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Envío diario nº 4.162- Miércoles 13-11-19

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Miércoles 13 de Noviembre de 2.019

Tiempo Ordinario /32º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 17, 11-19

No basta ser católico

11Yendo (Jesús) hacia Jerusalén, atravesaba por entre la Samaria y la Galilea, 12y entrando en una aldea, le vinieron al encuentro diez leprosos, que a lo lejos se pararon, 13y, levantando la voz, decían: Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros. 14Viéndolos, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. En el camino quedaron limpios. 15Uno de ellos, viéndose curado, volvió glorificando a Dios a grandes voces, 16y cayendo a sus pies, rostro en tierra, le daba las gracias. Era un samaritano. 17Tomando Jesús la palabra, dijo: ¿No han sido diez los curados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero? 19Y le dijo: Levántate y vete, tu fe te ha salvado.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

No basta ser católico

Sé agradecido con Dios, no basta ser católico, tú ve a la Iglesia y asiste a Misa, confiésate antes y comulga después, durante la Misa, y dale a Dios las gracias con toda tu alegría, esta alegría que te hace humilde de saber que Dios te ha salvado, te ha sanado de tantas cosas que no hacías bien, que no estaban bien.

Dios es la clave de tu presente.

Dios es la luz de tu futuro.

Estás bautizado, ¡bien!, pero además, sé agradecido de tener tu fe, y entérate de qué va, leyendo el Catecismo, los Evangelios, ¡la Biblia!, y verás de cuántas maravillas Dios llena tu vida; porque hay tesoros escondidos en el Evangelio, en las enseñanzas de Jesús, Dios, y que tú aún no has descubierto; ¿a qué esperas?; vamos, vamos, ¡a Misa!

P. Jesús
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Consejo nº 1.513

.-Desea la pureza.

P. Jesús

© copyright

San Diego, Hermano Lego

Nació en España, en el año 1400. Fue admitido como religioso franciscano y pese a que había hecho muy pocos estudios, era muy iluminado para dar respuestas en temas espirituales sobre todo en los más difíciles.

Fue enviado como misionero a las Islas Canarias y allá logró la conversión de muchos paganos y no permitió que los colonos esclavizaran a los nativos. Por tales labores apostólicas, sus superiores lo nombraron Superior de la comunidad, siendo San Diego tan sólo un hermano lego, que sin embargo desempeñó a cabalidad dicha función.

Los últimos años de su vida pasaba días enteros dedicados a la oración y al ver un crucifijo quedaba en éxtasis. Su amor por la Virgen Santísima era inmenso y untaba a los enfermos con un poco de aceite de la lámpara del altar de la Virgen, y éstos se curaban.

Murió el 12 de noviembre del año 1463. En su sepulcro se obraron muchos milagros. Fue canonizado en 1588.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Diego, Hermano Lego

Cuando Dios obra en una persona, no importa que sólo sea un Hermano Lego o un casado o laico; Dios obra y hace que su Obra alcance el éxito que El desea para ayudar a todos los que buscan la Paz.

San Diego, Hermano Lego, fue de misionero y cumpliendo con su misión; por su ejemplo ayudó a Dios a salvar a muchas almas que, de no haber sido por la acción de Dios en San Diego, se hubieran perdido el Cielo.

P. Jesús

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La Biblia
La bendición de Efraím y Manasés
Génesis 48, 1-22

1 Después de estos acontecimientos, José recibió esta noticia: «Tu padre está enfermo». Entonces llevó a sus dos hijos, Manasés y Efraím,
2 y se hizo anunciar a su padre: «Tu hijo José ha venido a verte». Israel, haciendo un esfuerzo, se sentó en su lecho,
3 y dijo a José: «El Dios Todopoderoso se me apareció, en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo,
4 diciendo: «Yo te haré fecundo y numeroso, haré nacer de ti una asamblea de pueblos, y daré esta tierra a tu descendencia después de ti, en posesión perpetua».
5 Ahora bien, los dos hijos que tuviste en Egipto antes que yo viniera a reunirme contigo, serán mis hijos. Efraím y Manasés serán míos, como lo son Rubén y Simeón.
6 Los que nacieron después de ellos, en cambio, serán tuyos, y serán llamados con el nombre de sus hermanos para recibir su herencia.
7 Yo quiero que así sea, porque a mi regreso de Padán, mientras íbamos por la tierra de Canaán, a poca distancia de Efratá, se me murió tu madre Raquel, y yo la sepulté allí, junto al camino de Efratá, es decir, de Belén».
8 Al ver a los hijos de José, Israel preguntó: «Y estos, ¿quiénes son?».
9 «Son mis hijos, los que Dios me dio aquí», respondió José a su padre. Este añadió: «Acércamelos, para que yo los bendiga».
10 José los puso junto a Israel, que ya no veía, porque sus ojos se habían debilitado a causa de su edad avanzada, y él los besó y los abrazó.
11 Luego Israel dijo a José: «Yo pensaba que nunca más volvería a ver tu rostro, y ahora Dios me permite ver también tu descendencia».
12 José los retiró de las rodillas de Israel y se inclinó profundamente;
13 después los tomó a los dos, a Efraím con su mano derecha, para que estuviera a la izquierda de Israel, y a Manasés con su mano izquierda, para que estuviera a la derecha de Israel, y se los presentó.
14 Pero Israel, entrecruzando sus manos, puso la derecha sobre la cabeza de Efraím, que era el menor, y la izquierda sobre la cabeza de Manasés, aunque este era el primogénito,
15 y los bendijo, diciendo: «El Dios en cuya presencia caminaron mis padres, Abraham e Isaac, el Dios que fue mi pastor, desde mi nacimiento hasta el día de hoy,
16 el ángel que me rescató de todo mal, bendiga a estos jóvenes, para que en ellos sobreviva mi nombre y el de mis padres, Abraham e Isaac, y lleguen a ser una gran multitud sobre la tierra».
17 Cuando José advirtió que su padre tenía puesta la mano derecha sobre la cabeza de Efraím, no le pareció bien. Entonces tomó la mano de su padre para pasarla de la cabeza de Efraím a la de Manasés,
18 y dijo a su padre: «Así no, padre, porque el primogénito es el otro; coloca tu mano derecha sobre su cabeza».
19 Pero su padre se resistió con estas palabras: «Ya lo sé, hijo mío, ya lo sé. También de él nacerá un pueblo, y también él será grande. Pero su hermano menor lo aventajará, y de él descenderán naciones enteras».
20 Y aquel día pronunció sobre ellos esta bendición: «Por ti Israel pronunciará esta bendición: ¡Que Dios te haga como Efraím y Manasés!». Y puso a Efraím delante de Manasés.
21 Finalmente, Israel dijo a José: «Yo estoy a punto de morir, pero Dios estará con ustedes y los hará volver a la tierra de sus padres.
22 Yo, por mi parte, te doy una franja de tierra más que a tus hermanos, la que arrebaté a los amorreos con mi espada y con mi arco».

Meditación:

La bendición de Efraím y Manasés

Dios tiene sus planes, Dios actúa a pesar de los pensamientos de tantos. Israel acabó su vida en Egipto, allí donde su hijo José llegó después de recibir el mal de sus hermanos. José llegó allí y tuvo éxito en todo, aun cuando sufrió mucho también, sin padre, sin hermanos, sabiendo que ellos, sus hermanos, le habían traicionado por envidia. José nunca fue envidioso, por esto llegó tan alto, porque cumplía con su deber, y no como muchos, que hacen cosas grandes por envidia, por ser más que otros.

Israel, antes de morir, bendice a los hijos de José, pero no sigue con la ley natural, de que el primogénito era el que estaba a su derecha, sino que haciendo caso a Dios, al menor de los hijos de José, le hizo el primero, porque así son las cosas a veces, que la ley natural no va acorde con la realidad; ¿cuántos hijos mayores maltratan a sus padres, y en cambio los menores los cuidan y los bendicen en su ancianidad?

La vida hay que vivirla día a día, porque Dios da sorpresas, y del dolor de José, comieron todos y tantos. Si tú sufres, acepta que no lo comprendes, pero aceptando tu dolor, sé bueno, cumple con tu deber, como hizo José, y verás cómo nada ha sido en vano. Los planes de Dios asombran siempre.

P. Jesús

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