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Catecismo meditado - 11. página

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura – 81

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 2  LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura 

… dos modos distintos de transmisión

81 «La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo».

«La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación»

Meditación:

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura 

… dos modos distintos de transmisión

Sabiendo ya lo que es la Sagrada Escritura y la Tradición, te sugiero, por tu bien, y el bien del mundo, que hagas de las dos tu vida, y que esta vida tuya sea un canto de obras de fe, que hagan y sean la alegría de tu corazón. Debes conservarla, exponerla, difundirla fielmente con la predicación de tu fe, que es la unión de creer por tradición, por la Sagrada Escritura y por la personal manera en que Dios Espíritu Santo te inspira a la piedad, a las obras de tu fe católica, la que Cristo unió, en ser el Verbo y dar su Palabra.

Es maravilloso ser católico.

P. Jesús

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II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura – 82

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
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CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 2  LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura

82 De ahí resulta que la Iglesia, a la cual está confiada la transmisión y la interpretación de la Revelación «no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción» (DV 9).

Meditación:

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura 

La Iglesia, la Santa Esposa de Cristo, no sólo sabe de Dios, de su Esposo, por la revelación de la Sagrada Escritura, sino que además sabe de Dios, de Cristo, por la tradición, por las obras con que Dios, su Esposo, la ama y la amó todos estos siglos, por las historias de los Santos, que son los que comprendieron y aceptaron el Amor de Dios. Y los Santos no son santos por haber sido malos, sino por haber sido buenos. Quizás, algunos fueron malos por algún tiempo, pero los últimos años de su vida se esforzaron en hacerlo todo por agradar a Dios, todo, unidos a Dios, todo con Dios. Si alguien hiciera así y luego se diera al mal, no sería santo, y todo lo hecho con Dios, no le serviría para nada. ¡Hay que llegar hasta las últimas, unidos a Cristo! ¡Entérate bien! y si ya has cumplido los 50, mejor que te esmeres en hacer actos perfectos, uno tras otro, todos los días de tu vida terrena que te faltan para vivir, porque, si lo vas dejando, ¡ay!, ¡no te cuento las penas que tendrás que pasar para llegar a la altura del Amor con que Dios te Ama!, porque Amor con amor se paga. Ya te me estás espabilando, porque, sí o sí, vas a morir, y otra cosa más, sí o sí, vas a sufrir, ¿más de lo que ya sufres? Eso lo sabe Dios, pero hay sufrimiento en el mundo, así qué, ¡espabila!, que vas a pasar a mejor vida, y que sea realmente para mejor vida, porque hay quien pasa a peor vida. De esos no hablaré hoy, sino de ti, que estás destinado a vivir en la mejor vida posible. Así que, nada de pecados, nada de venganzas, rencores, odios, ¡ni con tu esposa!, ¡a quererla se ha dicho!, como Cristo Ama a la Iglesia. A mimarla, consentirla, y desear que tenga el corazón alegre y feliz de dejar que tú la poseas, y ella acepte todo lo que tú quieras darle, y, ¿no vas a darle algo que Cristo no dió? ¿Captado? Sí, sé que sí. Haz feliz a tu esposa, y tú a tu esposo, y en eso podrás saber si te estás ganando el cielo; si los de tu casa están decepcionados de ti, y la bondad no decepciona nunca, y el amor siempre alegra el corazón, pues, por ello puedes saber dónde irás a vivir después de morir, si a mejor vida, en el Amor, o… o a peor vida, la del odio, el rencor…

Tú, para santo. Tú para santa. ¡Que sí!

P. Jesús

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II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura – 83

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
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CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 2  LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura

Tradición apostólica y tradiciones eclesiales

83 La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que estos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo. En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.

Es preciso distinguir de ella las «tradiciones» teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales nacidas en el transcurso del tiempo en las Iglesias locales. Estas constituyen formas particulares en las que la gran Tradición recibe expresiones adaptadas a los diversos lugares y a las diversas épocas. Sólo a la luz de la gran Tradición aquellas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia.

Meditación:

II. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura 

Tradición apostólica y tradiciones eclesiales

La Esposa manda. Sí, ya sé que es el Esposo quien manda, pero la Esposa manda en cuanto a cómo recibe y recibió el Amor del Esposo, de Cristo, y esto tiene que ver con el tiempo, con el consuelo de Amor recibido de Dios Espíritu Santo.

Cuando en el principio, Dios Espíritu Santo infundió y guió la Sagrada Escritura, luego, después de la muerte de Cristo, tinta y pluma de la verdad inspirada anteriormente a los profetas, poeta y poema de amor en verso y en prosa, para la Esposa, que recibe del Amado, según donde esté, las caricias de su Amor.

La Tradición se propaga por los milagros con que Dios Ama y Amó a los interesados, a los que siendo hijos de la Esposa, están en Casa y hacen hogar: iglesia doméstica.

Se quejan de la Tradición, de las historias de Familia, los que la han abandonado o quieren irse; y en vez de irse, algunos prefieren cambiarla para ser dioses de la Palabra. ¡Y sólo hay un Dios!, Cristo Jesús, el Enamorado que Ama hasta la misma muerte.

P. Jesús

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III. La interpretación del depósito de la fe – 84

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
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CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 2  LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

III. La interpretación del depósito de la fe 

El depósito de la fe confiado a la totalidad de la Iglesia

84 «El depósito sagrado» (cf. 1 Tm 6,20; 2 Tm 1,12-14) de la fe (depositum fidei), contenido en la Sagrada Tradición y en la Sagrada Escritura fue confiado por los apóstoles al conjunto de la Iglesia. «Fiel a dicho depósito, el pueblo cristiano entero, unido a sus pastores, persevera siempre en la doctrina apostólica y en la unión, en la eucaristía y la oración, y así se realiza una maravillosa concordia de pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida» (DV 10).

Meditación:

III. La interpretación del depósito de la fe 

El depósito de la fe confiado a la totalidad de la Iglesia

Todos a una. Toda la Santa Iglesia unida, para que el Cuerpo Místico de Cristo propague la fe, y ayude a todos los hombres de buena voluntad, a hallar su identidad, el ser hijos de Dios, y tengan derecho a su destino: herederos del Reino Celestial. 

Unidos en la fe, unidos en la fidelidad de las enseñazas recibidas por las Sagradas Escrituras y la Tradición, los católicos somos uno con Dios Padre y Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Amén.

P. Jesús

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III. La interpretación del depósito de la fe – 85

 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
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CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 2  LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA

III. La interpretación del depósito de la fe 

El Magisterio de la Iglesia

85 «El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escritura, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo» (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.

Meditación:

III. La interpretación del depósito de la fe 

El Magisterio de la Iglesia

Los obispos en comunión al sucesor de Pedro, el Santo Padre, obispo de Roma, son los que legalmente pueden interpretar auténticamente la palabra de Dios oral o escritura; así lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica: los que están en comunión con el Papa, sólo estos, pueden interpretar auténticamente la palabra de Dios oral o escritura. Me ha gustado repetírtelo, y quiero que te quede claro. Tú, si eres laico o sólo sacerdote, no puedes interpretar auténticamente la palabra de Dios oral o escritura, tú tienes que decir lo que dice el Papa, como hace el Magisterio vivo de la Iglesia: los obispos en comunión con el Santo Padre, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo. Que te quede claro y que lo cumplas por tu bien y el bien de la Santa Iglesia. Porque es necesario estar a una con el Santo Padre si quieres salvarte, si quieres ayudar a Dios a salvar a otros. Es un pecado grave no estar unido al Papa en cuestiones de fe, y hay que propagar y enseñar la fe verdadera; si dudas en algo, por obediencia tienes que unirte a la fe, si quieres salvarte y que otros se salven. Porque muchos teólogos católicos no hacen esto, y es lo que deben hacer: estar a una con el Santo Padre. Todo lo que enseña el Papa en materia de fe, es lo único que se puede y se debe enseñar y aprender. Amén.

P. Jesús

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