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8 Biblia y meditación.

La revelación del Nombre divino y la promesa de liberación

Éxodo 3, 13-22

13 Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?».
14 Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: «Yo soy» me envió a ustedes».
15 Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros.
16 Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: «Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios.
17 Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel».
18 Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: «El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios».
19 Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza.
20 Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir,
21 y haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacías.
22 Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, y se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios.

 

Meditación:

La revelación del Nombre divino y la promesa de liberación

«Yo soy» me envió a ustedes, son las palabras que Moisés dijo a los sacerdotes israelitas, por orden de Dios, ese Dios que tanto los amaba y que escuchó sus sufrimientos, sus dolores, y vio las injusticias del faraón, porque es una injusticia la esclavitud, porque es una injusticia no permitir la libertad. Dios dejó la libertad, impuso la libertad; Eva, libremente desobedeció, ella sola, porque primero desobedeció ella, no necesitó la complicidad de Adán; primero, ella sola, desobedeció, luego le ofreció a Adán el fruto prohibido, y él, libremente, desobedeció, él solo, con ella, pero ella ya había desobedecido.

P. Jesús

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