Saltar al contenido

Home

Portal de formación e información espiritual completamente GRATIS. Lee el Evangelio meditado.

No pedimos ni aceptamos donativos, nos bastan tus oraciones y amistad.
Este Portal es sin ánimo de lucro. Todo es para Mayor Gloria de Dios.

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Domingo 30 de Junio de 2.024

Tiempo Ordinario

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 5, 21-43

La fe de los enfermos

21Habiendo Jesús ganado en la barca la otra ribera, se reunió una gran muchedumbre. Él estaba junto al mar. 22Llegó uno de los jefes de la sinagoga llamado Jairo de nombre, el cual, al verlo, cayó a sus pies.23Y con muchas palabras le rogaba diciendo: Mi hijita está en las últimas; ven e impónle las manos para que se salve y viva. 24Se fue con él, y le seguía una gran muchedumbre, que le apretaba. 25Una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años 26y había sufrido grandemente de muchos médicos, gastando toda su hacienda sin provecho alguno, antes iba de mal en peor, 27como hubiese oído lo que se decía de Jesús, vino entre la muchedumbre por detrás y tocó su vestido; 28pues se decía: Si tocare siquiera su vestido, seré sana. 29Al punto se secó la fuente de la sangre, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal. 30Luego Jesús, sintiendo en sí mismo la virtud que había salido de Él, se volvió a la multitud y dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 31Los discípulos le contestaron: Ves que la muchedumbre se aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32Él echó una mirada en derredor para ver a la que lo había hecho, 33y la mujer, llena de temor y temblorosa, conociendo lo que en ella había sucedido, se llegó y, postrada ante Él, declaróle toda la verdad. 34Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y seas curada de tu mal. 35Aún estaba Él hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿por qué molestar ya al Maestro? 36Pero, oyendo Jesús lo que decían, dice al jefe de la sinagoga: No temas, ten sólo fe. 37No permitió que nadie le siguiera más que Pedro, Santiago y Juan el hermano de Santiago. 38Llegados a casa del arquisinagogo, vio un alboroto y a las lloronas plañideras, 39y, entrando, les dice: ¿A qué ese alboroto y ese llanto? La niña no ha muerto, duerme. 40Se burlaban de Él; pero Él, echando a todos fuera, tomó consigo al padre de la niña, a la madre y a los que iban con Él, y entró donde la niña estaba; 41y tomándola de la mano, le dijo: <<Talitha, qumi>>, que quiere decir: Niña, a ti te lo digo, levántate. 42Y al instante se levantó la niña y echó a andar, pues tenía doce años, quedando ellos fuera de sí, presos de gran estupor. 43Recomendóles mucho que nadie supiera aquello, y mandó que diesen de comer a la niña.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

La fe de los enfermos

El enfermo, el necesitado, lleva su fe apretada en su corazón, la guarda allí en su corazón, lleno de esperanza, porque Jesús, Dios, es la esperanza de todo aquel que sufre, y Dios cura, Dios sana, Dios salva. Es de fe.

Lee la Sagrada Biblia, y verás tu fe cumplida.

P. Jesús
© copyright