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Mística

En mi interior

 

En mi interior

Lo más maravilloso,

sucede.

El milagro más prodigioso,

ocurre.

 

Un acontecimiento magnífico

un regalo divino.

 

Sí, científicamente inexacto,

pero mentira es negarlo.

Sí, humanamente inconcebible,

pero Dios lo hace posible.

 

Es increíble, pero no falso,

que tras comulgar, ¡oh, Dios Santo!

dentro de mí, te poseo

por un efímero rato.

 

Mi alma unida a ti,

¡en Amor abrazados!

Mi corazón, palpitando junto al tuyo,

mi espíritu, acompañado por el tuyo.

 

La Trinidad se hace presente

dentro de mí, verdaderamente.

El Amor, acude humildemente

a mi ser insignificante.

 

Es inevitable,

que en esos bellos instantes

me sienta en el Paraíso,

e irme junto a ti, no me importase.

 

Es inexpresable

la preciosa sensación,

que inunda mi ánima,

al tener en mí, al Creador.

 

Un fuego de amor,

siento arder en mi interior,

mi corazón se acelera

¡la felicidad sincera me alberga!

 

De mis tristezas, me siento aliviada,

de mis preocupaciones, liberada.

Veo que en mí, tienes puesta tu mirada,

y mi alma, de ti embelesada.

 

Me siento tan, tan amada,

que deseo fundirme en tu amor.

Me siento tan, tan dichosa

que no deseo perderte, mi Señor

 

Nadie puede destruir mi felicidad,

y por nada lo podría cambiar.

Pues nada hay más extraordinario

que tener a Dios conmigo,

¡a Dios en mi interior!

 

¡Oh Dios, qué gran deseo!

que todo el mundo

te tenga en su interior,

para que sientan en extremo

tu paz, alegría y Amor.

 

Alba Bellido Durán
© copyright

 

 

Campeones

 

Campeones 

La vida es una batalla,

que puede ser ganada,

victoriosos son aquellos

que tras su muerte, alcanzan el Cielo.

 

Guerreros fieles

que cumplen las Leyes,

militantes perseverantes

que llevan la fe por estandarte.

 

Han dejado huella

han marcado su paso en la tierra.

Han vivido luchando,

han muerto ganando.

 

Ejemplos de humildad,

de paciencia y  generosidad.

Viviendo la caridad,

se han ganado la santidad.

 

Muchos, con alegría,

muchos, con agonía

han seguido su misión,

¡han servido con ilusión!

 

Su alma han purificado,

su corazón han limpiado,

con la sangre de su martirio,

o con una vida de sacrificio.

 

Han vivido amando,

han vivido, en Dios confiando.

Han combatido y vencido,

¡el Cielo se han merecido!

 

Campeones sois,

¡Santos de la Iglesia!

intercesores sois

¡Bendita vuestra fortaleza!

 

Con amor habéis obrado,

vuestra fe demostrado.

Nos habéis enseñado,

a rechazar el pecado.

 

Ahora estáis

en los brazos de Dios.

Ahora estáis

dentro de su Corazón.

 

Vuestras lágrimas de dolor,

María ha secado con amor.

Os agradece el cariño

que muchos habían despreciado.

 

Campeones sois,

¡Héroes del Señor!

nunca, a servir os habéis negado.

¡Nunca, de amar os habéis cansado…!

 

Y aún ahora, que estáis en el Cielo,

por vosotros ¡Oh santos amados!,

Dios nos conceda

¡muchos milagros!

 

Alba Bellido Durán
© copyright

 

Paz

 

Paz 

Difícil es hallarte,
fácil es perderte.
Una meta el conseguirte,
un anhelo el conservarte.

Quien te tiene,
sabe apreciarte.
Quien no te tiene
desea encontrarte.

No te puedo palpar,
no te puedo visualizar,
pero el alma que te contiene
tu reflejo desprende.

Paz, anhelada paz,
virtud bella e intangible,
simple monosílabo,
con un profundo significado.

Paz, anhelada paz,
mi alma reconfortas,
mi dicha retornas.

Regalo de Dios,
te desea mi corazón.
Mi espíritu te ansía,
trae a él la alegría.

Corazón afligido te busca,
alma desolada te clama.
Las heridas, sanas,
las conciencias, calmas.

Bendito quién alcanza
seas su compañera,
vivirá con esperanza
aunque en dolor estuviera.

¿Cómo obtenerte, preciado tesoro?

La paz verdadera
es aquella
que de una conciencia bella
se desprende.

La paz verdadera
es aquella
que de una comunión divina,
fluye.

La paz verdadera
es aquella
que de la pureza del corazón
nace.

De todos estás al alcance,
bendita paz.
Pido y suplico a Dios,
a todos los corazones llegues,
Y con tu presencia, su alma llenes.

 

Alba Bellido Durán
© copyright

 

Pasión de Amor

 

Pasión de Amor 

Consuelo y tristeza
melancolía y esperanza,
sentimientos contradictorios
siente mi alma.

Dolor y emoción
agradecimiento y aflicción,
embargan mi ser,
siente mi corazón.

Has muerto y nos has salvado,
has expirado y nos has liberado.
Tu último aliento, por amor has entregado,
tu última gota de sangre, por nosotros has derramado.

Tu pasión nos ha rescatado,
tu Amor nos ha recuperado.
Te has hecho el sacrificio del holocausto,
que la alianza divina ha perpetuado.

Cada instante de tu dolorosa pasión,
no has dejado de amarnos.
Aunque te hayamos desgarrado el corazón,
no te has negado a liberarnos.

Tu pasión es la muestra más bella
de tu inmenso amor por nosotros,
si no fuese por ella,
pereceríamos sin salvarnos.

Tu pasión es el acto que demuestra
tu misericordia inmensa,
incluso nos perdonaste
¡mientras te dábamos muerte!

Todo un Dios, humillado,
todo un Dios, desfigurado,
todo un Dios, crucificado.
¡Todo un Dios, asesinado!

Y… lo sabías,
sabías que de este modo perecerías,
¡lo sabías!
y decidiste salvar nuestras vidas.

Mi alma, de dolor se desgarra,
al recordar tu sufrimiento,
pero a la vez, de alegría se embriaga,
porque, por tu muerte necesaria,
liberaste a la humanidad esclavizada.

Tenía que ser así,
¡debías morir en cruz!
y me duele aceptarlo,
¡oh, mi Jesús!

Permíteme, amor mío
con besos, curar tus heridas,
con lágrimas, aliviar tus llagas,
con mi pobre vida,
agradecerte tu pasión.

Oh, gracias, gracias…
gracias, Dios.
Que no me atreva yo
a no corresponder a tu Amor.

 

Alba Bellido Durán
© copyright