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Génesis - 3. página

LA BIBLIA MEDITADA por el P. Jesús

10 Biblia y meditación

La Biblia
El comienzo del Diluvio
Génesis 7, 6-16.

Capítulo 7

6 Cuando las aguas del Diluvio se precipitaron sobre la tierra, Noé tenía seiscientos años.
7 Entonces entró en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del Diluvio.
8 Y los animales puros, los impuros, los pájaros y todos los seres que se arrastran por el suelo,
9 entraron por parejas con él en el arca, como Dios se los había mandado.
10 A los siete días, las aguas del Diluvio cayeron sobre la tierra.
11 Noé tenía seiscientos años, y era el decimoséptimo día del segundo mes. Ese día, desbordaron las fuentes del gran océano y se abrieron las cataratas del cielo.
12 Y una fuerte lluvia cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches.
13 Ese mismo día, habían entrado en el arca Noé, sus hijos, Sem, Cam y Jafet, su mujer y las tres mujeres de sus hijos;
14 y junto con ellos, los animales de todas las especies: las fieras, el ganado, los reptiles, los pájaros y todos los demás animales con alas.
15 Todas las clases de seres que están animados por un aliento de vida entraron con Noé en el arca; y lo hicieron por parejas,
16 machos y hembras, como Dios se lo había ordenado. Entonces el Señor cerró el arca detrás de Noé.

Meditación:

El comienzo del Diluvio – Génesis 7, 6-16. 

Por parejas salvó Dios a las bestias, a todo ser que está animado por el aliento de vida.

Las piedras no tienen pareja; no hay sexo en ellas, no hay aliento de vida, son siempre, desde el principio son, están.

Las plantas no están siempre en el mundo, pero no son seres animados, no son independientes por el aliento de vida, esperan siempre la voluntad de otros, necesitan ser parte de una comunidad.

Los seres vivos que están animados por el aliento de vida forman parejas y con ellas crean familias de un mismo clan, deciden según su naturaleza y luchan por la supervivencia, por eso pudieron ir, subir al Arca; cada quien con su pareja de distinto sexo, para hacer familia, comunidad.

No eran homosexuales, no son homosexuales los animales para procrear. Y si no hay procreación natural no son familia, por no haber pareja; pueden ser dos o ser un grupo, pero no son familia ni pareja al no poder procrear.

Dios hizo las cosas así, y así son. Ni las leyes civiles pueden cambiar la verdad eterna de las especies, que continúan por la unión sexual de las parejas.

Si todos fueran homosexuales y nada más que homosexuales, el mundo se acabaría en cien años. Las especies no procrearían y con el último ser animado por el aliento de vida, se terminarían los seres vivos.

Al pensar en el fin del mundo, que vendrá por la mano del hombre, se piensan en guerras, en la destrucción el planeta tierra, en el caos del universo. Y si entre los homosexuales y una epidemia de esterilidad invadiera al hombre: en cien años se acabaría el mundo. ¿Podría esto pasar? ¿Es más posible que pase esto a que el cosmos deje de obedecer a Dios? Se piensa en el Agujero Negro, el los efectos de la luz solar, y se va induciendo al hombre a dejar su natural de pareja bisexual, para unirse en el placer carnal de la homosexualidad; luego las madres evitan los hijos por métodos antinaturales, y abortan a sus niños, se suicidan y piensan en la eutanasia, vienen virus nuevos y… ¿Podría ser que lo que ahora repudian, que es dar la vida, llegase el día que por a o por b, no se pudiera ejercer el don de engendrar? ¿Qué pasaría? ¡Sólo cien años de vida y el hombre desaparecería de la tierra? Sólo quedaría un desierto y los seres vivos seguirían viviendo, pero él hombre tal y como es hoy no existiría. Puede que algunos digan o piensen que del mono saldría una nueva especie de hombre y, ¿por qué no ha salido aún jamás una nueva especie de hombre, ¿Cuántos billones de años se necesita para formar una especie humana a semejanza de Dios?

Matan, mueren, quitan la vida, y la escuela de la muerte enseña sus dientes: se tragan a los seres vivientes, hombres y especies de animales animadas por el aliento de vida. ¿Alguien puede sacar vida de la nada, sin nada? Nadie.

P. Jesús

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11 Biblia y meditación

La Biblia
La inundación
Génesis 7, 17-24.

Capítulo 7

17 El Diluvio se precipitó sobre la tierra durante cuarenta días. A medida que las aguas iban creciendo, llevaban el arca hacia arriba, y esta se elevó por encima de la tierra.
18 Las aguas subían de nivel y crecían desmesuradamente sobre la tierra, mientras el arca flotaba en la superficie.
19 Así continuaron subiendo cada vez más, hasta que en todas partes quedaron sumergidas las montañas, incluso las más elevadas.
20 El nivel de las aguas subió más de siete metros por encima de las montañas.
21 Entonces perecieron todos los seres que se movían sobre la tierra: los pájaros, el ganado, las fieras, todos los animales que se arrastran por el suelo, y también los hombres.
22 Murió todo lo que tenía un aliento de vida en sus narices, todo lo que estaba sobre el suelo firme.
23 Así fueron eliminados todos los seres que había en la tierra, desde el hombre hasta el ganado. los reptiles y los pájaros del cielo. Sólo quedó Noé y los que estaban con él en el arca.
24 Y las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

Meditación:

La inundación – Génesis 7, 17-24. 

Siete metros por encima de la más alta montaña; así se llenó la tierra de agua, del agua del Diluvio Universal; y todos los hombres perecieron, y bestias y reses y pájaros.

¿Por qué se enfadó tanto Dios? ¿Por qué ahora no hay Diluvio Universal? ¿Es que nos portamos mejor?

Dios prometió no volver a destruir al hombre, y Dios cumple sus promesas. Como cumplió el que llovería y todos los hombres morirían a excepción de Noé y los que estaban en el Arca. ¿¡Por qué!?

¿Por qué la historia nos relata semejante destrucción? ¿Fue todo un símbolo? ¿Por qué ocurrió? 

De lo que sí estamos seguros es de que es real la historia de Noé.

Y de lo que estamos seguros es que todo aquel que no entre en el Arca de la Nueva Alianza: Jesús, el Mesías, el Salvador; este morirá en el fin del mundo.

La Nave de Dios es María, y María tiene la Gracia de Dios de interceder por nosotros, sus hijos, y darnos cobijo en su amor maternal que guarda y contiene a las aguas de ese diluvio individual de los sentimentalismos, que nos apartan de creer en Dios y entrar en el Arca de nuestra salvación: la fe en la Madre de Dios, la fe en Cristo y dejar de seguir a los sin Dios.

P. Jesús

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12 Biblia y meditación

La Biblia
La terminación del Diluvio
Génesis 8, 1-14.

Capítulo 8

1 Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales salvajes y domésticos que estaban con él en el arca. Hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas empezaron a bajar.
2 Se cerraron las fuentes del océano y las compuertas del cielo, y cesó la fuerte lluvia que caía del cielo.
3 Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra; y al cabo de ciento cincuenta días ya habían disminuido tanto,
4 que el decimoséptimo día del séptimo mes, el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat.
5 Así continuaron disminuyendo paulatinamente hasta el décimo mes; y el primer día del décimo mes aparecieron las cimas de las montañas.
6 Al cabo de cuarenta días, Noé abrió la ventana que había hecho en el arca,
7 y soltó un cuervo, el cual revoloteó, yendo y viniendo hasta que la tierra estuvo seca.
8 Después soltó una paloma, para ver si las aguas ya habían bajado.
9 Pero la paloma no pudo encontrar un lugar donde apoyarse, y regresó al arca porque el agua aún cubría toda la tierra. Noé extendió su mano, la tomó y la introdujo con él en el arca.
10 Luego esperó siete días más, y volvió a soltar la paloma fuera del arca.
11 Esta regresó al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. Así supo Noé que las aguas habían terminado de bajar.
12 Esperó otros siete días y la soltó nuevamente. Pero esta vez la paloma no volvió.
13 La tierra comenzó a secarse en el año seiscientos uno de la vida de Noé, el primer día del mes. Noé retiró el techo del arca, y vio que la tierra se estaba secando.
14 Y el vigesimoséptimo día del mes, la tierra ya estaba seca.

Meditación:

La terminación del Diluvio – Génesis 8, 1-14. 

Todo terminó. Dios recordó al hombre y mandó el viento que sopló a favor de la vida del hombre en la tierra.

Dios quería que el hombre siguiera poblando el mundo. Dios quería y quiso y quiere.

Por eso el tiempo, que en Dios no existe, porque para Dios no hay tiempo, sino que todo es Su tiempo. Para el hombre realmente existe el tiempo para que pueda así vivir y redimirse con la gracia de Dios que asiste a las almas que lo aman y se apoyan en Jesús, en la fuente del Poder de Dios. Porque Jesús es el Poder de Dios puesto en forma humana para que, conociéndolo, lo aceptemos y, viéndolo, lo imitemos, y la fuerza de Dios obre en nosotros por los méritos del mismo Dios en Jesús, y como Noé, por nosotros y nuestras obras de fe, cese la lluvia y amaine el tiempo de la prueba, y la vida siga sobre la tierra.

Amados, Dios quiere, quiso y querrá siempre, que tú y yo vivamos en Su Amor. Amémosle y cuidemos de los seres vivos y de nuestros hijos, como Noé cuidó de los suyos, y por él, por la fe de Noé, ellos, sus hijos, heredándola, también pudieron entrar en el arca. ¡Sálvate! ¡Salva a los de tu casa! ¿Qué tienes que hacer? Imita a Noé y sé también como Cristo: Obedece en todo a Dios Padre, creador y dador de vida. ¡Vive! ¡Cuida de la vida! ¡Ama!

Déjate amar por Dios, que  Él te recuerda y te manda el viento que seca tus lágrimas por los pecados de omisión y los otros que también han ofendido a Dios. Usa de Cristo: Utiliza los sacramentos y sálvate en Nombre de Dios: Jesús.

P. Jesús

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13 Biblia y meditación

La Biblia
La salida del arca
Génesis 8, 15-19.

Capítulo 8

15 Entonces Dios dijo a Noé:
16 «Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
17 Saca también a todos los seres vivientes que están contigo –aves, ganado o cualquier clase de animales que se arrastran por el suelo– y que ellos llenen la tierra, sean fecundos y se multipliquen»,
18 Noé salió acompañado de sus hijos, de su mujer y de las mujeres de sus hijos.
19 Todo lo que se mueve por el suelo; todas las bestias, todos los reptiles y todos los pájaros salieron del arca, un grupo detrás de otro.

Meditación:

La salida del arca – Génesis 8, 15-19. 

El hombre y los animales, un mismo destino al salir del Arca, el crecer y multiplicarse, porque la vida da equilibrio al mundo, y hay que fiarse de Dios. que es quien lo creó; hay que cuidar de la vida de los animales y las personas, porque Dios nos creó y somos complemento unos de otros. Tiene que haber un lugar en el mundo para cada especie, para cada animal y cada persona. Debe de seguir la vida.

Noé recibió de Dios el mandato de salir del Arca, y cada uno de nosotros tiene que salir de si mismo para hacer una vida en comunidad, una vida de respeto y de adoración a Dios Creador, a Dios Salvador, a Dios Amor.

Hay en la vida del hombre grandes abismos que debe superar por la fe, con la fe, para la fe. Debe el hombre vivir en la fe y alimentar su fe, debe guardar su vida y la de los demás; tiene que saber que él es hombre y los animales son para el equilibrio del hombre en la tierra; el hombre necesita de los animales para que haya vida en la tierra y vida en abundancia.

P. Jesús

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14 Biblia y meditación

La Biblia
El sacrificio de Noé
Génesis 8, 20-22.

Capítulo 8

20 Luego Noé levantó un altar al Señor, y tomando animales puros y pájaros puros de todas clases, ofreció holocaustos sobre el altar.
21 Cuando el Señor aspiró el aroma agradable, se dijo a sí mismo: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque los designios del corazón humano son malos desde su juventud; ni tampoco volveré a castigar a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo.
22 De ahora en adelante, mientras dure la tierra, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche».

Meditación:

El sacrificio de Noé – Génesis 8, 20-22. 

Cuando Dios te bendice, da gracias a Dios, alábalo con tus palabras y tu corazón.  Da testimonio con tus obras de que estás agradecido de las bendiciones que Dios te da. Y, todo lo bueno que tienes, incluso tu inteligencia, es una bendición de Dios. Entonces, de continuo da gracias a Dios, de continuo alaba a Dios, de continuo, se bueno con Dios, porque Dios es bueno contigo.

Dios es bueno con el hombre, le ha dado una tierra para vivir y alimentarse y desarrollar su inteligencia.

A Noé le hizo construir un Arca, y a ti te va a dar un coche y una casa y un buen trabajo para que con todo ello des gloria a Dios y lo alabes cada día de tu vida. ¡Alaba a Dios! Que tu corazón proclame al mundo las bendiciones que de Él, de Dios recibes, y ensalza a la Madre de Dios, porque por Ella, Dios te da todo lo que pides, si lo pides en nombre de su Hijo, en nombre de Jesús. Por eso ya no hacen falta sacrificios para dar gracias a Dios por sus bendiciones, porque el Sacrificio fué hecho ya para siempre jamás, el sacrificio voluntario de la entrega del Hijo de Dios como prenda de amor del mismo Dios a los hombres. No tuviste que morir tú, ni tú, ni tu padre, ni tu madre, ni tu hijo, un tu abuelo o bisabuelo: ¡ningún antepasado tuyo tuvo que verter su sangre para que Dios y tú estuvierais tan cerca como lo estáis en la Eucaristía, en la Mesa del Altar, donde el sacerdote, siendo en nombre de Cristo, entrega al Hijo de Dios a la Cruz nuevamente, cada vez que se celebra una Misa, y tú me estás distraído pensando en otras cosas, mientras Dios, Jesús, sigue muriendo por ti, como la vez que murió, y pasa nuevamente esa misma vez ante los ojos de Dios Padre, que da su visto bueno y sigue la promesa de la vida del hombre en la tierra, para que tenga tiempo de que por sus obras y palabras se gane el Cielo Eterno.

Ahí está la promesa de Dios cumpliéndose en cada Misa; la de la salvación del hombre por la Sangre derramada de Jesús, por el cuerpo atormentado de Jesús, que se hace pan en la Eucaristía, para que tú, saciándote de Dios, puedas salvarte; tú y tu generación.

¡Aleluya!

Dios nos salva por su Amor.

¡Aleluya! Dios hizo una alianza contigo: individualmente contigo: ¡Te salvó! Promesa de Dios para toda generación del hombre.

P. Jesús

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