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Envío diario nº 4.602- Miércoles 27-1-21

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Miércoles 27 de Enero de 2.021

Tiempo Ordinario/3º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 4, 1-10.14-20

La parábola del sembrador

1De nuevo comenzó (Jesús)  a enseñar junto al mar. Había en torno de Él una numerosísima muchedumbre, de manera que tuvo que subir a una barca en el mar y sentarse; y la muchedumbre estaba a lo largo del mar, en la ribera. 2Les enseñaba muchas cosas en parábolas y les decía en su enseñanza: 3Escuchad: Salió a sembrar un sembrador, 4y al sembrar, una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. 5Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y al instante brotó, por no ser profunda la tierra; 6pero en cuanto salió el sol se marchitó, y, por no tener raíz, se secó. 7Otra parte cayó entre espinas, y, al crecer éstas, la ahogaron y no dio fruto. 8Otra cayó en tierra buena y dio fruto, que subía y crecía, dando uno treinta, otro sesenta y otro ciento. 9Y decía: El que tenga oídos para oír, que oiga.

10Cuando se quedó sólo, le preguntaban los que estaban en torno suyo con los doce acerca de las parábolas.

(Jesús les dijo)14El sembrador siembra la palabra. 15Unos están junto al camino, y se siembra en ellos la palabra; pero, en cuanto la oyen, viene Satanás y arrebata la palabra que en ellos se había sembrado. 16Asimismo, los que reciben la simiente en terreno pedregoso son aquellos que, al oír la palabra, la reciben desde luego con alegría,17pero no tienen raíces en sí mismos, sino que son inconstantes, y en cuanto sobreviene la adversidad y la persecución por la palabra, al instante se escandalizan. 18Otros hay para quienes la siembra cae entre espinas; éstos son los que oyen la palabra, 19pero sobrevienen los cuidados del siglo, la fascinación de las riquezas y las demás codicias, y la ahogan, quedando sin dar fruto. 20Los que reciben la siembra en tierra buena son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto, quién treinta, quién sesenta, quién ciento.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

La parábola del sembrador

Hermano, amigo, sé que sufres porque aún no ha pasado el segador; aún estás conviviendo, relacionándote con todo el mundo, como debe de ser mientras no venga el segador, ¡que vendrá!, como vino el Mesías, ¡que vino, y es Jesús, Dios Hijo! Ten calma, ten mucha paz, esa paz que recibes de Dios mismo a través de los sacramentos. Piensa que está Satanás tentando a todos, y muchos caen, otros vuelven a levantarse pronto, otros no se levantan, otros se levantarán más tarde; pero sé consciente de esta realidad tuya: vives en el mundo donde el Sembrador sembró, y cada quien acepta o no, el Evangelio, la Buena Nueva, y cada quien es más fiel o se deja vencer por su egoísmo, su soberbia, por los que hablan y lo llaman a dejarse de esas “tonterías”, como creen que es la fe; pero llega el día aquel a todos, que les hace falta esa fe a la que han renunciado algunos, y levantan su vista por primera vez del suelo, buscando a alguien que, con su ejemplo de vida, les demuestre que la fe vive en la tierra: ¡tú!

Alégrate de ser tú una persona de fe viva. Te buscarán muchos ojos y te hallarán al pie de la Cruz de Jesucristo, consolando a su Madre Bendita, a María Virgen y Madre de Dios. Allí te buscarán: en el sufrimiento. Porque sólo buscan, cuando sufren y saben que, en los que sufren, está el amor de Dios, y está Dios contigo, que sufres tanto por esos que no quieren saber aún nada de Dios; pero llegará el momento, el día, la hora, que te buscarán al pie de la Cruz. ¡Seguro!

Estáte pendiente, porque van a venir a que les seques las lágrimas de sus desgracias; entonces, tú, las secarás; porque eso hace un buen cristiano, tener misericordia y enseñar al que no sabe. Aprende, aprende mucho, porque van a venir por ti; todos esos que sufren, te necesitan; sírvelos, como Cristo los sirvió a todos, que a todos amó con el amor de proclamar la Verdad; Dios te ama y te quiere santo; sé santo. Dilo, diles que pueden ser santos todos estos que han pecado tanto y que incluso te tentaron para que tú pecases, y ¡menos mal que no lo hiciste!, porque ahora te necesitan más que cuando decían necesitarte para que fueras con ellos a todas partes, con esa libertad del pedante, del que se cree dios y… y, ¿ves? Ves como acaban todos; mal, muy mal, sin Dios. Menos mal que tú fuiste un loco a sus ojos, ¡bendita locura!; de esa cordura cristiana, van a necesitar y necesitan y quieren.

Dales de tu fe; puedes, ¡puedes! ¡Debes!

P. Jesús

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Consejo nº 722

.-Vende todo y compra el campo con el tesoro escondido. ¡Sé feliz en la tierra y en el Cielo!

P. Jesús

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San Enrique de Ossó

Enrique de Ossó, sacerdote, fundador de la Congregación de Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, es uno de los hombre de Dios, que, en el siglo pasado, contribuyeron a mantener viva la fe cristiana en España, con una fidelidad inquebrantable a la Iglesia y la Sede Apostólica. Nació en Vinebre, diócesis de Tortosa, provincia de Tarragona, el 16 de octubre de 1840. Su madre soñaba verlo sacerdote del Señor. Su padre le encaminó al comercio. Gravemente enfermo, recibió la primera Comunión por Viático. Durante el cólera de 1854 perdió a su madre, y en este mismo año -trabajaba como aprendiz de comercio en Reus- abandonó todo y se retiró a Montserrat. Vuelto a casa con la promesa de poder emprender el camino elegido, inició en el mismo año 1854 los estudios en el Seminario de Tortosa. Ordenado sacerdote en Tortosa, el 21 de septiembre de 1867, celebró la primera misa, en Montserrat, el domingo 6 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Rosario. Sus clases como profesor de Matemáticas y Física en el Seminario no le impidieron dedicarse con ardor a la catequesis, uno de los grandes amores de su vida. Organizó en 1871 una escuela metódica de catecismo, en doce Iglesias de Tortosa y escribió una «Guía práctica» para los catequistas. Con este libro inicia Enrique su actividad como escritor, apostolado que le convirtió en uno de los sacerdotes más populares de la España de su tiempo. Desde niño tuvo devoción entusiasta por Santa Teresa de Avila. La vida y doctrina de la Santa, asimilada con la lectura constante de sus obras, inspiró su vida espiritual y su apostolado, mantenidos por la fuerza de su amor ardiente a Jesús y María y por una adhesión inquebrantable a la Iglesia y al Papa. Para acrecentar y fortificar el sentido de piedad, reunió en asociaciones a los fieles, especialmente a los jóvenes, para quienes la revolución y las nuevas corrientes hostiles a la fe católica resultaban una amenaza. Después de haber dado vida en los primeros años de sacerdocio a una «Congregación mariana» de jóvenes labradores del campo tortosino, fundó en 1873 la Asociación de «Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús». En 1876 inauguraba el «Rebañito del Niño Jesús». Los dos grupos tenían un fin común: promover una intensa vida espiritual, unida al apostolado en el propio ambiente. El Movimiento Teresiano de Apostolado (MTA) recoge en la actualidad el carisma teresiano de nuestro Santo para hacer de los niños, jóvenes y adultos cristianos comprometidos mediante la oración y el apostolado. Para facilitar la práctica de la oración a los asociados, Enrique publicó en 1874 «El cuarto de hora de oración», libro que el autor mandó imprimir 15 veces y del que hasta la fecha se han publicado más de 50 ediciones. Convencido de la importancia de la prensa, inició en 1871 la publicación del semanario, «El amigo del pueblo» que tuvo vida hasta mayo de 1872, cuando por un motivo fútil de la autoridad civil, contraria a la Iglesia, lo suprimió. Sin embargo, en octubre de este mismo año inicia la publicación de la Revista mensual Santa Teresa de Jesús, que durante 24 años fue la palestra en la que el Santo expuso la verdadera doctrina católica, difundió las enseñanzas de Pío IX y León XIII, enseñó el arte de la oración, propagó el amor a Santa Teresa de Avila e informó de manera actualizada sobre la vida de la Iglesia en España y en el mundo. Para formar a la gente humilde publicó en 1884 un Catecismo sobre la masonería fundado en la doctrina del Papa. Y en 1891 ofreció lo esencial de la Rerum Novarum en un Catecismo de los obreros y de los ricos, prueba concreta de su atención a los signos de los tiempos, según el corazón de la Iglesia. Su gran obra fue la Congregación de las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús que se extendió, viviendo aún el Fundador por España, Portugal, México y Uruguay. En la actualidad la Congregación se extiende por tres continentes: Europa, África y América. San Enrique quiso que sus hijas, llenas del espíritu de Teresa de Ávila, se comprometiesen a «extender el reino de Cristo por todo el mundo», «formando a Cristo en la inteligencia de los niños y jóvenes por medio de la instrucción y en su corazón por medio de la educación». Había soñado junto con la institución de «Hermanos Josefinos» la de una Congregación de «Misioneros Teresianos»», que viviendo santamente el propio sacerdocio en la mayor intimidad con Cristo y al servicio total de la Iglesia, siguiendo las huellas de Teresa, fuesen los apóstoles de los tiempos nuevos. En vida su proyecto no llegó a realidad. Sin embargo, desde hace pocos años, un grupo de jóvenes mexicanos se preparan al sacerdocio con el mismo espíritu teresiano de Ossó. Sacerdote según el corazón de Dios, el Santo fue un verdadero contemplativo que fundió en sí con equilibrio extraordinario un ideal apostólico abierto a todo lo bueno que ofrecían los nuevos tiempos. De fe viva, no miraba sacrificios ni oposiciones; en una época especialmente hostil a la Iglesia, anunció valerosamente el Evangelio con la palabra, con los escritos, con la vida. Murió el 27 de enero de 1896 en Gilet (Valencia), en el convento de los Padres Franciscanos, donde se había retirado durante algunos días para orar en la soledad. Las últimas páginas que escribió antes de su muerte trataban de la acción de la gracia del Espíritu Santo en la vida de los cristianos dóciles a su amor. Es el mensaje de su vida: siempre fiel a las mociones del Espíritu Santo, vivió como apóstol que transmite la fuerza del Evangelio animada por la comunión constante con Dios y por un amor inmenso a la Iglesia. Su existencia, consumida al servicio de los hermanos en una entrega sin límites, revela que el verdadero amor de Cristo cuanto más posee a un ser lo hace más disponible a la caridad siempre nueva y siempre colmada de quien intenta ser reflejo de la presencia de Dios y de su amor en el mundo.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Enrique de Ossó

San Enrique de Ossó, santo por sus actos y virtudes heroicas, amó a Jesús y a María, a la Iglesia Católica y al Papa. Hagamos esto y, como a él, Dios nos dará la santidad.

P. Jesús

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La Biblia
Los descendientes de Najor
Génesis 22, 20-24

Capítulo 22

20 Después de un tiempo, Abraham recibió la noticia de que también Milcá había dado hijos a su hermano Najor:

21 Us, su primogénito; Buz, hermano de este; Quemuel, padre de Aram,

22 y además Quésed, Jazó, Pildás, Idlaf y Betuel.

23 Este último fue padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que Milcá dio a Najor, el hermano de Abraham.

24 Además, Najor tenía una esclava llamada Reumá, que fue madre de Tébaj, Gajam, Tajas y Maacá.

Meditación:

Los descendientes de Najor

Tan importante es la descendencia para los hombres, que incluso tenía esclavas para que le dieran hijos. La vida, la continuación de un linaje, de una estirpe, de un pueblo, de un siervo de Dios, siempre es importante para que el mundo no le olvide, para que de padres a hijos quede y pase el recuerdo de su vida, de sus buenas obras.

Hoy en día, como las obras de muchos son vulgares, no necesitan hijos para recordarlas, para que las pongan en práctica. Cada estirpe tenía su sello, su razón de ser, de existir, su pacto con Dios. Hoy en día, la sinrazón es el pan de cada día, en vez de buscar el pan de la Eucaristía, antes se vivía, el hombre santo vivía para ir propagando la alianza con Dios, pero hoy ¿quién sella alianza con Dios? Muchos sellan alianzas con mundanos, muchos reniegan de Dios y se hacen dios de si mismos o siguen a dioses falsos; incluso los mismos elegidos se mezclan y viven el paganismo, ya no conocen el rostro de su Dios, de Jesús en el madero, crucificado y lleno de sangre y lágrimas. Hoy no se quiere sufrir, se quiere vivir; y no se vive para siempre, nadie ha vivido para siempre, ni vivirá para siempre en esta vida; todos deben de pasar por la muerte. Entonces, la vida del hombre es para Dios, no para si mismo; el hombre vive para propagar el Amor de Dios, ya sea en sus hijos o en sus palabras. Dios, la Palabra, que es Jesús, quiere ser propagada de padres a hijos, tiene que enseñar a cada familia a tener su sello, su alianza con Dios, porque cada varón tiene su misión y cada mujer tiene su destino en la vida: ayudar al hombre, ya sea a Dios Hijo o al hombre que elija por esposo, y en esta ayuda cumple su misión, porque la mujer tiene la capacidad de servir y gozarse en el servicio, y el hombre tiene la capacidad de servir a Dios y cuidar de la mujer y los hijos de los dos.

Quien tenga sano discernimiento, entienda y aprenda, y obre según su conciencia, pero antes la limpie de impurezas, de las trampas de Satanás.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.601- Martes 26-1-21

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Martes 26 de Enero de 2.021

Tiempo Ordinario/3º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 3, 31-35

La familia de Jesús

31Vinieron su madre (de Jesús) y sus hermanos, y desde fuera le mandaron a llamar. 32Estaba la muchedumbre sentada en torno de Él, y le dijeron: Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan. 33Él les respondió: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34Y, echando una mirada sobre los que estaban sentados en derredor suyo, dijo: He aquí a mi madre y a mis hermanos. 35Quien hiciere la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

La familia de Jesús

Somos de la familia de Jesús, si hacemos la voluntad de Dios. ¿Que cuesta?, sí; ¿que lo intentas?, sí; ¿que pones en Dios, en Jesús, todas tus fuerzas y andas con tu cruz a cuestas?; bien, yo también.

P. Jesús

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Consejo nº 721

.-La perla sigue en la ostra, dentro del mar. ¿Cuándo vas a decidirte a irla a buscar?

P. Jesús

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San Timoteo, Obispo y Mártir

Discípulo amado de San Pablo, desde joven se entregó al estudio de la Sagrada Escritura, y cuando San Pablo se hallaba predicando de la región de Licaonia, los cristianos le hicieron tales alabanzas de Timoteo que Pablo lo tomó como apóstol para remplazar a Bernabé. San Pablo le confió la predicación a los cristianos de Tesalónica, quienes sufrían una cruel persecución. Fue elegido obispo, según parece por especial inspiración del Espíritu Santo y cuando Pablo regresó de Roma, dejó a Timoteo al frente de la Iglesia de Efeso para acabar con los falsos maestros y ordenar sacerdotes y diáconos. Murió apedreado y apaleado en la fiesta llamada Katagogia por los paganos al manifestar su oposición a sus ceremonias.

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Timoteo, Obispo y Mártir

Matan a los santos; los santos mueren como murió san Timoteo, obispo y mártir. A pedradas mataron al santo; ¿cómo vas a “morir” tú por vivir la fe?  Ese morir del que hablo, es morir al mundanismo, con sus fiestas paganas, con sus largos etcéteras llenos gastos de dinero y energías y tiempo, innecesarios para salvarse; es más, actos y cosas que apartan de la santidad. No, no, no puedes ser santo y pagano a la vez; es imposible; repito: no puedes ser santo y pagano a la vez; entonces, elige, elige: ¿qué quieres ser? ¡Tú decides! Aunque decidas hacer lo que te dice… Sea quien sea quien te lo diga; tú decides. Decide por ti.

P. Jesús

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 PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
– PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
– 
CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 3 LA SAGRADA ESCRITURA

IV. El canon de las Escrituras

123 Los cristianos veneran el Antiguo Testamento como verdadera Palabra de Dios. La Iglesia ha rechazado siempre vigorosamente la idea de prescindir del Antiguo Testamento so pretexto de que el Nuevo lo habría hecho caduco (marcionismo).

Meditación:

IV. El canon de las Escrituras

Y, ¿Por qué hay que prescindir de toda la Verdad?, sólo los mentirosos pretenden no saber, porque por sus negocios les interesa no tener toda la información para salvarse, porque los 10 mandamientos de la Ley de Dios están expuestos, escritos por el dedo de Dios en las Tablas de la Ley, dadas a Moisés, y si se omitiera de las enseñanzas de la fe, del Cristianismo, el Antiguo Testamento, no habría Ley de Dios que cumplir, y el pecado podría ser abolido en nombre del amor. Pero la Ley de Dios existe, está escrita en el Antiguo Testamento, y la apoyó toda Palabra de Jesús, toda obra de Dios se apoya en esta Ley que nos dio. No se puede ser cristiano y renunciar a saber, a dar a conocer, a tener en cuenta los 10 mandamientos de la Ley de Dios.

Hay unas reglas de vida, de convivencia, de salvación, y estas reglas son el cumplimiento fiel de los 10 mandamientos de la Ley de Dios, de cada uno de ellos. Dios, Jesús, los cumplió, y tú debes imitar a Cristo, porque la salvación viene de Él mismo, de Jesús, el Hijo de Dios, que sabía todo el Antiguo Testamento y lo cumplió.

Cumple tú también como Dios, la Ley de la salvación, de la felicidad terrena y eterna.

P. Jesús

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