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Envío diario nº 5.281- Martes 6-12-22

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Martes 6 de Diciembre de 2.022

Tiempo de Adviento/2º

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Evangelio:

San Mateo 18, 12-14

Dios no quiere que nadie se pierda

Dijo Jesús a sus discípulos: 12¿Qué os parece? Si uno tiene cien ovejas y se le extravía una, ¿no dejará en el monte las noventa y nueve e irá en busca de la extraviada?13Y si logra hallarla, cierto que se alegrará por ella más que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. 14Así no es voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que se pierda ni uno solo de estos pequeñuelos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Dios no quiere que nadie se pierda

La voluntad de Dios es que todos se salven, Dios no quiere que nadie se pierda, entonces, ¿qué debes hacer tú para ayudar a Dios?; debes aguantar todo mal que te den, y devolver siempre bien por mal recibido, y también por bien. Difícil, pero no lo será tanto cuando sepas que por este acto heroico, muchos pueden salvarse de las fauces de Satanás, que espera su muerte para devorarlos.

Hay personas que viven pendientes de hacer venganzas, y hay otras personas, despistadas ellas, que cuando les hacen un mal, reaccionan, no por caridad cristiana, sino por dignidad humana, y discuten y lo empeoran todo. Si supieran que han tenido la oportunidad al alcance de su mano, de hacer como Jesús y ser manso como estas 99 ovejas que están en el redil, y que esa persona que le ha dañado es esa oveja descarriada, que por ellos y con ellos, Dios quería que regresaran al redil. Porque Dios sigue queriendo que nadie se pierda, y sigue yendo a buscar a la oveja descarriada, normalmente un familiar tuyo, que a ti, con tu conducta intachable, él hará lo posible e imposible para hacerte perder la fe y la paz; Dios quiere que lo hagas pensar en regresar al redil de la fe.

Tu paciencia será probada, ¡que lo sepas!; entonces, te digo que no te enfades por nada de lo que te diga una oveja perdida, ¡por nada!, porque antes de regresar al redil, muchos te atacarán, pero Dios confía en ti. Así que prepárate a ser insultado, a ser humillado, y ¡que no te inmuten las palabras y obras del que está perdido, ni tampoco de esos fariseos, que ya en tiempos de Jesús se las ingeniaban para hacerle perder la paz, para que su fe no les hiciera luz.

Mira hijo, hija, todo, todo por lo que pasas, ya lo pasó Jesús.

Pero, en vez de sentirte humillado, porque te dirán cada una, que para qué recordarlas; y muchas veces usarán de tus pecados pasados, de tus faltas, de tu condición de pecador, que lo eres, ¡como todos!, para ¡pararte los pies!, porque hagas lo que hagas, les molesta, pero lo explicarán de tal manera, que puede que te sientas culpable, y posiblemente lo seas; pues bien, acepta tu culpa, ¿y qué?, ¿van a matarte por haber pecado?; si Dios te ha perdonado, no te importe que te sentencien; piensa más bien en la sentencia que Dios les dará de no ayudarles tú, ahora y aquí, a superar su mediocridad.

Imagínate ya en el Cielo, y piensa en llevar muchas personas contigo, incluso esas que te recuerdan, cada dos por tres, que eres un pecador, ¡que lo eres!, ¡seguro!, como todos. Pero a ti te duele y a otros no, y es ese dolor lo que te separa de ser un buen instrumento para Dios. Acepta que estás mal, acepta que podrías ser mejor, acepta que no estás del todo enderezado, y ACEPTA TAMBIÉN QUE ERES UN INSTRUMENTO DE DIOS.

Todos los futuros santos son eso, un instrumento de Dios; que eres un pecador, bueno, ¿y qué?, si te has confesado.

No en vano murió Cristo en la Cruz; por lo menos, tú sabes bien que lo hizo por tus pecados, y que valió la pena, porque mira qué suerte la tuya, de la pena que te has librado, de ser Dios tu amado.

¡Aleluya!

Sonríe y sé feliz, y sigue luchando, del bando de Dios, para que contigo lleves al Paraíso a esos que te hacen hoy, ahora, la vida imposible. Tú, únete a Cristo y ¡viva la vida!

P. Jesús

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Consejo nº 1.403

.-Ya, tu sufrimiento “pasó a la historia”; ahora te quieren como eres, porque eres bueno, ¡el mejor!

P. Jesús

© copyright

San Nicolás, Obispo

San Nicolás, cuyo nombre significa «protector y defensor de los pueblos» fue tan popular en la antigüedad que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era invocado por los fieles en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, consiguiendo éstos favores admirables por parte del santo.

Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces y regalos a los niños, y como en alemán se llama «San Nikolaus», lo empezaron a llamar Santa Claus, siendo representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños. De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y otros grandes santos, pero su biografía fue escrita por el Arzobispo de Constantinopla, San Metodio.

Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Unos de sus tíos era obispo y fue éste quien lo consagró como sacerdote, pero al quedar huérfano, el santo repartió todas sus riquezas entre los pobres e ingresó a un monasterio.

Según la tradición, en la ciudad de Mira, en Turquía, los obispos y sacerdotes se encontraban en el templo reunidos para la elección del nuevo obispo, ya que el anterior había muerto. Al fin dijeron: «elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo». En ese momento sin saber lo que ocurría, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Fue muy querido por la cantidad de milagros que concedió a los fieles.

En la época del Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, Nicolás fue encarcelado y azotado. Con Constantino fueron liberados él y los demás prisioneros cristianos. Se dice que el santo logró impedir que los herejes arrianos entrasen a la ciudad de Mira.

El santo murió el 6 de diciembre del año 345. En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde fue obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí, en secreto, las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia.

En esta ciudad se obtuvieron tan admirables milagros por su intercesión, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Nicolás, Obispo

Los Santos son amigos de todos y, si Dios se lo concede, hacen milagros a quien les pide con fe, y él transmite a Dios todo encargo o petición. Confiar en los santos es ser parte de la familia Católica a la cual pertenecemos y de la que Dios quiere que nos unamos y nos queramos todos para el bien de cada uno de nosotros, que necesitamos de la amistad con los santos para vivir en paz en la tierra y con gracias especiales y favores que reciben del Cielo, directamente de Dios.

La Iglesia siempre, casi siempre, vive tiempos malos en un lugar u otro del mundo, porque necesita de los santos que piden a Dios los favores que necesitan las almas para no perderse, para vivir la fe y recibir de Dios un amor especial en un momento de su vida.

Confiar en los santos es dar un voto de confianza a Dios, que por los santos nos da muestra de su amor.

Dios quiere que seamos todos santos, por eso da Gracias a los santos para que nosotros los imitemos por ver los regalos que Dios hace por su amor a los que, amándolo, lo imitan en Cristo salvador y redentor.

P. Jesús

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