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Génesis - 14. página

66 Biblia y meditación

La Biblia
Los preparativos de Jacob para su encuentro con Esaú
Génesis 32, 4-22

Capítulo 32

4 Después Jacob envió unos mensajeros a su hermano Esaú –que vivía en la región de Seír, en las estepas de Edom–
5 dándoles esta orden: «Digan a mi señor Esaú: Así habla tu servidor Jacob: Fui a pasar un tiempo a la casa de Labán, y me quedé allí hasta ahora.
6 Poseo bueyes, asnos, ovejas, esclavos y esclavas. Mando a informar de esto a mi señor, con la esperanza de que me reciba amigablemente.
7 Pero los mensajeros regresaron con esta noticia: «Fuimos a ver a tu hermano Esaú, y ahora viene a tu encuentro acompañado de cuatrocientos hombres».
8 Jacob sintió un gran temor y se llenó de angustia. Entonces dividió a la gente que lo acompañaba en dos grupos, y lo mismo hizo con las ovejas, las vacas y los camellos,
9 porque pensó: «Si Esaú acomete, contra uno de los grupos y lo destruye, el otro quedará a salvo».
10 Después pronunció esta oración: «Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, Señor, que me dijiste: «Regresa a tu tierra natal y seré bondadoso contigo»,
11 yo soy indigno de las gracias con que has favorecido constantemente a tu servidor. Porque cuando crucé el Jordán, no tenía nada más que mi bastón, y ahora he podido formar dos campamentos.
12 Te ruego que me libres de la amenaza de mi hermano Esaú, porque tengo miedo de que él venga y nos destruya, sin perdonar a nadie.
13 Tú mismo has afirmado: «Yo seré bondadoso contigo y haré que tu descendencia sea una multitud incontable como la arena del mar».
14 Después de pasar la noche en aquel lugar, Jacob tomó una parte de los bienes que tenía a mano, para enviarlos como obsequio a su hermano Esaú.
15 Eran doscientas cabras y veinte chivos, doscientas ovejas y veinte carneros,
16 treinta camellas con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez asnos.
17 Luego confió a sus servidores cada manada por separado, y les dijo: Sigan adelante, pero dejen un espacio libre entre una manada y la otra:.
18 Y al que iba al frente le dio esta orden: «Cuando mi hermano Esaú te salga al paso y te pregunte: «¿Quién es tu patrón? ¿Adónde vas? ¿Y quién es el dueño de todo eso que está delante de ti?»,
19 tú le responderás: «Todo esto pertenece a tu servidor Jacob: es un regalo que él envía a mi señor Esaú. Detrás de nosotros viene él personalmente».
20 Jacob dio esa misma orden al segundo, y al tercero, y a todos los demás que iban detrás de las manadas diciéndoles: «Cuando se encuentren con mi hermano Esaú, díganle todo esto.
21 Y tengan cuidado de añadir: «Detrás de nosotros viene tu servidor Jacob personalmente». Porque pensaba: «Lo aplacaré con los regalos que me preceden y después me presentaré yo; tal vez así me reciba bien».
22 Y aquella noche Jacob permaneció en el campamento, mientras sus regalos iban delante de él.

Meditación:

Los preparativos de Jacob para su encuentro con Esaú

Cuando desees aplacar la ira de tu adversario, sé humilde, y primero, que otros hablen bien de ti; por eso es bueno que seas bueno, porque tu buena fama te precederá en todos tus deseos. ¿Qué hay de más grande y mayor para una person, que su buena fama?… Sé honesto y fiel, y no critiques a nadie, no te quejes de nada ni de nadie, y tómatelo todo con calma, la calma de querer hacer las cosas bien, teniendo tu corazón puesto en Dios.

Jacob, sabiendo de la envidia de su hermano Esaú, se preparó con buen discernimiento y, sobre todo. oró, suplicó a Dios y “luchó” con Él, al pedirle toda la noche, con fe, que le ayudase en el encuentro con Esaú, su hermano.

¿Tenía miedo Jacob?, sí. Pero hizo lo correcto, oró a Dios y también actuó inteligentemente, siendo humilde y desprendido de lo que le podían igualmente arrebatar, pero, con buena voluntad, lo cedió de todo corazón, porque es Dios quien da las posesiones económicas, y dando, se recibe más.

Es interesante la historia de Jacob, y te interesa saberla. Sigamos con el estudio de las Sagradas Escrituras.

Os espero la próxima semana.

P. Jesús

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67 Biblia y meditación

La Biblia
La lucha misteriosa de Jaco
Génesis 32, 23-33

Capítulo 32

23 Aquella noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc.
24 Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones.
25 Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba.
26 Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban.
27 Luego dijo: «Déjame partir, porque ya está amaneciendo:. Pero Jacob replicó: «No te soltaré si antes no me bendices».
28 El otro le preguntó: «¿Cómo te llamas?», «Jacob», respondió. 
29 El añadió: «En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido».
30 Jacob le rogó: «Por favor, dime tu nombre». Pero él respondió: «¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?». Y allí mismo lo bendijo.
31 Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida».
32 Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo.
33 Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio ciático que está en la articulación del fémur, porque Jacob fue tocado en la articulación del fémur, en el nervio ciático.

Meditación:

La lucha misteriosa de Jacob

No todos luchan con Dios, Dios sólo lucha con quien puede ganarle y servirle con todo su corazón. Uno puede discutir con Dios, pero sólo gana cuando Dios pierde para dejarlo ganar, para hacerle su voluntad, la del hombre que discutiendo con Dios, en este caso de Jacob, ante el miedo de perder la vida de tantos, enfrentándose con su hermano Esaú, y pide a Dios se ponga de su lado y Dios discute con él, porque Jacob le robó la bendición que su padre debía a su hermano, y por oraciones y obras de Amor a Dios, Jacob, gana la voluntad de Dios para sí, y es llamado Israel, porque pocos pueden discutir con Dios y salir vencedores; sólo los que Dios se lo permite, una vez probada su fuerza de voluntad al servicio de la fe. Jacob pedía la bendición de Dios, quería su protección, y luchó por ella. Dios se la dio, pero Jacob sufrió y el fémur fue tocado por Dios, porque Jacob tenía miedo de avanzar y con dolor avanzó al encuentro de su hermano Esaú, teniendo pero la bendición sacada a Dios.

Hay quien tendría que pagar por sus malas obras, pero pide perdón a Dios, suplica a Dios no recibir el daño que se merecería, y “discute” con Dios, él rezando, y Dios, que dejó a la naturaleza y a lo natural seguir su curso, y entonces, por el corazón del arrepentido, por su piedad, Dios, que perdona siempre, además para lo natural y el pecador arrepentido en vez de recibir mal recibe bien, porque consiguió la bendición de Dios, “luchando” con Él. Es decir, consiguiendo que Dios se pusiera de su bando y, en vez de recibir el justo pago de su mal hacer, la vida le ofreciera bien en vez de mal, que es lo que tendría que recibir Jacob, siguiendo el curso de lo natural. Pero Dios conoce los corazones y Ama y ayuda al pecador arrepentido, y en vez de sobrevenirle el mal que se merecía, tiene la bendición de Dios, la consigue “luchando con Dios y ganándole, consiguiendo de Dios su bendición; eso es ganar a Dios, el que se ponga de tu lado después de pedir perdón por tus pecados y te de su bendición para que no recibas mal de tu mal. Amén.

P. Jesús

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68 Biblia y meditación

La Biblia
El encuentro de Jacob con Esaú
Génesis 33, 1-11

Capítulo 33

1 Jacob alzó los ojos, y al ver que Esaú venía acompañado de cuatrocientos hombres, repartió a los niños entre Lía, Raquel y las dos esclavas.
2 Puso al frente a las esclavas con sus niños, luego a Lía y a sus hijos, y por último a Raquel y a José.
3 Después se adelantó él personalmente, y antes de enfrentarse con su hermano, se postró en tierra siete veces.
4 Pero Esaú corrió a su encuentro, lo estrechó entre sus brazos, y lo besó llorando.
5 Luego dirigió una mirada a su alrededor, y al ver a las mujeres y a los niños, preguntó: «¿Quiénes son estos que están contigo?». «Son los hijos que Dios ha concedido a tu servidor», respondió Jacob.
6 Entonces se le acercaron las esclavas con sus hijos y se postraron ante él.
7 Inmediatamente vino Lía con sus hijos, y también se postraron. Por último se adelantaron José y Raquel, e hicieron lo mismo.
8 Esaú preguntó: «¿Qué intentabas hacer con todo ese ganado que me salió al paso?». «Lograr que mi señor me diera la bienvenida», respondió Jacob.
9 Pero Esaú añadió: «Ya tengo bastante, querido hermano. Quédate con lo que es tuyo».
10 «No, le dijo Jacob; si quieres hacerme un favor, acepta el regalo que te ofrezco, porque ver tu rostro ha sido lo mismo que ver el rostro de Dios, ya que me has recibido tan afectuosamente.
11 Toma el obsequio que te ha sido presentado, porque Dios me ha favorecido y yo tengo todo lo necesario». Y ante tanta insistencia, Esaú aceptó.

Meditación:

El encuentro de Jacob con Esaú

Jacob y Esaú, los hijos de Isaac y Rebeca; con los años, Dios hace de ellos verdaderos hermanos en su fe, en la fe de sus padres, por el Dios Único que favorece, aún en las desgracias, aún con las debilidades humanas, y teniendo siempre en cuenta el amor en la fe. ¿Amas a Dios, hijo-a? Si lo amas, Dios te protegerá y te unirá a los de tu casa. Deja pasar el tiempo y sé humilde, y da de lo que de Dios recibes y vas a recibir. Y acepta lo que otros te entregan de parte misma de Dios. Sé fiel a Dios, y Dios te mostrará su bendición con la reconciliación de la familia, pero sé bueno, y da de lo que Dios te da, y recibe de lo que otros han recibido de Dios. Porque todo es para mayor gloria del que Es, Fue y Será, por los siglos de los siglos. Amén.

Aprende de la historia, haz tu historia, dirigido de la mano de Dios. Reza siempre, únete a Dios como hizo Jacob, y Dios hablará contigo a través de su divina Providencia.

La fe, regalo de Dios, es.

P. Jesús

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69 Biblia y meditación

La Biblia
La separación de Jacob y Esaú
Génesis 33, 12-17

Capítulo 33

12 Después Esaú continuó diciendo: «Vámonos de aquí, y yo te serviré de escolta».
13 Pero Jacob respondió: «Mi señor sabe que los niños son delicados. Además, las ovejas y las vacas han tenido cría, y yo debo velar por ellas. Bastará con exigirles un solo día de marcha forzada, para que muera todo el rebaño.
14 Tú sigue adelante, mientras yo avanzo lentamente, al paso de la caravana que me va precediendo, y al paso de los niños. Luego te alcanzaré en Seír».
15 Esaú dijo entonces: «Permíteme al menos que ponga a tu disposición una parte de los hombres que me acompañan». «¿Para qué?», respondió Jacob. «Basta que seas benévolo conmigo».
16 Aquel mismo día, Esaú emprendió el camino de regreso a Seír,
17 mientras que Jacob siguió avanzando hasta Sucot. Allí edificó una casa para él, y chozas para el ganado. Fue por eso que se dio a ese lugar el nombre de Sucot, que significa «Chozas».

Meditación:

La separación de Jacob y Esaú

Las cosas, entre hermanos, se hablan claras, son claras, porque se comprenden las experiencias de uno y otro, al ser semejantes por ser hijos del mismo padre, al que imitan.

Ocurre lo mismo con Jesús, Dios Hijo, que habla claro con lo que es, Palabra, y su palabra la entendemos, la comprendemos, porque se hizo hombre, y el hombre es semejante a Dios: puede “si quiere”, obedecer.

Esaú obedece a su hermano Jacob, y lo deja ir a su paso, y Jacob tiene en cuenta que él protege a sus hijos pequeños, a sus rebaños: los regalos que Dios le da y le dio. Dios hace lo mismo, nos protege como a crías asustadas, en un mundo difícil sin su ayuda, sin la ayuda de Dios.

Jesús, imita al Padre, porque le obedece y cuida de su creación, y da nombre a su entrega: Eucaristía.

P. Jesús

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70 Biblia y meditación

La Biblia
La llegada de Jacob a Siquém
Génesis 33, 18-20

Capítulo 33

18 A su regreso de Padán Aram, Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, y acampó a la vista de la ciudad.
19 Después compró a los hijos de Jamor, el padre de Siquem, por cien monedas de plata, la parcela de campo donde había instalado su campamento.
20 Allí erigió un altar, al que llamó «Dios, Dios de Israel».

Meditación:

La llegada de Jacob a Siquém

Jacob siempre tiene presente que todo lo que posee se lo ha concedido Dios, por esto lo primero que hace después de comprar el campo donde se estableció, fue erigir un altar, al que llamó “Dios, Dios de Israel”.

Los que aman a Dios piensan primero en Él,  en Dios, tienen en cuenta que todo lo que les da, todo lo que pueden comprar, adquirir, lograr, es gracias a su voluntad, y todo cuanto es la voluntad de Dios es un regalo, un bien, un don para nosotros, sus hijos.

Hay que hacer como Jacob, y en tu casa tiene que haber un espacio destinado para Él, para darle la Gloria y el Honor de lo que es: Dios de Amor. Algunos buenos católicos tienen en su casa la imagen de Cristo Rey, sentado en su trono de gloria, y un sacerdote ha celebrado la entronación en su hogar; te sugiero que hagas esta acción para que toda tu casa y tu familia y tú, estéis a sus pies y protegidos por su Amor y tu fe. Dale a Dios un lugar privilegiado en tu casa, y no sólo en su imagen de Cristo, que es Dios, sino también en consultarle, en oración colectiva y privada, todas tus cosas y problemas de la familia, los tuyos, porque cuando Dios habita en una casa, esta casa es sagrada, y el amor y la fe de los que viven en ella, hace que vivan la caridad, y por la caridad, la paz de tu hogar influye en la paz de mundo, porque la paz empieza amándose de verdad la familia, y por eso, como Jacob era el cabeza de familia, el Patriarca, en tu hogar debe ocurrir igual, que el padre sea respetado, honrado, admirado por su fe y piedad, y así la familia prospera y vive en la paz de la fe. Muchas mujeres no aceptan que su esposo tenga este lugar privilegiado, aunque muchos esposos no son como Jacob, que tanto amó a Dios, sino que esas mujeres se han casado con necios o malvados. Quien no pueda servir a su esposo con respeto, que rece mucho por él y haga grandes obras y diga siempre palabras de misericordia, para que el esposo aprenda de ellas a vivir lo que es su deber, el ser el jefe de la familia, por la fe, con la fe, para amar a la esposa como Cristo amó a la Iglesia. Hay que ayudar al esposo a que cumpla con la voluntad impuesta en su género, por ser varón, porque la naturaleza manda que el varón proteja la casa, la familia, y tenga el hombre, el varón, un lugar donde brille y se sienta bien para hacer el bien, y aprenda así a ser dirigente y, dirigiendo su casa con fe, dirija también su trabajo, y con él haga un mundo mejor, igual que la mujer, pero la mujer, si vive fielmente su género, tendrá hijos y necesitará cuidados y protección, y ayuda en sus embarazos, y libertad en la educación de primera mano para dar a sus hijos ese mismo amor que recibe, que debe de recibir de su esposo, ese amor que ella le da a él, con la predisposición a obedecerlo, a sugerirle sus deseos, que él complacerá si son sensatos, si son un bien para la familia, porque el amor todo lo hace fácil y sencillo, el amor es lo que une, es el motor del mundo, y debe empezar en el núcleo del hogar, en el amor de dos personas que, libremente y para siempre, decidan unirse y lo hagan bajo el santo sacramento matrimonial, en el que cada uno promete a Dios el amor al otro, la fidelidad al otro, la ayuda mutua al otro, la santidad a Dios.

Haced como Jacob, y haced un altar en vuestra casa, en un lugar de ella, puede ser en una repisa, y allí, que Cristo Rey reine, y sedle fiel, imitándolo en todo, para el bien personal y del hogar; que las paredes de tu casa sean testigos de tus oraciones a Dios y palabras de amor y afecto a la familia, el esposo a la esposa, la esposa al esposo. Un hogar así, una casa así, está edificada en roca, y ninguna tormenta derribará, aunque tuvieren que dejar el hogar o trasladarse a otro mejor, o a otro lugar por trabajo, por motivos familiares, sea que se vayan o se queden, Dios vive en donde se lo ama y se lo glorifica con obras de fe y palabras de amor fiel, como Él, Dios, Jesús, es fiel, que llegó hasta la muerte por ti.

P. Jesús

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