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¿Por qué Dios se hizo hombre?

¿POR QUÉ DIOS SE HIZO HOMBRE?

Jesús es Dios mismo que, concibiéndose por su Espíritu Santo en las entrañas inmaculadas de Santa María Virgen, encarnóse en naturaleza humana sin dejar la suya, 100% divina. Porque en Jesús “habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad”. (Col 2, 9)

Pues para Dios nada le es imposible; es Dios.

Y como Dios perfecto y amoroso en extremo, viene a salvar, compasivo, al género humano, que por la libre elección de sus primeros padres, se vieron fuera del plan de Dios para los hombres: el Paraíso, exento de sufrimiento alguno.

Dios da la inmortalidad y felicidad inextinguible al género humano, y Adán y Eva rechazan la oferta. Dios permite su libertad, y quedan fuera de su plan paradisíaco.

La elección libre y consciente de Adán y Eva al pecar, es la respuesta a todas las preguntas respecto a los sufrimientos, la mortalidad e incluso las catástrofes naturales, pues Dios -siendo bueno- permitió la libertad de nuestros primeros padres, permitiendo la perpetración del pecado original, permitiéndolo con todas sus consecuencias; sobre sus descendientes y sobre la naturaleza.

Dios es bueno y Dios es justo y misericordioso.

Dios viene luego a ofrecer otro plan al hombre, mediante Jesús -Dios mismo-, que es el Cielo eterno, si aceptamos, amamos y servimos a Dios que nos ha creado. Pues “Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer”. (Gn 1,27) Somos a imagen y semejanza de Dios, la esencia de nuestra alma, el alma que Dios crea en el momento de la concepción de cada uno de sus hijos amados, cada uno de nosotros.

Tu alma es esencia divina, parte de la esencia de Dios -que es Amor en plenitud-; tu alma reconoce su Fuente, tu alma tiene Dueño.  Por eso “sólo en Dios descansa mi alma, de Él me viene la salvación”. (Sal 62,2)

Dios es Amor, por eso la respiración del ama, se da al amar al Amor, a Dios, con todas sus consecuencias.

Dios es inmortal, por eso al morir tu cuerpo, tu alma no pierde el conocimiento, sino que vive para estar eternamente en el Cielo o el Infierno.

¿Que a Dios no le importan las personas, el mundo? ¡Si fueron ellas quienes rechazaron su Paraíso eterno! Y por si fuera poco, para que todos lo sepan, Dios se hace hombre para explicarles su amor en persona, y sus mandamientos, que son el manual de nuestra felicidad.

No sólo en palabras, demostró Jesús que era Dios y que nos ofrece la salvación, sino también en obras, en multitud de milagros, y entregando su vida con extremas torturas y una muerte cruel. Resucitó Él mismo de la muerte -hecho que muchísimas personas comprobaron- y está sentado a la derecha del Padre, esperando a que te enteres de que Él es el motivo y el sentido de tu vida.

La finalidad de tu existencia, halla su respuesta en la esencia de tu origen.

Patricia Bellido Durán

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