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Consulta 21

R. , 28 años , de España. 04/07/2010

Estimada María: Estoy desesperanzado, a veces hundido. Soy ingeniero y me despideron hace unos meses de forma injusta. No encuentro trabajo de ninguna forma, y los planes que tenemos con mi novia de formar una familia se están retrasando indefinidamente.
No soy un buen católico, apenas rezo, no suelo vivir en Gracia, a pesar de que recibí una buena formación cristiana. No es que pase de Dios -al menos conscientemente- sino que padezco de una pereza tremenda para acercarme a él. No sé qué hacer con mi vida; estoy pensando en emigrar a Sudamérica. No existen valores morales en la empresa, en el mercado laboral, en las finanzas. Y lo peor es que no escucho en las misas peticiones por los parados de este país, cuyo sufrimiento no se comprende por falta de empatía. Todos mis amigos cristianos viven en una especie de pesimismo nacional. No vemos oportunidades, no estamos contentos de cómo funcionan las cosas. Quizá seamos unos idealistas “de salón”, pero desearíamos poder trabajar duro -tanto los que tienen como los que no tienen empleo- en otro tipo de circunstancias. No queremos explotar ni ser explotados. No queremos que las empresas amenacen a las trabajadoras que quedan encinta. No queremos que los padres no conozcan a sus hijos y viceversa. No creemos que un mundo lleno de psicofármacos, tranquilizantes y excitantes sea lo natural. No creemos en el capitalismo salvaje e inmoral. No creemos en el marxismo y sus derivados postmodernistas.

Respuesta de: María Durán de Bellido. 21/07/2010

Bendito seas en el nombre del Señor:

Grande es tu deseo de vivir, de ser. Y esto es bueno, muy bueno. Pero, hay una realidad mundial: la crisis. Y de eso pocos tienen la culpa, y muchos son las victimas. Todo pasara, todo pasará, porque así ha sido siempre, y volverá a ser. Tú, resiste, y en los malos tiempos vive con la esperanza de los buenos que vendrán, y ¡claro que vendrán! Así es la vida del hombre, vivir cada año las cuatro estaciones.

Hijo, no sé si es lo mejor para ti irte a Sudamérica; le pido a Dios en oración que te lo haga ver, pero no te precipites tampoco. No hagas nada sin tener paz. También se la pido a Dios por ti.

En cuanto a la injusticia que te hicieron en tu trabajo, eso pasa tanto si estamos en crisis como si no. Son pruebas de la vida, que Dios permite. Y que te podría haber pasado aun en los mejores momentos económicos mundiales.

Fíate de Dios, sólo en Dios pon tu confianza, y fíate de Él, pero claro, para recibir ayuda directa de Dios, tienes que vivir en directo con Él, con Dios. En vivo y en directo, que es viviendo en Gracia de Dios. ¡Dale a Dios un voto de confianza!, como le pides a una empresa que te den uno a ti, que tú quieres trabajar, ser un buen profesional y que para demostrárselo necesitas empleo. Lo mismo me permito pedirte que hagas con Dios, lo que te gustaría que te hicieran a ti. Anda, ve a confesar y a comulgar, reza y acepta la realidad con espíritu de mortificación y sacrificio, sabiendo que todo pasará y que Dios te demostrará lo que tú quieres demostrar a otros: que puedes ayudar a construir un mundo mejor. Deja que Dios construya contigo un mundo mejor, siendo tu mejor, viviendo en Gracia de Dios. ¡Sé santo! Deja que Dios te perfeccione, empezando con la humildad. Acepta que ahora no es precisamente uno de tus mejores momentos en tu vida, pero pasará, todo pasará y veras como Dios te demostrará que darle un voto de confianza ha sido lo mejor de esta crisis mundial.

Queda en paz.

 

Sección: Trabajo