Saltar al contenido

Envío diario CatholicosOnLine

Boletines mes anterior

Envío diario nº 5.089- Sábado 28-5-22

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Sábado 28 de Mayo de 2.022

Tiempo Pascual/6º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 16, 23b-28

“Ese día pediréis en mi nombre”

(Dijo Jesús a sus discípulos): 23bEn verdad, en verdad os digo: Cuanto pidiereis al Padre os lo dará en mi nombre. 24Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis, para que sea cumplido vuestro gozo.

25Esto os lo he dicho en parábolas; llega la hora en que ya no os hablaré más en parábolas. Antes os hablaré claramente del Padre. 26Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, 27pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me habéis amado y creído que yo he salido de Dios. 28Salí del Padre y vine al mundo; de nuevo dejo el mundo y me voy al Padre.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

“Ese día pediréis en mi nombre”

Pide lo que quieras a Dios, en el nombre de Jesús, y todo lo que sea bueno para ti, te lo va a conceder.

No pidas nada que vaya contra los diez mandamientos, porque todo eso es malo para ti.

Y pide por intercesión de la Virgen María, Madre de Dios…

Y espera…

Amén.

P. Jesús

© copyright

Consejo nº 1.211

.-Si tienes miedo, úsalo a tu favor, evitando toda ocasión de pecado.

P. Jesús

© copyright

Beato Luis Biragui

Nació en Vignate (Milán, Italia) el 2 de noviembre de 1801. Era el quinto de los ocho hijos de Francesco Biraghi y Maria Fina. Poco después de su nacimiento, la familia se trasladó a Cernusco sul Naviglio, un pueblo cercano.

A los doce años Luis entró en el seminario menor de Castello sopra Lecco. Luego, prosiguió sus estudios sacerdotales en los seminarios mayores de Monza y de Milán. En la catedral de Milán recibió la ordenación sacerdotal el 28 de mayo de 1825.

Fue destinado inmediatamente a la enseñanza en los seminarios de Castello sopra Lecco, Séveso y Monza.

En 1833 lo nombraron director espiritual del seminario mayor de Milán.

En 1848 volvió a la enseñanza, pero a causa de las vicisitudes políticas que se produjeron en Italia durante esos años, sobre todo en Lombardía y Venecia, fue destituido de su cargo por los austriacos en 1850.

En 1855 fue nombrado doctor —y desde 1864 viceprefecto— de la prestigiosa Biblioteca Ambrosiana y canónigo honorario de la basílica de San Ambrosio. En 1873 Pío IX le concedió el título de prelado doméstico de Su Santidad.

Ese Pontífice lo apreciaba mucho, hasta el punto de que en 1862 le dirigió una carta autógrafa para que, usando su gran influencia, actuara de mediador y pacificador entre el clero milanés, dividido por entonces en dos facciones: los promotores de la nueva unidad nacional italiana, que se estaba concretando, y los defensores del poder temporal de los Papas.

Mons. Biraghi era hombre de gran cultura y profunda vida interior; apasionado estudioso de patrología y arqueología.

Y precisamente su conocimiento y admiración por la antigüedad cristiana, y su devoción por san Ambrosio, hicieron que surgiera en él la idea de fundar el instituto de las Religiosas de Santa Marcelina, para renovar el ideal de la virginidad consagrada, típica de la Iglesia primitiva, dedicándose simultáneamente a la educación de la juventud femenina (santa Marcelina, hermana mayor de san Ambrosio, recibió el velo de las vírgenes consagradas de manos del Papa Liberio en la Navidad del año 353, y colaboró con su hermano obispo en Milán).

Mons. Biraghi fundó el instituto en 1838, en Cernusco sul Naviglio, con la colaboración de la madre Marina Videmari (1812-1891), que fue la primera superiora y la continuadora de la obra después de la muerte del fundador.

Pronto abrió otras casas, como colegios y escuelas, en varias ciudades.

Ya sin compromisos pastorales directos, mons. Biraghi dedicó todas sus energías, hasta el fin, a la formación espiritual de sus religiosas y a la organización de la nueva congregación.

Murió el 11 de agosto de 1879, a los setenta y ocho años, en Milán. Fue sepultado en el panteón familiar, en Cernusco sul Naviglio. En 1951 sus restos fueron trasladados a la capilla de la casa madre de las Religiosas de Santa Marcelina, en ese mismo pueblo.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Beato Luis Biragui

El Papa, los Papas de todos los tiempos tienen necesidad de los Santos, y los Santos dan su ayuda al Papa, porque Dios está con los Papas y, yendo con los Santos, éstos, con Dios, ayudan al Papa, porque todo es de Dios, todo lo bueno es de Dios.

El Beato Luis Biragui es un ejemplo de la necesidad del Papa de confiar y fiarse de los santos.

P. Jesús

© copyright

Envío diario nº 5.088- Viernes 27-5-22

¿Quieres recibir el Evangelio diario GRATIS? Suscríbete AQUÍ

Viernes 27 de Mayo de 2.022

Tiempo Pascual/6º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 16, 20-23a

Llorar no es tan malo

(Dijo Jesús a sus discípulos): 20En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará; vosotros os entristeceréis, pero vuestra tristeza se volverá en gozo. 21La mujer, cuando pare, siente tristeza, porque llega su hora; pero, cuando ha dado a luz un hijo, ya no se acuerda de la tribulación, por el gozo que tiene de haber venido al mundo un hombre. 22Vosotros, pues, ahora tenéis tristeza; pero de nuevo os veré, y se alegrará vuestro corazón, y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría.23aEn aquel día no me preguntaréis nada.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Llorar no es tan malo

Es peor alegrarse como hicieron los mundanos que llevaron a Jesús a la muerte, y lo mataron, mientras sus discípulos, los discípulos de Jesús, Dios, ¡la Iglesia cristiana católica!, lloraba y se escondía. Y al tercer día, Jesús, Dios, resucitó, y su llanto, el llanto y dolor de los primeros cristianos, se volvió alegría, y empezó una nueva y maravillosa generación, la de la Caridad.

Llorar no es malo; cuando hay dolor se llora, se soporta, se resiste, se ora, se reza, se pide ayuda a Dios y a los demás, y las cosas pueden cambiar, y cambian; la alegría suple al dolor, y hay una calidad de vida, la vida de la Caridad, que es la única manera de vivir con calidad, viviendo la Caridad.

Amigo-a, ten caridad, obra y habla y piensa, medita… hazlo todo por y con amor a Dios; y siendo así, pones otra dimensión a todo lo que tienes y sale y das de ti, la dimensión del amor, el nuevo mandamiento que Cristo, Jesús, Dios, dio: “Amaos como Yo Dios os he amado”; y Cristo amó hasta la muerte, hasta dar la vida para cada uno, para ti, para que estos pecados que has cometido y te has confesado, no te sean tomados en cuenta por Dios, y no tengas que pagar por ellos, porque Cristo ya pagó por ti, muriendo, recibiendo todo mal que le dieron, siendo justo y bueno. Acepta que Jesús pagó tu deuda, porque Dios Padre se lo pidió, y Él, Jesús, Dios Hijo, lo aceptó y lo cumplió; y por Cristo, tienes tú la salvación que viene de Dios, y por Cristo, si te confiesas bien, puedes recibir el perdón de tus pecados y puedes acceder al Reino de los Cielos, el nuevo Paraíso, este lugar maravilloso, planeado por Dios para que el hombre, la persona, viviera feliz eternamente. Es tuyo, si lo quieres. Tú decides.

P. Jesús

© copyright

Consejo nº 1.210

.-Guárdate de todo pecado, y piensa siempre que puedes pasar la prueba, con la ayuda de Dios.

P. Jesús

© copyright

San Agustín de Canterbury

Agustín de Canterbury es considerado uno de los más grandes evangelizadores, al lado de San Patricio de Irlanda y San Bonifacio en Alemania. Tiene el gran mérito de haber dirigido la evangelización de Inglaterra.

Era superior del convento benedictino de Roma, cuando el Sumo Pontífice San Gregorio Magno se le ocurrió en el año 596 tratar de evangelizar a la isla de Inglaterra que era pagana. Conociendo el espíritu generoso y emprendedor de Agustín, que no se acobardaba ante ninguna dificultad, y además sus grandes virtudes, el Papa lo envió con 39 monjes más a tratar de convertir a esos paganos sajones.

Y sucedió que al llegar Agustín y sus 39 compañeros a la costa, donde se tomaba la embarcación para llegar a Inglaterra, allí les contaron terribles barbaridades acerca de los habitantes de esa isla, y los otros misioneros sintieron mucho miedo y enviaron al santo a que fuera a Roma a contarle al Pontífice lo peligroso que era esto que iban a emprender. Agustín fue a hablar con el Papa, pero san Gregorio lo animó de tal manera, recordándole que Dios les concedería la buena voluntad de aquellas gentes, que ya desde entonces Agustín no se dejó desanimar por los temores.

En Inglaterra mandaba el rey Etelberto que tenía una esposa muy santa (que después se llamó Santa Berta) y el primer regalo que Dios les concedió a los nuevos misioneros fue darles la buena voluntad del rey. Este los recibió muy cariñosamente y les pidió que le enseñaran la religión, y tanto le agradó que pronto se hizo bautizar y les regaló su palacio real para que les sirviera de convento a los misioneros y les dio un templo en Canterbury para que allí enseñaran. Y en ese sitio está ahora la más famosa catedral de Inglaterra: la Catedral de Canterbury.

El rey dejó en libertad a los súbditos para que escogieran la religión que quisieran, pero les recomendó que se instruyeran en la religión de Jesucristo y tanto les agradaron a aquellas gentes las enseñanzas de Agustín y sus monjes, que en la Navidad del año 597 se hicieron bautizar 10,000 ingleses y entre los nuevos bautizados estaban los que ocupaban los cargos más importantes de la nación.

Agustín envió a dos de sus mejores monjes a Roma a contarle al Sumo Pontífice tan hermosas noticias, y el Papa en cambió le envió el nombramiento de arzobispo, y otro buen grupo de misioneros, y cálices y libros para las celebraciones y muchas imágenes religiosas que a esas gentes recién convertidas les agradaban en extremo. San Gregorio se alegró muchísimo ante noticias tan consoladoras, y le recomendó a San Agustín un simpático plan de trabajo.

San Gregorio, sabiendo que la principal virtud del obispo Agustín era la docilidad a sus superiores, le envió las siguientes recomendaciones 1º. No destruir los templos de los paganos, sino convertirlos en templos cristianos. 2º. No acabar con todas las fiestas de los paganos, sino convertirlas en fiestas cristianas. Por ejemplo ellos celebraban las fiestas de sus ídolos con grandes banquetes en los cuales participaban todos. Pues hacer esos banquetes, pero en honor de los mártires y santos. 3º. Dividir el país en tres diócesis: Canterbury, Londres y York.

Nuestro santo cumplió exactamente estas recomendaciones, que le produjeron muy buenos resultados. Y fue nombrado por el Papa, jefe de toda la Iglesia Católica de Inglaterra (Arzobispo Primado). En las reuniones sobresalía entre todos por su gran estatura y por su presencia muy venerable que infundía respeto y admiración.

San Agustín escribía frecuentemente desde Inglaterra al Papa San Gregorio a Roma pidiéndole consejos en muchos casos importantes, y el Sumo Pontífice le escribía ciertas advertencias muy prácticas como estas: «Dios le ha concedido el don de hacer milagros, y le ha dejado el inmenso honor de convertir a muchísimos paganos al cristianismo, y de que las gentes lo quieran y lo estimen mucho. Pero cuidado, mi amigo, que esto no le vaya a producir orgullo. Alégrese de haber recibido estos regalos del buen Dios, pero tenga temor de no aprovecharlos debidamente. Consuélese al ver que con los milagros y la predicación logra que tantos paganos se vuelvan cristianos católicos, pero no vaya a creerse mejor que los demás, porque entonces le estaría robando a Dios el honor y la gloria que sólo El se merece. Hay muchos que son muy santos y no hacen milagros ni hablan hermosamente. Así que no hay que llenarse de orgullo por haber recibido estas cualidades, sino alegrarse mucho al ver que Dios es más amado y más glorificado por las gentes». Mucho le sirvieron a Agustín estos consejos para mantenerse humilde.

Después de haber trabajado por varios años con todas las fuerzas de su alma por convertir al cristianismo el mayor número posible de ingleses, y por organizar de la mejor manera que pudo, la Iglesia Católica en Inglaterra, San Agustín de Canterbury murió santamente el 26 de mayo del año 605. Y un día como hoy fue su entierro y funeral. Desde entonces ha gozado de gran fama de santidad en esa nación y en muchas partes más.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Agustín de Canterbury

No era cobarde San Agustín de Canterbury, como no lo es ningún Santo, porque en la perfección está la valentía y la heroicidad hasta el grado máximo, pero no para buscar honores humanos y luchar por su cuenta, sino por y para cumplir la voluntad de Dios.

¿Quieres ser santo? Pues no me seas cobarde y evangeliza unido al Papa, siendo de Dios y yendo con Dios.

P. Jesús

© copyright