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Génesis - 15. página

LA BIBLIA MEDITADA por el P. Jesús

71 Biblia y meditación

La Biblia
El rapto y la violación de Dina
Génesis 34, 1-24

Capítulo 34

1 Dina, la hija que Lía había dado a Jacob, salió una vez a mirar a las mujeres del país.
2 Cuando la vio Siquem –que era hijo de Jamor, el jivita, príncipe de aquella región– se la llevó y abusó de ella.
3 Pero después se sintió atraído por la muchacha y se enamoró de ella, de manera que trató de ganarse su afecto.
4 Además, dijo a su padre Jamor: «Consígueme a esa muchacha para que sea mi esposa».
5 Jacob, por su parte, se enteró de que Siquem había violado a su hija Dina, pero como sus hijos estaban en el campo, cuidando el ganado, no dijo nada hasta su regreso.
6 Entonces Jamor, el padre de Siquem, fue a encontrarse con Jacob para conversar con él.
7 En ese momento, volvieron del campo los hijos de Jacob, y cuanto tuvieron noticia de lo ocurrido, se disgustaron profundamente y se enfurecieron, porque al abusar de la hija de Jacob, Siquem había cometido una infamia contra Israel, y eso no se debe hacer.
8 Pero Jamor les habló en estos términos: «Mi hijo Siquem está realmente enamorado de esta muchacha. Permítanle casarse con ella.
9 Conviértanse en parientes nuestros: ustedes nos darán a sus hijas, y obtendrán en cambio las nuestras.
10 Así podrán vivir entre nosotros y tendrán el país a su disposición para instalarse en él, para recorrerlo libremente y adquirir propiedades».
11 Después Siquem dijo al padre y a los hermanos de la muchacha: «Si me hacen este favor, yo les daré lo que me pidan.
12 Aunque me exijan a cambio de ella un precio muy elevado, les pagaré lo que ustedes digan. Pero dejen que me case con la muchacha».
13 Sin embargo, como su hermana había sido ultrajada, los hijos de Jacob resolvieron engañar a Siquem y a su padre Jamor,
14 diciéndoles: «No podemos hacer semejante cosa, porque sería para nosotros una vergüenza entregar nuestra hermana a un incircunciso.
15 Aceptaremos solamente con esta condición: que ustedes se hagan iguales a nosotros, circuncidando a todos sus varones.
16 Entonces podremos darles a nuestras hijas y casarnos con las de ustedes, vivir entre ustedes y formar un solo pueblo.
17 Si no llegan a un acuerdo con nosotros en lo que se refiere a la circuncisión, tomaremos a nuestra hermana y nos iremos».
18 La propuesta pareció razonable a Jamor y a su hijo Siquem,
19 y el joven no dudó un instante en satisfacer esa demanda, tanto era el cariño que sentía por la hija de Jacob. Además, él era el más respetado entre los miembros de su familia.
20 Entonces Jamor y su hijo Siquem se presentaron en la puerta de la ciudad, y hablaron a todos sus conciudadanos en los siguientes términos:
21 «Estos hombres son nuestros amigos. Dejen que se instalen en el país y que puedan recorrerlo libremente; aquí hay bastante espacio para ellos. Nosotros nos casaremos con sus hijas, y les daremos en cambio a las nuestras.
22 Pero esta gente accederá a permanecer con nosotros y a formar un solo pueblo, únicamente con esa condición: que todos nuestros varones se hagan circuncidar, igual que ellos.
23 ¿Acaso no van a ser nuestros su ganado, sus posesiones y todos sus animales? Pongámonos de acuerdo con ellos, y que se queden con nosotros».
24 Todos los que se reunían en la puerta de la ciudad accedieron a la propuesta de Jamor y de su hijo Siquem, y todos se hicieron circuncidar.

Meditación:

El rapto y la violación de Dina

¿Cómo puede haber nacido el amor del pecado?;  ¿Cómo pudo Siquem sentir afecto por Dina, la hija de Jacob y Lía, si la violó? Porque la virtud y la pureza estaban en Dina, y ésta no sucumbió a los afectos de la pasión en la violación, porque fue una violación sin violencia, es decir, Siquem se la llevó y fornicó con ella sin su permiso, pero a la vez sin violencia, porque las mujeres de aquel tiempo estaban acostumbradas a entregarse sin amor, ya que los matrimonios eran impuestos por los padres, por motivos de religión o de dinero; el amor era algo extraño en los novios, antes de casarse; muchos se amaban después de casados, algunos nunca llegaban a sentir amor el uno por el otro, pero Siquem sintió amor por Dina porque tenía fe en un Dios, como su madre Lía, que en todo aceptó e hizo suyas las creencias de su marido; y para conseguir el amor de su esposo Jacob lo observaba, tenía en cuenta sus palabras y obras, y lo transmitía a sus hijos; igual que hacen las madres hoy en día, como siempre, que la mujer, para alegrar el corazón del hombre que realmente aman, lo imitan y propagan su fe, porque la mujer es así en su natural, el de encadenar al hombre a ella, usando la imitación a lo que él es; por eso, si las mujeres son como son hoy en día, es porque los hombres las quieren así; la mayoría de ellos las quieren socias para aportar dinero y hacer un trabajo, y además darle algún hijo, para que sea dicho que son capaces de procrear, eso lo digo por los que no tienen fe.

Dina, imitando a su madre, que sabía Lía que no era la esposa amada de Jacob, sino que su amada esposa era Raquel, no esperaba que el hombre que la desposara la amase, porque su madre no era amada con el amor con que debe ser amada una esposa verdadera, por eso su violación no fue una entrega forzada sino que se dejó fornicar, porque donde no hay amor, hay fornicación, ya que la validez del sacramento matrimonial está en el amor verdadero, libre, lícito, fiel y abierto a la vida; sinó no hay matrimonio santo, el vínculo no existe, porque como Dios quiere ser amado libremente, los esposos deben amarse libremente, fielmente y para siempre, sinó es fornicación.

Dina fue amada por Siquem, porque ella no se le entregó ni participó del acto sexual, sino que, como una esclava, dejó que por la fuerza de no ser libre, él la poseyera, y en esta posesión él la deseó, porque estaba seguro de que cualquier mujer que lo conocía, como el hijo Jamor, el príncipe de aquella región, todas quisieran acostarse con él. Ella no quiso ni participó de la unión carnal, y eso le gustó a Siquem, y su naturaleza egoísta le hizo creerse feliz con ella si la tuviera por propia voluntad, por eso la deseó por esposa y pidió a su padre Jamor que hablara con Jacob para que se la concediera. La naturaleza humana no quiere pecar, y para ello se inventa historias de amor para no llamar pasión al goce carnal de la fornicación.

P. Jesús

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72 Biblia y meditación

La Biblia
La venganza de Simeón y Leví contra Siquém
Génesis 34, 25-31

Capítulo 34

25 Al tercer día, cuando todavía estaban convalecientes, Simeón y Leví, dos de los hijos de Jacob, hermanos de Dina, empuñaron cada uno su espada, entraron en la ciudad sin encontrar ninguna resistencia, y mataron a todos los varones.
26 También pasaron al filo de la espada a Jamor y a su hijo Siquem, rescataron a Dina, que estaba en la casa de Siquem, y se fueron.
27 Los hijos de Jacob pasaron sobre los cadáveres y saquearon la ciudad, en represalia por el ultraje cometido contra su hermana Dina.
28 Se apoderaron de sus ovejas, de sus vacas, de sus asnos, y de todo lo que había dentro y fuera de la ciudad,
29 y de todos sus bienes. Se llevaron cautivos a todos los niños y a las mujeres, y saquearon todo lo que había en las casas.
30 Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: «Ustedes me han puesto en un grave aprieto, haciéndome odioso a los cananeos y perizitas que habitan en este país. Yo dispongo de pocos hombres, y si ellos se unen contra mí y me atacan, seré aniquilado con toda mi familia».
31 Pero ellos replicaron: «Y nuestra hermana, ¿debía ser tratada como una prostituta?».

Meditación:

La venganza de Simeón y Leví contra Siquém

Ningún hermano quiere que traten a su hermana como a una prostituta, esto está en el corazón y la conciencia de lo natural, pero hoy en día, incluso madres, tienen amantes, y hermanas se entregan cada semana a quien sea. ¿Es que han cambiado las conciencias y los sentimientos del corazón? No, para las personas que tienen una vida natural, no quieren que sus mujeres sean ultrajadas.

Se entiende muy bien el dolor de los hermanos de Dina, y se comprende también la preocupación de Jacob por lo hecho por dos de sus hijos.

P. Jesús

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73 Biblia y meditación

La Biblia
Nueva visita de Jacob a Betel
Génesis 35, 1-8

Capítulo 35

1 Dios dijo a Jacob: «Sube a Betel y permanece allí. Levanta allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú».
2 Entonces Jacob dijo a sus familiares y a todos los demás que estaban con él: «Dejen de lado todos los dioses extraños que tengan con ustedes, purifíquense y cámbiense de ropa.
3 Ahora subiremos a Betel, y allí levantaré un altar al Dios que me respondió cuando estuve angustiado, y que estuvo conmigo en el viaje que realicé».
4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían consigo y los aros que llevaban en sus orejas. Y Jacob los enterró debajo de la encina que está cerca de Siquem.
5 Cuando partieron, Dios hizo cundir el pánico entre las poblaciones vecinas, de manera que nadie persiguió a los hijos de Jacob.
6 Así Jacob llegó a Luz –o sea, Betel– en la tierra de Canaán, junto con toda la gente que lo acompañaba.
7 Allí erigió un altar, y puso a ese lugar el nombre de Betel, porque allí se le había revelado Dios, cuando él huía de su hermano.
8 Mientras tanto murió Débora, la nodriza de Rebeca, y fue sepultada bajo la encina que se encuentra antes de llegar a Betel. Por eso se la llamó «Encina del llanto».

Meditación:

Nueva visita de Jacob a Betel

Jacob pidió a sus familiares, y a los demás que iban con él, que abandonaran a sus dioses extraños y fueran con él a Betel para cumplir la voluntad de Dios, que le pidió levantar un altar allí, dónde se le apareció Dios en la soledad y el temor de Jacob, que huía de Esaú.

Hay que pedir a los de tu casa, que se unan contigo a adorar a Dios.

Muchos siguen a dioses falsos, porque nadie adora ante ellos al Dios verdadero.

P. Jesús

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74 Biblia y meditación

La Biblia
Renovación de la promesa de Dios a Jacob
Génesis 35, 9-15

Capítulo 35

9 Cuando Jacob regresó de Padán Aram, Dios se le apareció de nuevo y lo bendijo,
10 diciéndole: «Tu nombre es Jacob. Pero en adelante no te llamarás Jacob, sino Israel». Así le puso el nombre de Israel.
11 Luego añadió: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate. De ti nacerá una nación, más aún, una asamblea de naciones, y saldrán reyes de tus entrañas.
12 La tierra que di a Abraham y a Isaac, ahora te la doy a ti y a tu descendencia».
13 Y Dios se alejó de él.
14 Jacob erigió una piedra conmemorativa en el lugar donde Dios le había hablado. En seguida ofreció una libación sobre ella y ungió la piedra con aceite.
15 Jacob llamó Betel a aquel lugar, porque allí Dios había hablado con él.

Meditación:

Renovación de la promesa de Dios a Jacob

Dijo Dios a Jacob: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate. De ti nacerá una nación, más aún, una asamblea de naciones, y saldrán reyes de tus entrañas. La tierra que di a Abraham y a Isaac, ahora te la doy a ti y a tu descendencia».

Y Dios dice a cada persona que tenga vocación al santo matrimonio, como sacramento, como unión con Dios en los dos contrayentes, palabras parecidas a las que dio a Jacob casi al principio de los tiempos del hombre; y ahora a los finales, Dios quiere también que seas fecundo y te multipliques, porque necesita de ti y de tu cónyuge, para que la Santa Madre Iglesia Católica tenga santos, y salgan de tus entrañas los que van a poblar el Cielo Eterno, la tierra que te prometió desde siempre, el Nuevo Reino, donde todos los que han vivido en el planeta Tierra tienen la posibilidad de residir, si aceptan la salvación que viene de Cristo, de Dios, de Jesús de Nazaret. Tú puedes poblar el Reino de Dios con tu descendencia; ¿qué mayor don puede darte Dios, sino el que dio a Jacob? Cambia de vida. Jacob pasó a llamarse Israel; tú puedes ser una persona nueva por la fe. Vive el Evangelio, la Buena Nueva.

P. Jesús

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75 Biblia y meditación

La Biblia
El nacimiento de Benjamín y la muerte de Raquel
Génesis 35, 16-20

Capítulo 35

16 Partieron de Betel, y cuando todavía faltaba un trecho para llegar a Efratá, a Raquel le llegó el momento de dar a luz, y tuvo un parto difícil.
17 Como daba a luz muy penosamente, la partera le dijo» «¡No temas, porque tienes otro hijo varón!».
18 Con su último aliento –porque ya se moría– lo llamó Ben Oní; pero su padre le puso el nombre de Benjamín.
19 Así murió Raquel, y fue enterrada junto al camino de Efratá, o sea, de Belén.
20 Sobre su tumba Jacob erigió un monumento, el mismo que está en esa tumba hasta el día de hoy.

Meditación:

El nacimiento de Benjamín y la muerte de Raquel

Recuerdan nuestros días a Raquel, la madre. Cerca de Belén, está aún a la vista su tumba. Madre de generaciones.

Dar a luz al hijo es, según el castigo de Dios a Eva, difícil para la mujer, pero la madre, siempre tiene un trato especial con Dios en la hora del juicio final, porque por el número de hijos, aceptando sus penas que pasó en la tierra, le desgravan muchas penas que debería sufrir en el purgatorio; las madres buenas tienen de Dios muchas bendiciones y ¡son tan felices en el Cielo Eterno, con sus hijos y su esposo!

Cuando la mujer le permite al varón ser padre, el varón es bendecido por Dios, cumpliendo su misión: trabajar para el sustento suyo y el de los suyos. La mujer ya da todo de sí, dando hijos al mundo; el hombre debe confiar en la mujer que acepta por esposa y debe compensarla de sus sufrimientos en la carne para ser madre, para que él sea padre también, para ser ambos padres: padre y madre, una unidad para el hijo.

P. Jesús

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