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Envío diario nº 4.788- Domingo 1-8-21

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Domingo 1 de Agosto de 2.021

Tiempo ordinario 18º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 6, 24-35

Obrad por el alimento

24Y cuando la muchedumbre vio que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos tampoco, subieron en las barcas y vinieron a Cafarnaúm en busca de Jesús.

25Habiéndole hallado al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo has venido aquí? 26Les contestó Jesús, y dijo: En verdad, en verdad os digo, vosotros me buscáis, no porque habéis visto los milagros, sino porque habéis comido los panes y os habéis saciado; 27procuraos, no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os da, porque Dios Padre le acreditó con su sello. 28Dijéronle, pues: ¿Qué haremos para hacer obras de Dios?29Respondió Jesús y les dijo: La obra de Dios es que creáis en aquel que Él ha enviado.

30Ellos le dijeron: Pues tú, ¿qué señales haces para que veamos y creamos? ¿Qué haces? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: <<Les dio a comer pan del cielo>>.32Díjoles, pues, Jesús: En verdad, en verdad os digo: Moisés no os dio pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.34Dijéronle, pues, ellos: Señor, danos siempre ese pan.

35Les contestó Jesús: Yo soy el pan de vida; el que viene a mí, no tendrá más ya hambre, y el que cree en mí, jamás tendrá sed.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Obrad por el alimento

Jesús quiere que vivas, que quieras vivir para esperar el momento diario o semanal de hallarte con Él, en el Pan de la Eucaristía. Que vuestro deseo de vivir sea por la fe, no por el bienestar, y estarás bien si vives por el pan de la Palabra que te alimente cada día, leyendo y meditando el Evangelio de la fe, esta fe que debes sentir viva dentro de ti, que te hará feliz y harás feliz a todos los que te vean y sepan de ti, porque ya no van a ser nunca más líderes los capitalistas, fracasaron, ahora han empezado los tiempos espirituales, porque se ha comprobado que el dinero no lo es todo, es más, ¡ya no hay dinero!, ¡se acabó!, pero la fe del que se alimentó del Pan Eucarístico, esa fe hará cambiar a los tristes y deprimidos, que lo han perdido todo, todo en lo que habían puesto sus esperanzas en esas especulaciones económicas.

La fe, y sólo la fe en Aquel que nos ama, puede salvaros el alma, el corazón y los sentidos.

Jamás compró el dinero el Cielo.

Apuesta tu vida no por dinero, sino por el éxito del reconocimiento de ser persona espiritual en un cuerpo carnal que también forma tu ser, pero no tiene por qué tener el protagonismo, sino que las obras que perduran son las que no se pueden pagar. Y te pregunto a ti, ¿qué tal estás de estas obras de piedad?…

P. Jesús

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Consejo nº 908

.-El esposo: Bendita eres, oh esposa mía, cuando me escuchas sin interrumpirme y me dejas expresar lo que quiero decirte. En ti hay bondad sin límites.

P. Jesús

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San Alfonso María de Ligorio

San Alfonso María nació cerca de Nápoles el 27 de septiembre de 1696. Siendo aún niño fue visitado por San Francisco Jerónimo el cual lo bendijo y predijo para él grandes bendiciones y sabiduría. A los 16 años, caso excepcional obtiene el grado de doctor en ambos derechos, civil y canónico, con notas sobresalientes en todos sus estudios.

Para conservar la pureza de su alma escogió un director espiritual, visitaba frecuentemente a Jesús Sacramentado, rezaba con gran devoción a la Virgen y huía de todos los que tuvieran malas conversaciones.

Su padre, que deseaba hacer de él un brillante político, lo hizo estudiar varios idiomas modernos, aprender música, artes y detalles de la vida caballeresca. Como abogado, el santo obtenía importantes triunfos; sin embargo, no lo dejaba satisfecho ante el gran peligro que en el mundo existe de ofender a Dios.

Por revelación divina, San Alfonso María abandona todo y decide convertirse en apóstol incansable del Señor Jesús. La tarea no fue fácil; tuvo que enfrentar, con gran lucha espiritual, a su padre y familia, a sus amigos y así mismo. Al fin, a los 30 años de edad logra ser ordenado sacerdote, y desde entonces se dedicó a trabajar con las gentes de los barrios más pobres de Nápoles y de otras ciudades, a quienes les enseñaba el catecismo.

El 9 de noviembre de 1752 fundó, junto con otros sacerdotes, la Congregación del Santísimo Redentor (o Padres Redentoristas), y siguiendo el ejemplo de Jesús se dedicaron a recorrer ciudades, pueblos y campos predicando el evangelio. Por 30 años, con su equipo de misioneros, el santo recorrió campos, pueblos, ciudades, provincias, permaneciendo en cada sitio 10 o 15 días predicando, para que no quedara ningún grupo sin ser instruido y atendido espiritualmente.

San Alfonso María fue un escritor muy prolífico; al morir dejó 111 libros y opúsculos impresos y 2 mil manuscritos. Durante su vida vio 402 ediciones de sus obras.

En 1762 el Papa lo nombró obispo de Santa Agueda. San Alfonso María, quien no deseaba asumir el cargo, aceptó con humildad y obediencia, permaneciendo al frente de la diócesis por 13 años donde predicó el Evangelio, formó grupos de misioneros y dio catequesis a los más pequeños y necesitados.

Sus últimos años fueron llenos de sufrimientos y enfermedades dolorosas; el santo soportó pacientemente todos estos males, rezando siempre por la conversión de los pecadores y por su propia santidad. San Alfonso María muere el 1 de agosto de 1787, a la edad de 90 años. El Papa Gregorio XVI lo declara Santo en 1839. El Papa Pío IX lo declara Doctor de la Iglesia en 1875.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Alfonso María de Ligorio

¿A alguien más le interesa rezar por la conversión de los pecadores como hizo San Alfonso María de Ligorio? ¿A ti? Pues si es así, vas bien, vas camino de ser santo. Porque quien desea cambiar al mundo, ese es un futuro santo, si reza y trabaja por y para ello, como hizo el Santo del que hoy se conmemora su muerte: su entrada en el Cielo.

Este es el triunfo de los Santos, la muerte que les abre el camino al Cielo.

Pero mientras no llega, se esfuerzan y trabajan y trabajan, y no se cansan de trabajar para ese mundo nuevo y esa eternidad en el Cielo.

Encomiéndate a San Alfonso María de Ligorio y deja que Dios obre en ti Maravillas. Sé feliz tú, ese santo futuro que reza y trabaja por la salvación del mundo.

P. Jesús

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Domingo, 7 de Diciembre de 2.014

A ti, que necesitas vivir mejor la fe:

Amigo, sabes de la fe; escribes, a veces, sobre la fe, meditas sobre ella, pero necesitas vivir mejor la fe. Luego, te sentirás mejor, porque es vivir la fe, lo que te da acceso al amor de Dios, ¡amándole!, sirviéndole con las obras de tu fe.

El mundanismo hace mucho daño a las personas de fe, porque les aparta, tantas veces, de la fe, por ocuparles en las cosas mundanas; que no es lo mismo las cosas mundanas, que las cosas del mundo. Tú eres del mundo, y el mundo necesita de ti.

De lo que no necesitas, es de las cosas mundanas, de seguir la moda, de gastar más de lo necesario, de vivir pendiente de lo que hacen los demás, y desear su suerte, su dinero, su casa, ¡la mujer del prójimo!

La fe es algo maravilloso, que existe para darte la felicidad en este mundo y en el otro. La fe es para que, viviéndola, te sientas útil; y amando a Dios más que a nadie, más que a ti mismo, sirvas a los demás y les des tu vida de servicio, no para ser su peón, sino para ser Luz de Dios.

La sal sala; ¿y tú qué haces?; ¿eres necesario para la vida de alguien?

Muchos, en vez de ser necesarios para otros, son un impedimento para la santidad de los demás; y precisamente, a veces, los que van de santos, son quiénes más perjudican al prójimo. También los corruptos hacen mucho mal, porque su maldad, que está bien programada, distribuye sus frutos, que son el error y el pecado, por el mundo.

Busca el rostro de Cristo. Acércate a la verdadera Iglesia, que siempre practica la caridad, da esperanza y vive la fe.

Amigo, necesitas vivir mejor la fe; y se vive la fe, cumpliendo con los mandamientos de la Ley de Dios.

Ora, reza; pide a la Virgen María, que interceda por ti, para que tu fe sea su alegría. Amén.

Con afecto sincero.

P. Jesús

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