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Boletín diario

Envío diario nº 3.958- Martes 23-4-19

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Martes 23 de Abril de 2.019

Martes Octava de Pascua – Tiempo Pascual /1º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 20, 11-18

Llorando

11María (Magdalena) se quedó junto al monumento, fuera, llorando. Mientras lloraba, se inclinó hacia el monumento, 12y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies de donde había estado el cuerpo de Jesús. 13Le dijeron: ¿Por qué lloras, mujer? Ella les dijo: Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. Diciendo esto, se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús. 15Díjole Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: Señor, si lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto, y yo lo tomaré. 16Díjole Jesús: ¡María! Ella, volviéndose, le dijo en hebreo: ¡Rabboni!, que quiere decir Maestro. 17Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. 18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: <<He visto al Señor>>, y las cosas que le había dicho.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Llorando

Estás llorando porque has perdido a tu Señor, porque le tenías a tu lado; tu fe estaba viva, y algo pasó en tu vida, que te hizo dudar de la Verdad del Evangelio, y entraste en el desván de los sin Dios.

Sollozaba tu alma, pidiendo a gritos silenciosos, el Agua Viva.

Gemía tu conciencia, en manos de la indecencia, que entró en tu vida, al perder a tu Señor.

Tu mente no calibraba bien, porque lo real y lo ilusorio, unidos en nombre de una cierta ciencia sin demostrar, te demostraban que la cordura está en la fidelidad a Cristo Rey.

Pero…

Cristo estaba muerto.

Ahora… Cristo resucitó, y puedes volver a Dios, que te espera con los brazos abiertos y quiere unírsete a ti por la Gracia del perdón. Ve a la confesión. Aunque ya ha pasado la cuaresma, hoy, ahora, estamos aún en la Octava de Pascua. Hay tiempo para decir sí a Dios.

P. Jesús

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Consejo nº 1.303

.-Hasta que no perdones, no podrás rezar.

P. Jesús

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San Jorge, Mártir, Patrono de Inglaterra

La vida de San Jorge se popularizó en Europa durante la Edad Media, gracias a una versión bastante “sobria” de sus actas. Según cuenta la tradición, el santo era un caballero cristiano que hirió gravemente a un dragón de un pantano que aterrorizaba a los habitantes de una pequeña ciudad. El pueblo sobrecogido de temor se disponía a huir, cuando San Jorge dijo que bastaba con que creyesen en Jesucristo para que el dragón muriese. El rey y sus súbditos se convirtieron al punto y el monstruo murió.

Por entonces estalló la cruel persecución de Diocleciano y Maximiano; el santo entonces comenzó a alentar a los que vacilaban en la fe, por lo que recibió crueles castigos y torturas, pero todo fue en vano. El emperador mandó a decapitar al santo, sentencia que se llevó a cabo sin dificultad, pero cuando Diocleciano volvía del sitio de la ejecución fue consumido por un fuego bajado del cielo. Esta versión popular de la vida del santo, induce a que en realidad San Jorge fue verdaderamente un mártir de Dióspolis (es decir Lida) de Palestina, probablemente anterior a la época de Constantino. No se sabe exactamente como llegó a ser San Jorge patrón de Inglaterra. Ciertamente su nombre era ya conocido en las islas Británicas antes de la conquista de los normandos. En todo caso, es muy probable que los cruzados especialmente Ricardo I hallan vuelto del oriente con una idea muy elevada sobre el poder de intercesión de San Jorge.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Jorge, Mártir, Patrono de Inglaterra

Ese dragón de leyenda en la vida de san Jorge, es el dragón de verdad en nuestra vida, que no quiere que sea santa; es el mismísimo Satanás. Y la fe que pidió San Jorge, esa fe en Jesucristo, es la que libra de la esclavitud a la bestia, al dragón; es darlo todo para servir a Dios, por amor a Dios mismo y a nuestros hermanos, que padecen de miedo y están paralizados en medio de sus errores y circunstancias malas, que los errores de otros los tienen expuestos y encarcelados en ellos. ¡Hay que salir, hermanos en Cristo! ¡Hay que salir a luchar con el dragón antiguo: Satanás el Diablo, que nos quiere consumir con su fuego eterno! ¡¡Antes la muerte que pecar!! ¿Quién se atreve a pensar, a meditar en esto, o vivirlo? ¡Tú!

¡Viva san Jorge, que nos enseñó que hay que confiar y pedirlo todo por Jesucristo!

¡Qué gran santo! ¡Como tú lo puedes ser! ¡Sélo! Por la Gracia de Dios. Amén.

P. Jesús

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II. Transmitir la fe: la catequesis

4  Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, CT 1,2).

5  En un sentido más específico, “globalmente, se puede considerar aquí que la catequesis es una educación en la fede los niños, de los jóvenes y adultos que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana” (CT 18).

6  Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto número de elementos de la misión pastoral de la Iglesia, que tienen un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ella: primer anuncio del Evangelio o predicación misionera para suscitar la fe; búsqueda de razones para creer; experiencia de vida cristiana: celebración de los sacramentos; integración en la comunidad eclesial; testimonio apostólico y misionero (cf. CT 18).

7  “La catequesis está unida íntimamente a toda la vida de la Iglesia. No sólo la extensión geográfica y el aumento numérico de la Iglesia, sino también y más aún su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen esencialmente de ella” (CT 13).

8  Los periodos de renovación de la Iglesia son también tiempos fuertes de la catequesis. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la época de S. Cirilo de Jerusalén y de S. Juan Crisóstomo, de S. Ambrosio y de S. Agustín, y de muchos otros Padres cuyas obras catequéticas siguen siendo modelos.

9  El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los Concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió, gracias a santos obispos y teólogos como S. Pedro Canisio, S. Carlos Borromeo, S. Toribio de Mogrovejo, S. Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.

10  No es extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano segundo (que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El “Directorio general de la catequesis” de 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las exhortaciones apostólicas correspondientes, “Evangelii nuntiandi” (1975) y “Catechesi tradendae” (1979), dan testimonio de ello. La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió “que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica tanto sobre la fe como sobre la moral” (Relación final II B A 4). El santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que “responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares” (Discurso del 7 de Diciembre de 1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.

Meditación:

II. Transmitir la fe: la catequesis

Hermanos, amados en Cristo, el Dios de los judíos y de los cristianos, el Dios creador y dador de vida y vida, total e integra, vida en el Cielo y en la tierra, porque primero tuvisteis vida en el Cielo desde el Alfa, y la tendréis hasta el Omega, porque somos parte de Dios, y Dios vive y vivirá eternamente.

Hermanos amados, nosotros podemos elegir el lugar para vivir, podemos vivir en donde las obras de nuestro amor a Dios, y siguiendo las enseñanzas del Evangelio de Cristo, nos lleven.

Hay un destino y hay un lugar que ocupas y ocuparás.

Aprende el catecismo, y a la vez imparte catequesis, por saber de tu fe, por vivir tu fe y enseñarla.

El Evangelio está en el Catecismo de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana.

En el Catecismo de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, se te transmite la fe del Evangelio, en el Evangelio. Cree en Cristo, tú, judío, y tú, cristiano. Bautízate en la fe, y por la fe, sé católico, hermano de Cristo, hijo de Dios. Cree, lee, aprende el Evangelio, que te lo explica el Catecismo.

P. Jesús

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Envío diario nº 3.957- Lunes 22-4-19

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Lunes 22 de Abril de 2.019

Lunes Octava de Pascua – Tiempo Pascual /1º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 28, 8-15

Algunos mienten, otros van al encuentro de Jesús, Dios

8Partieron ligeras (las mujeres) del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos. 9Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: Salve. Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante Él. 10Dijoles entonces Jesús: No temáis, id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán.

11Mientras iban ellas, algunos de los guardias vinieron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido. 12Reunidos éstos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados, diciéndoles: 13Decid que, <<viniendo los discípulos de noche, le robaron mientras nosotros dormíamos>>. 14Y si llegase la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos para que no os inquieten. 15Ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había dicho. Esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Algunos mienten, otros van al encuentro de Jesús, Dios

Algunos han mentido por dinero, han dicho que Dios no es Dios, porque así su vida no se les complicó, y fueron agradables a los demás.

Cambiar de vida, a algunos les cuesta. Prefieren, unos cuantos, que les den dinero, y callar la Buena Nueva, el dinero de un trabajo inmoral, de una transacción comercial engañosa…

Otros, se ponen en marcha y van al encuentro del Señor, en esta Galilea del encuentro con Jesús resucitado, y creen en las palabras de las mujeres que vieron a Jesús, y van allí donde se les dice.

La tradición enseña ¡tantas cosas santas!, y algunos confían en ella y se ponen en marcha. ¡Bienaventurados los que buscan la paz de Dios! Tú eres uno de ellos, y el Señor te dará la alegría del encuentro.

Dios te espera en Galilea. ¿Vas a ir en busca de su paz?…

Sé que sí. Sé que tú no te vas a creer los cuentos de los que se llenan los bolsillos distorsionando la historia de Cristo, porque no hay dinero suficiente para pagar las mentiras contra la Verdad.

Todo llegará a saberse; y por las almas de los que, como tú, se ponen en marcha al encuentro del Señor, vosotros sois la luz del mundo. Sí, ¡tú!

Dios confía en ti. ¡Que sí!

P. Jesús

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Consejo nº 1.302

.-Para perdonar, ¡ámate más a ti mismo, igual que a los demás!

P. Jesús

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Santos Cayo y Sotero Papas y Mártires

San Cayo era originario de Dalmacia y pariente del emperador Diocleciano. La violencia de la persecución le obligó a vivir ocho años en las catacumbas. Sus sufrimientos por la fe le merecieron el título de mártir.

San Sotero por su parte sucedió a San Aniceto en la cátedra de San Pedro. Eusebio nos ha conservado una carta en la que San Dionisio, obispo de Corinto alude la paternal bondad del Papa, especialmente con los que habían sufrido por la fe en Cristo. Además, San Dionisio manifiesta que en las iglesias de Corinto se leyó una carta escrita por San Sotero junto con la carta del Papa San Clemente, considerada por algunos autores como la famosa “segunda carta de San Clemente”. La Iglesia venera a San Sotero como mártir, pero no existe ningún relato de su martirio.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santos Cayo y Sotero Papas y Mártires

Escribid, santos; dejad constancia de vuestras virtudes en vuestras palabras a los que abrís vuestros corazones.

Escribid libros que ayuden con su lectura a la piedad, al amor de Dios.

Sed buenos y dad de vosotros mismos, escribiendo y siendo buenos discípulos de Cristo. ¡Que vuestra santidad brille en todo lo que hagáis, digáis o escribáis!, para que el mundo sepa y tenga luz.

¡Apartad las tinieblas del mundo!

Los santos Cayo y Sotero, papas y mártires, se dieron a todos por estar llenos de Cristo. Llenáos de Cristo y dáos al mundo.

P. Jesús

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A. , 23 años , de Mexico. 1/24/2010

Hola, gracias por tomarse el tiempo de contestar mis inquietudes, sabe tengo 23 ya casi 24 años y me encuentro desesperada no se hacia donde voy estoy a punto de terminar mi carrera profesional y gracias a Dios ya encontre un trabajo estable y en ese aspecto estoy muy bien, pero de un tiempo a la fecha me siento sola muy sola, solo eh tenido un novio y no fue nada serio solo duramos un mes y yo me siento q no encuentro mi lugar en este mundo porq toda la gente de mi edad q esta a mi lado ya esta casada o tiene una relacion muy seria y yo nada y me siento mal cuando me preguntan que si tengo novio q si no y q desde cuando no tengo, a veces pienso q tal vez eso no se hizo para mi q tal vez no naci para casarme pero no esa idea no me gusta yo quiero casarme tener una familia y creo q la vida es muy injusta ya q yo considero q siempre me eh portado muy bien y e hecho lo correcto y hay chicas que se portan muy mal y tienen muchos novios y novios q valen la pena, ademas de un tiempo para aca todos mis amigos si los puedo llamar asi me descepcionan una vez tras otra, cuando yo les doy toda mi amistad, mi confianza, todo ellos me traisionan y siento q no les importo, la verdad me siento muy triste y sola y muchas veces no entiendo el sentido de vivir asi, gracias QUE DIOS LA BENDIGA POR TOMARSE EL TIEMPÒ DE AYUDAR A OTROS…

Respuesta de: María Durán de Bellido. 3/21/2010

Alma buena y honesta. ¡Bienvenida al “club” de la vida misma! Eso que pasas nos ocurre a todos; que nos decepcionamos unos de otros, porque no somos dios, somos solo personas a imagen y semejanza de Dios.

No pienses que cuando tengas novio y esposo van a dejar de decepcionarte las personas, incluso tu esposo y su familia va a decepcionarte porque no somos clonados, somos personas, todas, distintas, somos imperfectas y nos cuesta dejar de pensar en nosotros para pensar en los demás.

Hija buena, comprendo que es duro que sientas lo que sientes, comprendo que te duele y te martiriza el corazón. Yo podría decirte y te digo que eres muy joven en años, aunque seas madura en tus actitudes sociales, familiares, y que aunque tus compañeras y amigas o tienen novios buenos o están casadas, sigo diciendo que eres joven y tienes una larga vida por delante, en la que Dios, seguro, te dará lo que ansia tu corazón con vocación al santo matrimonio. No te sientas defraudada de Dios, porque Dios te ama a ti, ¡a ti! Tengas o no tengas novio o esposo; Él te ama. No te apartes de su amor y acepta que aun no tienes novio mientras otras tienen, acepta que si es así es porque Dios que te ama tanto quiere lo mejor para ti. Mira mi niña buena y bonita, dulce alma consagrada, mira que ha ocurrido en Haití, allí muchas jóvenes de tu edad se han quedado sin novia, sin esposo y… sin vida. Tú tienes vida, una vida maravillosa, con proyectos profesionales y grandes esperanzas en este futuro radiante que Dios va a darte en donde el amor humano romántico no va a faltarte. ¿Tienes un buen director espiritual? Que él te ayude a perfeccionarte aun más en virtudes y obras de fe y mientras vive, ¡vive!, vive dando gracias a Dios por tu vida, por tu fe, por Su Amor.

Sé que estás contenta. Yo también.

Queda en paz.

 

Sección: Jóvenes

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Envío diario nº 3.956- Domingo 21-4-19

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Domingo 21 de Abril de 2.019

Santo Triduo Pascual – Domingo de Pascua de la resurrección del Señor

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 20, 1-9

¡Corre!

1El día primero de la semana, María Magdalena vino muy de madrugada, cuando aún era de noche, al monumento, y vio quitada la piedra del monumento. 2Corrió y vino a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: Han tomado al Señor del monumento y no sabemos dónde lo han puesto.

3Salió, pues, Pedro y el otro discípulo y fueron al monumento. 4Ambos corrían; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al monumento, 5e inclinándose, vio las bandas; pero no entró. 6Llegó Simón Pedro después de él, y entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, 7y el sudario que habían estado sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte. 8Entonces entró también el otro discípulo que vino primero al monumento, y vio y creyó; 9porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que Él resucitase de entre los muertos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

¡Corre!

Vamos, ¡vamos!, todos a correr, porque nos han dicho, y es cierto, que Jesús, aquel que traicionaron, dejaron solo y mataron, ¡resucitó!

¡Vamos!, vamos, que nos espera en el Cielo, y hay que espabilar, ¡corre!, que te puedes despistar. Hay que cumplir con los diez mandamientos de la Ley de Dios, vivir la Caridad, y amar mucho a Nuestro Señor Jesucristo, ¡que es Dios mismo!, ¡el Mesías esperado, que murió por tus pecados!

¡Corre!

P. Jesús

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Consejo nº 1.301

.-Si no puedes rezar, es que no sabes perdonar.

P. Jesús

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San Anselmo, Arzobispo de Canterbury

Nació en Aosta del Piamonte hacia el año 1033. Ingresó al monasterio de Bec a los 26 años y tres años más tarde, ocupó el cargo de prior del monasterio. El santo era un pensador original e independiente, de gran cultura y fue sin duda el mayor teólogo de su tiempo y el “padre de la escolástica”. En 1078, después de 15 años de priorato, Anselmo fue elegido abad de Bec, lo cual obligaba a viajar con frecuencia a Inglaterra, donde la abadía contaba con algunas propiedades. Pese a que el rey Guillermo el Rojo se rehuía a nombrar a Anselmo como Arzobispo de Canterbury, una poderosa enfermedad lo hizo reflexionar y nombró a San Anselmo como Arzobispo. Sin embargo, la conversión del rey no fue total; empezó a oprimir a la Iglesia siempre que podía cuando el clero no se plegaba a su voluntad, exigiéndoles elevados impuestos y hasta logró desterrar a San Alselmo.

La muerte de Guillermo puso fin al destierro del santo; sin embargo nuevamente surgieron las dificultades cuando Enrique I reclamó su derecho de investidura de los laicos sobre las abadías y catedrales. La oposición del rey y el Arzobispo fue agravándose cada día, hasta que se extendió el rumor de que San Anselmo iba a excomulgar al rey, quien de inmediato se reconcilió con el santo. La salud de San Anselmo, que era muy anciano se debilitó mucho y falleció en 1109 entre los monjes de Canterbury.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Anselmo, Arzobispo de Canterbury

Los santos sufren sin duda alguna, sufren espiritualmente y sufren por persecuciones, digamos sociales, porque como dice el salmo número dos, y sin hacer caso de él, muchos se unen para dañar al justo, para perseguir al bueno y quedarse con lo suyo o por lo menos destruirle sus pertenencias, sean hijos buenos, mujer con salud, marido con trabajo, o religiosos o sacerdotes de sus cargos, vocación o misión; se unen para destruir, para hacer las obras de Satanás.

San Anselmo, arzobispo de Canterbury, hombre solitario, con una mente llena de sus propias y santas ideas, que él mismo meditaba y aceptaba según su reflexión y bajo la luz de los diez mandamientos de la Ley de Dios, y pasado todo por su santo criterio en el análisis humano de su buena conciencia en el bien y la Verdad. Los hombres pueden ser brillantes, porque son a imagen y semejanza de Dios, y como Dios no van al mal ni aceptan nada malo. Los hombres, los varones, tienen la capacidad en su elemento sexual que los diferencia del otro sexo, de meditar una a una las cosas y circunstancias de la vida sin necesidad de tenerlo todo claro; más que el todo, los varones sintetizan, y esto es bueno, porque a veces en el todo hay el caos; en cambio, clasificando las circunstancias, se puede hacer un mundo de paz. La mujer quiere que todo esté bien, no acepta tener unos éxitos y a la vez algunos fracasos; por eso se derrumban tan fácilmente y muchas fracasan en todo; en cambio el varón arregla, combate una idea, una circunstancia, y luego pasa a otra y a otra, y así llega su abundancia de bienes. El hombre y la mujer se compenetran y, de su ayuda mutua, el mundo es mejor cada día, y hay alegría en las vidas de la humanidad. Hoy en día no luchan juntos el hombre y la mujer, por eso la sociedad está tan debilitada, porque cada uno va a la suya, incluso en la misma casa, en el mismo hogar. Eso han enseñado y enseñan algunos en la sociedad y por eso no hay felicidad, la felicidad reside en un trabajo en equipo entre el varón y la mujer, porque el mundo, la vida es de los dos. Muchos santos han colaborado juntos hombre y mujer y, si han sido matrimonio, además de salvarse han hecho un hogar brillante y, si han sido amigos, buenos amigos, desinteresados amigos de lo humano y unidos en santidad, han hecho también grandes cosas uno al otro y ambos a la humanidad. ¡No tengáis miedo a la santa amistad! Y dejad de ver en todo el placer del sexo, porque existe el placer espiritual, como lo vivieron Santa María y San José, que ambos, los dos, unidos, sólo pensaban cada uno en amar y servir a Dios, y ayudarse a poder cumplir esta alta Misión: ser santos. Y si ellos lo hicieron, vosotros podéis también hacerlo. ¡Hacedlo! Que vuelva la amistad a la vida, que pase esta moda de verlo todo a la luz de lo sexual, y que las virtudes y la Gracia de Dios haga, por vuestra oración y con vuestra voluntad, la nueva generación de amigos de Dios. Sed buenos unos con otros, sin usar, sin pensar en el sexo, sino en que hay un Reino, un lugar mejor en la continuación de la vida, donde allí nadie se casará, porque seremos como ángeles. Apostad por la amistad desinteresada, esa que siempre pone a Dios por medio. Y también sed amigos los del mismo sexo, y que sólo haya pensamientos sexuales entre los esposos; por lo demás, sed puros, sed castos; haced películas, escribid libros de este tipo de amor, y el mundo irá cambiando si, unidos a Dios, hacéis como san Anselmo, arzobispo de Canterbury; y sois santos con un pensamiento original e independiente, de gran cultura e instruídos en teología; estudiad a Dios, aprended de Dios y de la vida, y seréis los propulsores de un mundo mejor, una mejor civilización que la que, por desgracia y por Satanás que ha invadido los pensamientos y los corazones, está induciendo a todos a una vida sexual perversa y pervertida, donde muchos terminan con el suicidio, y antes sólo han dado mal y han hecho maldades, quitando la esperanza de los niños, de las madres y los padres, de los que esperan un mundo mejor, y encuentran la basura de la degradación del hombre, del mal, del error, del pecado. El mundo peca, y pocos practican las virtudes que tenía san Anselmo; pedídselas a Dios por su intercesión, y el santo os ayudará en todo; pero dadle tiempo, se necesitan años para adquirir cultura, para conocer teología santa, para poseer virtudes; dejaos de vivir ese hoy de éxito que os dicen que hay que vivir, y vivid un hoy de trabajo, de dedicación, de esfuerzo en virtudes, para que cada día seáis mejores.

Amigos, hijos de Dios, yo me dediqué y me dedico a ello, a hacer con Dios un mundo mejor, aceptando mi Misión y teniendo muchos amigos: todos vosotros. Gracias por leerme; os bendigo y pido a Dios os dé la Gracia de ser brillantes y brillar en el mundo por vuestra santidad. ¡Estudiad! ¡Aprended! ¡Vivid la fe con obras! Amén.

P. Jesús

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Domingo, 25 de julio de 2.010

A ti que estás enamorado

No quieres vivir sin ella, no lo habías pensado antes, pero, la necesitas a tu lado, para compartir lo bueno y lo malo que os traiga la vida y ser uno para el otro un punto de apoyo para llegar santos a la Vida Celestial en la eternidad. Y ¿ahora qué, muchacho? Tendrás que acercarte a ella, de manera distinta, tendrás que ser sincero y dejarte conocer bien. ¡Estás asustado! Lo sé, lo sé. Porque el amor verdadero asusta, porque peligra tu vida, si ella, si ella no te acepta.

No pensaste jamás que tu corazón podía palpitar de una forma y manera tan especial. Esa mujer te ha “robado” el corazón, con la condición de devolvértelo junto al suyo.

Esto es el amor.

Chicas, hay que dejar que el hombre se enamore primero, porque si no lo hace: vais a sufrir los dos. Así que, hija de Dios, no hagas tú planes de futuro, no pongas rostro a tu “príncipe azul”, deja que él primero encuentre en ti a su princesa.

Entonces, ¿qué debe hacer una chica que crea tener vocación al matrimonio? Ser soltera y esperar sin desesperar. Rezar y comunicarte con personas, puedes también apuntarte en Catholicos Online, en la sección de Solteros con vocación al santo matrimonio; te apuntas y esperas; rezas y confías, pero no te fíes de las primeras palabras que te digan; escucha, lee, analiza, y si te interesa, contestas; si no te interesa, mejor un silencio digno, eso no hace daño a nadie; es peor contestar: “¡no me interesas!” Si no contestas ya se supone que no te interesa, y si te interesa conocerlo más, pues le contestas, pero sé prudente, porque hay personas que engañan, sí, aunque sea en un Portal Católico. Hay que ser buenas y discretas.

Y a ti hijo, a ti te digo igual pero distinto. Tú también te puedes apuntar. Aquí que pongan los de Catholicos Online el link:

 http://www.catholicosonline.com/Familia/jovenes/catholicamigos/index.asp

Y tú sí, te vas a dar una “vuelta” por los perfiles que hay, los lees, los analizas, meditas, rezas y puedes escribir, diciendo que después de leer su perfil, has decidido escribirla por si quiere entablar una amistad. Algo así, está bien. Tampoco puedes fiarte de nadie, tienes que ser listo e investigar mediante el trato, y las conversaciones a que se den lugar.

Todo llevadlo con paz.

Y llegará la oportunidad para todos, porque Dios está también interesado en continuar la vida del hombre en la tierra, por eso mismo y porque te Ama, Dios puede disponer de su Providencia Divina para que os encontréis, en este valle de lágrimas, y que uno al otro, unidos por el Santo Matrimonio Canónico, os sequéis mutuamente las lágrimas, y por ese amor en los dos, haya alegría en vuestros corazones y en vuestro hogar, santuario de la Iglesia Doméstica. Amén.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

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Sábado 20 de Abril de 2.019

Santo Triduo Pascual – Sábado Santo de la Sepultura del Señor

HOY NO HAY EVANGELIO

Consejo nº 1.300

.-Si no puedes rezar, es que no puedes perdonar.

P. Jesús

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Santa Inés de Montepulciano

Nació el año 1274 en Gracciano Vecchio, cerca de Montepulciano (Italia). A la edad de nueve años, Santa Inés solicitó a la comunidad de Montepulciano que le invistan el hábito de su congregación ya que decidió consagrar su vida y alma al Señor. Fue muy dada a la oración desde que tuvo uso de razón, y al parecer era una persona muy contemplativa.

A la edad de quince años abrazó la vida religiosa llamando la atención por su entrega sin limites a toda clase de sacrificios y a la más rigurosa vida de observancia regular, y pronto todas las monjas se fijaban en ella tratando de copiar sus virtudes. Ella, en compañía de Margarita, que había sido su maestra y guía en la vida monacal, dio comienzo a la fundación de un convento que pronto llamaría la atención por la irradiación de frutos de santidad que de él se desprenderían por toda aquella comarca. Fue el célebre convento de Proceno en el que a sus dieciocho años ya fue nombrada abadesa del mismo, atendiendo a todos con una profunda dedicación y humildad. Como la fama del convento iba extendiéndose día a día, los religiosos de Montepulciano quisieron que también allí, en su pueblo natal, hiciera otra fundación para que fuera una instancia de irradiación espiritual y recta conversión.

En poco tiempo obtuvo del Papa los permisos necesarios y el Señor empezó a obrar allí como lo había hecho antes en el convento de Proceno. Las gracias del cielo se multiplican; los éxtasis, milagros y mensajes que recibe del Señor son casi diarios, y son muchas las almas que por su intersección se enriquecen espiritualmente y se convierten de corazón.

La santa cae enferma a la edad de cuarenta y tres años, falleciendo el 20 de abril de 1317.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Inés de Montepulciano

Si las madres de familia vivieran su vocación al santo matrimonio como muchas religiosas han vivido y viven su vocación, otras serían las familias, otras serían las vidas de la sociedad. Y puede hacerse, como hizo santa Inés de Montepulciano.

Si tú tienes vocación al santo matrimonio, vive tu vida con humildad, con dedicación y esforzándote en ser virtuosa. Hazte la lista de virtudes que necesitas para tu santidad, y haz planes y ejercicios para tenerlas en ti, y enseña lo mismo a tus hijos, y da ejemplo a tu esposo, todo con gran humildad y gracias de Dios, que jamás te va a fallar con su Amor. Pídele a la Virgen María, ser Ella tu  modelo, y Ella te ayudará a serlo. Aprende todo esto e imítala, ya antes de contraer matrimonio, antes mismo de casarte. Lee relatos donde se habla de cómo era la Virgen, hay varios videntes que han escrito sobre Ella; haced uso de lo que el Cielo os entrega, y no digáis que eran otros tiempos. Y Dios mismo os dará, pondrá en vuestra vida un hombre que, como San José, quiera dar su vida por Dios y por ti. Reza y espera, y mientras, prepárate para ser santa en tu vocación de madre, primero de novia y antes de hija buena. Dios todo lo puede, y quizás si aún no has encontrado novio, es porque tú no estás preparada para ser la novia adecuada, esa en que Dios confía y confiará muchas vidas para que las lleves a la santidad; también puede ser que él no lo esté, o que uno de los dos sea aún demasiado joven y necesita Dios más tiempo para prepararos. Acéptalo todo con humildad, tanto si tienes que esperar aún unos años como que esté a la vuelta de la esquina enamorarte.

Estoy pensando en que tendré que escribir un manual de virtudes y ejemplos de vida para que tú mujer sepas cómo puedes ser otra María en este siglo de tanta independencia, que incluso se independiza uno de Dios. Rezad para que tenga tiempo.

Y volviendo a la santa de hoy, santa Inés de Montepulciano, pedidle a ella que os haga perseverar en la búsqueda de vuestra felicidad; ella, a los nueve años, ya sabía cual era su vocación y la siguió: fue santa, es santa.

¡Sé santa tú!

P. Jesús

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Viernes 19 de Abril de 2.019

Santo Triduo Pascual – Viernes Santo de la Pasión del Señor – Ayuno y abstinencia

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Evangelio:

San Juan 18, 1 – 19, 42

Judas conocía el sitio

1Diciendo esto, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con sus discípulos. 2Judas, el que había de traicionarle, conocía el sitio, porque muchas veces concurría allí Jesús con sus discípulos. 3Judas, pues, tomando la cohorte y los alguaciles de los pontífices y fariseos, vino allí con linternas, y hachas, y armas. 4Conociendo Jesús todo lo que iba a sucederle, salió y les dijo: ¿A quién buscáis? 5Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Él les dijo: Yo soy. Judas, el traidor, estaba con ellos. 6Así que les dijo: Yo soy, retrocedieron y cayeron en tierra.

7Otra vez les preguntó: ¿A quién buscáis? Ellos dijeron: A Jesús Nazareno. 8Respondió Jesús: Ya os dije que Yo soy; si, pues, me buscáis a mí, dejad ir a éstos. 9Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me diste no se perdió ninguno.10Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó e hirió a un siervo del pontífice, cortándole la oreja derecha. Este siervo se llamaba Malco. 11Pero Jesús dijo a Pedro: Mete la espada en la vaina; el cáliz que me dio mi Padre, ¿no he de beberlo?

Conducción a casa de Anás

 12La cohorte, pues, y el tribuno, y los alguaciles de los judíos se apoderaron de Jesús y le ataron.13Y le condujeron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, pontífice aquel año. 14Era Caifás el que había aconsejado a los judíos: <<Conviene que un hombre muera por el pueblo>>.

Primera negación de Pedro

 15Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del pontífice y entró al tiempo que Jesús en el atrio del pontífice, 16mientras que Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió, pues, el otro discípulo, conocido del pontífice, y habló a la portera e introdujo a Pedro. 17La portera dijo a Pedro: ¿Eres tú acaso de los discípulos de este hombre? El dijo: No soy.18Los siervos del pontífice y los alguaciles habían preparado un brasero, porque hacía frío, y se calentaban, y Pedro estaba también con ellos calentándose.

Jesús ante Caifás

19El pontífice preguntó a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina. 20Respondióle Jesús: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre enseñé en las sinagogas y en el templo, adonde concurren todos los judíos; nada hablé en secreto.21¿Qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído qué es lo que yo les he hablado; ellos deben saber lo que les he dicho. 22Habiendo dicho esto Jesús, uno de los alguaciles, que estaba a su lado, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al pontífice? 23Jesús le contestó: Si hablé mal, muéstrame en qué, y si bien, ¿por qué me pegas? 24Anás le envió atado a Caifás, el pontífice.

Segunda negación de Pedro

 25Entretanto, Simón Pedro estaba de pie calentándose, y le dijeron: ¿No eres tú también de sus discípulos? Negó él, y dijo: No soy. 26Díjole uno de los siervos del pontífice, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja: ¿No te he visto yo en el huerto con Él? 27Pedro negó de nuevo, y al instante cantó el gallo.

Jesús ante Pilato

 28Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana. Ellos no entraron en el pretorio por no contaminarse, para poder comer la Pascua. 29Salió, pues, Pilato fuera y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 30Ellos respondieron, diciéndole: Si no fuera malhechor, no te lo traeríamos. 31Díjoles Pilato: Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley. Le dijeron entonces los judíos: Es que a nosotros no nos es permitido dar muerte a nadie. 32Para que se cumpliese la palabra que Jesús había dicho, significando de qué muerte había de morir.

33Entró Pilato de nuevo en el pretorio, y, llamando a Jesús, le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? 34Respondió Jesús: ¿Por tu cuenta dices eso o te lo han dicho otros de mí? 35Pilato contestó: ¿Soy yo judío por ventura? Tu nación y los pontífices te han entregado a mí, ¿qué has hecho? 36Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis ministros habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37Le dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey? Respondió Jesús: Tú dices que soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz. 38Pilato le dijo: ¿Y qué es la verdad? Y dicho esto, de nuevo salió a los judíos y les dijo: Yo no hallo en éste ningún delito.

Expediente para libarle

 39Hay entre vosotros costumbre de que os suelte a uno en la Pascua ¿Queréis, pues, que os suelte al rey de los judíos? 40Entonces de nuevo gritaron diciendo: ¡No a éste, sino a Barrabás! Era Barrabás un bandolero.

Jn 191Tomó entonces Pilato a Jesús y mandó azotarle. 2Y los soldados, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura 3y, acercándose a Él, le decían: Salve, rey de los judíos, y le daban bofetadas. 4Otra vez salió fuera Pilato y les dijo: Aquí os lo traigo, para que veáis que no hallo en Él ningún crimen. 5Salió, pues, Jesús fuera con la corona de espinas y el manto de púrpura, y Pilato les dijo: Ahí tenéis al hombre. 6Cuando le vieron los príncipes de los sacerdotes y sus servidores, gritaron, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! Díjoles Pilato: Tomadlo vosotros y crucificadle, pues yo no hallo delito en Él. 7Respondieron los judíos: Nosotros tenemos una ley, y, según la ley, debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios.

Tercer interrogatorio

 8Cuando Pilato oyó estas palabras, temió más, 9y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Jesús no le dio respuesta ninguna. 10Díjole entonces Pilato: ¿A mí no me respondes? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte? 11Respondióle Jesús: No tendrías ningún poder sobre mí si no te hubiera sido dado de lo alto; por esto el que me ha entregado a ti tienen mayor pecado. 12Desde entonces Pilato buscaba librarle; pero los judíos gritaron, diciéndole: Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey va contra el César.

La condenación

13Cuando oyó Pilato estas palabras, sacó a Jesús fuera y se sentó en el tribunal, en el sitio llamado <<litóstrotos>>, en hebreo <<gabbata>>.14Era el día de la preparación de la Pascua, alrededor de la hora sexta. Dijo a los judíos: Ahí tenéis a vuestro rey. 15Pero ellos gritaron: ¡Quita, quita! ¡Crucifícale! Díjoles Pilato: ¿A vuestro rey voy a crucificar? Contestaron los príncipes de los sacerdotes: Nosotros no tenemos más rey que al César. 16Entonces se lo entregó para que le crucificasen.

Camino del Calvario

 Tomaron, pues, a Jesús; 17que, llevando su cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice <<Gólgota>>, 18donde le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio. 19Escribió Pilato un título y lo puso sobre la cruz; estaba escrito: Jesús Nazareno, rey de los judíos. 20Muchos de los judíos leyeron ese título, porque estaba cerca de la ciudad el sitio donde fue crucificado Jesús, y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego.

21Dijeron, pues, a Pilato los príncipes de los sacerdotes de los judíos: No escribas rey de los judíos, sino que Él ha dicho: Soy rey de los judíos. 22Respondió Pilato: Lo escrito, escrito está. 23Los soldados, una vez que hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida toda desde arriba. 24Dijéronse, pues, unos a otros: No la rasguemos, sino echemos suertes sobre ella para ver a quién le toca, a fin de que se cumpliese la Escritura: <<Dividiéronse mis vestidos y sobre mi túnica echaron suertes>>. Es lo que hicieron los soldados.

25Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. 26Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaban allí, dijo a la madre: Mujer, he ahí a tu hijo. 27Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

28Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed: 29Había allí un botijo lleno de vinagre. Fijaron en una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca. 30Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

La lanzada

 31Los judíos, como era el día de la Parasceve, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el día de sábado, por ser día grande aquel sábado, rogaron a Pilato que les rompiesen las piernas y los quitasen. 32Vinieron, pues, los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que estaba crucificado con Él; 33pero llegando a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, 34sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua. 35El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; él sabe que dice verdad, para que vosotros creáis; 36porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: <<No romperéis ni uno de sus huesos>>.37Y otra Escritura dice también: <<Mirarán al que traspasaron>>.

La sepultura

 38Después de esto rogó a Pilato José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque secreto por temor de los judíos, que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo. 39Llegó Nicodemo, el mismo que había venido a Él de noche al principio, y trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. 40Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo fajaron con bandas y aromas, según es costumbre sepultar entre los judíos. 41Había cerca del sitio donde fue crucificado un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado. 42Allí, a causa de la Parasceve de los judíos, por estar cerca el monumento, pusieron a Jesús.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Judas conocía el sitio

Muchas veces, los discípulos de Jesús, iban con Él, y le acompañaban orando.

Ése que sabe que vas a Misa, ése que te ha acompañado alguna vez, ahora, está dispuesto a traicionarte, porque sabe cosas tuyas, que pueden dañarte si las comenta a otros, y vas a ser traicionado.

Permíteme un consejo, guarda tus secretos, no tengas confianza con nadie más que no sea Dios mismo. ¡Te aviso!

P. Jesús

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Consejo nº 1.299

.-Si no puedes rezar, es que no quieres perdonar.

P. Jesús

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San León IX, Papa

San León IX nació en 1002 en Alsacia, que formaba entonces parte del Sacro Romano Imperio. A los cinco años, Bruno, como se llamaba el futuro León IX, fue a estudiar a la escuela de Bertoldo, Obispo de Toul. En ella empezó a mostrar su talento excepcional. Terminados sus estudios, fue nombrado canónigo de la iglesia de San Esteban de Toul. Cuando el obispo de Toul murió fue elegido por el pueblo para que le sucediese. El día de la Ascensión en 1027, Bruno fue consagrado y gobernó la diócesis durante veinte años, introduciendo una disciplina más estricta entre su clero tanto secular como regular, logrando así reavivar la disciplina y el fervor de los grandes monasterios de su diócesis e introdujo en ella la reforma de Cluny. En 1048 fue nombrado sucesor del Papa Dámaso II, tomando el nombre de León IX. Durante su pontificado luchó fuertemente contra la simonía y lanzó severos decretos contra la decadencia del celibato eclesiástico. Asimismo, ayudó a promover entre el clero de Roma la vida comunitaria, así como la predicación y el canto sagrado. Murió el 19 de abril de 1054.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San León IX, Papa

Una muestra de amor y de fe es la disciplina. Quien consigue vivir en disciplina, es más fácil que su vida tenga muchas bendiciones; porque toda la naturaleza también tiene su disciplina impuesta por Dios, por eso es obediente y no entorpece la acción de Dios, más bien le rinde pleitesía, como hizo san León IX, Papa, que introdujo una serena disciplina y consiguió éxitos en abundancia de los que Aman a Dios y saben obedecer por amor al Amor, que quiere un fiel cumplimiento del deber, allí donde le lleve a cada uno su vocación de santidad, ya sea en el celibato, la soltería, como el santo matrimonio, el sacerdocio o la vida religiosa o consagrada. Sea donde fuere que te lleve la Divina Providencia junto a los lícitos anhelos de tu corazón, si usas de la disciplina, es más fácil que halles a Dios, y, con Dios, ¡viva la vida!

P. Jesús

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Pon color a tu vida

Blanco y negro…

tu vida es gris.

Sales a la calle

y sientes como si tuviera que llover.

¡Pon color a tu vida!

Deja que Dios entre a tu vida,

dale tu corazón entero.

¡Adiós congoja!

¡Hola alegría!

¡Hola paz en el corazón!

Saldrás a la calle

y sentirás que el sol te sonríe.

¡Pon color a tu vida!

Con Dios encontrarás el sentido de tu vida.

Ya nunca más te sentirás solo.

Ya nunca más llorará tu corazón.

¡Pon color a tu vida!

¡Déjate amar por Dios!

Montserrat Bellido Durán
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r. , 50 años , de ecuador. 3/7/2009

En la biblia habla de la fiesta de la pascua, para nosotros la fiesta pascual es la resurrección de nuestro señor Jesucristo. Cual es esa fiesta?

Respuesta de: Dr. Joan Antoni Mateo. 5/11/2009

La antigua Pascua judía conmemora el paso de la esclavitud a la libertad, la salida de Egipto y la entrada a la tierra prometida. Era figura de la verdadera Pascua, la de Cristo.

¿POR QUÉ MOTIVO CUMPLIR LOS 10 MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS?

En el monte Horeb, entre las llamas de fuego, la voz de Dios dio a su pueblo -nosotros, los bautizados-, los diez mandamientos de su ley, porque “Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. (1 Tm 2, 3b-4)

¿Son los 10 mandamientos únicamente para leerlos, para memorizarlos? No: “estos son los mandamientos, leyes y normas que el Señor vuestro Dios, ordenó enseñaros

para que los pongáis por obra“. (Dt 6, 1a)

El primer mandamiento es “amarás a Dios sobre todas las cosas y personas”; ponerlo por obra, cumplirlo, conlleva también hacerlo todo y tratar a todos bien por amor a Dios, esto es, por caridad.

Y es que la salvación, sin el cumplimiento de los 10 mandamientos, sin estas obras de la fe, no es posible, ya que “la fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta”. (St, 17)

Pero, ¿no dice Jesús en varias ocasiones: “Tu fe te ha salvado”?

Jesús, a María Magdalena que se había convertido, cuando ella, en casa de Simón, besó los pies de Jesús llorando arrepentida y ungiéndolos con perfume, recibió de Jesús las palabras “Tu fe te ha salvado” (Lc 7, 50), pero éstas palabras fueron precedidas por la absolución de sus pecados, una vez que Jesús le había dicho que con sus obras había “mostrado mucho amor”, es decir, María Magdalena obró, puso en práctica las obras de la fe para salvarse (cf. Lc 7, 44-50).

Jesús nos dice que lo que tenemos que hacer es poner por obra los 10 mandamientos.

Recordemos que Jesús, Dios Verbo, dijo: “¿Por qué me llamáis: “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?” (Lc 6, 46) y, ¿qué le dijo Jesús a María Magdalena que hiciera, tiempo atrás cuando la rescató de ser apedreada a muerte? (cf. Jn 8, 3-11), le dijo: “vete y a partir de ahora, no peques más” (Jn 8, 11b). Jesús le dijo que lo que tenía que hacer era no pecar más. Y desde esa exhortación, hasta que la volvió a ver en casa de Simón, y le dijo “Tu fe te ha salvado” (Lc 7, 50), ella demostró con obras el cumplimiento fiel a Dios.

Porque, ¿quién se salva por la sola fe?, cuando nos dijo Jesús sobre los que se salvan: No todo el que dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos”. (Mt 7, 21)

Al mendigo ciego, Bartimeo, le dijo también Jesús: “Tu fe te ha salvado” (cf. Mc 10, 46-52) porque debido a su fe, Bartimeo llevaba a cabo las obras de esta fe a través de su vida, de su historia, de su día a día. A María Magdalena le dijo primero que no pecara ya más, y una vez que ella, con su historia, había demostrado las obras de su fe, pudo luego oír de Jesús: “Tu fe te ha salvado”.  

Piénsalo, ella, una vez rescatada del apedreo, podía haberse marchado teniendo fe en que Jesús era Dios, el Mesías, pero seguir pecando, puesto que “también los demonios lo creen, y se estremecen” (St 2, 19b), sin embrago ella cambió de vida, y no se puede cambiar de vida sin obrar, sin poner en práctica lo que se cree.

Imposible es vivir sin actuar, sin hacer, sin obrar.

¿Puede acaso uno ser bueno, sin hacer el bien?

Tus actos, que son de pensamiento, palabra, obra y omisión, llévalos a cabo por amor a Dios, poniendo por obra los 10 mandamientos, por tu fe en Dios. Él nos dijo: “El que oye y no pone en práctica se parece a un hombre que edificó su casa sobre la tierra sin cimientos; rompió contra ella el río y enseguida se derrumbó, y fue tremenda la ruina de aquella casa”. (Lc 6, 49)

 

Pongamos en práctica la ley de Dios

La mujer que padecía flujo de sangre durante doce años, por su fe permanecía en obras confiada y fiel a Dios y su ley, y fue al encuentro de Jesús pensando: “con sólo tocar su manto me curaré”, ¡qué gran fe! Ella puso por obra su fe de tocarle el manto y entonces “Jesús se volvió y mirándola le dijo:  “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese mismo momento quedó curada la mujer” (cf. Mt 9, 19-22). Y de seguro la mujer siguió viviendo, obrando en su día a día con fe, y por fe, obedeciendo la ley de Dios.

Jesús pasó por el mundo cumpliendo a la perfección los 10 mandamientos, haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo” (Hch 10, 38), haciendo obras de fe y amor a Dios, siendo Él mismo, Dios. Y por las obras de Jesús, muchos tenían fe, muchos creían.

Imitemos a Jesús, que obedeció su ley cabalmente, y tal como Él nos dijo: “Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos” (Mt 5, 16). Que Dios se complazca en nosotros, al ver nuestras obras de fe, fieles a sus mandamientos, por las que nos recompensará.

Porque nuestra fe se mantiene viva al ejercerla con las obras.

Y es que: “¿De qué sirve, hermanos míos, que uno diga tener fe, si no tiene obras? ¿Acaso la fe podrá salvarle?”. (St 2, 14)

Todos necesitamos de salvación, nadie está salvo por la sola fe sin obras, nadie está exento de esta necesidad de salvación. Hay que dar buenos frutos para no ser cortados, “por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16a); hay que grabar en la mente las palabras de Dios: “Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada“. (Jn 15, 4b-5)

Cumplir los 10 mandamientos es hacer la voluntad de Dios, con su ayuda. Dios te ayuda a través de los sacramentos; permanecer en Dios, es permanecer en su gracia santificante, otra cosa es estar fuera del hábitat de Dios, fuera del alcance de su gracia. Permaneciendo en Dios, daremos fruto a través de las obras de la fe  por cumplir los 10 mandamientos de la ley de Dios; este cumplimiento a sus mandamientos, no sólo nos lleva a la vida Eterna con el Amor, sino que te hace intrínsecamente feliz; recuerda: Pondrás por obra lo que es recto y lo que es bueno a los ojos del Señor, para que seas dichoso”(Dt 6, 18a). ¿Que es fácil? No, pero “esmérate en cumplir lo que te hará feliz” (Dt 6, 3a), y lo que te lleva a salvarte con la ayuda de Dios.

¿Quieres salvarte o perecer? Tú decides.

“Todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mt 12, 50)

 

Los 10 mandamientos son:

1- Amarás a Dios, sobre todas las cosas y personas

2- No tomarás el Nombre de Dios en vano

3- Santificarás las fiestas

4- Honrarás a tu padre y a tu madre

5- No matarás

6- No cometerás actos impuros

7- No robarás

8- No dirás falso testimonio ni mentirás

9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros

10-No desearás los bienes del prójimo

 (cf. Ex 20, 1-17 y Dt 5, 1-22 y Lc 10, 25-27 y Mc 12, 28-31)

 

Dios dice: “tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos”. (Dt 5, 10)

Patricia Bellido Durán

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