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Éxodo - 2. página

LA BIBLIA MEDITADA por el P. Jesús

5 Biblia y meditación.

El clamor de los israelitas, escuchado por Dios

Éxodo 2, 23-25

23 Pasó mucho tiempo y, mientras tanto, murió el rey de Egipto. Los israelitas, que gemían en la esclavitud, hicieron oír su clamor, y ese clamor llegó hasta Dios, desde el fondo de su esclavitud.
24 Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
25 Entonces dirigió su mirada hacia los israelitas y los tuvo en cuenta.

 

Meditación:

El clamor de los israelitas, escuchado por Dios

Siempre te lo digo, es a Dios a quien debes quejarte, es a Dios a quien debes mostrar tu dolor, porque sólo Dios puede remediar tu sufrimiento, tu dolor, tus desgracias, y lo hace, Dios va en ayuda del necesitado, como hizo con los israelitas esclavos del faraón, y veremos más adelante cómo los libera.

P. Jesús

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6 Biblia y meditación.

El llamado de Dios a Moisés

Éxodo 3, 1-6

1 Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb.
2 Allí se le apareció el Angel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse,
3 Moisés pensó: «Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?».
4 Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: «¡Moisés, Moisés!». «Aquí estoy», respondió el.
5 Entonces Dios le dijo: «No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa».
6 Luego siguió diciendo: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.

 

Meditación:

El llamado de Dios a Moisés

Dios siempre ha tenido un lugar que declara suyo; ahora, su lugar es el Sagrario, y desde allí te llama: “¡Moisés, Moisés!”; ocurre que la voz de Dios no es la misma que llamó a Moisés, ahora Dios te llama con su propia vida escrita en los Evangelios; te llama a ti, te llames Moisés o tengas otro nombre, pero te llama para darte la tierra prometida, el Reino de los Cielos, un lugar que no está en este mundo, ¡la vida eterna!

P. Jesús

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7 Biblia y meditación.

La misión de Moisés

Éxodo 3, 7-12

7 El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos.
8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
9 El clamor de los israelitas ha llegado hasta mi y he visto cómo son oprimidos por los egipcios.
10 Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas».
11 Pero Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?».
12 «Yo estaré contigo, les dijo a Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña».

 

Meditación:

La misión de Moisés

Dios, el que todo lo ve, vio la opresión de su pueblo Israel, escuchó sus lamentaciones, sus angustias, sus sufrimientos y dolores, las injusticias que padecía; nadie puede ser dueño de nadie. Dios creó libre al hombre, a la persona, a cada persona; los que no actúan con libertad, ¿cómo pueden ser juzgados por Dios? Evidentemente, cuando no hay libertad de acción, no puede haber acusación; ¿puede haber premio?

P. Jesús

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8 Biblia y meditación.

La revelación del Nombre divino y la promesa de liberación

Éxodo 3, 13-22

13 Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?».
14 Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: «Yo soy» me envió a ustedes».
15 Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros.
16 Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: «Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios.
17 Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel».
18 Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: «El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios».
19 Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza.
20 Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir,
21 y haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacías.
22 Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, y se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios.

 

Meditación:

La revelación del Nombre divino y la promesa de liberación

«Yo soy» me envió a ustedes, son las palabras que Moisés dijo a los sacerdotes israelitas, por orden de Dios, ese Dios que tanto los amaba y que escuchó sus sufrimientos, sus dolores, y vio las injusticias del faraón, porque es una injusticia la esclavitud, porque es una injusticia no permitir la libertad. Dios dejó la libertad, impuso la libertad; Eva, libremente desobedeció, ella sola, porque primero desobedeció ella, no necesitó la complicidad de Adán; primero, ella sola, desobedeció, luego le ofreció a Adán el fruto prohibido, y él, libremente, desobedeció, él solo, con ella, pero ella ya había desobedecido.

P. Jesús

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9 Biblia y meditación.

El poder dado por Dios a Moisés

Éxodo 4, 1-9

1 Pero Moisés respondió: «Y si se niegan a creerme, y en lugar de hacerme caso, me dicen: «No es cierto que el Señor se te ha aparecido»?».
2 Entonces el Señor le preguntó: «¿Qué tienes en la mano?». «Un bastón», respondió Moisés.
3 «Arrójalo al suelo», le ordenó el Señor. Y cuando lo arrojó el suelo, el bastón se convirtió en una serpiente. Moisés retrocedió atemorizado,
4 pero el Señor le volvió a decir: «Extiende tu mano y agárrala por la cola». Así lo hizo, y cuando la tuvo en su mano, se transformó nuevamente en un bastón.
5 «Así deberás proceder, añadió el Señor, para que crean que el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido».
6 Después el Señor siguió diciéndole: «Mete tu mano en el pecho». El puso su mano en el pecho; y al sacarla, estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.
7 En seguida el Señor le ordenó: «Vuelve a poner tu mano en el pecho». Así lo hizo Moisés; y cuando la retiró, ya había recuperado nuevamente su color natural.
8 Entonces el Señor le dijo: «Si se niegan a creerte y no se convencen ante la evidencia del primer prodigio, el segundo los convencerá.
9 Y si a pesar de estos dos prodigios permanecen incrédulos y no te escuchan, saca del Nilo un poco de agua y derrámala en la tierra; y al caer en la tierra, el agua que saques del Nilo se convertirá en sangre».

 

Meditación:

El poder dado por Dios a Moisés

Órdenes, prodigios, son los que Dios ofreció y dispuso en Moisés. ¿Y qué sacaría Moisés de todo esto?, te lo diré; sufrimiento, dolor, cansancio, ¡santidad!
Los cristiano-católicos, los discípulos de Cristo, buscan la santidad, no se extrañen de hallarla en el dolor, el sufrimiento, el cansancio.

P. Jesús

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