Saltar al contenido

Envío diario

Misas en directo

LA SANTA MISA POR INTERNET

El Papa desde Santa Marta

Misa a diario en directo – 7:00 horas (HORA DE ESPAÑA)
YouTube de Vatican News en español
COPE y cope.es
TRECE y trece.es

Padre Salvador Juanola

Misa a diario en directo – 12:00 horas en Catalán (HORA DE ESPAÑA)
Misa a diario en directo – 19:30 horas en Español (HORA DE ESPAÑA)
Hora Santa / Adoración al Santísimo a diario en directo – 21:15 horas (HORA DE ESPAÑA)
YouTube
Facebook

Sagrat Cor de Girona

Misa a diario en directo
YouTube
Facebook

Web católico de Javier
http://webcatolicodejavier.org/misaonline.html

La Santa Misa por radio, televisión…
https://carfundacion.org/santa-misa-online/

 

Envío diario nº 4.472- Sábado 19-9-20

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Sábado 19 de Septiembre de 2.020

Tiempo Ordinario/24º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 8, 4-15

Sobre las semillas

4Reunida una gran muchedumbre de los que venían a Él (Jesús) de cada ciudad, dijo en parábola: 5Salió un sembrador a sembrar su simiente, y, al sembrar, una parte cayó junto al camino, y fue pisada, y las aves del cielo la comieron. 6Otra cayó sobre la peña, y, nacida, se secó por falta de humedad. 7Otra cayó en medio de espinas, y creciendo con ella las espinas, la ahogaron. 8Otra cayó en tierra buena, y, nacida, dio un fruto céntuplo. Dicho esto, clamó: El que tenga oídos para oír, que oiga.

9Preguntábanle sus discípulos qué significase aquella parábola, 10y Él contestó: A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, de manera que viendo no vean y oyendo no entiendan.

11He aquí la parábola: La semilla es la palabra de Dios. 12Los que están a lo largo del camino son los que oyen, pero en seguida viene el diablo y arrebata de su corazón la palabra para que no crean y se salven. 13Los que están sobre peña son los que, cuando oyen, reciben con alegría la palabra, pero no tienen raíces; creen por algún tiempo y al tiempo de la tentación sucumben. 14Lo que cae entre espinas son aquellos que, oyendo, van y se ahogan en los cuidados, la riqueza y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. 15Lo caído en buena tierra son aquellos que, oyendo con corazón generoso y bueno, retienen la palabra y dan fruto por la perseverancia.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Sobre las semillas

No es una clase de biología, vamos a hablar de temas de religión, sobre tu fe y cómo la tienes arraigada en ti.

¿Qué tal andas de confianza en Dios?… ¿Crees que todo es providencial?… ¿Qué es lo que ves providencial en tu vida?… ¿Crees que algo de tu vida que no te gusta, Dios puede cambiarlo para bien?… ¿Rezas por ello?… ¿Tienes fe en que Dios hará este cambio en ti, en tu vida?…

Entonces, si crees que Dios puede influir e influye en tu vida, posiblemente tengas fe.

Hay personas que tienen fe, pero usan malos medios para fines buenos; ¿es esto tener fe y confiar en Dios? No.

Tener fe y confiar en Dios, es no asustarse, es no enfadarse, es vivir tranquilo tu vida; aunque haya una gran tormenta, en esos momentos que pueden hacerte tener miedo, tú resiste, practica el ayuno y la oración, resiste y aguanta porque te aseguro que, por tu oración y ayuno, Dios tomará el rumbo de tu vida y te protegerá de todo mal.

¡Ánimo!, no podrán vencernos jamás; la Iglesia es Santa, ¡santos!

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 593

.-Si quieres cambiar tu mala suerte, no peques.

P. Jesús

© copyright

San Jenaro, mártir

Año 305

Este santo, famoso por el prodigio de su sangre que se obra cada año en Nápoles, (Italia) era obispo de esa ciudad cuando estalló la terrible persecución de Diocleciano. Fue hecho prisionero y encerrado en una oscura cárcel, junto con sus diáconos y colaboradores. Los llevaron al anfiteatro o coliseo para que fueran devorados por las fieras. Pero estas, aunque estaban muy hambrientas, se contentaron con dar vueltas rugiendo alrededor de ellos. Entonces la chusma pidió a gritos que les cortaran la cabeza a estos valientes cristianos. Y así lo hicieron. Personas piadosas recogieron un poco de la sangre de San Jenaro y la guardaron.

La fama universal de que goza San Jenaro se debe a un milagro que se obra todos los años en Nápoles. Este milagro se viene obrando desde hace 400 años, sin que lo hayan podido explicar ni los sabios ni los estudiosos o investigadores. Un sacerdote expone en el altar una ampolleta del tamaño de una pera, que contiene la sangre solidificada del santo. La coloca frente a la urna que contiene la cabeza del santo. Todos empiezan a rezar, y de un momento a otro la sangre que estaba sólida y negruzca se vuelve líquida y rojiza, y crece de tamaño dentro de la vasija de vidrio donde está. El pueblo estalla en cánticos de alegría bendiciendo a Dios.

La ciudad de Nápoles le tiene un gran cariño a San Jenaro, porque además del prodigio de la liquefacción de la sangre, los ha librado varias veces de las temibles erupciones del volcán Vesubio. En 1631, millones de toneladas de lava se dirigían hacia la cuidad. El obispo llevó en procesión la sangre de San Jenaro y la lava cambió de dirección y la ciudad se salvó.

Señor: por la sangre de tus santos mártires, concédenos la gracia de perseverar toda nuestra vida fieles a la religión católica y de librarnos de los estallidos de nuestras pasiones.

Fuente: EWTN

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Jenaro, mártir

San Jenaro Santo y Mártir, hombre de fe recia y caudillo de mártires. Su fe mantenía la fe de muchos, y por su fe muchos le siguieron en el martirio.

Tú sé como San Jenaro Mártir, y mantén tu fe, y tu fe ayudará a muchos a mantenerse fieles, aun en medio de sus más grandes pasiones y tentaciones.

Dios confía en ti.

P. Jesús

© copyright

Envío diario nº 4.471- Viernes 18-9-20

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Viernes 18 de Septiembre de 2.020

Tiempo Ordinario/24º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 8, 1-3

Dios, Jesús, andaba acompañado

1Yendo (Jesús) por ciudades y aldeas, predicaba y evangelizaba el reino de Dios. Le acompañaban los doce 2y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades. María llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios; 3Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, y Susana, y otras varias que le servían de sus bienes.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Dios, Jesús, andaba acompañado

No andes solo si puedes tener buena compañía, esa compañía que como Jesús, eliges y decides que venga contigo. Mientras no la encuentres, ve solo, como fue Jesús, al principio de todo, pero no desistas de encontrar buena compañía a tu medida, porque no es bueno que estés solo o en medio de lobos.

Pide ayuda a Dios, que en todo quiere ayudarte.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 592

.-Lo que es, es y será: esta es la realidad.

P. Jesús

© copyright

San José Cupertino

José nació en 1603 en el pequeño pueblo italiano llamado Cupertino. Sus padres eran sumamente pobres. El niño vino al mundo en un pobre cobertizo pegado a la casa, porque el papá, un humilde carpintero, no había podido pagar las cuotas que debía de su casa y se la habían embargado.

Murió el papá, y entonces la mamá, ante la situación de extrema pobreza en que se hallaba, trataba muy ásperamente al pobre niño y este creció debilucho y distraído. Se le olvidaba hasta comer. A veces pasaba por las calles con la boca abierta mirando tristemente a la gente, y los vecinos le pusieron por sobrenombre el “boquiabierta”. Las gentes lo despreciaban y lo creían un poca cosa. Pero lo que no sabían era que en sus deberes de piedad era extraordinariamente agradable a Dios, el cual le iba a responder luego de maneras maravillosas.

A los 17 años pidió ser admitido de franciscano pero no fue admitido. Pidió que lo recibieran en los capuchinos y fue aceptado como hermano lego, pero después de ocho meses fue expulsado porque era en extremo distraído. Dejaba caer los platos cuando los llevaba para el comedor. Se le olvidaban los oficios que le habían puesto. Parecía que estaba siempre pensando en otras cosas. Por inútil lo mandaron para afuera.

Al verse desechado, José buscó refugio en casa de un familiar suyo que era rico, pero él declaró que este joven “no era bueno para nada”, y lo echó a la calle. Se vio entonces obligado a volver a la miseria y al desprecio de su casa. La mamá no sintió ni el menor placer al ver regresar a semejante “inútil”, y para deshacerse de él le rogó insistentemente a un pariente que era franciscano, para que recibieran al muchacho como mandadero en el convento de los padres franciscanos.

Sucedió entonces que en José se obró un cambio que nadie había imaginado. Lo recibieron los padres como obrero y lo pusieron a trabajar en el establo y empezó a desempeñarse con notable destreza en todos los oficios que le encomendaban. Pronto con su humildad y su amabilidad, con su espíritu de penitencia y su amor por la oración, se fue ganando la estimación y el aprecio de los religiosos, y en 1625, por votación unánime de todos los frailes de esa comunidad, fue admitido como religioso franciscano.

Lo pusieron a estudiar para presentarse al sacerdocio, pero le sucedía que cuando iba a presentar exámenes se trababa todo y no era capaz de responder. Llegó uno de los exámenes finales y el pobre Fray José la única frase del evangelio que era capaz de explicar completamente bien era aquella que dice: “Bendito el fruto de tu vientre Jesús”. Estaba asustadísimo pero al empezar el examen, el jefe de los examinadores dijo: “Voy a abrir el evangelio, y la primera frase que salga, será la que tiene que explicar”. Y salió precisamente la única frase que el Cupertino se sabía perfectamente: “Bendito sea el fruto de tu vientre”.

Llegó al fin el examen definitivo en el cual se decidía quiénes sí serían ordenados. Y los primeros diez que examinó el obispo respondieron tan maravillosamente bien todas las preguntas, que el obispo suspendió el examen diciendo: ¿Para qué seguir examinando a los demás si todos se encuentran tan formidablemente preparados?” y por ahí estaba haciendo turno para que lo examinaran, el José de Cupertino, temblando de miedo por si lo iban a descalificar. Y se libró de semejante catástrofe por casualidad.

Ordenado sacerdote en 1628, se dedicó a tratar de ganar almas por medio de la oración y de la penitencia. Sabía que no tenía cualidades especiales para predicar ni para enseñar, pero entonces suplía estas deficiencias ofreciendo grandes penitencias y muchas oraciones por los pecadores. Jamás comía carne ni bebía ninguna clase de licor. Ayunaba a pan y agua muchos días. Se dedicaba con gran esfuerzo y consagración a los trabajos manuales del convento (que era para lo único que se sentía capacitado).

Desde el día de su ordenación sacerdotal su vida fue una serie no interrumpida de éxtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales en un grado tal que no se conocen en cantidad semejante con ningún otro santo. Bastaba que le hablaran de Dios o del cielo para que se volviera insensible a lo que sucedía a su alrededor. Ahora se explicaban por que de niño andaba tan distraído y con la boca abierta. Un domingo, fiesta del Buen Pastor, se encontró un corderito, se lo echó al hombro y al pensar en Jesús, Buen Pastor, se fue elevando por los aires con cordero y todo.

Los animales sentían por él un especial cariño. Pasando por el campo, se ponía a rezar y las ovejas se iban reuniendo a su alrededor y escuchaban muy atentas sus oraciones. Las golondrinas en grandes bandadas volaban alrededor de su cabeza y lo acompañaban por cuadras y cuadras.

Sabemos que la Iglesia Católica llama éxtasis a un estado de elevación del alma hacia lo sobrenatural, durante lo cual la persona se libra momentáneamente del influjo de los sentidos, para contemplar lo que pertenece a la divinidad. San José de Cupertino quedaba en éxtasis con mucha frecuencia durante la Santa Misa, cuando estaba rezando los salmos de la S. Biblia. Durante los 17 años que estuvo en el convento de Grotella sus compañeros de comunidad presenciaron 70 éxtasis de este santo. El más famoso sucedió cuando 10 obreros deseaban llevar una pesada cruz a una montaña y no lo lograban. Entonces Fray José se elevó por los aires con cruz y todo y la llevó hasta la cima del monte.

Como estos sucesos tan raros podían producir movimientos de exagerado fervor entre el pueblo, los superiores le prohibieron celebrar misa en público, ir a rezar en comunidad con los demás religiosos, asistir al comedor cuando estaban los otros ahí, y concurrir a otras sesiones públicas de devoción.

Cuando estaba en éxtasis lo pinchaban con agujas, le daban golpes con palos y hasta le acercaban a sus dedos velas encendidas y no sentía nada. Lo único que lo hacía volver en sí era oír la voz de su superior que lo llamaba a que fuera a cumplir con sus deberes. Cuando regresaba de sus éxtasis pedía perdón a sus compañeros diciéndoles: “Excúsenme por estos ‘ataques de mareo’ que me dan”.

En la Iglesia han sucedido levitaciones a más de 200 santos. Consisten en elevar el cuerpo humano desde el suelo, sin ninguna fuerza física que lo esté levantando. Se ha considerado como un regalo que Dios hace a ciertas almas muy espirituales. San José de Cupertino tuvo numerosísimas levitaciones.

Un día llegó el embajador de España con su esposa y mandaron llamar a Fray José para hacerle una consulta espiritual. Este llegó corriendo. Pero cuando ya iba a empezar a hablar con ellos, vio un cuadro de la Virgen que estaba en lo más alto del edificio, y dando su típico pequeño grito se fue elevando por el aire hasta quedar frente al rostro de la sagrada imagen. El embajador y su esposa contemplaban emocionados semejante suceso que jamás habían visto. El santo rezó unos momentos, y luego descendió suavemente al suelo, y como avergonzado, subió corriendo a su habitación y ya no bajó más ese día.

En Osimo, donde el santo pasó sus últimos seis años, un día los demás religiosos lo vieron elevarse hasta una estatua de la Virgen María que estaba a tres metros y medio de altura, y darle un beso al Niño Jesús, y ahí junto a la Madre y al Niño se quedó un rato rezando con intensa emoción, suspendido por los aires.

El día de la Asunción de la Virgen en el año 1663, un mes antes de su muerte, celebró su última misa. Y estando celebrando quedó suspendido por los aires como si estuviera con el mismo Dios en el cielo. Muchos testigos presenciaron este suceso.

Muchos enemigos empezaron a decir que todo eso eran meros inventos y lo acusaban de engañador. Fue enviado al Superior General de los Franciscanos en Roma y este al darse cuenta que era tan piadoso y tan humilde, reconoció que no estaba fingiendo nada. Lo llevaron luego donde el Sumo Pontífice Urbano VIII, el cual deseaba saber si era cierto o no lo que le contaban de los éxtasis y las levitaciones del frailecito. Y estando hablando con el Papa, quedó José en éxtasis y se fue elevando por el aire. El Duque de Hannover, que era protestante, al ver a José en éxtasis se convirtió al catolicismo.

El Papa Benedicto XIV que era rigurosísimo en no aceptar como milagro nada que no fuera en verdad milagro, estudió cuidadosamente la vida de José de Cupertino y declaró: “Todos estos hechos no se pueden explicar sin una intervención muy especial de Dios”.
Los últimos años de su vida, José fue enviado por sus superiores a conventos muy alejados donde nadie pudiera hablar con él. La gente descubría donde estaba y corrían hacia allá. Entonces lo enviaban a otro convento más apartado aún. El sufrió meses de aridez y sequedad espiritual (como Jesús en Getsemaní) pero después a base de mucha oración y de continua meditación, retornaba otra vez a la paz de su alma. A los que le consultaban problemas espirituales les daba siempre un remedio: “Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que pide, recibe”.

Murió el 18 de septiembre de 1663 a la edad de 60 años.

Que Dios nos enseñe con estos hechos tan maravillosos, que Él siempre enaltece a los que son humildes y los llena de gracias y bendiciones.

Fuente: EWTN

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San José Cupertino

Dios en su bondad, suple la falta de amor de unos padres, de familiares, amigos, conocidos y de los mismos que dicen que quieren ser santos y ven más lo físico que el alma de una persona como la que tiene San José Cupertino. Él, no fue amado al principio por quienes debían amarlo, y creció sin amor y con malos tratos, pero libremente comprendió la razón de la vida, y se hizo humilde en grado tal, que se unió a Dios como una de las almas que en vida terrena más se le unieron, y Dios y la Virgen María, suplían todo amor que no le dieron, y creció en su fe hasta el grado tal de vivir en la tierra las delicias del santo amor celestial.

Sé bueno con Dios, aunque no sean buenos contigo los que deberían serlo, y Dios y su bendita Madre suplirán con creces las delicias de sentirte amado, correspondido. Déjate amar por Dios.

P. Jesús

© copyright

M. , 52 años , de colombia. 3/8/2011

PADRE SOY CATOLICA PRACTICANTE, NO HE PODIDO ENTENDER POR QUÉ SI NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO LLEGÓ AL TEMPLO Y VIO VENTAS Y SE DISGUSTÓ Y DIJO MUY CLARO ‘EL TEMPLO DE MI PADRE ES CASA DE ORACIÓN’, POR QUÉ EN ALGUNAS IGLESIAS CATOLICAS VENDEN MATERIALES COMO REVISTAS CD’S, SON TEMAS CATOLICOS PERO ME PARECE QUE NO DEBERÍA DE SER LA PROPAGANDA LA DAN ANTES DE LA BENDICION Y AL FINAL LOS VENDEN ADENTRO DEL TEMPLO.

LE PIDO EL FAVOR PADRE QUE ME AYUDE A ENTENDER ESTO. O CORRÍJAME SI ESTOY EQUIVOCADA

DIOS LO BENDIGA

Respuesta de: Dr. Joan Antoni Mateo. 3/12/2011

Nada obsta a que se ofrezcan a los fieles materiales para su crecimiento doctrinal y espiritual. Lo importante es hacerlo no con ánimo de lucro sino por apostolado, y, por supuesto, fuera del recinto sagrado del templo.

Envío diario nº 4.470- Jueves 17-9-20

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Jueves 17 de Septiembre de 2.020

Tiempo Ordinario/24º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 7, 36-50

Al que poco se le perdona poco ama

36Le invitó (a Jesús) un fariseo a comer con él, y, entrando en su casa, se puso a la mesa. 37Y he aquí que llegó una mujer pecadora que había en la ciudad, la cual, sabiendo que estaba a la mesa en casa del fariseo, con un pomo de alabastro de ungüento, 38se puso detrás de Él junto a sus pies, llorando, y comenzó a bañar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza, y besaba sus pies y los ungía con el ungüento.

39Viendo lo cual, el fariseo que lo había invitado dijo para sí: Si éste fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, porque es una pecadora. 40Tomando Jesús la palabra, le dijo: Simón, tengo una cosa que decirte. El dijo: Maestro, habla. 41Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios; el otro, cincuenta. 42No teniendo ellos con qué pagar, se lo condonó a ambos. ¿Quién, pues, le amará más? 43Respondiendo Simón, dijo: Supongo que aquel a quien condonó más. Díjole: Bien has respondido. 44Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa, y tú no me diste agua a los pies; mas ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. 45No me diste el ósculo, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besarme los pies. 46No ungiste mi cabeza con óleo, y ésta ha ungido mis pies con ungüento. 47Por lo cual te digo que le son perdonados sus muchos pecados porque amó mucho. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. 48Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. 49Comenzaron los convidados a decir entre sí: ¿Quién es éste para perdonar los pecados? 50Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Al que poco se le perdona poco ama

Sólo Dios puede perdonar los pecados. Nadie humano tiene tal poder o potestad para hacerlo, sólo Dios. Por eso, Jesús, que es Dios, perdonaba los pecados, porque es Dios.

Jesús es Dios.
Jesús de Nazaret, es Dios.
Jesús, el carpintero, es Dios.
Jesús, hijo de María, es Dios.
Jesús, hijo adoptivo de José, es Dios.
Jesucristo es Dios.

Entérate bien, cuando hablamos de Jesús, hablamos de Dios, ¡Dios!

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 591

.-Orgullo, ¡orgulloso!, es el que se cree que Dios puede obligar a otro a ser lo que no quiere ser, sólo para satisfacer sus deseos propios.

P. Jesús

© copyright

San Roberto Belarmino

Roberto significa: “el que brilla por su buena fama”. (Ro: buena fama. Bert: brillar).

Belarmino quiere decir: “guerrero bien armado”. (Bel: guerrero. Armin: armado).

Este santo ha sido uno de los más valientes defensores de la Iglesia Católica contra los errores de los protestantes. Sus libros son tan sabios y llenos de argumentos convencedores, que uno de los más famosos jefes protestantes exclamó al leer uno de ellos: “Con escritores como éste, estamos perdidos. No hay cómo responderle”.

San Roberto nació en Monteluciano, Toscana (Italia), en 1542. Su madre era hermana del Papa Marcelo II. Desde niño dio muestras de poseer una inteligencia superior a la de sus compañeros y una memoria prodigiosa. Recitaba de memoria muchas páginas en latín, del poeta Virgilio, como si las estuviera leyendo. En las academias y discusiones públicas dejaba admirados a todos los que lo escuchaban. El rector del colegio de los jesuitas en Montepulciano dejó escrito: “Es el más inteligente de todos nuestros alumnos. Da esperanza de grandes éxitos para el futuro”.

Por ser sobrino de un Pontífice podía esperar obtener muy altos puestos y a ello aspiraba, pero su santa madre lo fue convenciendo de que el orgullo y la vanidad son defectos sumamente peligrosos y cuenta él en sus memorias: “De pronto, cuando más deseoso estaba de conseguir cargos honoríficos, me vino de repente a la memoria lo muy rápidamente que se pasan los honores de este mundo y la cuenta que todos vamos a tener que darle a Dios, y me propuse entrar de religioso, pero en una comunidad donde no fuera posible ser elegido obispo ni cardenal. Y esa comunidad era la de los padres jesuitas”. Y así lo hizo. Fue recibido de jesuita en Roma en 1560, y detalles de los misterios de Dios: él entraba a esa comunidad para no ser elegido ni obispo ni cardenal (porque los reglamentos de los jesuitas les prohibían aceptar esos cargos) y fue el único obispo y cardenal de los Jesuitas en ese tiempo.

Uno de los peores sufrimientos de San Roberto durante toda la vida fue su mala salud. En él se cumplía lo que deseaba San Bernardo cuando decía: “Ojalá que los superiores tengan una salud muy deficiente, para que logren comprender a los débiles y enfermos”. Cada par de meses tenían que enviar a Roberto a las montañas a descansar, porque sus condiciones de salud eran muy defectuosas. Pero no por eso dejaba de estudiar y de prepararse.

Ya de joven seminarista y profesor, y luego como sacerdote, Roberto Belarmino atraía multitudes con sus conferencias, por su pasmosa sabiduría y por la facilidad de palabra que tenía y sus cualidades para convencer a los oyentes. Sus sermones fueron extraordinariamente populares desde el primer día. Los oyentes decían que su rostro brillaba mientras predicaba y que sus palabras parecían inspiradas desde lo alto.

Belarmino era un verdadero ídolo para sus numerosos oyentes. Un superior enviado desde Roma para que le oyera los sermones que predicaba en Lovaina, escribía luego: “Nunca en mi vida había oído hablar a un hombre tan extraordinariamente bien, como habla el padre Roberto”.

Era el predicador preferido por los universitarios en Lovaina, París y Roma. Profesores y estudiantes se apretujaban con horas de anticipación junto al sitio donde él iba a predicar. Los templos se llenaban totalmente cuando se anunciaba que era el Padre Belarmino el que iba a predicar. Hasta se subían a las columnas para lograr verlo y escucharlo.

Al principio los sermones de Roberto estaban llenos de frases de autores famosos, y de adornos literarios, para aparecer como muy sabio y literato. Pero de pronto un día lo enviaron a hacer un sermón, sin haberle anunciado con anticipación, y él sin tiempo para prepararse ni leer, se propuso hacer esa predicación únicamente con frases de la S. Biblia (la cual prácticamente se sabía de memoria) y el éxito fue fulminante. Aquel día consiguió más conversiones con su sencillo sermoncito bíblico, que las que había obtenido antes con todos sus sermones literarios. Desde ese día cambió totalmente su modo de predicar: de ahora en adelante solamente predicará con argumentos tomados de la S. Biblia, no buscando aparecer como sabio, sino transformar a los oyentes. Y su éxito fue asombroso.

Después de haber sido profesor de la Universidad de Lovaina y en varias ciudades más, fue llamado a Roma, para enseñar allá y para ser rector del colegio mayor que los Padres Jesuitas tenían en esa capital. Y el Sumo Pontífice le pidió que escribiera un pequeño catecismo, para hacerlo aprender a la gente sencilla. Escribió entonces el Catecismo Resumido, el cual ha sido traducido a 55 idiomas, y ha tenido 300 ediciones en 300 años (una por año) éxito únicamente superado por la S. Biblia y por la Imitación de Cristo. Luego redactó el Catecismo Explicado, y pronto este su nuevo catecismo estuvo en las manos de sacerdotes y catequistas en todos los países del mundo. Durante su vida logró ver veinte ediciones seguidas de sus preciosos catecismos.
Se llama controversia a una discusión larga y repetida, en la cual cada contendor va presentando los argumentos que tiene contra el otro y los argumentos que defienden lo que él dice.

Los protestantes (evangélicos, luteranos, anglicanos, etc.) habían sacado una serie de libros contra los católicos y estos no hallaban cómo defenderse. Entonces el Sumo Pontífice encomendó a San Roberto que se encargara en Roma de preparar a los sacerdotes para saber enfrentarse a los enemigos de la religión. El fundó una clase que se llamaba “Las controversias”, para enseñar a sus alumnos a discutir con los adversarios. Y pronto publicó su primer tomo titulado así: “Controversias”. En ese libro con admirable sabiduría, pulverizaba lo que decían los evangélicos y calvinistas. El éxito fue rotundo. Enseguida aparecieron el segundo y tercer tomo, hasta el octavo, y los sacerdotes y catequistas de todas las naciones encontraban en ellos los argumentos que necesitaban para convencer a los protestantes de lo equivocados que están los que atacan nuestra religión. San Francisco de Sales cuando iba a discutir con un protestante llevaba siempre dos libros: La S. Biblia y un tomo de las Controversias de Belarmino. En 30 años tuvieron 20 ediciones estos sus famosos libros. Un librero de Londres exclamaba: “Este libro me sacó de pobre. Son tantos los que he vendido, que ya se me arregló mi situación económica”.

Los protestantes, admirados de encontrar tanta sabiduría en esas publicaciones, decían que eso no lo había escrito Belarmino solo, sino que era obra de un equipo de muchos sabios que le ayudaban. Pero cada libro lo redactaba él únicamente, de su propio cerebro.
El Santo Padre, el Papa, lo nombró obispo y cardenal y puso como razón para ello lo siguiente: “Este es el sacerdote más sabio de la actualidad”.

Belarmino se negaba a aceptar tan alto cargo, diciendo que los reglamentos de la Compañía de Jesús prohiben aceptar títulos elevados en la Iglesia. El Papa le respondió que él tenía poder para dispensarlo de ese reglamento, y al fin le mandó, bajo pena de pecado mortal, aceptar el cardenalato. Tuvo que aceptarlo, pero siguió viviendo tan sencillamente y sin ostentación como lo había venido haciendo cuando era un simple sacerdote.

Al llegar a las habitaciones de Cardenal en el Vaticano, quitó las cortinas lujosas que había en las paredes y las mandó repartir entre las gentes pobres, diciendo: “Las paredes no sufren de frío”.

Los superiores Jesuitas le encomendaron que se encargara de la dirección espiritual de los jóvenes seminaristas, y San Roberto tuvo la suerte de contar entre sus dirigidos, a San Luis Gonzaga. Después cuando Belarmino se muera dejará como petición que lo entierren junto a la tumba de San Luis, diciendo: “Es que fue mi discípulo”.

En los últimos años pedía permiso al Sumo Pontífice y se iba a pasar semanas y semanas al noviciado de los Jesuitas, y allá se dedicaba a rezar y a obedecer tan humildemente como si fuera un sencillo novicio.

En la elección del nuevo Sumo Pontífice, el cardenal Belarmino tuvo 14 votos, la mitad de los votantes. Quizá no le eligieron por ser Jesuita (pues estos padres tenían muchos enemigos). El rezaba y fervorosamente a Dios para que lo librara de semejante cargo tan difícil, y fue escuchado.

Poco antes de morir escribió en su testamento que lo poco que tenía se repartiera entre los pobres (lo que dejó no alcanzó sino para costear los gastos de su entierro). Que sus funerales fueran de noche (para que no hubiera tanta gente) y se hicieran sin solemnidad. Pero a pesar de que se le obedeció haciéndole los funerales de noche, el gentío fue inmenso y todos estaban convencidos de que estaban asistiendo al entierro de un santo.

Murió el 17 de septiembre de 1621. Su canonización se demoró mucho porque había una escuela teológica contraria a él, que no lo dejaba canonizar. Pero el Sumo Pontífice Pío XI lo declaró santo en 1930, y Doctor de la Iglesia en 1931.

Fuente: EWTN

ORACIÓN: San Roberto Belarmino: Pídele a Dios que nos envíe sabios defensores de la Iglesia, que nos ayuden a librarnos de los ataques y errores de los protestantes.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Roberto Belarmino

¿Qué pasa con algunos de la misma Iglesia Católica, que no quieren santos en los altares? ¿Por qué se tardó tanto en canonizar a San Roberto Belarmino, Cardenal?

Pero Dios pone todas las cosas en su lugar. Deja que la libertad de los demás se exprese para así poder juzgarlos según sus obras. A nadie perdona Dios, si no obra primero y pide perdón. Siendo el perdón de Dios un regalo del mismo Dios, ese regalo Dios lo da a quienes creen en Él, en que Jesús es Dios y que hacen obras de esta fe, de creer la verdad de que Jesús es Dios, y María es la Madre de Dios. Porque ambas verdades van unidas a la verdad; si sólo la verdad lleva a la santidad, y la santidad es el premio de Dios a los que tienen fe, y creyendo obran libremente con su fe, por su fe, para su fe.

Dios es sabio. Nadie engaña a Dios. Ni tú.

P. Jesús

© copyright