Saltar al contenido

Envío diario

Envío diario nº 4.106- Miércoles 18-9-19

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Miércoles 18 de Septiembre de 2.019

Tiempo Ordinario /24º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 7, 31-35

Dios, Jesús, compara

(Dijo el Señor): 31¿A quién, pues, compararé yo a los hombres de esta generación y a quién son semejantes? 32Son semejantes a los muchachos que, sentados en la plaza, invitan a los otros diciendo: Os tocamos la flauta, y no danzasteis; os cantamos lamentaciones, y no llorasteis. 33Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decíais: Tiene demonio. 34Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: Es comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores. 35Y la sabiduría ha sido justificada por todos sus hijos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Dios, Jesús, compara

Dios ve a las personas, sabe cómo son y lo que piensan.

Dios, Jesús, amando al mundo, se dejó matar, también para estos que están sentados en la plaza y critican a los santos.

El amor de Jesús, Dios, es una realidad, aún hoy.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 1.457

.-Te esperan los que te aman. ¡Ve!

P. Jesús

© copyright

San José Cupertino

José nació en 1603 en el pequeño pueblo italiano llamado Cupertino. Sus padres eran sumamente pobres. El niño vino al mundo en un pobre cobertizo pegado a la casa, porque el papá, un humilde carpintero, no había podido pagar las cuotas que debía de su casa y se la habían embargado.

Murió el papá, y entonces la mamá, ante la situación de extrema pobreza en que se hallaba, trataba muy ásperamente al pobre niño y este creció debilucho y distraído. Se le olvidaba hasta comer. A veces pasaba por las calles con la boca abierta mirando tristemente a la gente, y los vecinos le pusieron por sobrenombre el “boquiabierta”. Las gentes lo despreciaban y lo creían un poca cosa. Pero lo que no sabían era que en sus deberes de piedad era extraordinariamente agradable a Dios, el cual le iba a responder luego de maneras maravillosas.

A los 17 años pidió ser admitido de franciscano pero no fue admitido. Pidió que lo recibieran en los capuchinos y fue aceptado como hermano lego, pero después de ocho meses fue expulsado porque era en extremo distraído. Dejaba caer los platos cuando los llevaba para el comedor. Se le olvidaban los oficios que le habían puesto. Parecía que estaba siempre pensando en otras cosas. Por inútil lo mandaron para afuera.

Al verse desechado, José buscó refugio en casa de un familiar suyo que era rico, pero él declaró que este joven “no era bueno para nada”, y lo echó a la calle. Se vio entonces obligado a volver a la miseria y al desprecio de su casa. La mamá no sintió ni el menor placer al ver regresar a semejante “inútil”, y para deshacerse de él le rogó insistentemente a un pariente que era franciscano, para que recibieran al muchacho como mandadero en el convento de los padres franciscanos.

Sucedió entonces que en José se obró un cambio que nadie había imaginado. Lo recibieron los padres como obrero y lo pusieron a trabajar en el establo y empezó a desempeñarse con notable destreza en todos los oficios que le encomendaban. Pronto con su humildad y su amabilidad, con su espíritu de penitencia y su amor por la oración, se fue ganando la estimación y el aprecio de los religiosos, y en 1625, por votación unánime de todos los frailes de esa comunidad, fue admitido como religioso franciscano.

Lo pusieron a estudiar para presentarse al sacerdocio, pero le sucedía que cuando iba a presentar exámenes se trababa todo y no era capaz de responder. Llegó uno de los exámenes finales y el pobre Fray José la única frase del evangelio que era capaz de explicar completamente bien era aquella que dice: “Bendito el fruto de tu vientre Jesús”. Estaba asustadísimo pero al empezar el examen, el jefe de los examinadores dijo: “Voy a abrir el evangelio, y la primera frase que salga, será la que tiene que explicar”. Y salió precisamente la única frase que el Cupertino se sabía perfectamente: “Bendito sea el fruto de tu vientre”.

Llegó al fin el examen definitivo en el cual se decidía quiénes sí serían ordenados. Y los primeros diez que examinó el obispo respondieron tan maravillosamente bien todas las preguntas, que el obispo suspendió el examen diciendo: ¿Para qué seguir examinando a los demás si todos se encuentran tan formidablemente preparados?” y por ahí estaba haciendo turno para que lo examinaran, el José de Cupertino, temblando de miedo por si lo iban a descalificar. Y se libró de semejante catástrofe por casualidad.

Ordenado sacerdote en 1628, se dedicó a tratar de ganar almas por medio de la oración y de la penitencia. Sabía que no tenía cualidades especiales para predicar ni para enseñar, pero entonces suplía estas deficiencias ofreciendo grandes penitencias y muchas oraciones por los pecadores. Jamás comía carne ni bebía ninguna clase de licor. Ayunaba a pan y agua muchos días. Se dedicaba con gran esfuerzo y consagración a los trabajos manuales del convento (que era para lo único que se sentía capacitado).

Desde el día de su ordenación sacerdotal su vida fue una serie no interrumpida de éxtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales en un grado tal que no se conocen en cantidad semejante con ningún otro santo. Bastaba que le hablaran de Dios o del cielo para que se volviera insensible a lo que sucedía a su alrededor. Ahora se explicaban por que de niño andaba tan distraído y con la boca abierta. Un domingo, fiesta del Buen Pastor, se encontró un corderito, se lo echó al hombro y al pensar en Jesús, Buen Pastor, se fue elevando por los aires con cordero y todo.

Los animales sentían por él un especial cariño. Pasando por el campo, se ponía a rezar y las ovejas se iban reuniendo a su alrededor y escuchaban muy atentas sus oraciones. Las golondrinas en grandes bandadas volaban alrededor de su cabeza y lo acompañaban por cuadras y cuadras.

Sabemos que la Iglesia Católica llama éxtasis a un estado de elevación del alma hacia lo sobrenatural, durante lo cual la persona se libra momentáneamente del influjo de los sentidos, para contemplar lo que pertenece a la divinidad. San José de Cupertino quedaba en éxtasis con mucha frecuencia durante la Santa Misa, cuando estaba rezando los salmos de la S. Biblia. Durante los 17 años que estuvo en el convento de Grotella sus compañeros de comunidad presenciaron 70 éxtasis de este santo. El más famoso sucedió cuando 10 obreros deseaban llevar una pesada cruz a una montaña y no lo lograban. Entonces Fray José se elevó por los aires con cruz y todo y la llevó hasta la cima del monte.

Como estos sucesos tan raros podían producir movimientos de exagerado fervor entre el pueblo, los superiores le prohibieron celebrar misa en público, ir a rezar en comunidad con los demás religiosos, asistir al comedor cuando estaban los otros ahí, y concurrir a otras sesiones públicas de devoción.

Cuando estaba en éxtasis lo pinchaban con agujas, le daban golpes con palos y hasta le acercaban a sus dedos velas encendidas y no sentía nada. Lo único que lo hacía volver en sí era oír la voz de su superior que lo llamaba a que fuera a cumplir con sus deberes. Cuando regresaba de sus éxtasis pedía perdón a sus compañeros diciéndoles: “Excúsenme por estos ‘ataques de mareo’ que me dan”.

En la Iglesia han sucedido levitaciones a más de 200 santos. Consisten en elevar el cuerpo humano desde el suelo, sin ninguna fuerza física que lo esté levantando. Se ha considerado como un regalo que Dios hace a ciertas almas muy espirituales. San José de Cupertino tuvo numerosísimas levitaciones.

Un día llegó el embajador de España con su esposa y mandaron llamar a Fray José para hacerle una consulta espiritual. Este llegó corriendo. Pero cuando ya iba a empezar a hablar con ellos, vio un cuadro de la Virgen que estaba en lo más alto del edificio, y dando su típico pequeño grito se fue elevando por el aire hasta quedar frente al rostro de la sagrada imagen. El embajador y su esposa contemplaban emocionados semejante suceso que jamás habían visto. El santo rezó unos momentos, y luego descendió suavemente al suelo, y como avergonzado, subió corriendo a su habitación y ya no bajó más ese día.

En Osimo, donde el santo pasó sus últimos seis años, un día los demás religiosos lo vieron elevarse hasta una estatua de la Virgen María que estaba a tres metros y medio de altura, y darle un beso al Niño Jesús, y ahí junto a la Madre y al Niño se quedó un rato rezando con intensa emoción, suspendido por los aires.

El día de la Asunción de la Virgen en el año 1663, un mes antes de su muerte, celebró su última misa. Y estando celebrando quedó suspendido por los aires como si estuviera con el mismo Dios en el cielo. Muchos testigos presenciaron este suceso.

Muchos enemigos empezaron a decir que todo eso eran meros inventos y lo acusaban de engañador. Fue enviado al Superior General de los Franciscanos en Roma y este al darse cuenta que era tan piadoso y tan humilde, reconoció que no estaba fingiendo nada. Lo llevaron luego donde el Sumo Pontífice Urbano VIII, el cual deseaba saber si era cierto o no lo que le contaban de los éxtasis y las levitaciones del frailecito. Y estando hablando con el Papa, quedó José en éxtasis y se fue elevando por el aire. El Duque de Hannover, que era protestante, al ver a José en éxtasis se convirtió al catolicismo.

El Papa Benedicto XIV que era rigurosísimo en no aceptar como milagro nada que no fuera en verdad milagro, estudió cuidadosamente la vida de José de Cupertino y declaró: “Todos estos hechos no se pueden explicar sin una intervención muy especial de Dios”.
Los últimos años de su vida, José fue enviado por sus superiores a conventos muy alejados donde nadie pudiera hablar con él. La gente descubría donde estaba y corrían hacia allá. Entonces lo enviaban a otro convento más apartado aún. El sufrió meses de aridez y sequedad espiritual (como Jesús en Getsemaní) pero después a base de mucha oración y de continua meditación, retornaba otra vez a la paz de su alma. A los que le consultaban problemas espirituales les daba siempre un remedio: “Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que pide, recibe”.

Murió el 18 de septiembre de 1663 a la edad de 60 años.

Que Dios nos enseñe con estos hechos tan maravillosos, que Él siempre enaltece a los que son humildes y los llena de gracias y bendiciones.

Fuente: EWTN

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San José Cupertino

Dios en su bondad, suple la falta de amor de unos padres, de familiares, amigos, conocidos y de los mismos que dicen que quieren ser santos y ven más lo físico que el alma de una persona como la que tiene San José Cupertino. Él, no fue amado al principio por quienes debían amarlo, y creció sin amor y con malos tratos, pero libremente comprendió la razón de la vida, y se hizo humilde en grado tal, que se unió a Dios como una de las almas que en vida terrena más se le unieron, y Dios y la Virgen María, suplían todo amor que no le dieron, y creció en su fe hasta el grado tal de vivir en la tierra las delicias del santo amor celestial.

Sé bueno con Dios, aunque no sean buenos contigo los que deberían serlo, y Dios y su bendita Madre suplirán con creces las delicias de sentirte amado, correspondido. Déjate amar por Dios.

P. Jesús

© copyright

La Biblia
El desenlace de la historia de José
Génesis 45, 1-28

1 José ya no podía contener su emoción en presencia de la gente que lo asistía, y exclamó: «Hagan salir de aquí a toda la gente». Así, nadie permaneció con él mientras se daba a conocer a sus hermanos.
2 Sin embargo, los sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia llegó hasta el palacio del Faraón.
3 José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Es verdad que mi padre vive todavía?». Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se habían quedado pasmados.
4 Entonces José volvió a decir a sus hermanos: «Acérquense un poco más». Y cuando ellos se acercaron, añadió: «Sí, yo soy José, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios.
5 Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envió aquí delante de ustedes para preservarles la vida.
6 Porque ya hace dos años que hay hambre en esta región, y en los próximos cinco años tampoco se recogerán cosechas de los cultivos.
7 Por eso Dios hizo que yo los precediera para dejarles un resto en la tierra y salvarles la vida, librándolos de una manera extraordinaria.
8 Ha sido Dios, y no ustedes, el que me envió aquí y me constituyó padre del Faraón, señor de todo su palacio y gobernador de Egipto.
9 Vuelvan cuanto antes a la casa de mi padre y díganle: «Así habla tu hijo José: Dios me ha constituido señor de todo Egipto. Ven ahora mismo a reunirte conmigo.
10 Tú vivirás en la región de Gosen, y estarás cerca de mí, junto con tus hijos y tus nietos, tus ovejas y tus vacas, y con todo lo que te pertenece.
11 Yo proveeré a tu subsistencia, porque el hambre durará todavía cinco años. De esa manera, ni tú ni tu familia ni nada de lo que te pertenece, pasarán necesidad».
12 Ustedes son testigos, como lo es también mi hermano Benjamín, de que soy yo mismo el que les dice esto.
13 Informen a mi padre del alto cargo que ocupo en Egipto y de todo lo que han visto. Y tráiganlo aquí lo antes posible».
14 Luego estrechó entre sus brazos a su hermano Benjamín y se puso a llorar. También Benjamín lloró abrazado a él.
15 Después besó a todos sus hermanos y lloró mientras los abrazaba. Sólo entonces, sus hermanos atinaron a hablar con él.
16 Cuando en el palacio del Faraón se difundió la noticia de que habían llegado los hermanos de José, el Faraón y sus servidores vieron esto con buenos ojos.
17 El Faraón dijo a José: «Ordena a tus hermanos que carguen sus animales y vayan en seguida a la tierra de Canaán,
18 para traer aquí a su padre y a sus familias. Yo les daré lo mejor de Egipto, y ustedes vivirán de la fertilidad del suelo.
19 Además, ordénales que lleven a Egipto algunos carros para sus niños y sus mujeres, y para trasladar a su padre.
20 Diles que no se preocupen por las cosas que dejan, porque lo mejor de todo el territorio de Egipto será para ustedes».
21 Así lo hicieron los hijos de Israel. De acuerdo con la orden del Faraón, José les dio unos carros y les entregó provisiones para el camino.
22 Además, dio a cada uno de ellos un vestido nuevo, y a Benjamín le entregó trescientas monedas de plata y varios vestidos nuevos.
23 También envió a su padre diez asnos cargados con los mejores productos de Egipto, y diez asnas cargadas de cereales, de pan y de víveres para el viaje.
24 Y cuando despidió a sus hermanos antes que partieran, les recomendó: «Vayan tranquilos».
25 Ellos salieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, donde se encontraba su padre Jacob.
26 Cuando le anunciaron que José estaba vivo y era el gobernador de todo Egipto, Jacob no se conmovió, porque no les podía creer.
27 Entonces le repitieron todo lo que les había dicho José y, al ver los carros que le había enviado para transportarlo, su espíritu revivió.
28 Israel exclamó: «Ya es suficiente. ¡Mi hijo José vive todavía! Tengo que ir a verlo antes de morir».

Meditación:

El desenlace de la historia de José

No hay que tener miedo a partir cuando pasas hambre y Dios tiene preparado para ti un lugar seguro, donde el pan y el amor existen para ti. Pero mira bien, no te equivoques de lugar y vayas a la perdición en vez de a la bendición. El lugar tiene que ser santo, virtuoso y lleno de la presencia de Dios. Si no es así, te equivocarás nuevamente y sufrirás mucho más. Atiende a la santidad, más que al deseo de los ojos. La santidad es sacrificio, es humildad; la belleza carnal está llena de lujuria, y Satanás engaña los sentidos. Si te equivocas al elegir, sufrirás mucho más que no has sufrido hasta hoy, y será peor tu vida que si un escorpión te hubiera mordido; porque el veneno de los sin fe, justifica una doctrina que no existe, que no es fiel, que te dará hambre y sed, y ¡morirás!

Decide la libertad de la humildad. Únete a la dicha de vivir en paz, con santidad y dando buen ejemplo. Si allí adonde decides ir, no vas a dar buen ejemplo, ¡no vayas!, porque los escorpiones anidarán entre tus mantas y sus picaduras te harán retorcer de dolor.

El padre de José, dudó, y tú debes dudar y estudiar la situación y las pruebas. No busques prosperar, ¡deja la ambición!, busca la paz y la humildad de corazón. No confíes en promesas vanas, confía en la belleza del alma; allí donde tu alma tenga alegría, la dicha de la fe, allí es tu lugar, y allí Dios te hará prosperar, pero no te vendas por las palabras dulces, sino come sano y disfruta de la Eucaristía. Si no puedes comer el Pan de Cristo, ¡no vayas! Amén.

La señal es el Pan, es poder comer el Cuerpo de Cristo. Si no, te morirás de hambre y todo se perderá, ¡tú también!

Sé juicioso, sé santo y no te dejes comprar por nadie, ni por la falsa amistad, ni por las habladurías, sino que sé sensato y mira, te lo digo: ¡no peques más! Rectifica, ve a confesarte y aprende a vivir en la Gracia de la fe. La vida es Gracia.

En tiempos de crisis, la de hoy, como la que pasó Jacob, busca tú, siempre, la palabra de Dios. No sea que te arrepientas luego, porque ¡llorarás hasta llegar al Cielo! Pudiendo reír y disfrutar de la vida, no quieras llorar. Paz.

P. Jesús

© copyright

Envío diario nº 4.105- Martes 17-9-19

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Martes 17 de Septiembre de 2.019

Tiempo Ordinario /24º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 7, 11-17

Dios lo puede todo

11Aconteció tiempo después que iba (Jesús) a una ciudad llamada Naín, e iban con Él sus discípulos y una gran muchedumbre. 12Cuando se acercaban a las puertas de la ciudad, vieron que llevaban un muerto, hijo único de su madre, viuda, y una muchedumbre bastante numerosa de la ciudad la acompañaba. 13Viéndola el Señor, se compadeció de ella y le dijo: No llores. 14Y acercándose, tocó el féretro; los que lo llevaban se detuvieron, y Él dijo: Joven, a ti te hablo, levántate. 15Sentóse el muerto y comenzó a hablar, y Él se lo entregó a su madre. 16Se apoderó de todos el temor, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo. 17La fama de este suceso corrió por toda Judea y por todas las regiones vecinas.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Dios lo puede todo

Nadie hizo nunca, ni hace, como hizo Jesús, Dios, que apiadándose de una madre, le devolvió a su hijo muerto, a la vida. ¿Quién como Dios?

Madre, a este hijo que está muerto por vivir una vida de pecado, Jesús puede devolvértelo con vida. Llora. Dios tiene siempre compasión de una madre que ama de corazón y quiere que su hijo se salve.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 1.456

.-Lleva la fe por bandera, ¡en alto!

P. Jesús

© copyright

San Roberto Belarmino

Roberto significa: “el que brilla por su buena fama”. (Ro: buena fama. Bert: brillar).

Belarmino quiere decir: “guerrero bien armado”. (Bel: guerrero. Armin: armado).

Este santo ha sido uno de los más valientes defensores de la Iglesia Católica contra los errores de los protestantes. Sus libros son tan sabios y llenos de argumentos convencedores, que uno de los más famosos jefes protestantes exclamó al leer uno de ellos: “Con escritores como éste, estamos perdidos. No hay cómo responderle”.

San Roberto nació en Monteluciano, Toscana (Italia), en 1542. Su madre era hermana del Papa Marcelo II. Desde niño dio muestras de poseer una inteligencia superior a la de sus compañeros y una memoria prodigiosa. Recitaba de memoria muchas páginas en latín, del poeta Virgilio, como si las estuviera leyendo. En las academias y discusiones públicas dejaba admirados a todos los que lo escuchaban. El rector del colegio de los jesuitas en Montepulciano dejó escrito: “Es el más inteligente de todos nuestros alumnos. Da esperanza de grandes éxitos para el futuro”.

Por ser sobrino de un Pontífice podía esperar obtener muy altos puestos y a ello aspiraba, pero su santa madre lo fue convenciendo de que el orgullo y la vanidad son defectos sumamente peligrosos y cuenta él en sus memorias: “De pronto, cuando más deseoso estaba de conseguir cargos honoríficos, me vino de repente a la memoria lo muy rápidamente que se pasan los honores de este mundo y la cuenta que todos vamos a tener que darle a Dios, y me propuse entrar de religioso, pero en una comunidad donde no fuera posible ser elegido obispo ni cardenal. Y esa comunidad era la de los padres jesuitas”. Y así lo hizo. Fue recibido de jesuita en Roma en 1560, y detalles de los misterios de Dios: él entraba a esa comunidad para no ser elegido ni obispo ni cardenal (porque los reglamentos de los jesuitas les prohibían aceptar esos cargos) y fue el único obispo y cardenal de los Jesuitas en ese tiempo.

Uno de los peores sufrimientos de San Roberto durante toda la vida fue su mala salud. En él se cumplía lo que deseaba San Bernardo cuando decía: “Ojalá que los superiores tengan una salud muy deficiente, para que logren comprender a los débiles y enfermos”. Cada par de meses tenían que enviar a Roberto a las montañas a descansar, porque sus condiciones de salud eran muy defectuosas. Pero no por eso dejaba de estudiar y de prepararse.

Ya de joven seminarista y profesor, y luego como sacerdote, Roberto Belarmino atraía multitudes con sus conferencias, por su pasmosa sabiduría y por la facilidad de palabra que tenía y sus cualidades para convencer a los oyentes. Sus sermones fueron extraordinariamente populares desde el primer día. Los oyentes decían que su rostro brillaba mientras predicaba y que sus palabras parecían inspiradas desde lo alto.

Belarmino era un verdadero ídolo para sus numerosos oyentes. Un superior enviado desde Roma para que le oyera los sermones que predicaba en Lovaina, escribía luego: “Nunca en mi vida había oído hablar a un hombre tan extraordinariamente bien, como habla el padre Roberto”.

Era el predicador preferido por los universitarios en Lovaina, París y Roma. Profesores y estudiantes se apretujaban con horas de anticipación junto al sitio donde él iba a predicar. Los templos se llenaban totalmente cuando se anunciaba que era el Padre Belarmino el que iba a predicar. Hasta se subían a las columnas para lograr verlo y escucharlo.

Al principio los sermones de Roberto estaban llenos de frases de autores famosos, y de adornos literarios, para aparecer como muy sabio y literato. Pero de pronto un día lo enviaron a hacer un sermón, sin haberle anunciado con anticipación, y él sin tiempo para prepararse ni leer, se propuso hacer esa predicación únicamente con frases de la S. Biblia (la cual prácticamente se sabía de memoria) y el éxito fue fulminante. Aquel día consiguió más conversiones con su sencillo sermoncito bíblico, que las que había obtenido antes con todos sus sermones literarios. Desde ese día cambió totalmente su modo de predicar: de ahora en adelante solamente predicará con argumentos tomados de la S. Biblia, no buscando aparecer como sabio, sino transformar a los oyentes. Y su éxito fue asombroso.

Después de haber sido profesor de la Universidad de Lovaina y en varias ciudades más, fue llamado a Roma, para enseñar allá y para ser rector del colegio mayor que los Padres Jesuitas tenían en esa capital. Y el Sumo Pontífice le pidió que escribiera un pequeño catecismo, para hacerlo aprender a la gente sencilla. Escribió entonces el Catecismo Resumido, el cual ha sido traducido a 55 idiomas, y ha tenido 300 ediciones en 300 años (una por año) éxito únicamente superado por la S. Biblia y por la Imitación de Cristo. Luego redactó el Catecismo Explicado, y pronto este su nuevo catecismo estuvo en las manos de sacerdotes y catequistas en todos los países del mundo. Durante su vida logró ver veinte ediciones seguidas de sus preciosos catecismos.
Se llama controversia a una discusión larga y repetida, en la cual cada contendor va presentando los argumentos que tiene contra el otro y los argumentos que defienden lo que él dice.

Los protestantes (evangélicos, luteranos, anglicanos, etc.) habían sacado una serie de libros contra los católicos y estos no hallaban cómo defenderse. Entonces el Sumo Pontífice encomendó a San Roberto que se encargara en Roma de preparar a los sacerdotes para saber enfrentarse a los enemigos de la religión. El fundó una clase que se llamaba “Las controversias”, para enseñar a sus alumnos a discutir con los adversarios. Y pronto publicó su primer tomo titulado así: “Controversias”. En ese libro con admirable sabiduría, pulverizaba lo que decían los evangélicos y calvinistas. El éxito fue rotundo. Enseguida aparecieron el segundo y tercer tomo, hasta el octavo, y los sacerdotes y catequistas de todas las naciones encontraban en ellos los argumentos que necesitaban para convencer a los protestantes de lo equivocados que están los que atacan nuestra religión. San Francisco de Sales cuando iba a discutir con un protestante llevaba siempre dos libros: La S. Biblia y un tomo de las Controversias de Belarmino. En 30 años tuvieron 20 ediciones estos sus famosos libros. Un librero de Londres exclamaba: “Este libro me sacó de pobre. Son tantos los que he vendido, que ya se me arregló mi situación económica”.

Los protestantes, admirados de encontrar tanta sabiduría en esas publicaciones, decían que eso no lo había escrito Belarmino solo, sino que era obra de un equipo de muchos sabios que le ayudaban. Pero cada libro lo redactaba él únicamente, de su propio cerebro.
El Santo Padre, el Papa, lo nombró obispo y cardenal y puso como razón para ello lo siguiente: “Este es el sacerdote más sabio de la actualidad”.

Belarmino se negaba a aceptar tan alto cargo, diciendo que los reglamentos de la Compañía de Jesús prohiben aceptar títulos elevados en la Iglesia. El Papa le respondió que él tenía poder para dispensarlo de ese reglamento, y al fin le mandó, bajo pena de pecado mortal, aceptar el cardenalato. Tuvo que aceptarlo, pero siguió viviendo tan sencillamente y sin ostentación como lo había venido haciendo cuando era un simple sacerdote.

Al llegar a las habitaciones de Cardenal en el Vaticano, quitó las cortinas lujosas que había en las paredes y las mandó repartir entre las gentes pobres, diciendo: “Las paredes no sufren de frío”.

Los superiores Jesuitas le encomendaron que se encargara de la dirección espiritual de los jóvenes seminaristas, y San Roberto tuvo la suerte de contar entre sus dirigidos, a San Luis Gonzaga. Después cuando Belarmino se muera dejará como petición que lo entierren junto a la tumba de San Luis, diciendo: “Es que fue mi discípulo”.

En los últimos años pedía permiso al Sumo Pontífice y se iba a pasar semanas y semanas al noviciado de los Jesuitas, y allá se dedicaba a rezar y a obedecer tan humildemente como si fuera un sencillo novicio.

En la elección del nuevo Sumo Pontífice, el cardenal Belarmino tuvo 14 votos, la mitad de los votantes. Quizá no le eligieron por ser Jesuita (pues estos padres tenían muchos enemigos). El rezaba y fervorosamente a Dios para que lo librara de semejante cargo tan difícil, y fue escuchado.

Poco antes de morir escribió en su testamento que lo poco que tenía se repartiera entre los pobres (lo que dejó no alcanzó sino para costear los gastos de su entierro). Que sus funerales fueran de noche (para que no hubiera tanta gente) y se hicieran sin solemnidad. Pero a pesar de que se le obedeció haciéndole los funerales de noche, el gentío fue inmenso y todos estaban convencidos de que estaban asistiendo al entierro de un santo.

Murió el 17 de septiembre de 1621. Su canonización se demoró mucho porque había una escuela teológica contraria a él, que no lo dejaba canonizar. Pero el Sumo Pontífice Pío XI lo declaró santo en 1930, y Doctor de la Iglesia en 1931.

Fuente: EWTN

ORACIÓN: San Roberto Belarmino: Pídele a Dios que nos envíe sabios defensores
de la Iglesia, que nos ayuden a librarnos de los ataques y errores
de los protestantes.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Roberto Belarmino

¿Qué pasa con algunos de la misma Iglesia Católica, que no quieren santos en los altares? ¿Por qué se tardó tanto en canonizar a San Roberto Belarmino, Cardenal?

Pero Dios pone todas las cosas en su lugar. Deja que la libertad de los demás se exprese para así poder juzgarlos según sus obras. A nadie perdona Dios, si no obra primero y pide perdón. Siendo el perdón de Dios un regalo del mismo Dios, ese regalo Dios lo da a quienes creen en Él, en que Jesús es Dios y que hacen obras de esta fe, de creer la verdad de que Jesús es Dios, y María es la Madre de Dios. Porque ambas verdades van unidas a la verdad; si sólo la verdad lleva a la santidad, y la santidad es el premio de Dios a los que tienen fe, y creyendo obran libremente con su fe, por su fe, para su fe.

Dios es sabio. Nadie engaña a Dios. Ni tú.

P. Jesús

© copyright

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES “CAPAZ” DE DIOS

IV. ¿Cómo hablar de Dios?

43 Al hablar así de Dios, nuestro lenguaje se expresa ciertamente de modo humano, pero capta realmente a Dios mismo, sin poder, no obstante, expresarlo en su infinita simplicidad. Es preciso recordar, en efecto, que “entre el Creador y la criatura no se puede señalar una semejanza tal que la diferencia entre ellos no sea mayor todavía” (Cc. Letrán IV: DS 806), y que “nosotros no podemos captar de Dios lo que él es, sino solamente lo que no es y cómo los otros seres se sitúan con relación a él” (S. Tomás de A., s. gent. 1,30).

Meditación:

IV. ¿Cómo hablar de Dios?

El hombre ve a Dios, comprende a Dios por su sentir, por lo que conoce y es, pero no es tanta la igualdad, aunque el hombre sea a semejanza de Dios, como para que el hombre comprenda cómo es auténticamente Dios.

El hombre ve a Dios con lo que conoce de si mismo, del hombre mismo. El hombre, cuanto más se conoce a sí mismo, más puede expresar cómo es Dios, porque Dios es a imagen y semejanza del hombre, pero Dios es Dios, y Jesús, que es Hombre, sigue siendo Dios.

El hombre habla de Dios con lo que su razón, de lo que es el hombre, le lleva a conocer a Dios, pero no es suficiente para describir a Dios porque no conoce aun las palabras para expresar lo que no conoce del todo, que es a Dios, y a Dios se le conoce totalmente al traspasar la muerte, porque allí, en lo espiritual, reside Dios; que por vivir el alma en la “cárcel” del cuerpo y en el plano terrenal, no tiene la visión global de Dios, de lo que es Dios, por eso no puede expresarlo, y esa falta de conocimiento es la fe, la fe que nos hace ver lo que no vemos y creer en el lenguaje espiritual de lo que no sabe expresar el hombre porque es hombre carnal.

P. Jesús

© copyright

Envío diario nº 4.104- Lunes 16-9-19

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Lunes 16 de Septiembre de 2.019

Tiempo Ordinario /24º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 7, 1-10

El centurión de Cafarnaún

1Cuando (Jesús) hubo acabado de pronunciar estos discursos a oídos del pueblo, entró en Cafarnaúm. 2Estaba a punto de morir un siervo de cierto centurión que le era muy querido. 3Este, oyendo hablar de Jesús, envió a Él algunos ancianos de los judíos, rogándole que viniese para salvar a su siervo. 4Llegados éstos a Jesús, le rogaban con instancia, diciéndole: Merece que le hagas esto, 5porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga. 6Jesús echó a andar con ellos. Ya no estaba lejos de la casa, cuando el centurión envió a algunos amigos, que le dijeron: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo. 7Ni yo me he creído digno de ir a ti. Pero di sólo una palabra y mi siervo sea sano. 8Porque también yo soy hombre sometido a la autoridad, pero tengo a la vez soldados bajo mi mando, y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 9Oyendo esto Jesús, se maravilló de él y, vuelto a la multitud que le seguía, dijo: Yo os digo que fe como ésta no la he hallado en Israel. 10Vueltos a casa los enviados, encontraron sano al siervo.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

El centurión de Cafarnaún

Ves, lo que te decía ayer, que para Dios, le basta la oración y el buen ejemplo, ¡el tuyo!, el mío, el de todos; porque Dios es Dios, y quien pueda comprenderlo, aceptarlo y valorarlo, tendrá alegría en su corazón, podrá pedir con fe, en oración, y Dios le concederá cualquier cosa buena que pida, y que lo pida en nombre de Jesús, Dios.

Así que empieza a hacer tu lista, y pide, pide, pide; que no se te quede nada sin pedirle a Dios, de lo que necesites, sea salud, amor, dinero, éxito; y caridad, compasión, perdón y saber perdonar…; todo, todo está dispuesto por el Padre, para que pidiendo bien y haciendo el bien, Dios te conceda lo bueno. Ten fe y pide por ti, por mí, por todos.

Te ha sorprendido que te diga que pidas por mí, pues sí, quiero que pidas para mí, por mis intenciones, que tengo muchas, ¡muchísimas!, sobre todo, la santidad y unidad de la Santa Madre Iglesia Católica, me interesa; quiero, vivo para que la Iglesia florezca, para que sea santa, como lo quiere Dios. Sí, reza por mí, porque yo siempre pido por ti; y como el centurión pidió a sus siervos que acudieran a Dios, yo te pido a ti que reces por mí; y tú, pídeme a mí que rece por ti, porque cada uno tiene una influencia especial con Dios; y por los méritos de Cristo, podemos rezar con paz, con la paz de saberse uno oído, escuchado por Dios Padre, al que por Cristo, todo lo bueno es de su bien, y con su bien, dice: Amén.

Hay que fiarse de Jesús, el mediador perfecto, el que salvó al mundo y nos consiguió un lugar en el Cielo, si es que alguien lo quiere; ¿lo quieres tú? Sí, sé que sí, que lo quieres, pues confía en Jesús y pide a Dios a través de Él, de Dios Hijo, Jesucristo; y ve a la Iglesia, y pide ante el Sagrario, y verás cuántas maravillas ocurren en tu vida. Sé hombre de fe, como el centurión, y pide a través de Jesús; Dios oirá tu oración y verás maravillas por tu oración.

Gracias.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 1.455

.-Hay algunos que te aman y te quieren.

P. Jesús

© copyright

San Cornelio, Papa y San Cipriano, Obispo

Debido a la violencia de la persecución de Decio, la sede pontifical de Roma estuvo vacante por más de doce meses después del martirio del Papa San Fabián, hasta que el sacerdote Cornelio fue elegido Papa. Sin embargo, los primeros problemas del nuevo Papa surgieron no tanto del poder secular como de las disensiones internas, a pesar de que éstas se derivaban de la misma persecución. 

La persecución contra los cristianos se intensificó de nuevo, y el Papa fue desterrado a Centumcellae. San Cipriano, Obispo de Cartago y que tenía una profunda amistad con el Papa, le escribió una carta congratulatoria por haber podido gozar de la felicidad de sufrir por Cristo y por la gloria de su Iglesia, ya que ni uno sólo de sus cristianos había renegado de su fe. El santo Papa sufrió muchas penurias, fatigas y sufrimientos en su destierro para luego ser decapitado. La amistad de San Cipriano fue el gran apoyo del Papa San Cornelio como Supremo Pontífice y como defensor de la Iglesia contra el rigorismo de Novaciano, y la estrecha asociación entre ambos se ha reconocido, desde entonces, como muy valiosa. 

San Cipriano por su parte, desempeñó un papel importante en la historia de la Iglesia y en el desarrollo del pensamiento cristiano en África. Convertido al cristianismo en edad adulta, el santo dedicó todos sus esfuerzos a mantener viva la fe de la Iglesia tras ser decretado la violenta persecución en aquella ciudad. 

Fue desterrado a Curubis por varios años, hasta que el pre-cónsul Máximo ordenó su regreso para compadecer ante él y obligarlo a desistir de su fe. El Obispo se mantuvo firme por lo que fue decapitado.

Fuente: ACI PRENSA

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Cornelio, Papa y San Cipriano, Obispo

Ambos Santos, San Cornelio, Papa, y San Cipriano, Obispo, se dieron su caridad, porque la caridad es mejor que la amistad; la amistad va unida a los deseos personales, y es bueno y es agradable a Dios que se tengan amigos, pero la caridad es más excelsa, porque es y pasa por el amor mismo de Dios. Uno puede tener un amigo y puede que este amigo no sea digno de tu amistad y aún así es amigo tuyo, por tus gustos, por tus costumbres, pero el trato de caridad es el trato de ayudar por Dios, porque Dios lo quiere. Y los amigos también tienen que ser los que Dios quiere y no los que las circunstancias te dan.

San Cornelio y San Cipriano se dieron mutuamente caridad, sufrían demasiado para ser amigos, sólo podía caber en ellos la caridad. Porque cuando uno sufre mucho le es difícil tener amigos, porque necesita más de Dios y de la caridad que le dan otros por Dios, que es como ir Dios a él a través de otro, y esto llena de paz a la persona que tanto sufre. Hay tiempos en la vida de una persona que es difícil que tenga amigos, porque como en el caso de San Cornelio Papa, tenía demasiadas insidias a su alrededor para creer en la amistad. San Cipriano le dio caridad con su fe en el martirio de los que son de Cristo, y a un amigo le duele que otro sufra, pero por caridad se comprenden cosas incomprensibles, como las que padeció San Cornelio, Papa. Al final ambos fueron decapitados por mantenerse firmes en su fe.

P. Jesús

© copyright

R. , 54 años , de AMERICA.. 7/10/2008

ESPIRITU SANTO ILUMINAME.
CONOZCO A MI ESPOSO HACE 16 CALENDARIO. NOS CASAMOS HACE 3 CALENDARIOS.. EN LA AMISTAD SUFRI , VIOLENCIA DOMESTICA.. LO SAQUE DE MI CASA. 12 MESES. . LLEGO UN POCO ARREPENTIDO. LO OBLIGE A IR A MISA TODOS. LOS DOMINGOS..PARA NO SEGIR CON LAS LEYES DEL HOMBRE. QUE DIOS NOS ILUMINARA NUESTRO MATRIMONI..
AVECES VAMOS A FIESTAS.. EL SE HACE APARTE DE ALGUNAS VECES. MI HIJO QUE TIENE 14 DE EDAD. SIEMPRE ESTA AL LADO MIO…AYER ESTUVIMOS EN UNA REUNION.DE UNA PERSONA MUY IMPORTANTE ,PARA MI , DE MI FAMILIA.YO NO QUERIA LLEGAR A LA FIESTA…NOS LLAMARON. QUE LLEGARAMO. EN LA MESA ESTUVO A MI LADA.. LUEGO SE FUE A HABLAR A OTRO LUGAR , CON ALGIEN DE MI FLIA.. Y SE QUEDO SENTADO EN ESE LUGAR.HABIENDO CERCA DONDE YO ESTABA ASIENTO… ESTABA MUY BUENA LA FIESTA.. Y ESPERE COMO 20 MINUTOS Y LE DIJE QUE LLEGARA A CENTARSE CERCA. Y NO SE LE DIO LA GANA DE LLEGAR…Y LE DIJE NOS VAMOS YA PARA LA CASA….MI FLIA , PORQUE SE VAN..SOLO DIJE, TENGO QUE TRABAJAR. AL OTRO DIA….QUIERO PEDIR EL DIVORCIO..SOLO SOMOS CASADOS POR LO CIVIL.. NO QUIERO IR AL ALTAR CON EL..PORQUE LO SIENTO , UN POCO ENFERMA DEL ESPIRITU, ALMA ,CORAZON Y CUERPO. CUANDO EL SE COMPORTA ASI..YA LE HE DADO OPORTUNIDADES . Y SE RECUPERA POCO… EL TINE 48 DE EDAD. Y YO 54 DE EDAD..TENEMOS UN HIJO JOVEN.ESTA EL COLEGIO.. EL LO QUIERE MUCHO…LE PIDO POR FAVOR QUE ME ILUMINEN,,ME SIENTO ENFERMA DEL ALMA Y ESPIRITU Y CORAZON… TENGO ,TRABAJO, VIVIENDA, COMIDA. TODO LO NECESARIO…

Respuesta de: María Durán de Bellido. 9/23/2008

Alma preciosa en tantas cosas y de gran corazón. No es bueno que vivas con un hombre sin que con este haya el sacramento matrimonial, porque el sacramento es el sello, la marca de que Dios os ampara. Pero también para que este sacramento sea válido hay que cumplir con las promesas del mismo.

Por favor, alma sensible y buena, acude a un sacerdote y cuéntale tus penas y que te ayude a decidir tu porvenir. Yo, desde aquí, rezo y rezaré por ti, vuestro maravilloso hijo y por el padre del mismo.

Padre nuestro que estás en el Cielo… … … … … amén.

Queda en paz.

Sección: Matrimonio Civil