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“SON TRECE MINUTOS DE AMOR”

“SON TRECE MINUTOS DE AMOR”

Acaba el “tiempo de Navidad”, pero Navidad es todo el tiempo “ordinario”, porque aquel Misterio extraordinario, de Belén pasó al Sagrario. Al hacerse hombre Dios, la eternidad entró en el tiempo. Se repite la Navidad en cada Comunión, porque Jesús renace en cada corazón.

Jesús se quedó en la Eucaristía para ser fuente de vida y fortaleza, para santificar nuestras almas. Por eso quien se alimenta de su Cuerpo, recibe la fuerza invencible del mismo Dios. El Cuerpo del Señor es como fuego de Amor, que calienta el corazón en íntima Comunión.

La Misa va a terminar, no tengas prisa en marchar; ¿quieres a Dios despachar?, ¡si acabas de comulgar! Dedícale con fervor unos minutos de amor, abrazado al Creador y amado por tu Señor, que es tu Vida, tu alegría, que es Jesús–Eucaristía.

No actúes con ligereza; acordes con la ocasión, la cabeza y el corazón. Está contigo el Señor; defenestra la tibieza y adórale con fervor; ábrele tu corazón, trátale con mucho amor; compórtate con decoro y deja que cante el coro, que el habla del corazón no permite distracción.

Si el templo van despejando y las puertas van cerrando, ya cuando echen la llave y te quedes en la calle, tú puedes seguir orando hasta el último segundo, ¡que tienes al Rey del mundo! y habrá desaparecido cuando el Pan sea consumido.

QUÉ TE PARECE: Hay algo muy genial, la Comunión virtual, que a cualquier hora del día, es motivo y ocasión de una santa decisión, por decirle: Yo querría, unirme a Ti en Comunión, oh Jesús-Eucaristía, con la fe y la devoción, con que lo hacía María.