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Envío diario nº 5.210- Lunes 26-9-22

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Lunes 26 de Septiembre de 2.022

Tiempo ordinario/26º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 9, 46-50

Quién será el mayor

46Surgió entre ellos (los discípulos) una discusión sobre quién sería el mayor de ellos. 47Conociendo Jesús los pensamientos de su corazón, tomó un niño, le puso junto a sí, 48y les dijo: El que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió; y el menor entre todos vosotros, ése será el más grande.

49Tomando la palabra, Juan dijo: Maestro, hemos visto a uno echar los demonios en tu nombre y se lo hemos estorbado, porque no era de nuestra compañía. 50Contestóle Jesús: No se lo estorbéis, pues el que no está contra vosotros, está con vosotros.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Quién será el mayor

Tú tienes madera de santo-a, tú vas a ser el mayor, por todos tus sufrimientos aceptados por amor a Dios y a los hermanos, por tus obras de Caridad, con mayúsculas, para el bien de la humanidad.

Tu misión es propagar el Evangelio de la fe, de esta fe tuya que te da esa alegría contagiosa del santo fuerte y audaz, del santo capaz de darlo todo por Cristo. ¡Tú!, tu vas a dar tus talentos y recibirás el trato de amigo de Dios, porque todo lo que hagas será bueno para Jesús, que tanto te ama y espera y confía, que sus Palabras del Evangelio, llenen tu vida de fe, de amor, de esperanza, ¡de alegría!, la alegría de los verdaderos santos, que luchan a capa y espada contra el pecado.

Sí, sé que has estado algo triste, porque algunos de los que amas no te aman, y te llaman loco, ¡el loco de la fe! Bueno ¿y qué? Una vez pasada esa primera impresión del descubrimiento de que para ellos no eres nadie ni nada desde que te has unido a Dios, desde que eres un amigo fiel de Jesús de Nazaret, Dios y Hombre verdadero, desde que has hecho tuya también a la Madre de Dios, desde que han acontecido estas cosas y no las han aceptado, es más, se han burlado de ellas, te han humillado por ellas, ¡y te humillan! Mientras, ellos, ¡ciegos!, se creen listos por seguir a los dioses de si mismos, al aplauso colectivo, pero, ¿qué esperabas? Sí, sé que esperabas y esperas que los que amas, amen a Dios, pero, déjame decírtelo, mientras tú esperes su amor, no vas a ser todo de Dios; tú, sé todo de Dios, acepta que ¡ellos sí que están locos por ser guías ciegos! Y sin faltar jamás al respeto, diles que no estás de acuerdo y que rezas para que un día cambien de actitud y tengan una vida coherente con su fe; ¡porque muchos dicen que tienen fe, pero que no hay que ser radicales, que hay que disfrutar de la vida! ¡Déjales que digan! Y diles, yo dejo que digáis y a la vez os digo que no estáis en lo cierto y pido a Dios y tengo paciencia y amor por vosotros, mientras sigo viviendo mi fe, porque sé que estoy en la Verdad. Y, ¡demuéstrales tu verdad con la alegría de tu fe!, porque te fe, hijo mío, hija mía, te salva, y ¿qué sabes tú si por tu fe y las obras de la misma, que son las obras de caridad, no salvas también a los que amas? Yo, francamente, creo que sí, que de la misma manera que por la maldad de uno-a, lo pagan sus generaciones, por la bondad de uno-a Dios premia a su familia y recompensa de la fe a sus generaciones, porque, te diré que un acto bueno que haga uno estando con Dios, viviendo con Dios, estos actos los hace Dios contigo, y ¿tú sabes el valor que tiene esto? INFINITO, así que todo lo que hagas en gracia de Dios, aunque te lo critiquen los que amas y los demás, MIENTRAS DIOS LO VALORA INFINITAMENTE, por hacerlo Él, Dios, contigo, todas estas obras y palabras y pensamientos, incluídas las oraciones rezadas con Dios a Dios, todo ello es valorado, pesado y justificado, y hay recompensa para ti y los tuyos; ¡esta es la fe católica!, ¡la alegría del vivir! Tú, tú estás ayudando a Dios a salvar a los que amas, mientras te santificas con sus duras y amargas palabras y desprecios por tu persona, por la fe que llevas por bandera: la Católica, Apostólica y Romana. Déjame decirte amigo-a, que Dios, Dios hace contigo una gran labor de evangelización con los que amas, precisamente por ser tú luz en la oscuridad y voz en el desierto. Ahora, posiblemente tus amados, aun tienen una edad en que se sienten útiles y parte de la sociedad, pero llegará para ellos la vejez, la enfermedad, el ocultamiento del mundo, porque ¿quién quiere a los viejos? Y entonces, llegará tu momento. ¡Espera! No me seas impaciente, y ¡espera! Dios te dará larga vida, para que en la vejez, en la tristeza del dolor de muchos, luego sean tus palabras de fe, tus obras de la misma, ESPERANZA para los que ahora amas y te sentencian a la locura de un amor a Cristo fuera de cordura. Tú, aguanta, resiste, porque llegará la vejez y la enfermedad y el dolor por los desengaños que hay en la vida, y entonces, ¡qué alegría!, tu locura de ahora será para ellos, su Paz. ¡Espera! Porque los que amas, te van a necesitar. Y aunque sea en algunos amigos o parientes lejanos, una luz que verán de lejos, ¡te verán! Y pensarán en ti, porque no podrán hacer otra cosa que pensar, ¿Qué van a hacer en la vejez, en la enfermedad, en la tristeza?: pensar, y verte a ti como la antorcha iluminante de esa Esperanza que necesitan. Muchos, hijo, hija, piensan que van a vivir para siempre, e ingenuamente así viven mientras tienen potencia física, mientras practican del sexo y viven para hacer dinero fácil y todo lo usan mal, incluso sus palabras derramadas contra ti y tu fe. Tú, espera, que los años lo ponen todo en su lugar, y luego te llamarán bendito. Cree a este sacerdote que conoce bien la vida y conoce al hombre. Ten fe, y disfruta de vivir tu fe, no te amargues por los que no teniendo fe te insultan la tuya, tú, ¡no estás solo!, tienes a Dios; tienes las de ganar, hoy y siempre, sólo tienes que esperar. Y no dejes que las palabras de los necios diciendo necedades, te quiten la alegría de la fe; ellos no comprenden, no saben, y hablan sólo para humillarte en la prepotencia de su edad, de su posición social, pero, como te digo, llegará el día en que las cosas van a cambiar, tendrán muuuucho tiempo para pensar, cuando no sean nadie para la sociedad, cuando la vida los haga callar, entonces ansiarán tus palabras de Vida Eterna. Luego te escucharán, mientras tanto espera, haz la tuya con Dios y sé amigo de todos, buenos y pecadores; pero ¡ojo con los pecadores empedernidos! estos van de listos y querrán quitarte la alegría de la fe, quizás diciendo que quieren tenerla y les enseñes, pero son estrategias suyas para que “cayéndote bien” con sus palabras de admiración a tu fe, lo que algunos-as pretenden es servir a Satanás y hacerte pecar, llevarte a la oscuridad. No vayas de guía espiritual, deja que otros se ocupen de ayudar a los que dicen que te admiran, y si se dejan ayudar por otros, entonces, pasado el tiempo podrás pensar que sí, que Dios ha obrado en ellos-as, aunque quizás en un principio, iban a por ti. ¡Sé listo-a! no vayas de guía espiritual de nadie que te lo pida, que sean otros quienes guíen, y tú guía con la alegría de tu fe. Sé que me has comprendido bien; amén.

P. Jesús

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Consejo nº 1.332

.-No mates, ¡da vida!

P. Jesús

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San Cosme y San Damián, Mártires

Estos dos santos han sido, junto con San Lucas, los patronos de los médicos católicos. En oriente los llaman «los no cobradores», porque ejercían la medicina sin cobrar nada a los pacientes pobres. Lo único que les pedían era que les permitieran hablarles por unos minutos acerca de Jesucristo y de su Evangelio. 

Lisias, el gobernador de Cilicia, se disgustó mucho porque estos dos hermanos propagaban efectivamente el cristianismo. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los llevó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos paganos que los querían atormentar. Entonces el mandatario pagano mandó que les cortaran la cabeza. Finalmente, derramaron su sangre por proclamar el amor al Divino Salvador. 

Junto a la tumba de los dos hermanos gemelos, empezaron a obrarse milagrosas curaciones. El emperador Justiniano de Constantinopla, padeciendo de una grave enfermedad, se encomendó a estos dos santos mártires y fue curado inexplicablemente.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Cosme y San Damián, Mártires

Muchos tormentos y muchas gracias concedió Dios a San Cosme y San Damián, pero también llegó la muerte y muerte cruel para ellos. ¡No temas a la muerte porque es Vida! Sin la muerte no podrías pasar a mejor vida. Un día u otro deberás morir, y será cuando Dios lo decida y no los hombres, porque el nacer y el morir son cosas de Dios. Ten fe y ten valor, y si tienes una grave enfermedad, pide por la intercesión de Santa María tu curación, y puede que te la dé o puede que no, pero algo es verdad, aunque te cures milagrosamente, llegará el día, la fecha de tu entrada en la Vida Eterna. Mira de ir al Cielo, porque es lo único que vale la pena en esta vida, vivirla para la Vida en el Reino de Dios, junto a María, la Madre de Dios y tuya, la Niña judía que unió el antiguo y el nuevo Testamento: La Gracia de Dios que estaba en Ella, y que por Ella y con Ella, con María, nos derramó ese nuevo Testamento: Herederos de Dios, por Jesús Rey del Universo: Dios Hijo e hijo de María Madre de Dios. ¡Confía!, que Ella te espera. No estás solo con tu dolor; no estás sola con tu dolor: Tienes a Jesús, tienes a María y tienes a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que los santos la sostienen; Tú debes sostenerla: ¡Santo! ¡Santa!

P. Jesús

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Envío diario nº 5.209- Domingo 25-9-22

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Domingo 25 de Septiembre de 2.022

Tiempo ordinario/26º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 16, 19-31

El que no ama, ¿odia?

(Dijo Jesús a los fariseos): 19Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino y celebraba cada día espléndidos banquetes. 20Un pobre, de nombre Lázaro, estaba echado en su portal, cubierto de úlceras, 21y deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico; hasta los perros venían a lamerle las úlceras. 22Sucedió, pues, que murió el pobre, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23En el infierno, en medio de los tormentos, levantó sus ojos y vio a Abraham desde lejos y a Lázaro en su seno. 24Y, gritando, dijo: Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que, con la punta del dedo mojada en agua, refresque mi lengua, porque estoy atormentado en estas llamas. 25Dijo Abraham: Hijo, acuérdate de que recibiste ya tus bienes en vida y Lázaro recibió males, y ahora él es aquí consolado y tú eres atormentado. 26Además, entre nosotros y vosotros hay un gran abismo, de manera que los que quieran atravesar de aquí a vosotros, no pueden, ni tampoco pasar de ahí a nosotros.

27Y dijo: Te ruego, padre, que siquiera le envíes a casa de mi padre, 28porque tengo cinco hermanos, para que les advierta, a fin de que no vengan también ellos a este lugar de tormento. 29Y dijo Abraham: Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen. 30El dijo: No, padre Abraham; pero, si alguno de los muertos fuese a ellos, harían penitencia. 31Y le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se dejarán persuadir si un muerto resucita.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

El que no ama, ¿odia?

Sabemos que lo contrario del amor es el odio; entonces pregunto, ¿el que no ama, odia?…

Este rico que no se compadecía del pobre, que no lo amaba, lo odiaba, porque si era capaz, y era capaz, de verlo sufrir y pasar hambre y dolor, sin compadecerse, sin ayudarlo, ¡sin mirarlo!, ¿qué hace hacer el odio, sino esto mismo?

El rico fue al Infierno, y allí los tormentos sin fin, aún hoy en día, los está padeciendo, y los padecerá toda su vida, porque mientras la vida terrena continúe, ¡él sufrirá en el Infierno!; y acabada ésta, la vida terrenal, ¡que acabará!, él, el rico, seguirá sufriendo en el Infierno, por sus obras de odio.

La indiferencia es ODIO.

El que no ayuda al pobre, al que sufre, pudiendo hacerlo, -y todos pueden rezar por él-, si no hace nada, éste odia y es reo del Infierno eterno. Lee, relee el Evangelio de hoy, lo deja claro Jesús, Dios.

Ama y no odies más a nadie, aunque te odien; bendícelos y no maldigas jamás.

P. Jesús

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Consejo nº 1.331

.-Es ley de vida, quien a hierro mata, a hierro muere.

P. Jesús

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San Carlos de Sezze, Franciscano

Nació en 1620 en el pueblo italiano de Sezze. Un día una bandada de aves espantó a los bueyes que Carlos dirigía cuando estaba arando, y estos arremetieron contra él con grave peligro de matarlo. Cuando sintió que iba a perecer en el accidente, prometió a Dios que si le salvaba la vida se haría religioso. Y milagrosamente quedó ileso. Pidió entonces a unos religiosos franciscanos que le ayudaran a entrar en su comunidad y ellos lo invitaron a que fuese a Roma para que hablara con el superior de la congregación. Así lo hizo junto con tres compañeros más y tras ser probados en la humildad tratándolos con mucha dureza, el superior accedió a admitirlos. 

Ante el pedido de muchas personas que le pedían incesantemente que redactase algunas normas para orar mejor y crecer en santidad, el santo publicó un folletín causándole diversas dificultades por lo que casi es expulsado de su comunidad. Humillado se arrodilló ante un crucifijo para contarle sus angustias, y oyó que Nuestro Señor le decía: «Ánimo, que estas cosas no te van a impedir entrar en el paraíso». 
La petición más frecuente del hermano Carlos a Dios era esta: «Señor, enciéndeme en amor a Ti». Y tanto la repitió que un día durante la elevación de la santa hostia en la Misa, sintió que un rayo de luz salía de la Sagrada Forma y llegaba a su corazón. Al fin los superiores se convencieron de que este sencillo religioso era un verdadero hombre de Dios y le permitieron escribir su autobiografía y publicar dos libros más, uno acerca de la oración y otro acerca de la meditación. 

El Papa Juan XXIII lo declaró santo en 1959, porque su vida es un ejemplo de que aún en los oficios más humildes y en medio de humillaciones e incomprensiones podemos llegar a un alto grado de santidad y ganarnos la gloria del cielo.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Carlos de Sezze, Franciscano

Dios dijo a San Carlos de Sezze, Franciscano, «Ánimo, que estas cosas no te van a impedir entrar en el Paraíso», y también Dios te las dice a ti, cuando te humillan los que deberían amarte, cuando te calumnian y te juzgan mal, cuando sufres y pierdes dinero y bienes, cuando estás enfermo o te hacen sufrir los errores y pecados de los demás. Dios sabe que todo eso que te dan y recibes o tienes, Dios sabe que todo eso no va a impedirte entrar en el Paraíso. Lo que te impide entrar en el Paraíso, de eso sí: duélete y con razón. De lo demás, aguanta, y si no pudieras más: morirías. Es decir, mientras vivas puedes aguantar y, si por ejemplo no puedes luchar más contra la enfermedad, ella te lleva a la muerte y por la muerte al Paraíso. Pero, lo puedes resistir todo antes que pecar. Llora, y reza. Dios te dice: «Ánimo, que estas cosas no te van a impedir entrar en el Paraíso».

P. Jesús

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Domingo, 19 de septiembre de 2.010

A ti, que tus padres discuten y se enfadan:

Hijo, hija, tenles paciencia, reza mucho por ellos, y quédate neutral ante sus riñas; y si te dicen, los dos, o uno a uno, cuál crees que tiene razón, diles y díselo por Dios, aunque tengas ya hecho en tu mente y corazón tu criterio propio, pero diles por Dios y no por ti, ni por ellos, que tú amas a los dos, que necesitas de ambos y que no puedes decir lo que piensas sino lo que sientes, y es amor por cada uno de los dos.

En el fondo ellos quieren que los unas, ellos quieren que hables bien de los dos, necesitan que los unas porque la vida los está separando y sólo tú puedes recordarles que ambos te crearon junto al permiso de Dios, que les concedió este hijo, esta hija que eres tú.

Los hijos deben callar si los padres hablan, y quizás su amargura es muy grande cuando realmente ellos, o uno de los dos, hace y dice cosas graves que daña al otro. Piensa más en ellos que en ti mismo-a, piensa que ellos, por el matrimonio, se comprometieron uno al otro, o por algún momento, siendo pareja, si no están casados por el civil, piensa que en algún momento decidieron tenerte, quizás antes o quizás después de concebirte, pero hubo un momento en que ambos estuvieron de acuerdo en ser tus padres, lo aceptaron, tanto si vivían juntos como si no, ellos llegaron a un acuerdo; si ahora han cambiado, no tiene nada que ver contigo, sólo con ellos dos, por eso no puedes ponerte a favor y en contra de ninguno de los dos, a menos que no haya violencia física o maltrato psicológico; luego es distinto, no es lo mismo, pero si sólo es que discuten y se han acostumbrado a criticarse, sea a escondidas uno del otro, o sea en pleno rostro, no te metas, no te entrometas, y reza por ellos; y la Virgen María, que fue esposa, intercederá por la unión de los dos. Y aunque lo crees saber todo, porque te lo cuentan ambos, o uno de los dos,  no lo sabes todo, y, por no saberlo, es mejor hacer lo que Jesús, Dios, hizo: lavar los pies de sus apóstoles; tú lava los pies de tus padres, sírvelos, y si sois más hermanos, uníos en el servicio, y, con vuestro ejemplo, enseñadles lo que es el amor verdadero. Pon paz, ¡puedes! Por lo menos callando. Tampoco vayas a hacerles ninguna corrección fraternal a ninguno de los dos, son tus padres. Tú reza y confía en la eficacia de la oración. Y si uno de los dos tiene penas y dolor, lo escuchas, ¡eso siempre!, y con respeto, porque a veces los padres necesitan desahogarse y es mejor que lo hagan contigo y no con los amigos y no con el psiquiatra. Cuando ocurra esto, que te hablen los dos o uno de los dos, escucha siempre, con mucha caridad, y responde así: “me duele que os lo paséis mal, que te lo pases mal, porque los dos tenéis cosas muy buenas y os quiero con todo mi corazón; no quiero veros sufrir, deseo que haya paz y que arregléis las cosas con buena voluntad”. Aquí seguro que te dirán que es imposible, y etc. Así que les sigues diciendo: “Comprendo que es muy difícil la convivencia y que es muy duro aceptar lo bueno y lo malo del otro, pero… por favor, me gustaría que mañana volvieses a comentármelo, habré pensado y rezado por todos y podré tener una idea mejor de la situación”. Y llegado el mañana, otra vez, con infinita paciencia los escuchas o le escuchas; si hace falta, abrazas y lloras y besas, pero repite siempre que no estás preparado-a para dar una decisión, que necesitas más tiempo, que quieres pensar más y orar más, para poder ayudarlos mejor”. Y con tu postura y el tono pacífico y triste de tu voz, pide el respeto para ese tiempo tuyo, que necesitan ellos para reconciliarse; y Dios para ayudar a los dos, a toda la familia que tiene que ser, debe de ser, iglesia doméstica. Y reza y que te vean rezando, no escondas que estás preocupado-a, pero que sepan también que confías en los dos, en la oración y en Dios.

Y mientras y siempre, los valoras, valora lo que hacen, valora lo que dicen, por lo menos con el respeto debido y la educación correspondiente de  un buen hijo-a de escucharles con atención, de estar pendiente de lo que dicen y así se sabrán respetados y amados, ya estén los dos juntos o uno solo. Y esto sirve tanto por si eres joven o eres ya adulto, o incluso estás casado y no vives ni con ellos.

La próxima semana os escribiré contándoos como debéis actuar los hijos con los padres, a ambos igual, a menos que no haya maltrato físico o psicológico, porque cuando hay maltrato, es que el maltratador no está bien. De este tema también os escribiré en la otra semana, porque las personas sufren mucho y, aunque sufran, no a todo hay que decir amén y sufrirlo, también es de buen cristiano ayudar al que es malo-a. Y los hijos pueden hacer tanto por sus padres, pueden ayudarlos a salvarse, aunque sus padres estén separados o divorciados. Todo esto os lo iré enseñando para que, sintiéndoos útiles ayudando a vuestros padres, seáis servidores de Dios, que como Jesús, sirvió a malos y a buenos.

Pero lo importante es que sepáis que sois hijos por voluntad de Dios, y por el don que Dios os ha otorgado al ser hijos, podéis y debéis ayudar a vuestros padres. Podéis hacerlo, yo os enseñaré, porque muchos padres se han confesado conmigo y me han hablado de ello, y lo sé. 

Vosotros, para vuestros padres, sois sus hijos, lo digan o no lo digan, pero sois sus hijos, por serlo. También hablaré de esos hijos a los que les falta el amor de un padre o de los dos. Os ayudaré, hijos, para que vosotros ayudéis a los padres, y vuestro hogar sea una iglesia doméstica, con paz al principio, y luego luz y amor, y este amor lleve a una convivencia directa con Dios, Uno y Trino, y la vida familiar sea maravillosa; y aunque fuera del hogar no haya paz, la tengáis por lo menos en la familia, y sobre todo en uno mismo, en sí mismo. Os iré enseñando todo lo que sé, para que veáis que vale la pena vivir y casarse como Dios manda, porque el matrimonio, si es canónico, es fuente de alegrías, tanto físicas, como espirituales, sociales e íntimas. ¡Viva la familia!

Y recordad esto: no hay nadie más persistente que Jesús, que Dios, y aunque tus padres, o uno de ellos, sea muy tozudo, Dios, por tu oración y ejemplo, puede, CON EL TIEMPO, hacer de tu hogar, del matrimonio de tus padres, un fiel reflejo del amor de San José y Santa María, porque el amor no vive precisamente en el sexo, y aunque es natural que tus padres lo tengan, te diré que no hubo matrimonio más feliz en la tierra que los Santos José y María, que vivían ambos por y para agradar y ayudar a Dios. Os enseñaré y aprenderéis y os gozaréis en la felicidad de unos padres que os quieran sea cual fuere la situación que entre ambos tengan, porque hay algunos que ya han formado otra familia, incluso ante Dios, porque hay mucho matrimonio hecho a las prisas y corriendo, y se casan muchos sin saber lo que es el verdadero matrimonio hecho por amor, amor verdadero, recibiendo el santo sacramento.

Que tengáis una semana con alegría, la alegría de la esperanza. Hoy falta esperanza; de esto también os escribiré otro día; tengo tantas cosas por contaros, oh hijos amados, quiero que sepáis, porque, sabiendo, podréis decidir, y sé que siendo buenos, decidiréis lo mejor, y lo mejor es vivir la fe, hacer obras de la misma por Dios, con caridad.

Te quiero mucho hijo-a.

Con afecto sincero.

P. Jesús

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Envío diario nº 5.208- Sábado 24-9-22

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Sábado 24 de Septiembre de 2.022

Tiempo ordinario/25º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 9, 43b-45

Admírate de las maravillas de Dios

43bAdmirándose todos de cuanto hacía (Jesús), dijo Él a sus discípulos: 44Estad atentos a lo que voy a deciros: El Hijo del hombre ha de ser entregado en poder de los hombres. 45Pero ellos no sabían lo que significaban estas palabras, que estaban para ellos veladas, de manera que no las entendieron, y temían preguntarle sobre ellas.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Admírate de las maravillas de Dios

Dios fue entregado al poder que tienen los hombres, y, ¿qué poder tienen?, el poder de hacer el bien o el mal.

Y fue utilizado el poder del mal, porque por maldad mataron a Jesús, Dios.

Este es el poder de la persona, es el poder que tú, ¡tú!, tú posees; tú puedes hacer el bien o hacer el mal, construir o destruir, puedes amar u odiar, puedes bendecir o maldecir, puedes perdonar o vengarte.

¿Qué haces?

¿Qué has hecho?

¿Qué harás?

Si te has vengado alguna vez, ya sabes lo que pasa ¿no?, que si lo consigues, ¡has pecado contra Dios!, y si no lo has conseguido, aún te has llenado de más rencor. Te propongo que reces a la Virgen del Perdón y que le cuentes todo y le pidas que Ella hable de todo esto con Dios, porque la Virgen María está en el Cielo y conversa con Dios Padre y Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; y Ella será tu abogada, y Dios la escucha y la escuchará, y te calmará, eso seguro, y luego, pueden pasar días, meses o años, pero Dios hará tu justicia, si tú no haces nada malo y te confías a Él para que aclare las cosas y los ánimos; te propongo que intentes, de ahora en adelante, hacer esto, no vengarte, y hablar con tu Madre y Madre de Dios en oración íntima, personal, SECRETA; y le pides sea tu abogada, porque Ella, María es ABOGADA NUESTRA, estuvo a los pies de la Cruz, y estará a tu lado todo el rato, todo el tiempo, todo lo que sea necesario, ella se ocupará de que lo tengas, de que no sufras más de lo que tus fuerzas puedan resistir. Confía en María y ¡adelante!, tú prosigue con tu vida de Gracia, porque el plan es que estés viviendo en Gracia santificante, en Gracia de Dios, por no pecar, por no querer pecar, por dejar las cosas en manos de Dios, a través de nuestra abogada: María, la Bella María, la Buena María, la Sacrificada y Fiel María, llena de Gracia.

Si tienes odio… de esto te hablaré mañana.

P. Jesús

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Consejo nº 1.330

.-Quien abandona a Dios, otro día no muy lejano, será abandonado por esa persona por la cual abandonó a Dios.

P. Jesús

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Fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes

La Santísima Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco, en 1218, recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a auxiliar a los cautivos que eran llevados a sitios lejanos. Esta advocación mariana nace en España y se difunde por el resto del mundo. 

San Pedro Nolasco, inspirado por la Santísima Virgen, funda una orden dedicada a la merced (que significa obras de misericordia). Su misión era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Muchos de los miembros de la orden canjeaban sus vidas por la de presos y esclavos. Fue apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort. 

San Pedro Nolasco y sus frailes muy devotos de la Virgen María, la tomaron como patrona y guía. Su espiritualidad es fundamentada en Jesús el liberador de la humanidad y en la Santísima Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre. Los mercedarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora. 

En 1272, tras la muerte del fundador, los frailes toman oficialmente el nombre de La Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos, pero son mas conocidos como mercedarios. El Padre Antonio Quexal en 1406, siendo general de la Merced, dice: «María es fundamento y cabeza de nuestra orden». 

Esta comunidad religiosa se ha dedicado por siglos a ayudar a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Sus religiosos rescataron muchísimos cautivos que estaban presos en manos de los feroces sarracenos. 

El Padre Gaver, en 1400, relata como La Virgen llama a San Pedro Nolasco y le revela su deseo de ser liberadora a través de una orden dedicada a la liberación. 

Nolasco le pide ayuda a Dios y, en signo de la misericordia divina, le responde La Virgen María diciéndole que funde una orden liberadora. 

Desde el año 1259 los padres Mercedarios empiezan a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) la cual se extiende por el mundo. 

América 

Los mercedarios llegan al continente americano y pronto la devoción a la Virgen de la Merced se propaga ampliamente. En República Dominicana, Perú, Argentina y muchos otros países, la Virgen de la Merced es muy conocida y amada. 

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
ESPAÑA
 

En los últimos siglos de la Edad Media, los árabes tenían en su poder el sur y el levante español y sus vidas en vilo. Los turcos y sarracenos habían infestado el Mediterráneo, y atacaban a los barcos que desembarcaban en las costas llevándose cautivos; a muchos. 

Un alma caritativa, suscitada por Dios, a favor de los cautivos, fue San Pedro Nolasco, de Barcelona, llamado el Cónsul de la Libertad. Se preguntaba cómo poner remedio a tan triste situación y le rogaba insistentemente a la Virgen María. 

Pronto empezó a actuar en la compra y rescate de cautivos, vendiendo cuanto tenía. La noche del 1 de agosto de 1218, Nolasco estando en oración, se le apareció la Virgen María, le animó en sus intentos y le transmitió el mandato de fundar la Orden Religiosa de la Merced para redención de cautivos. Pocos días después, Nolasco cumplía el mandato. Los mercedarios se comprometían con un cuarto voto: liberar a otros más débiles en la fe quedando como rehenes, si fuera necesario. 

De este modo, a través de los miembros de la Nueva Orden, la Virgen María, Madre y Corredentora, Medianera de todas las gracias, aliviaría a sus hijos cautivos y a todos los que suspiraban a ella, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. A todos daría la merced de su favor. 

La Virgen María tendrá desde ahora la advocación de la Merced, o más bello todavía en plural: Nuestra Señora de las Mercedes, indicando así la abundancia incontable de sus gracias. ¡Hermosa advocación y hermoso nombre el de Mercedes! 

Nuestra Señora de las Mercedes concedería a sus hijos la merced de la liberación. Alfonso X el Sabio decía que «sacar a los hombres de cautivo es cosa que place mucho a Dios, porque es obra de la Merced». 

Bajo la protección de Nuestra Señora de la Merced, los frailes mercedarios realizaron una labor ingente. Como ingentes fueron los sufrimientos de San Pedro Nolasco, San Ramón Nonato y San Pedro Armengol. Y no faltaron mártires como San Serapio, San Pedro Pascual y otros muchos. 

El culto a Nuestra Señora de la Merced se extendió muy pronto por Cataluña y por toda España, por Francia y por Italia, a partir del siglo XIII. El año 1265 aparecieron las primeras monjas mercedarias. Los mercedarios estuvieron entre los primeros misioneros de América. En la Española o República Dominicana, por ejemplo, misionó Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina). 

Barcelona se gloria de haber sido escogida por Nuestra Señora de la Merced como lugar de su aparición y la tiene por celestial patrona. »¡Princesa de Barcelona, protegiu nostra ciutat!» 

En el museo de Valencia hay un cuadro de Vicente López en el que varias figuras vuelven su rostro hacia la Virgen de la Merced, como implorándole, mientras la Virgen abre sus brazos y extiende su manto, cubriéndolos a todos con amor, reflejando así su título de Santa María de la Merced. 

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES DE TUCUMÁN
ARGENTINA
 

Tucumán, fue fundada por don Diego de Villarroel en 1565, pero el día de Nuestra Señora de las Mercedes de 1685 fue trasladada al sitio actual. 

El Cabildo en 1687 nombró a Nuestra Señora de las Mercedes como Patrona y Abogada de la ciudad, por los muchos favores que la Virgen dispensó a los tucumanos. 

La victoria argentina en la batalla de Tucumán del 24 de septiembre de 1812, es acreditada a Nuestra Señora de las Mercedes. En ella se decidió la suerte de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los españoles eran unos tres mil y los argentinos apenas mil ochocientos. Belgrano, el general argentino, puso su confianza en Dios y en Nuestra Señora de las Mercedes, a quien eligió por Patrona de su Ejército. 

En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día del combate, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen. El ejército argentino obtuvo la victoria. En el parte que transmitió al Gobierno, Belgrano hizo resaltar que la victoria se obtuvo el día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección se habían puesto las tropas. 

El parte dice textualmente: ‘La patria puede gloriarse de la completa victoria que han tenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes bajo cuya protección nos pusimos «. 

El general Belgrano puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando. La entrega se efectuó durante una solemne procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla. 

Belgrano se dirigió hacia las andas en que era conducida la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, y le entregó el bastón que llevaba, poniéndolo en las manos de la Virgen y proclamándola como Generala del Ejército. 

Al tener conocimiento de estos actos de devoción las religiosas de Buenos Aires, remitieron a Belgrano cuatro mil escapularios de Nuestra Señora de la Merced para que los distribuyera a las tropas. El batallón de Tucumán se congregó antes de partir rumbo a Salta, frente al atrio del templo de Merced, donde se les entregaron los escapularios, tanto los jefes como oficiales y tropas los colocaron sobre sus uniformes. 

El 20 de febrero de 1813 los argentinos que buscaban su independencia se enfrentaron nuevamente con los españoles en Salta. Antes de entrar en combate, Belgrano recordó a sus tropas el poder y valimiento de María Santísima y les exhortó a poner en Ella su confianza. Formuló también el voto de ofrendarle los trofeos de la victoria si por su intercesión la obtenía. 

Con la ayuda de la Madre de Dios vencieron nuevamente a los españoles, y de las cinco banderas que cayeron en poder de Belgrano, una la destinó a Nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán, dos a la Virgen de Luján y dos a la Catedral de Buenos Aires. 

A partir del año 1812, el culto a Nuestra Señora de las Mercedes adquiere una gran solemnidad y popularidad. En 1813, el Cabildo de Tucumán pide al gobierno eclesiástico la declaración del vicepatronato de Ntra. Sra. de las Mercedes «que se venera en la Iglesia de su religión» y ordena de su parte que los poderes públicos celebren anualmente su fiesta el 24 de septiembre9. La Autoridad Eclesiástica, por Decreto especial, declara el 4 de septiembre de 1813 festivo en homenaje a Nuestra Señora de las Mercedes el 24 de septiembre. 

Después del 31 de agosto de 1843, es declarada oficialmente Vice Patrona, jurando su día por festivo y disponiendo se celebre cada año una Misa solemne con asistencia del Magistrado y que por la tarde se saque la imagen de la Santísima Virgen en procesión, como prueba de gratitud por los beneficios dispensados. 

Al cumplirse el centenario de la batalla y victoria de Tucumán, la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes fue coronada solemnemente, en nombre del Papa San Pio X, en 1912. 

El 22 de junio de 1943, el Presidente de la República, General Pedro P. Ramirez, por decreto aprobado el día anterior con sus ministros, dispuso por el artículo 1ro.: 
«Quedan reconocidas con el grado de Generala del Ejército Argentino: la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes, y la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen». 

Los artículos 2,3 y 5 se refieren a la imposición de la banda y faja que corresponde a los generales de la nación. El gobierno Argentino proclama así, solemnemente, ante el mundo, su religiosidad. 

En 1945, el Gobierno Nacional designó a Nuestra Señora de las Mercedes Patrona Principal de la Aeronáutica Militar. 

En Santa Fe la imagen se venera en el templo del Milagro, Paraná se venera en la catedral, en Córdoba en la Iglesia de los Padres Mercedarios, y así en muchos otros lugares. 

Oración a Nuestra Señora de la Merced 

Generala del Ejército Argentino 
A ti recurrimos, oh Virgen Generala de nuestros Ejércitos, para implorar tu maternal protección sobre esta Patria Argentina. 
Te recordamos que aquí se alzó el altar donde se glorificó a Jesús Eucarístico ante el mundo entero; que nuestra bandera se hizó en la presencia augusta de tu divino Hijo; que los colores nacionales cruzan sobre tu pecho cual blasón de Generala del Ejército Argentino. 
Por todo esto te pedimos que protejas a nuestra Patria erigida según los designios divinos y que del uno al otro confín sepan los pueblos honrarla y que al postrarnos ante tu imagen de Virgen Generala resuene esta unánime aclamación: 
¡Tú eres la gloria de nuestra Patria. Tú eres la honra de nuestro pueblo! ¡Tú la Generala de nuestro Ejército!. 

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES
REPÚBLICA DOMINICANA
 

Una de las imágenes de gran devoción en Santo Domingo, y la más antigua es la de Nuestra Señora de las Mercedes. 

En marzo de 1495 Cristóbal Colón, acompañado de unos cuantos españoles, tuvo que enfrentar a un crecido número de indios acaudillados por un cacique. Levantaron una trinchera y junto a ella colocaron una gran cruz de madera. 

Los indios lograron desalojar a los españoles, quienes de inmediato se replegaron a un cerro. Mientras tanto los indios prendieron fuego a la cruz y con hachas intentaban destruirla, sin poder lograrlo. Ante la agresividad de los indios, Colón y la mayoría de la tropa decidieron retirarse del lugar. Sin embargo el mercedario Fray Juan Infante, confesor de Colón, que llevaba consigo una imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, exhortó a los españoles a seguir combatiendo y les prometió la victoria en nombre de la Virgen. 

Al día siguiente las fuerzas de Colón obtuvieron una increíble victoria frente a los indios, quienes se dispersaron por los montes. Luego de este suceso se construyó un santuario a Nuestra Señora de las Mercedes en la misma cumbre del cerro donde Colón colocó la milagrosa cruz. 

Nuestra Señora de la Merced
Patrona de Perú
 

La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes en el Perú se remonta a los tiempos de la fundación de Lima. Consta que los Padres Mercedarios, que llegaron al Perú junto con los conquistadores, habían edificado ya su primitiva iglesia conventual hacia 1535, templo que sirvió como la primera parroquia de Lima hasta la construcción de la Iglesia Mayor en 1540. 

Los Mercedarios no sólo evangelizaron a la región sino que fueron gestores del desarrollo de la ciudad al edificar los hermosos templos que hoy se conservan como valioso patrimonio histórico, cultural y religioso. 

Junto con estos frailes llegó su celestial patrona, la Virgen de la Merced, advocación mariana del siglo XIII. 

Esta Orden de la Merced, aprobada en 1235 como orden militar por el Papa Gregorio IX, logró liberar a miles de cristianos prisioneros, convirtiéndose posteriormente en una dedicada a las misiones, la enseñanza y a las labores en el campo social. Los frailes mercedarios tomaron su hábito de las vestiduras que llevaba la Virgen en la aparición al fundador de la orden. 

La imagen de la Virgen de la Merced viste totalmente de blanco; sobre su larga túnica lleva un escapulario en el que está impreso, a la altura del pecho, el escudo de la orden. Un manto blanco cubre sus hombros y su larga cabellera aparece velada por una fina mantilla de encajes. En unas imágenes se la representa de pie y en otras sentada; unas veces se muestra con el Niño en los brazos y otras los tiene extendidos mostrando un cetro real en la mano derecha y en la otra unas cadenas abiertas, símbolo de liberación. Esta es la apariencia de la hermosa imagen que se venera en la Basílica de la Merced, en la capital limeña, que fue entronizada a comienzos del siglo XVII y que ha sido considerada como patrona de la capital. 

Fue proclamada en 1730 «Patrona de los Campos del Perú»; «Patrona de las Armas de la República» en 1823; y al cumplirse el primer centenario de la independencia de la nación, la imagen fue solemnemente coronada y recibió el título de «Gran Mariscala del Perú» el día 24 de septiembre de 1921, solemnidad de Nuestra Señora de la Merced, desde entonces declarada fiesta nacional, ocasión en que cada año el ejército le rinde honores a su alta jerarquía militar de «Mariscala». La imagen porta numerosas condecoraciones otorgadas por la república de Perú y sus gobernantes e instituciones nacionales. En 1970 el cabildo de Lima le otorgó las «Llaves de la ciudad» y en 1971 el presidente de la República le impuso la Gran Cruz Peruana al Mérito Naval, gestos que demuestran el cariño y la devoción del Perú a esta advocación considerada por muchos como su Patrona Nacional.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes

Hazte devoto y propagador de la Virgen de la Merced, porque tú necesitas que te conceda sus mercedes, y Ella, la Virgen María de las Mercedes, quiere dártelas, si tú se las pides. Confía en Ella, es la Madre de Dios, y es tú Señora. Dile: “Señora mía, Oh Virgen, Madre mía,  quiero tus mercedes, para ser feliz otro día en la Vida Eterna y ser bueno y recibir el bien en esta vida terrena. Amén”.

P. Jesús

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