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Envío diario nº 4.867- Lunes 18-10-21

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 Lunes 18 de Octubre de 2.021

Tiempo Ordinario/29º – San Lucas, Evangelista

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 10, 1-9

No vayáis de casa en casa

1Después de esto, designó Jesús a otros setenta y dos y los envió, de dos en dos, delante de sí, a toda ciudad y lugar adonde Él había de venir, 2y les dijo: La mies es mucha y los obreros pocos; rogad, pues, al amo mande obreros a su mies. 3Id, yo os envío como corderos en medio de lobos. 4No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino. 5En cualquier casa en que entréis, decid primero: La paz sea con esta casa. 6Si hubiere en ella un hijo de la paz, descansará sobre él vuestra paz; si no, se volverá a vosotros. 7Permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvieren, porque el obrero es digno de su salario. No vayáis de casa en casa. 8En cualquier ciudad donde entréis y no os recibieren, comed lo que os fuere servido, 9y curad a los enfermos que en ella hubiere, y decidles: El reino de Dios está cerca de vosotros.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

No vayáis de casa en casa

Dios dio órdenes a sus apóstoles, en todo, también para cuando fueran a predicar en el mundo.

Hay personas de paz entre los mundanos, personas que sin tener fe, por no conocerla, tienen paz, por el contenido de su corazón, por la meditación y su inteligencia. A esas personas, ve tú, y dales tu paz, ¡la paz de Dios!, que se quedará en ellos, si son gente de paz; y si no lo fueren, regresará a ti la paz de Dios, porque la paz del creyente no es la paz mundana, sino que es la paz de la obediencia, de cumplir por la fe, de tener esperanza y vivir, en todo y dando a todos, LA CARIDAD.

Antes de empezar a predicar, mira la casa que tiene paz; la persona de paz, por su paz, podrá tener la paciencia que se necesita para comprender la fe, para oír tu testimonio de fe. Allí donde hay rencillas, donde no hay paz, por mucho que se lea la Biblia, que hay gente que lee la Biblia, sí, mucha más que la que se cree, porque en las horas de desdicha, ¿quién no acude a la Palabra de la Sagrada Biblia?; entonces, digo, que no todos los que leen la Biblia, son personas de paz; muchos la leen precisamente para esto, para encontrar paz, y es bueno que lo hagan y eso hace la palabra de Dios, da paz y conocimiento de la Ley; otra cosa es que algunos lleguen a aplicar jamás la Ley, porque realmente buscan la paz, pero no tienen paz. El que tiene la Paz de Dios, éste practica, pone en práctica la Ley, cumple con los diez mandamientos, que muchos creen que los cumplen, pero no, no cumplen con la Ley de Dios, sólo leen la Biblia para tener paz, esa paz que no tienen, y que el apóstol va dándola allí donde va. El que no da paz, el que crea contiendas, éste, por mucho que lea la Biblia, sólo busca, nada más.

P. Jesús

© copyright

 

Consejo nº 986

.-Contar el dinero puede traer desespero; mejor confía en Dios.

P. Jesús

© copyright

San Lucas, el Evangelista

En el prólogo de su Evangelio, Lucas nos dice que escribió su evangelio para que los cristianos conociesen mejor las verdades en las que habían sido instruidos. Era ante todo un historiador y escribía principalmente para los griegos. Como había muchos que relataban los sucesos tal como los habían oído contar a «aquéllos que fueron los primeros testigos y ministros de la palabra», también a él le pareció «tras de haber estudiado los sucesos desde el principio», referirlos en una narración ordenada. Lucas era muy cercano a San Pablo y se asegura que pasó junto a él los dos períodos en que Pablo estuvo en la cárcel.

San Lucas era soltero. Escribió su Evangelio en Grecia y murió en Beocia, a los 84 años. Constantino, fallecido en el año 361, mandó trasladar de Tebas de Beocia a Constantinopla las reliquias del santo.

San Lucas es el patrón de los médicos y de los pintores. Un autor del siglo VI afirma que la emperatriz Eudoxia había enviado un siglo antes a Santa Pulqueria, una imagen de Nuestra Señora pintada en Jerusalén por Lucas. No cabe duda, además, que las descripciones de San Lucas han inspirado a muchos artistas, sobre todo a pintores.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Lucas, el Evangelista

¿No has pensado escribir tu historia como fiel cristiano? ¿Tus luchas y victorias?

San Lucas, el evangelista, escribió lo que vivió con Cristo, lo que oyó comentar de Dios, Jesús. Gracias a él, también a él se puede ser mejor cristiano, por conocer y así poder amar más a Dios. Nadie ama lo que no conoce o a quien no conoce, para que nazca el amor tiene que haber admiración y para que haya admiración lo que conozcamos de otra-s personas tiene que ser bueno. A veces muere el amor porque la persona que se admiraba deja de hacer cosas buenas, o porque vemos que lo que pensábamos que era bueno, lo que hacia, no era tal sino que por tener poca experiencia de la bondad, cualquier cosa puede parecer buena y no es buena sino decente.

Dios lo hizo todo bien, y por eso, todos, cuando leemos los evangelios, si los leemos queriendo saber la verdad, buscando la información de los acontecimientos, acabamos admirando a Jesús, lo conocemos y lo amamos.

Gracias San Lucas, evangelista, porque escribiste la historia del Dios, de Jesús.

Somos cristianos.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.866- Domingo 17-10-21

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Domingo 17 de Octubre de 2.021

Tiempo Ordinario/29º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 10, 35-45

Jesús, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir

35Se acercaron Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que nos hagas lo que vamos a pedirte. 36Díjoles Él: ¿Qué queréis que os haga? 37Ellos le respondieron: Concédenos sentarnos, el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda en tu gloria. 38Jesús les respondió: ¡No sabéis lo que pedís! ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo he de ser bautizado? 39Le contestaron: Sí que podemos. Les dijo Jesús: El cáliz que yo he de beber, lo beberéis, y con el bautismo con que yo he de ser bautizado, seréis bautizados vosotros; 40pero sentaros a mi diestra o a mi siniestra, no me toca a mí dároslo, sino que es para aquellos para quienes está preparado. 41Los diez, oyendo esto, se enojaron contra Santiago y Juan; 42pero, llamándolos Jesús a sí, les dijo: Ya sabéis cómo los que en las naciones son considerados como príncipes las dominan con imperio, y sus grandes ejercen poder sobre ellas. 43No ha de ser así entre vosotros; antes, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; 44y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos, 45pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Jesús, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir

Hay que pedirle a Jesús, Él es el camino para ir al Padre.

Jesús te escucha siempre, y aunque muchas cosas dice que le corresponden al Padre Dios concederlas, lo que oye Jesús, lo oye el Padre, porque quien ha visto a Jesús, ha visto al Padre.

Tengamos puesta nuestra confianza en Jesús, que es Dios; y el Padre y Él, Jesús, son Dios.

Aumenta tu fe, pidiendo.

Da un voto de confianza a Dios, pidiéndole todo lo que quieras, todo lo que necesitas, todo lo que deseas. Y habla dentro de ti mismo de todo ello, en la intimidad de tu corazón. Haz con Dios una amistad intocable, perdurable, ¡eterna!

Dios no falla nunca, Dios siempre te dará lo mejor.

Cuando Dios permite que algo malo te ocurra, es que te está evitando algo peor. Acéptalo todo con la fe puesta en que todo lo que vives y tienes, es lo mejor, y pide, pide a Dios consolación, ayuda, protección, y salir airoso de cualquier mal tiempo. Hay que hacer como hicieron los apóstoles, y con confianza, pedir a Dios, a Jesús, lo que nos gustaría; Él nos escucha y, si puede, lo hace, y si no puede, nos conforta.

Tengamos el ánimo en alza, porque Dios nos ama, porque Jesús murió por ti.

¡Aleluya!

Confiemos en Dios, en Jesús, que conoce al Padre; y en el Padre, que conoce al Hijo, y dejémonos consolar por Dios Espíritu Santo, que nos ama tanto; ¡es Dios!, y Dios de Amor.

Fe.

P. Jesús

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Consejo nº 985

.-No te sientas solo, tu Madre bendita te lo suplica.

P. Jesús

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San Ignacio de Antioquia

San Ignacio fue obispo de Antioquia, la primera ciudad en que los seguidores de Cristo empezaron a llamarse «cristianos». La tradición señala que fue un discípulo de San Juan Evangelista. Por 40 años estuvo como obispo ejemplar de Antioquia que, después de Roma, era la ciudad más importante para los cristianos, porque tenía el mayor número de creyentes.

El emperador Trajano mandó a encarcelaran a todos los que no adoraran a los falsos dioses de los paganos. Como San Ignacio se negó a adorar esos ídolos, fue llevado preso. El emperador ordenó que Ignacio fuera llevado a Roma y echado a las fieras para diversión del pueblo.

Encadenado fue llevado preso en un barco desde Antioquia hasta Roma en un largo y penosísimo viaje, durante el cual el santo escribió siete cartas que se han hecho famosas, las cuales iban dirigidas a las Iglesias de Asia Menor.

En una de esas cartas, el santo señala que los soldados que lo llevaban eran feroces como leopardos; que lo trataban como fieras salvajes y que cuanto más amablemente los trataba él, con más furia lo atormentaban.

El barco se detuvo en muchos puertos y en cada una de esas ciudades salían el obispo y todos los cristianos a saludar al santo mártir y a escucharle sus provechosas enseñanzas. De rodillas recibían todos su bendición. Varios se fueron adelante hasta Roma a acompañarlo en su gloriosos martirio.

Al llegar a Roma, salieron a recibirlo miles de cristianos. Y algunos de ellos le ofrecieron hablar con altos dignatarios del gobierno para obtener que no lo martirizaran. Él les rogó que no lo hicieran y se arrodilló y oró con ellos por la Iglesia, por el fin de la persecución y por la paz del mundo. Como al día siguiente era el último y el más concurrido día de las fiestas populares y el pueblo quería ver muchos martirizados en el circo, especialmente que fueran personajes importantes, fue llevado sin más al circo para echarlo a las fieras.

Ante el inmenso gentío fue presentado en el anfiteatro. Él oró a Dios y en seguida fueron soltados dos leones hambrientos y feroces que lo destrozaron y devoraron, entre el aplauso de aquella multitud ignorante y cruel. Así consiguió Ignacio lo que tanto deseaba: ser martirizado por proclamar su amor a Jesucristo.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Ignacio de Antioquia

San Ignacio de Antioquia, hombre sabio, de gran fe y por lo cual, portador de la Buena Nueva: el Evangelio. No quería ser martirizado, de haberlo querido no se habría quejado en sus famosas cartas de lo feroces que eran los soldados que lo custodiaban a la muerte segura; él sólo quería, con todas las ansias de un noble corazón proclamar el amor a Cristo, y ese celo de apostolado, en esos tiempos de los primeros cristianos era pagado por la sociedad pagana con el martirio. Él, San Ignacio de Antioquia, quería salvar almas y murió comido por los leones entre aplausos de la gentuza. ¡Que pena por ellos! ¡Que gracia para San Ignacio de Antioquia!

Los santos aceptan su vida.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.865- Sábado 16-10-21

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Sábado 16 de Octubre de 2.021

Tiempo Ordinario/28º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 12, 8-12

El Espíritu Santo os enseñará lo que tenéis que decir

(Dijo Jesús a sus discípulos): 8Yo os digo: A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. 9El que me negare delante de los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. 10A quien dijere una palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. 11Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o qué habéis de responder o decir, 12porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora lo que habéis de decir.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

El Espíritu Santo os enseñará lo que tenéis que decir

Blasfemar contra el Espíritu Santo es decir lo que no tiene que decirse, es mentir contra el Evangelio. Porque dice Jesús que se le perdonará a quien vaya contra Él, contra el Hijo de Dios; que diga, por ejemplo, que no lo ve claro y no cree, esto se le puede perdonar a un hombre, pero falsificar el Evangelio, decir mentiras de la Verdad, eso no tiene perdón de Dios, ni lo tendrá.

Tú puedes decir que no lo ves claro; no ves clara la Verdad del Evangelio, porque la fe la da Dios a quien quiere, y si se la pides, te la da, pero puede que ahora te falte tenerla; por eso Dios te perdonará, pero no perdona Dios que se cambien las palabras y el significado de las Escrituras, eso es ir contra el Espíritu Santo, que se revela en ellas.

Y cuando te lleven ante otros y te pidan hables de la Verdad, la Misma Verdad Revelada, Dios Espíritu Santo, dirá por ti lo que Es. Amén.

No tengas miedo de ser apóstol, teme a no decir la Verdad, por eso debes aprenderla, y la Verdad es y está en la Santa Madre Iglesia, Católica, Apostólica y Romana.

P. Jesús

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Consejo nº 984

.-Cierra los ojos y piensa que mañana la Virgen María seguirá pendiente de ti ¡todo el día! ¡Qué alegría!

P. Jesús

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Santa Margarita de Alacoque

Margarita nace el 22 de julio de 1647 en el pequeño pueblo de Lautecour en Francia. Su padre Claudio Alacoque, juez y notario. La mamá Filiberta Lamyn. Los hijos son cinco. La menor es Margarita. El párroco, Antonio Alacoque, tío suyo, la bautiza a los tres días de nacida. Ella dice en su autobiografía que desde pequeña le concedió Dios que Jesucristo fuera el único dueño de su corazón. Y le concedió otro gran favor: un gran horror al pecado, de manera que aun la más pequeña falta le resultaba insoportable. Dice que siendo todavía una niña, un día en la elevación de la Santa Hostia en la Misa le hizo a Dios la promesa de mantenerse siempre pura y casta. Voto de castidad. Aprendió a rezar el rosario y lo recitaba con especial fervor cada día y la Virgen Santísima le correspondió librándola de muchos peligros. La llevan al colegio de las Clarisas y a los nueve años hace La Primera Comunión. Dice «Desde ese día el buen Dios me concedió tanta amargura en los placeres mundanos, que aunque como jovencita inexperta que era a veces los buscaba, me resultaban muy amargos y desagradables. En cambio encontraba un gusto especial en la oración». Vino una enfermedad que la tuvo paralizada por varios años. Pero al fin se le ocurrió consagrarse a la Virgen Santísima y ofrecerle propagar su devoción, y poco después Nuestra Señora le concedió la salud. Era muy joven cuando quedó huérfana de padre, y entonces la mamá de Don Claudio Alacoque y dos hermanas de él, se vinieron a la casa y se apoderaron de todo y la mamá de Margarita y sus cinco niños se quedaron como esclavizados. Todo estaba bajo llave y sin el permiso de las tres mandonas mujeres no salía nadie de la casa. Así que a Margarita no le permitían ni siquiera salir entre semana a la iglesia. Ella se retiraba a un rincón y allí rezaba y lloraba. La regañaban continuamente. En medio de tantas penas le pareció que Nuestro Señor le decía que deseaba que ella imitara lo mejor posible en la vida de dolor al Divino Maestro que tan grandes penas y dolores sufrió en su Pasión y muerte. En adelante a ella no sólo no le disgusta que le lleguen penas y dolores sino que acepta todo esto con el mayor gusto por asemejarse lo mejor posible a Cristo sufriente. Lo que más la hacía sufrir era ver cuán mal y duramente trataban a su propia madre. Pero le insistía en que ofrecieran todo esto por amor de Dios. Una vez la mamá se enfermó tan gravemente de erisipela que el médico diagnosticó que aquella enfermedad ya no tenía curación. Margarita se fue entonces a asistir a una Santa Misa por la salud de la enferma y al volver encontró que la mamá había empezado a curar de manera admirable e inexplicable. Lo que más le atraía era el Sagrario donde está Jesús Sacramentado en la Sagrada Hostia. Cuando iba al templo siempre se colocaba lo más cercana posible al altar, porque sentía un amor inmenso hacia Jesús Eucaristía y quería hablarle y escucharle. A los 18 años por deseo de sus familiares empezó a arreglarse esmeradamente y a frecuentar amistades y fiestas sociales con jóvenes. Pero estos pasatiempos mundanales le dejaban en el alma una profunda tristeza. Su corazón deseaba dedicarse a la oración y a la soledad. Pero la familia le prohibía todo esto. El demonio le traía la tentación de que si se iba de religiosa no sería capaz de perseverar y tendría que devolverse a su casa con vergüenza y desprestigio. Rezó a la Virgen María y Ella le alejó este engaño y tentación y la convenció de que siempre la ayudaría y defendería. Un día después de comulgar sintió que Jesús le decía: «Soy lo mejor que en esta vida puedes elegir. Si te decides a dedicarte a mi servicio tendrás paz y alegría. Si te quedas en el mundo tendrás tristeza y amargura». Desde entonces decidió hacerse religiosa, costara lo que costara. En el año 1671 fue admitida en la comunidad de La Visitación, fundada por San Francisco de Sales. Entró al convento de Paray-le=Monial. Una de sus compañeras de noviciado dejó escrito: «Margarita dio muy buen ejemplo a las hermanas por su caridad; jamás dijo una sola palabra que pudiera molestar a alguna, y demostraba una gran paciencia al soportar las duras reprimendas y humillaciones que recibía frecuentemente». La pusieron de ayudante de una hermana que era muy fuerte de carácter y ésta se desesperaba al ver que Margarita era tan tranquila y callada. La superiora empleaba métodos duros y violentos que hacían sufrir fuertemente a la joven religiosa, pero esta nunca daba la menor muestra de estar disgustada. Con esto la estaba preparando Nuestro Señor para que se hiciera digna de las revelaciones que iba a recibir. El 27 de diciembre de 1673 se le apareció por primera vez el Sagrado Corazón de Jesús. Ella había pedido permiso para ir los jueves de 9 a 12 de la noche a rezar ante el Santísimo Sacramento del altar, en recuerdo de las tres horas que Jesús pasó orando y sufriendo en el Huerto de Getsemaní. De pronto se abrió el sagrario donde están las hostias consagradas y apareció Jesucristo como lo vemos en algunos cuadros que ahora tenemos en las casas. Sobre el manto su Sagrado Corazón, rodeado de llamas y con una corona de espinas encima, y una herida. Jesús señalando su corazón con la mano le dijo: «He aquí el corazón que tanto ha amado a la gente y en cambio recibe ingratitud y olvido. Tú debes procurar desagraviarme». Nuestro Señor le recomendó que se dedicara a propagar la devoción al Corazón de Jesús porque el mundo es muy frío en amor hacia Dios y es necesario enfervorizar a las personas por este amor. Durante 18 meses el Corazón de Jesús se le fue apareciendo. Le pidió que se celebrara la Fiesta del Sagrado Corazón cada año el Viernes de la semana siguiente a la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus). El Corazón de Jesús le hizo a Santa Margarita unas promesas maravillosas para los que practiquen esta hermosa devoción. Por ejemplo «Bendeciré las casas donde sea expuesta y honrada la imagen de mi Sagrado Corazón. Daré paz a las familias. A los pecadores los volveré buenos y a los que ya son buenos los volveré santos. Asistiré en la hora de la muerte a los que me ofrezcan la comunión de los primeros Viernes para pedirme perdón por tantos pecados que se cometen», etc. Margarita le decía al Sagrado Corazón: «¿Por qué no elige a otra que sea santa, para que propague estos mensajes tan importantes? Yo soy demasiado pecadora y muy fría para amar a mi Dios». Jesús le dijo: «Te he escogido a ti que eres un abismo de miserias, para que aparezca más mi poder. Y en cuanto a tu frialdad para amar a Dios, te regalo una chispita del amor de mi Corazón». Y le envió una chispa de la llama que ardía sobre su Corazón, y desde ese día la santa empezó a sentir un amor grandísimo hacia Dios y era tal el calor que le producía su corazón que en pleno invierno, a varios grados bajo cero, tenía que abrir la ventana de su habitación porque sentía que se iba a quemar con tan grande llama de amor a Dios que sentía en su corazón (¡Ojalá Dios nos diera a nosotros una chispita de esas!) Nuestro Señor le decía: «No hagas nada sin permiso de las superioras. El demonio no tiene poder contra las que son obedientes». Margarita enfermó gravemente. La superiora le dijo: «Creeré que sí son ciertas las apariciones de que habla, si el Corazón de Jesús le concede la curación». Ella le pidió al Sagrado Corazón que la curara y sanó inmediatamente. Desde ese día su superiora creyó que sí en verdad se le aparecía Nuestro Señor. Dios permitió que enviaran de capellán al convento de Margarita a San Claudio de la Colombiere y este hombre de Dios que era jesuita, obtuvo que en la Compañía de Jesús fuera aceptada la devoción al Corazón de Jesús. Desde entonces los jesuitas la han propagado por todo el mundo. Margarita fue nombrada Maestra de novicias. Enseñó a las novicias la devoción al Sagrado Corazón (que consiste en imitar a Jesús en su bondad y humildad y en confiar inmensamente en Él, en ofrecer oraciones y sufrimientos y misas y comuniones para desagraviarlo, y en honrar su santa imagen) y aquellas jóvenes progresaron rapidísimo en santidad. Luego enseñó a su hermano (comerciante) esta devoción y el hombre hizo admirables progresos en santidad. Los jesuitas empezaron a comprobar que en las casas donde se practicaba la devoción al Corazón de Jesús las personas se volvían mucho más fervorosas. El Corazón de Jesús le dijo: «Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí». Antes de morir obtuvo que en su comunidad se celebrara por primera vez la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El 17 de octubre de 1690 murió llena de alegría porque podía ir a estar para siempre en el cielo al lado de su amadísimo Señor Jesús, cuyo Corazón había enseñado ella a amar tanto en este mundo. Digamos de vez en cuando las dos oraciones tan queridas para los devotos del Sagrado Corazón: «Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo».»Sagrado Corazón de Jesús. En voz confío».

FUENTE: www.churchforum.org.mx

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Margarita de Alacoque

Bendita es y fue Santa Margarita de Alacoque, porque Dios le dio poder sentir una chispita de su amor por todos los hombres. Por ti. Y tú ¿Qué haces para que Dios te conceda una chispita de Su amor? Reza así: «Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo».»Sagrado Corazón de Jesús. En voz confío».

P. Jesús

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