Saltar al contenido

Home

 

Portal de formación e información espiritual completamente GRATIS. Lee el Evangelio meditado.

Envío diario nº 4.634- Domingo 28-2-21

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Domingo 28 de Febrero de 2.021

Tiempo de Cuaresma /2º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 9, 2-10

Nuestro vestido blanco

2Pasados seis días, tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, y los condujo solos a un monte alto y apartado y se transfiguró ante ellos. 3Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como no los puede blanquear lavandera sobre la tierra. 4Y se les aparecieron Elías y Moisés, que hablaban con Jesús.5Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: Rabí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, una para Moisés y una para Elías. 6No sabía lo que decía, porque estaban aterrados. 7Se formó una nube que los cubrió con su sombra, y se dejó oír desde la nube una voz: Este es mi Hijo amado, escuchadle. 8Luego mirando en derredor, no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo. 9Bajando del monte, les prohibió contar a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitase de entre los muertos. 10Guardaron aquella orden, y se preguntaban qué era aquello de <<cuando resucitase de entre los muertos>>.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Nuestro vestido blanco

Los que visten de blanco, ese blanco puro como vestía Jesús, así era y es su corazón. Ve al corazón de Dios, de Jesús, y pídele ayuda, suplícale perdón, y acepta plenamente que Él es Dios y Dios de amor. Y tan sólo por esto, la vida tuya cambiará para mejor, tan sólo por aceptar la Verdad de que Jesús es Dios, de que Jesús de Nazaret, es Dios, es el Cordero que se profetizó que moriría por la salvación de todos.

Es tan blanco su vestido, como lo será el vuestro si creéis en Él, porque Dios puede hacer de ti, seas quien seas, un santo, una santa. Haz la prueba, y pídele ayuda a Jesús, Dios, y suplícale perdón en la Confesión.

Tienes un vestido nuevo, preparado para vivir con él, con este vestido blanco, en el Cielo.

¡Es la moda!, la moda de la Gloria.

Sigue esta moda, la del vestido blanco, la de pedir perdón por tus pecados.

P. Jesús

© copyright

Consejo nº 754

.-Jamás volverás a ser feliz con ella/él, con una mujer (un hombre) que no te sabe querer.

P. Jesús

© copyright

Beata Antonia de Florencia, Viuda

La beata se casó muy joven y perdió a su esposo a los pocos años. Deseando consagrarse enteramente a Dios, opuso resistencia decidida a los intentos de sus parientes de casarla de nuevo. En 1429, la Beata Angelina de Marsciano envió a dos de sus religiosas a fundar en Florencia el quinto convento de Terciarias Regulares de San Francisco y la beata fue una de las primeras en entrar en él. Un año más tarde, su superiora la nombró superiora del convento de Santa Ana de Foligno, y tras tres años, fue enviada a gobernar la nueva comunidad de Aquila.

Cuando San Juan Capistrano pasó por la ciudad, la beata Antonia le manifestó que deseaba una regla más estricta. El santo comprendió su anhelo y consiguió que se le cediese el monasterio de Corpus Christi, que otra orden acababa de construir. Ahí se retiró Antonia con once de sus religiosas, en 1447, para practicar la regla original de Santa Clara en todo su rigor.

La humildad y la paciencia eran la virtudes características de la Beata Antonia, quien durante 15 años tuvo que soportar una dolorosa enfermedad, además de una multitud de severas pruebas espirituales. Antonia era digna hija de San Francisco por su amor a la pobreza. Algunos testigos narraron que habían visto varias veces a la beata arrebatada en éxtasis a cierta altura del suelo, y que una vez un globo de fuego apareció sobre su cabeza e iluminó el sitio en que se hallaba orando.

La beata falleció en 1472. Su culto fue confirmado en 1847.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Beata Antonia de Florencia, Viuda

Sí, los santos pueden haberse casado y perdido su virginidad, pueden haber tenido hijos o no de su matrimonio, y pueden ser consagrados en su celibato o en su matrimonio o vida religiosa; los santos, como la beata Antonia de Florencia, viuda, tienen algo en común: su amor exclusivo a Dios Uno y Trino, a Santa María, San José, a los Santos y Ángeles.

P. Jesús

© copyright

Domingo, 14 de abril de 2.013

A ti, que sufres por los pecados confesados:

Me escribes, y te comprendo. Me dices:

“Padre, gracias por esa meditación, tan elocuente y sabia, pero me inquieta, si un pecado de esta naturaleza, ya fue confesado, hace años, porque siempre marca, al recordar, a veces, creo que no fue bien confesado, me gustaría su opinión. Gracias Padre.”

Y te digo, ven a mis brazos, hijo-a, porque tu dolor me llena de dolor, y nos priva a ambos de la felicidad de la paz, la paz de Dios.

A veces, uno-a recuerda sus pecados graves ya confesados, porque otros se lo hacen recordar, con sus comentarios o insinuaciones, porque les molesta a muchos que los pecadores se arrepientan y se vayan a confesar; y a veces, los que lo recuerdan todo, son estos que van de santos por la vida; a veces son otros, como aquellos con los que te juntaste antes, y pecaste con ellos, y ellos no se han ido a confesar, sino que aún quieren más, pecar más contigo. Todo esto, siempre es porque el demonio tiene interés en que no seas feliz en este mundo. Repito, EL DEMONIO tiene interés en que no seas feliz en este mundo. Y, ¿es que alguien puede ser feliz en este mundo?… Tú crees que el paralitico que no podía meterse en la piscina, cuando fue sanado, crees que no fue feliz, habiendo sido tantos años desgraciado. Sí, fue feliz. Y tú y todos los que han ido a confesar sus pecados, tenéis que ser felices, porque YA PODEIS ANDAR; porque ya, libres del pecado, podéis disfrutar de las cosas bellas de la vida.

Cuando te venga la MALA tentación, que siempre es mala, lo sé, pero quiero decírtelo así para que te enteres bien, y te des cuenta de que siendo una tentación es-son los susurros del Diablo y sus secuaces que quieren mortificarte, que quieren que, pudiendo ya andar, te vuelvas a sentar y te quedes invalido por voluntad, por tu falta de voluntad; que la voluntad va unida a la fe, y sin la fe en Dios, pierdes la confianza en ti mismo; porque si no tienes confianza en ti mismo, entonces, es que no crees en Dios; porque esto es así, esa falta de lo que llaman autoestima, es decir, que uno no se ama, que uno no se estima a sí mismo, es porque no cree en Dios, no tiene fe y no admira a Dios; porque si lo admirara lo amaría, porque lo conocería y lo admiraría, sabría todo lo que Dios ha hecho por él, ¡por ti!, y tendrías fe, y tendrías confianza en ti mismo, por este amor con que Dios te ama, y la fe te lo dice; pero, aunque te has ido a confesar, no te crees digno-a de recibir el amor de Dios, y no te crees digno-a porque los demonios te susurran tus pecados, te los recuerdan; y tú, en vez de apartarlos de tu mente, caes en la MALA tentación de recordarlos. Tú, cuando te ocurra esto, tú, hijo-a mío-a, debes de apartarlo inmediatamente de tu mente; ¿cómo?, pensando lo cierto, lo correcto: “Ya me lo confesé y estoy PERDONADO-A”. Y ten fe, ¡ten fe!; porque te falta fe.

Normalmente, la falta de fe viene porque este-os pecados cometidos, los hiciste bajo presión de una falta de fe en Dios, y por lo tanto te saltaste los diez mandamientos; recuerda eso: ¡QUE ERAS UN IGNORANTE EN ESOS MOMENTOS QUE PECASTE!;pero esto ya pasó; ¡ha quedado atrás!, ahora ESTÁS PERDONADO-A, ahora eres libre de tener fe y voluntad; así que ¡lucha por tu LIBERTAD!, CON TU VOLUNTAD. Deja que te dé un abrazo, porque por fe; SOMOS HERMANOS.

Anda, anda, no llores más, y haz buenas obras de ahora en adelante, no sólo las que puedas hacer, sino las que quieras hacer. La próxima semana os hablaré de este tema, de las obras que se pueden hacer y las que se deben hacer.

Un fuerte abrazo a cada uno, sí, también a ti, que aún no te has confesado. ¡Venga!, te espero en el confesonario.

Con afecto sincero.

P. Jesús

© copyright