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Éxodo

LA BIBLIA MEDITADA por el P. Jesús

1 Biblia y meditación.

Los descendientes de Jacob

Éxodo 1, 1-5

1 Los nombres de los israelitas que llegaron con Jacob a Egipto, cada uno con su familia, son los siguientes:
2 Rubén, Simeón, Leví y Judá,
3 Isacar, Zabulón y Benjamín,
4 Dan y Neftalí, Gad y Aser.
5 Los descendientes de Jacob eran, en total, setenta personas, José ya estaba en Egipto.

 

Meditación:

Los descendientes de Jacob

Es muy importante, para un hombre de Dios, su descendencia, porque sabe que tener descendencia, es una bendición de Dios. Nadie se lleva nada de este mundo, y todo lo que tiene, tanto material como su sabiduría, queda a sus hijos, y éstos continúan con lo que el hombre y sus antepasados hicieron. El hombre que es bueno y tiene vocación al matrimonio, si halla buena esposa, creyente y fiel, juntos forman un hogar y siguen con el deseo de Dios, la generación del hombre, el poblar la tierra y dominarla, dejando su sello para que el mundo sea mejor y se pueda cumplir con la Alianza de Dios.

Dios siempre ha querido que el hombre viviera con Él, siempre quiso Dios Padre tener contacto con sus hijos, con el hombre, la persona. Fue el hombre, hijo de Dios, por haber salido de sus manos, el que libremente cortó los planes de Dios, por desobediencia; y otro hombre, Hijo de Dios, Jesús, Dios Hijo, vino al mundo y obedeció en todo a Dios, sufriendo y llegando a la muerte, sin rebelarse contra su destino, es más, cumpliéndolo, y así ahora, el que quiere y cree en el Hijo de Dios y la Virgen María, en Jesús, se salve. Ahora hay un reino, el Reino de Dios, que se está poblando, de generación en generación, de SANTOS.

P. Jesús

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2 Biblia y meditación.

El crecimiento y la opresión de los israelitas

Éxodo 1, 6-15

6 Después murieron José y sus hermanos, y toda aquella generación.
7 Pero los israelitas fueron fecundos y se multiplicaron, hasta convertirse en una muchedumbre numerosa y muy fuerte, que llenaba el país.
8 Mientras tanto, asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José.
9 El dijo a su pueblo: «El pueblo de los israelitas es más numeroso y fuerte que nosotros.
10 Es preciso tomar precauciones contra él, para impedir que siga multiplicándose. De lo contrario, en caso de guerra se pondrá de parte de nuestros enemigos, combatirá contra nosotros y se irá del país»
11 Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces, para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitom y Ramsés.
12 Pero a medida que aumentaba la opresión, más se multiplicaba y más se expandía. Esto hizo que la presencia de los israelitas se convirtiera en un motivo de inquietud.
13 Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a la condición de los esclavos,
14 y les hicieron insoportable la vida, forzándolos a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la fabricación de ladrillos y toda clase de tareas agrícolas.
15 Además, el rey de Egipto se dirigió a las parteras de las mujeres hebreas –una de ellas se llamaba Sifrá y la otra Puá.

 

Meditación:

El crecimiento y la opresión de los israelitas

El miedo, ¡hace tanto daño!, como hace daño no tener referencias de las personas. Si el rey de Egipto hubiera sabido la historia de José, no hubiera tenido miedo del pueblo de Dios, de los Israelitas. Si la gente mundana supiera de los santos, de todo el bien que han hecho y hacen los santos, no tendrían miedo de la fe cristiana católica; si conocieran a Jesús, su historia, ¡cuántos se bautizarían y aceptarían la fe!

P. Jesús

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3 Biblia y meditación.

El nacimiento de Moisés

Éxodo 2, 1-10

1 Un hombre de la familia de Leví se casó con la hija de un levita.
2 La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses.
3 Cuando ya no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de papiro y la impermeabilizó con betún y pez. Después puso en ella al niño y la dejó entre los juncos, a orillas del Nilo.
4 Pero la hermana del niño se quedó a una cierta distancia, para ver qué le sucedería.
5 La hija del Faraón bajó al Nilo para bañarse, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera. Al ver la cesta en medio de los juncos, mandó a su esclava que fuera a recogerla.
6 La abrió, y vio al niño que estaba llorando; y llena de compasión, exclamó: «Seguramente es un niño de los hebreos».
7 Entonces la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: «Quieres que vaya a buscarte entre las hebreas una nodriza para que te lo críe»?
8 «Sí», le respondió la hija del Faraón. La jovencita fue a llamar a la madre del niño,
9 y la hija del Faraón le dijo: «Llévate a este niño y críamelo; yo te lo voy a retribuir». La mujer lo tomó consigo y lo crió;
10 y cuando el niño creció, lo entregó a la hija del Faraón, que lo trató como a un hijo y le puso el nombre de Moisés, diciendo: «Sí, yo lo saqué de las aguas».

 

Meditación:

El nacimiento de Moisés

La historia de Moisés es la historia de la compasión. La hija del Faraón tuvo compasión del bebé Moisés, y Dios tuvo compasión de los israelitas, y por y con Moisés, los liberó de la esclavitud de Egipto.

P. Jesús

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4 Biblia y meditación.

La huida de Moisés a Madián

Éxodo 2, 11-22

11 Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión a visitar a sus hermanos, y observó los penosos trabajos a que estaban sometidos. También vio que un egipcio maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos.
12 Entonces dirigió una mirada a su alrededor, y como no divisó a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
13 Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se estaban pelando. «¿Por qué golpeas a tu compañero?» Preguntó el agresor.
14 Pero este le respondió: «¿Quién te ha constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?». Moisés sintió temor y pensó: «Por lo visto, el asunto ha trascendido».
15 En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y buscó a Moisés para matarlo. Pero este huyó del Faraón, y llegó al país de Madián. Allí se sentó junto a un pozo.
16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas. Ellas fueron a sacar agua para llenar los bebederos y dar de beber al rebaño de su padre.
17 De pronto llegaron unos pastores y las echaron. Moisés, poniéndose de pie, salió en defensa de ellas y dio de beber a sus ovejas.
18 Cuando llegaron al lugar donde estaba Reuel, su padre, este les preguntó: ¿Por qué hoy han vuelto tan pronto?».
19 «Un hombre, un egipcio, le explicaron ellas, nos libró de los pastores, nos sacó agua, y hasta dio de beber al rebaño».
20 «¿Dónde está ese hombre?», preguntó él a sus hijas. «¿Por qué lo dejaron allí? Invítenlo a comer».
21 Moisés accedió a quedarse en casa de aquel hombre, y este le dio como esposa a su hija Sipora.
22 Ella tuvo un hijo, y Moisés lo llamó Gersón, porque dijo: «Fui un emigrante en tierra extranjera».

 

Meditación:

La huida de Moisés a Madián

Moisés tuvo compasión del maltrato que recibían los israelitas; su compasión lo llevó al exilio y allí encontró a Dios, el Dios de misericordia y verdad, el Dios de la compasión que necesitaba de una persona para ayudar a los suyos, y eligió a Moisés, como te ha elegido a ti, ¡cristiano!, ¡católico!, para que ayudes a tus hermanos, a tus semejantes, para que tengas compasión. Ten compasión y demuestra tu fe, vive tu religión católica y dá la libertad a los esclavos del pecado, que no saben lo que hacen, y necesitan de Jesús, Dios, de sus enseñanzas, de los sacramentos de Dios. Tú puedes ser otro Moisés, ¡Dios necesita de ti, de tu compasión!

P. Jesús

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