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Envío diario

Envío diario nº 4.307- Martes 7-4-20

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Martes 7 de Abril de 2.020

Semana Santa

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 13, 21-27a.30-33.36-38

Me buscareis

21Dicho esto, se turbó Jesús en su espíritu y, demostrándolo, dijo: En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará. 22Se miraban los discípulos unos a otros, sin saber de quién hablaba. 23Uno de ellos, el amado de Jesús, estaba recostado en el seno de Jesús. 24Simón Pedro le hizo señal, diciéndole: Pregúntale de quién habla. 25El que estaba reclinado sobre el pecho de Jesús le dijo: Señor, ¿quién es? 26Jesús le contestó: Aquel a quien yo mojare y diere un bocado. Y, mojando un bocado, lo tomó y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27aDespués del bocado, en el mismo instante entró en él Satanás. 30El (Judas), tomando el bocado, se salió luego; era de noche.

31Así que salió, dijo Jesús: Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios ha sido glorificado en Él. 32Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorifícala a Él, y le glorificará en seguida.33Hijitos míos, un poco estaré todavía con vosotros: me buscaréis, y como dije a los judíos: A donde Yo voy vosotros no podéis venir, también os lo digo a vosotros ahora.

36Díjole Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondió Jesús: A donde Yo voy, no puedes tú seguirme ahora; me seguirás más tarde. 37Pedro le dijo: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré por ti mi vida. 38Respondió Jesús: ¿Darás por mí tu vida? En verdad, en verdad te digo que no cantará el gallo antes que tres veces me niegues.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Me buscareis

Todos tienen necesidad de Dios, a todos, Dios ama, sí, ¡también a ti!

Tú tienes necesidad de Dios, y Dios te ama.

Búscalo en la Santa Iglesia Católica, que Él, Dios, Cristo, fundó.

Dios sabe que tienes necesidad de Él, que lo buscarás, y te digo que SIEMPRE lo hallarás dispuesto a entregarte todo su amor, amor que necesitas.

¡Ve!, corre, ve a buscar a Cristo; ¿no ves que lo busca tu corazón contrito?, lo necesita tu esperanza para vivir con Él, la caridad.

P. Jesús
© copyright

Consejo nº 1.885

.-La Providencia tiene su lugar, en el que actúa más y mejor: la Gracia de Dios.

P. Jesús

© copyright

San Hegesipo

Actualmente se considera a San Hegesipo como el padre de la Historia de la Iglesia. Era judío de nacimiento y pertenecía a la Iglesia de Jerusalén. En Roma paso casi 20 años, desde el pontificado de San Aniceto hasta el de San Eleuterio. El año 177 volvió al oriente, donde murió ya muy anciano, probablemente en Jerusalén. La tradición indica que en el curso de sus viajes visitó los principales centros cristianos del occidente y del oriente e hizo notar con gran satisfacción que todas las herejías provenían de individuos, pero que ninguna de las Iglesias ni sedes episcopales habían caído en el error; en todas partes había encontrado la unidad de la fe tal como lo había querido Cristo. Desgraciadamente, solo se conservan unos cuantos capítulos de los cinco libros de la Historia de la Iglesia que escribió y que comprendían desde la Pasión del Señor hasta la época del autor.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Hegesipo

San Hegesipo escribió y demostró que la Iglesia estaba unida, y que sólo por unos cuantos individuos, se propagaba la falsedad.

En todos los tiempos hay individuos que quieren ser protagonistas propios dentro de la Iglesia Universal, la Católica, Apostólica y Romana, y se desunen del Papa, de la verdadera enseñanza de Cristo, y se hacen dios.

P. Jesús

© copyright

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 2  LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura

82 De ahí resulta que la Iglesia, a la cual está confiada la transmisión y la interpretación de la Revelación “no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción” (DV 9).

Meditación:

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura 

La Iglesia, la Santa Esposa de Cristo, no sólo sabe de Dios, de su Esposo, por la revelación de la Sagrada Escritura, sino que además sabe de Dios, de Cristo, por la tradición, por las obras con que Dios, su Esposo, la ama y la amó todos estos siglos, por las historias de los Santos, que son los que comprendieron y aceptaron el Amor de Dios. Y los Santos no son santos por haber sido malos, sino por haber sido buenos. Quizás, algunos fueron malos por algún tiempo, pero los últimos años de su vida se esforzaron en hacerlo todo por agradar a Dios, todo, unidos a Dios, todo con Dios. Si alguien hiciera así y luego se diera al mal, no sería santo, y todo lo hecho con Dios, no le serviría para nada. ¡Hay que llegar hasta las últimas, unidos a Cristo! ¡Entérate bien! y si ya has cumplido los 50, mejor que te esmeres en hacer actos perfectos, uno tras otro, todos los días de tu vida terrena que te faltan para vivir, porque, si lo vas dejando, ¡ay!, ¡no te cuento las penas que tendrás que pasar para llegar a la altura del Amor con que Dios te Ama!, porque Amor con amor se paga. Ya te me estás espabilando, porque, sí o sí, vas a morir, y otra cosa más, sí o sí, vas a sufrir, ¿más de lo que ya sufres? Eso lo sabe Dios, pero hay sufrimiento en el mundo, así qué, ¡espabila!, que vas a pasar a mejor vida, y que sea realmente para mejor vida, porque hay quien pasa a peor vida. De esos no hablaré hoy, sino de ti, que estás destinado a vivir en la mejor vida posible. Así que, nada de pecados, nada de venganzas, rencores, odios, ¡ni con tu esposa!, ¡a quererla se ha dicho!, como Cristo Ama a la Iglesia. A mimarla, consentirla, y desear que tenga el corazón alegre y feliz de dejar que tú la poseas, y ella acepte todo lo que tú quieras darle, y, ¿no vas a darle algo que Cristo no dió? ¿Captado? Sí, sé que sí. Haz feliz a tu esposa, y tú a tu esposo, y en eso podrás saber si te estás ganando el cielo; si los de tu casa están decepcionados de ti, y la bondad no decepciona nunca, y el amor siempre alegra el corazón, pues, por ello puedes saber dónde irás a vivir después de morir, si a mejor vida, en el Amor, o… o a peor vida, la del odio, el rencor…

Tú, para santo. Tú para santa. ¡Que sí!

P. Jesús

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Envío diario nº 4.306- Lunes 6-4-20

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Lunes 6 de Abril de 2.020

Semana Santa

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 12, 1-11

Los que hablan de dinero

1Seis días antes de la Pascua vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2Le dispusieron allí una cena; y Marta servía, y Lázaro era de los que estaban a la mesa con Él. 3María, tomando una libra de ungüento de nardo legítimo, de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos, y la casa se llenó de olor del ungüento. 4Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que había de entregarle, dijo:

5¿Por qué este ungüento no se vendió en trescientos denarios y se dio a los pobres?

6Esto decía, no por amor a los pobres, sino porque era ladrón, y, llevando él la bolsa, hurtaba de lo que en ella echaban. 7Pero Jesús dijo: Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura. 8Porque pobres siempre los tenéis con vosotros, pero a mí no me tenéis siempre.

9Una muchedumbre de judíos supo que estaba allí, y vinieron, no sólo por Jesús, sino por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. 10Los príncipes de los sacerdotes habían resuelto matar a Lázaro, 11pues por él muchos judíos iban y creían en Jesús.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Los que hablan de dinero

Todos estos que llevan las cuentas de los demás, que critican en lo que cada uno libremente se gasta su dinero, ¡cuidado con ellos!, es una prueba del contenido de su corazón. El que habla de dinero, dinero quiere, y robará para tenerlo, como hacía Judas; también puede llegar a traicionar por dinero, y llevar a los amigos a la muerte, como hizo Judas.

Mucho cuidado con los interesados en el dinero, aunque aparentemente hagan ver que no les interesa, porque muchos son ociosos, gente improductiva, que no quiere trabajar, e incluso habla de vivir para la fe… Ya me entendéis. Lo natural para una persona sana, es que trabaje en algo, que se gane su sustento, si le dejan, pero él-ella, debe quererlo, y por lo menos tiene que cumplir con su deber de estado, y hacer la vida fácil a los demás. Algunos, leen y leen, y mucho de lo que leen, son cosas santas, pero no trabajan, porque dicen que prefieren dedicarse a las cosas de Dios; estos, no recuerdan que Jesús, Dios, trabajó de carpintero y sustentó con su trabajo a su madre viuda, a la Virgen María, Madre de Dios.

No hay que buscar la fe para evadirse de trabajar. ¡Hay que dominar la tierra!, hay que cuidar del mundo; no es bueno estarse leyendo todo el día; el trabajo también es una forma de orar, si se trabaja viviendo en Gracia de Dios y haciendo toda labor, no sólo por deber, sino para agradar a Dios y ofrecérsela como prenda de amor.

P. Jesús
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Consejo nº 1.884

.-Desear, todos desean llegar a mañana.

P. Jesús

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San Pedro de Verona

San Pedro, mártir dominico, nace hacia 1205, en Verona, la ciudad de la Lombardía italiana presa de la herejía de los Cátaros, propagadores del maniqueísmo en el centro y norte de Italia. Estos herejes puritanos, de espíritu belicoso y sectario. Pedro es un niño muy inteligente, sincero, agradable y firme en sus decisiones; parece predestinado a ser un apóstol del mundo herético; su familia no tiene inconvenientes que la educación del niño esté a cargo de un maestro católico.

Pedro ha crecido. La Universidad de Bolonia tiene fama merecida; pero todavía goza de mayor influencia Santo Domingo de Guzmán, el Fundador de los dominicos y sus seguidores que cautivan tanto a estudiantes como a profesores. Son muchos los que se incorporan a la recientemente fundada Orden de Predicadores.

Pedro con 16 años, queda fascinado por la palabra ardiente de fray Domingo de Guzmán y recibe el hábito dominicano de sus manos.

Con ímpetu juvenil se dedica al estudio, la oración y vive la austeridad y la penitencia con radicalidad; en todo es fiel imitador de Domingo de Guzmán. Terminada la formación eclesiástica, es ordenado sacerdote y nombrado Predicador del Evangelio de Jesús.

Pronto la Región Toscana, el Milanesado y la Romaña conocen a este fogoso predicador y formidable polemista; se dedicó a la predicación especialmente entre los cátaros. Una Característica importante es que siempre fue hombre de diálogo.

Pedro es piadoso, austero y corre la voz de su santidad por todas partes. Se preocupó de la defensa de la fe, para ello instituyo las “Asociaciones de la fe” y la “Cofradía para la alabanza de la Virgen María”. Fue solícito de bien espiritual de las hermanas a quienes brindó su consejo y ayuda espiritual. Como buen religioso es un convencido de la vida de comunidad.

Ama a Jesucristo y como Él, experimenta la prueba, el menosprecio de algunos sectores y el ataque de quienes pensaban distinto. Su presencia evangelizadora a través de la Predicación continúa con intensidad, su capacidad organizadora le lleva a coordinar y fundar muchos mas pequeños grupos organizados. Pero todo esto no hubiera sido posible sin la intensa oración. Se comenta que un día en su contemplación, en su celda dominicana, recibe la visita de las Santas Mártires: Inés, Cecilia y Catalina que dialogan en su habitación. Otros frailes llevan la noticia al Padre Prior. En el Capítulo Conventual es reprendido y corregido porque ha violado la clausura y ha recibido a mujeres en su celda religiosa. Su respuesta es un prudente silencio y es enviado al Convento de la Marca Ancona donde intensifica su estudio y oración… Un día se desahoga ante un crucifijo: “¿Qué mal he hecho, Señor, para verme como estoy?”. Cristo Crucificado le dice: “Y, yo, Pedro, ¿qué mal hice?”. Estas atribuciones que la tradición le dan, son fiel reflejo de la intensa comunicación que con Dios tenía a través de la Oración. Algo que había trascendido a los demás. La gente de Oración profunda transpira esa experiencia y no hace falta que publique sus experiencias místicas. Por lo general, éstas se convierten en reflexiones profundas y acciones apostólicas.

El Papa Gregorio IX le conoce y le nombra en 1232 Inquisidor General: Roma, Florencia y Milán conocerán a este apóstol de Cristo. Los milagros refrendan su vida abnegada por Cristo y por los hombres.

Sucesivamente es superior de los Conventos de Piaccenza, Como y Génova. En 1243 Inocencio IV confirma a Pedro como Inquisidor General; pero una conjura pesa sobre él para asesinarle.

Su martirio es como un eco de la muerte de Cristo, pues es fruto de 40 libras (moneda de Milán) . Era el 6 de abril de 1252. Regresaba de Milán a su Convento de Como, donde era Prior. Cerca de la aldea de Barsalina recibe dos golpes de hacha en la cabeza, comienza a recitar en voz alta el credo, las fuerzas le faltan y mojando un dedo en su sangre escribe en el suelo “CREO”

El Credo es la síntesis de su vida, de su abnegada entrega, de una fidelidad emocionante a Cristo Crucificado a quien ama. Tenía 46 años. Su cuerpo es trasladado al convento de Milán.

El 25 de marzo del año siguiente Inocencio IV le canoniza. Es el protomártir de la Orden Dominicana Su fiesta se celebra el 4 de Junio.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Pedro de Verona

1.205, parece lejos y es lejano el tiempo en que nació San Pedro de Verona, y ya en ese tiempo él, fue hombre de nuestro tiempo, porque era conocido como hombre de diálogo.

Hay que dialogar como Jesús, que hablaba con todos, y tenía a los suyos, a nosotros, pero no se escondía y todo aquel que quería oírle le podía escuchar.

Jesús, Dios, derramaba sus milagros a todos, a todos los que acudían a él.

Los santos dan sus bondades a todos y los dones que reciben de Dios, no los esconden, y todo aquel que quiere verlos o gozarse en ellos, puede hacerlo. Entonces, como Jesús, hacen los santos, y nosotros debemos hacerlo, ser personas de diálogo, es decir, dar a conocer con paz y palabras llenas del Espíritu Santo, al mundo: la Era de la Paz, la Era de la Caridad, y dar bien a todos; teniendo como amigos, los que profesan nuestra misma fe; como hizo Jesús de Nazaret: Dios Uno y Trino.

P. Jesús

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m. , 35 años , de Mexico. 6/9/2008 

debido a experiencias pasadas en mi vida me he vuelto bastante
desconfiado de la gente y del futuro. eso me a causado q no disfrute de
las cosas de la vida ni de mi relacion de pareja actual, ella es casi 14
años menor q yo. tengo miedos celos incertidumbre del futuro de mi
relacion y no quiero q eso afecte y lo heche a perder . q puedo hacer?

Respuesta de: María Durán de Bellido . 7/21/2008 

Alma buena, que serás tan feliz, por la Gracia de Dios. Amén.

No tiene nada que ver la virtud, la pureza, con la edad. Puede una chica tener catorce años menos que tú y ser tan buena que no debas temer a nada ni a nadie.

Estoy segura que ella te comprende; es más, seguro que sufre por ti y tu sufrimiento, por todo lo que viviste y que te llevó a ser ese hombre desconfiado.

Yo no me preocuparía tanto de estas cosas que te preocuparían, porque viviendo ambos en gracia de Dios ¿Qué puede pasaros? sólo lo que Dios quiera. Y Dios no desea ni la fornicación, ni el adulterio, ni la envidia, ni…

Quita tus miedos y se feliz con esta mujer que te adora.

Queda en paz.

 

Sección: Noviazgo

Envío diario nº 4.305- Domingo 5-4-20

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Domingo 5 de Abril de 2.020

Semana Santa – Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 27, 11-54

Sí, Jesús, es el Rey de los judíos y de todos

11Jesús fue presentado ante el procurador, que le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondió Jesús: Tú lo dices. 12Pero a las acusaciones hechas por los príncipes de los sacerdotes y ancianos nada respondía. 13Díjole entonces Pilato: ¿No oyes todo lo que dicen contra ti? 14Pero Él no respondía a nada, de suerte que el procurador se maravilló sobremanera. 15Era costumbre que el procurador, con ocasión de la fiesta, diese a la muchedumbre la libertad de un preso, el que pidieran. 16Había entonces un preso famoso llamado Barrabás. 17Estando, pues, reunidos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, el llamado Mesías? 18Pues sabía que por envidia se lo habían entregado. 19Mientras estaba sentado en el tribunal, envió su mujer a decirle: No te metas con ese justo, pues he padecido mucho hoy en sueños por causa de él. 20Pero los príncipes de los sacerdotes y ancianos persuadieron a la muchedumbre que pidieran a Barrabás e hicieran perecer a Jesús. 21Tomando la palabra el procurador, les dijo: ¿A quién de los dos queréis que os dé por libre? Ellos respondieron: A Barrabás. 22Díjoles Pilato: Entonces, ¿qué queréis que haga con Jesús, el llamado Mesías? Todos dijeron: ¡Crucifíquenle! 23Dijo el procurador: ¿Y qué mal ha hecho? Ellos gritaron más diciendo: ¡Crucifíquenle! 24Viendo, pues, Pilato que nada conseguía, sino que el tumulto crecía cada vez más, tomó agua y se lavó las manos delante de la muchedumbre, diciendo: Yo soy inocente de esta sangre; vosotros veáis. 25Y todo el pueblo contestó diciendo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. 26Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberle hecho azotar, se lo entregó para que le crucificaran.

Jesús, escarnecido por los soldados 

27Entonces los soldados del gobernador, tomando a Jesús, lo condujeron al pretorio, y, reuniendo en torno a él a toda la cohorte, 28y, despojándole de sus vestiduras, le echaron encima una clámide de púrpura, 29y, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en la mano una caña; y doblando ante Él la rodilla, se burlaban diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 30Y, escupiéndole, tomaban la caña y le herían con ella en la cabeza. 31Después de haberse divertido con Él, le quitaron la clámide, le pusieron sus vestidos y le llevaron a crucificar.

La crucifixión 

32Al salir encontraron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, al cual requisaron para que llevase la cruz. 33Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere decir el lugar de la calavera, 34diéronle a beber vino mezclado con hiel; mas, en cuanto lo gustó, no quiso beberlo. 35Así que lo crucificaron, se dividieron sus vestidos, echándolos a suertes, 36y, sentados, hacían la guardia allí. 37Sobre su cabeza pusieron escrita su causa: Este es Jesús, el Rey de los judíos. 38Entonces fueron crucificados con Él dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 39Los que pasaban lo injuriaban moviendo la cabeza 40y diciendo: Tú, que destruías el templo y lo reedificabas en tres días, sálvate ahora a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de esa cruz.

41E igualmente los príncipes de los sacerdotes, con los escribas y ancianos, se burlaban y decían: 42Salvó a otros, y a sí mismo no puede salvarse. Si es el rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en Él. 43Ha puesto su confianza en Dios; que Él le libre ahora, si es que le quiere, puesto que ha dicho: Soy el Hijo de Dios. 44Asimismo, los bandidos que con Él estaban crucificados lo ultrajaban.

La muerte de Jesús 

45Desde la hora de sexta se extendieron las tinieblas sobre la tierra hasta la hora de nona. 46Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz fuerte, diciendo: Eli, Eli lema sabachtaní! Que quiere decir: <<Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?>>47Algunos de los que allí estaban, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.48Luego, corriendo, uno de ellos tomó una esponja, la empapó de vinagre, la fijó en una caña y se la dio a beber. 49Otros decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarle. 50Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

El duelo por Jesús 

51La cortina del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes, 52la tierra tembló y se hendieron las rocas; se abrieron los monumentos, y muchos cuerpos de santos que dormían, resucitaron, 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, vinieron a la ciudad santa y se aparecieron a muchos. 54El centurión y los que con él guardaban a Jesús, viendo el terremoto y cuanto había sucedido, temieron sobremanera y se decían: Verdaderamente, éste era Hijo de Dios.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Sí, Jesús, es el Rey de los judíos y de todos

El Rey, Cristo, Jesús, el Hijo de Dios, reina en el Cielo, y los hombres mueren y no regresan a la tierra; ¿adónde van?…

¿Adónde quieres ir tú, al Cielo o al Infierno?

Bendice la obra de Dios, que es su Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Hazte un seguidor de Jesús, y sé su discípulo para ir al Cielo, y por tu ejemplo y palabras, llevar a muchos contigo.

¡Todos al cielo, amigo!

P. Jesús
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Consejo nº 1.883

.-La buena fama tiene que ser tuya, ¡ganada!

P. Jesús

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San Vicente Ferrer

Nació en 1350 en Valencia, España. Sus padres le inculcaron desde muy pequeñito una fervorosa devoción hacia Jesucristo y a la Virgen María y un gran amor por los pobres, a quienes repartía significativas limosnas que la familia acostumbraba dar. Ingresó a la comunidad de Padres Dominicos y, por su gran inteligencia, a los 21 años ya era profesor de filosofía en la universidad. Siendo diácono lo mandaron a predicar a Barcelona, ciudad que estaba atravesando por un período de hambre ya que los barcos con alimentos no llegaban desde hace varias semanas.

San Vicente estaba muy angustiado porque la Iglesia Católica estaba dividida entre dos Papas y existía mucha desunión. Estas constantes preocupaciones mortificaron y enfermaron peligrosamente al santo; pero una noche, por revelación divina, descubrió que su misión era la de predicar el Evangelio por ciudades, pueblos, campos y países. El santo recuperó inmediatamente la salud, y durante 30 años recorrió el norte de España, el sur de Francia, el norte de Italia, y Suiza, predicando incansablemente, con enormes frutos espirituales, ya que los primeros en convertirse fueron judíos y moros.

San Vicente fustigaba sin miedo las malas costumbres, que son la causa de tantos males e invitaba incesantemente a recibir los santos sacramentos de la confesión y de la comunión. Los milagros acompañaron a San Vicente en toda su predicación, siendo el don de las lenguas el primordial y básico para su misión de evangelizar las ciudades y pueblos. El santo se mantuvo humilde y sencillo a pesar de la gran fama y popularidad alcanzada por sus predicaciones en varios países. Los últimos años, acechado por varias dolencias y enfermedades, sus predicaciones mantenían esa fuerza, vigor y entusiasmo que lo caracterizaron en el anuncio del Evangelio.

Murió en plena actividad misionera, el Miércoles de Ceniza, 5 de abril del año 1419. Fue canonizado en 1455.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer es un santo muy querido por la Iglesia, porque su celo de apostolado venció sus angustiosas mortificaciones que le llevaron a la enfermedad por ver una Iglesia Católica dividida por dos Papas, por ver que las cosas no funcionaban bien en las altas jerarquías eclesiásticas, pero sobreponiéndose a todo mal, empezó a pensar en hacer todo bien posible él, ya que la Gracia de la revelación divina vino a visitarlo para consolarlo, aliviarlo de su dolor y elevarlo a las obras de santificación y santidad por amor a Dios.

Cuando la Santa Madre Iglesia pasa temporadas en que no parece tan santa, es el momento propicio de hacer como hizo San Vicente Ferrer, que en vez de enfermarse por lo que hacen los demás, empezó a usar de su libertad de bautizado y proclamó su fe y obras de la misma en todo lugar, y la asistencia de Dios no le faltó; la historia nos dice que Dios, por y con este santo, hizo verdaderos milagros, y muchos de conversión, y los primeros fueron judíos y  moros; porque nada es imposible para Dios. Y Dios necesita de ti, como necesitó y usó del humilde san Vicente Ferrer.

P. Jesús

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Domingo, 8 de octubre de 2.011

A ti, que no sabes cómo es el Cielo:

Hermoso es el Cielo, todo él está lleno de Amor en grado máximo, en tal medida que nadie es egoísta, todos son buenos hasta más no poder. Todos te miran con más que cariño, nadie baja la mirada al verte o te da la espalda, todos te quieren, todos te esperan y todos te conocen verdaderamente como eres. No hace falta engañar a nadie, ni a ti mismo-a, porque en el Cielo se sabe todo, todo lo bueno que has hecho, porque lo malo, Dios, Cristo, lo compró a muy alto precio, ¡con su Sangre derramada!, para que nadie tenga constancia de ello, para que no se tenga en cuenta en los sucesos, ni en los acontecimientos, porque Dios suple y recupera tu timón, siempre que vas a confesar tu pecado.

Como te digo, en el Cielo, en este lugar maravilloso, allí tienes un lugar para ti. Jesús fue a preparártelo y te lo está guardando mientras tengas vida, ¡vive!

Si tu vida te es muy dolorosa, por tus circunstancias actuales, ¡resiste!, porque habrá otro día para ti. Piensa en ¡mañana!

Si tu vida te ha sido muy dolorosa, por tu historia personal, ¡acéptalo!, porque habrá otro día para ti. Piensa en ¡mañana!

Hay para tu futuro, además, un lugar en el Cielo, ¡lo hay!; ¡apuesta por ello!, no hagas caso a los pesimistas, a los manipuladores, a los que quieren hundirte en el pozo negro de las lamentaciones. ¡Hazme caso!, y además de ser verdad, te es más fácil creer el bien que seguir al mal.

Todos los números los tiene Dios; ¡Él gana siempre!, sí o sí, Él vive en el Cielo, vayas tú o dejes de ir.

No aceptes menos que el Amor.

Ninguna otra religión ama al semejante; ninguna otra religión perdona totalmente, ninguna otra religión te comprende como la religión católica, la que tiene la misericordia de Cristo en tu bautismo, donde el Rey es súbdito tuyo, donde la Reina te consuela, donde los grandes viven para el pequeño y los pequeños son cuidados, valorados, amados, aceptados, donde tú tienes un lugar para ti y para siempre, ¡siempre! y, aunque no te creas digno de este lugar, ¡el Cielo!, lo recibes por heredad, no por tus méritos, no por tu trabajo, sino por el Amor de Dios.

Una cosa necesitan los que van al Cielo, es humildad, la humildad de saber y aceptar que son los méritos de Cristo quien es te dan el boleto de entrada al Cielo. Si aceptas que Dios pagó tu entrada en el Cielo y que debes creer en Él y en ello, entonces ya puedes preparar tu equipaje de obras de caridad en la fe, para irte al Reino Celestial.

¡Nos veremos allí!

Con afecto sincero.

 P. Jesús

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