Oh, mis queridos, me atrevería a decir, MIS AMADOS hermanos, ¡la que nos espera!: LA DICHA SIN FIN, EN EL CIELO ETERNO. Aquí es una aventura vivir, es tener la Meta siempre presente, ¡el Cielo! Y vino Jesús al mundo a decirnos cómo ir Allí, es más, nos abrió Él, Dios mismo, el Cielo, nos dio la Salvación por creer en Él. ¡Fíate de Dios! Vino del Más Allá, pasó todo el proceso de la vida, para poder hablarte en tu propio lenguaje, de qué va la vida, de lo que necesitas para vivir. ¡Reza el Padrenuestro! Allí está todo lo que necesitas, y, por supuesto, necesitas de Dios en los Sacramentos. Ay, ¡que me emociono! Óyeme bien, escucha mis palabras que te hablan de la Verdad, y aprende de mí, que soy fiel a la Santa Madre Iglesia y a Dios. Déjame seguir emocionándome al contarte la Verdad…

A ver… ¿Comprendes por qué vives aquí? De la misma manera que viviste en el vientre de tu madre, ahora vives en la madre tierra, para formarte bien, para que estés capacitado para ir al Cielo, al Reino de Dios, al Paraíso. Que sí, que existe este lugar de Belleza y Bondad superlativa. 

Si aquí, en el mundo, necesitas de aire para vivir, en el Reino de Dios se necesita de Bondad superlativa, de Amor al máximo, para vivir en ese hábitat del Cielo. Dentro del vientre de tu madre no respirabas oxígeno, pero vivías. Fuera del vientre de tu madre biológica, y dentro de la madre tierra, respiras oxígeno, y… Fuera de la madre tierra, por la muerte, respiras Amor, que el amor es ser, cuanto más, semejante a Dios, que es Amor; y has aprendido a amar, amando a Dios sobre todas las cosas, mientras estás en la madre tierra; si no has aprendido a respirar el “aire” del Reino de Dios, después de morir no podrás vivir allí, y por eso Dios dictó a Moisés los Mandamientos de su Ley, para que, siguiéndolos, aprendas a respirar el “aire” del Cielo Eterno, del Paraíso, del Reino de Dios. Pero si no los has querido seguir libremente, entonces pecas; llamamos pecado a lo que no es Amor Verdadero. ¡Es fácil comprenderlo!, ¿verdad? ¿No me digas que no lo has comprendido? ¡Por Dios!

Sigo…

Para aprender a vivir en La Mejor Vida, que se llega a ella por el “parto” de la muerte, entonces debes hoy, ahora, saber usar del “aire” que allí se respira con Dios, que es el Amor; la “substancia” de la cual es Dios.

El Amor es lo que ha existido siempre, es el principio de vida, como debería ser que cada uno de nosotros naciera, ¡por amor!, de sus padres al engendrar al fruto de su unión de dos en uno con Dios, que es Amor. ¡El Amor da vida! ¡Viva el Amor!… El Amor, que es Dios, vivía y se movía y era… y decidió el Amor Amar, y creó el mundo, y vio que era bueno todo lo salido de sus manos, de su Amor, de Amor.

… uy, veo que me estoy alargando muchísimo en esta carta de hoy, así que la proseguiré la próxima semana, pero antes de terminar, le diré a esta madre que abortó, que interrumpió el círculo de otra vida: el que naciera, creciera, se reprodujese y muriera; que no tenía derecho a pecar, porque el que peca, no ama, y no podrá respirar el “aire” del Reino de Dios; así, que si no se va a confesar y recibe a Dios Amor, a Dios Espíritu Santo, sin esa “botella de “oxígeno”, de Amor que Dios te da gratis, no podrás respirar en el Cielo, y tendrás que ir a tu hábitat, el Infierno; allí no hay Amor, no hay Dios, no hay nada; la nada es no amar a nadie, ni a uno mismo, y el que peca voluntariamente, no se ama a sí mismo. Sólo Dios es Amor, y comer al Amor, al comer su Cuerpo y beber su Sangre, por la fe en Jesús, esa fe, que es el regalo de Dios por Amor, por su Amor, entonces, por la fe, en Jesús, todo el Amor de Dios está a tu disposición; y por las obras de la fe que te llevan a cumplir con lo que Dios pide, renunciando a la tentación que llega de Satanás (os lo contaré en la próxima carta), y venciéndote a ti mismo, por hacer lo que es natural, entonces, oh amados de Dios, ¡qué maravilla!, sigo emocionado, porque entonces ocurre algo maravilloso: somos capaces de amar, somos capaces de respirar el “aire” del Cielo: Amor.

Os quiero muchísimo, y quiero que, por la razón, halléis el Camino y viváis con fe la Vida, por la Verdad de Cristo Rey.

Tenemos un Reinado, donde Dios nos espera. ¡No temas a la muerte! ¡Te lo digo!: es pasar a mejor vida, si sabes Amar. ¿Sabes? Yo te enseñaré, no te preocupes por nada, aquí me tienes para servirte. ¿OK?, OK.

Os quiero mucho. Feliz semana a los que van a morir para pasar a mejor Vida, ¡la verdadera Vida del hombre!, estar con Dios, con el Amor.

Me cuesta despedirme hoy. Tengo tantas cosas para contarte, hijo, hija, ¡tantas! Y todo son maravillas de Amor. ¡Eres católico por Gracia de Dios! ¡¡Viva!!

Con afecto sincero.

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

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