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Boletín diario

Envío diario nº 4.075- Domingo 18-8-19

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Domingo 18 de Agosto de 2.019

Tiempo Ordinario /20º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 12, 49-53

Fuego de Amor

(Dijo Jesús a sus discípulos): 49Yo he venido a echar fuego en la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda? 50Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me siento constreñido hasta que se cumpla! 51¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os digo que no, sino la disensión. 52Porque en adelante estarán en una casa cinco divididos, tres contra dos y dos contra tres; 53se dividirán el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre, y la madre contra la hija, y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera, y la nuera contra la suegra.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Fuego de Amor

Ama con toda la potencia de tu corazón, ¡ama de verdad!, ama sin querer dañar, sino queriendo dar de ti lo mejor, a Dios y a los demás; esto es el amor, ¡entrega!; entrégate haciendo obras buenas. Consuela al que sufre, ayuda al necesitado, trabaja y haz bien tu trabajo. El mundo te necesita, necesita de ti, y no sólo una sonrisa, sino algo mejor, tu bondad de corazón.

Amando a Dios, conociendo a Jesús, vive en ti este fuego de amor que Dios, Jesús, enciende en el corazón del creyente que le conoce, le ama, le habla y le recibe como alimento de fe y amor en la Sagrada Hostia Consagrada.

Que tu fuego sea del buen amor de Dios.

No confundas la pasión de ser apasionado-a, con el fuego del amor; la pasión, a veces, hace bien, y otras hace mal; en cambio, el fuego, este fuego que Dios, Jesús, vino a encender, no puede hacer nunca mal, siempre el bien. Podrás discernir si tienes pasión, o contiene tu corazón el fuego del amor de Dios, por las palabras y las obras que te empuje a hacer esta fuerza interior; si es amor, vivirás la fe, amarás a Dios sobre todas las cosas y personas, y harás siempre el bien y lo mejor, con caridad, por caridad.

Dios es Amor.

P. Jesús
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Consejo nº 1.426

.-Haz tus maletas con alegría, da la bienvenida a tu dicha.

P. Jesús

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Santa Elena

Viuda, madre del Emperador Constantino (año 329)
Elena significa: “antorcha resplandeciente”.

Nació a mediados del siglo III, probablemente en Bitinia, región del Asia Menor. Los autores británicos sostienen que nació en Inglaterra, que era en aquel tiempo provincia romana, y que Constancio Cloro, tribuno y más tarde gobernador de la isla, se enamoró de ella, y la tomó en matrimonio. Hacia el año 274 tuvieron a un niño, a quien pusieron por nombre Constantino.

Constancio Cloro llegó a ser mariscal de campo; luego el emperador Maximiano lo nombró corregente y, por tanto, su sucesor en el Imperio, pero con la condición de que repudiara a su mujer y tomase por esposa a su hijastra Teodora.

Tanto Elena como Constancio Cloro eran paganos. Llevado por la ambición Constancio se separó de ella y se llevó a Roma a su pequeño hijo Constantino. Catorce años lloró Elena su desgracia, hasta que al morir Constancio, en el año 306, fue nombrado emperador Constantino, con lo que se inició para ella una nueva forma de vida.

Constantino mandó llamar a su madre a la corte, le confirió el nombre de Augusta y el título de emperatriz.
Purificada por el sufrimiento, Elena recibió el bautismo, probablemente en el año 307, y fue una cristiana ejemplar, testigo de la gran jornada en que Constantino hizo poner por primera vez la cruz en los estandartes de sus legiones para vencer en batalla a su rival Majencio. Era el mes de octubre del año 312.

A comienzos del 313 el emperador publicó el edicto de Milán, por el cual se permitía al cristianismo en el Imperio. Siguiendo el ejemplo de su madre, se convirtió, siendo bautizado por el Papa san Silvestre. Después de trescientos años de persecución, la Iglesia de Cristo se asentaba triunfante en la tierra. La piadosa emperatriz se dedicó por entero a socorrer a los pobres y aliviar las miserias de sus semejantes.

Anciana ya -tenía entonces setenta y siete años- visitó en peregrinación los santos lugares. Subió a la cima del Gólgota; donde se erigía un templo en honor de Venus, hecho construir por el emperador Adriano, y al enterarse de la costumbre judía de enterrar en el lugar de la ejecución de un malhechor los instrumentos que sirvieron para darle muerte, mandó derribar el templo y buscar la cruz donde padeciera el Redentor. Tres cruces fueron halladas. Una antigua tradición relata el modo milagroso como logró identificar la que correspondió a Jesús, mediante la curación de un moribundo.

Santa Elena hizo dividir la cruz en tres partes. Uno de los trozos lo entregó al obispo Macario, para que lo entronizara en la Iglesia de Jerusalén; el segundo lo envió a la Iglesia de Constantinopla y el tercero a Roma, a la basílica que, por tal motivo, se llamó Santa Cruz de Jerusalén. Mandó también construir tres edificios, llamados casas de Dios: uno junto al monte Calvario, otro en la cueva de Belén y un tercero en el monte de los Olivos. La emperatriz permaneció largo tiempo en Palestina, sirviendo al Señor con la oración y las obras de caridad. Cuidaba a los enfermos, libertaba a los cautivos y daba alimentos a los pobres, llevando siempre en su espíritu -como ejemplo- la imagen de la Virgen María.

Tenía ochenta años cuando regresó de su viaje. Falleció poco después, probablemente en Tréveris, hacia el año 328 ó 330. El martirologio romano la conmemora el 18 de agosto.
Algunas de sus reliquias se conservan en Roma, en una capilla dedicada a ella

HALLAZGO DE LA SANTA CRUZ

Cuenta el historiador Eusebio de Cesarea que el general Constantino, hijo de Santa Elena, era pagano pero respetaba a los cristianos. Y que teniendo que presentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio, jefe de Roma, el año 311, la noche anterior a la batalla tuvo un sueño en el cual vio una cruz luminosa en los aires y oyó una voz que le decía: “Con este signo vencerás”, y que al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y que exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”. Y la victoria fue total, y Constantino llegó a ser Emperador y decretó la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos.

Escritores sumamente antiguos como Rufino, Zozemeno, San Crisóstomo y San Ambrosio, cuentan que Santa Elena, la madre del emperador, pidió permiso a su hijo Constantino para ir a buscar en Jerusalén la cruz en la cual murió Jesús. Después de muchas y muy profundas excavaciones se encontraron tres cruces. Como no se podía distinguir cuál era la cruz  de Jesús, llevaron a una mujer agonizante. Al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual de enferma de lo que estaba antes, pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma recuperó instantáneamente la salud.

Fue así como Santa Elena, y el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Y que por el camino se encontraron con una mujer viuda que llevaba a su hijo muerto a enterrar y que acercaron la Santa Cruz al muerto y éste resucitó.

Por muchos siglos se ha celebrado en Jerusalén y en muchísimos sitios del mundo entero, la fiesta del hallazgo de la Santa Cruz, el día 3 de Mayo.

Louis de Wohl, autor de la obra biográfica “ El árbol viviente, historia de la Emperatriz Santa Elena” narra de esta manera el hallazgo de la Santa Cruz:

“Se acercó a él una comisión formada por tres jóvenes sacerdotes; uno de ellos le dirigió la palabra y le dijo en voz baja algo a propósito de unas cartas que habían llegado de Antioquia; se le requería urgentemente en la ciudad.

– Mi sitio esta aquí –respondió el obispo Macario–. Vete, hijo mío.

Y siguió mirando el hoyo que se abría en la tierra. 
No podía ser, por supuesto. Estaba fuera de duda. Pero la más leve, la más remota de las posibilidades…

Sin embargo, había un punto, solamente uno, que le hacia poner en juego la agudeza de su razonamiento: que el Emperador Adriano había mandado a construir un templo a Venus en aquella colina. Adriano… hacia doscientos años; no había sido amigo de los cristianos. La verdad es que los había odiado, tanto como un hombre con una mente tan curiosamente retorcida como la suya podía odiar. Adriano y sus perversos amigos… él podía ser precisamente el hombre a propósito para concebir una idea como aquélla: construir un templo a Venus en el Calvario. La diosa de la lujuria era una abominación para los cristianos… levantarle allí un templo significaba evitar de raíz que aquel lugar se convirtiera en su lugar de reunión para la odiada secta… 
Aquello tenía sentido. Pero era la única cosa que lo tenía en todo aquel asunto, y si… Pero ¿qué le pasaba ahora a la Emperatriz? Estaba temblando violentamente…

Desde la profundidad del hoyo llegó un grito prolongado… y después otro… y otro… 
– ¡Madera! ¡Madrea! ¡Madrea!

Elena cayó de rodillas; instintivamente, sus damas hicieron lo mismo.

El obispo Macario miró dentro del hoyo; su respiración se agitó. Había tantos trabajadores en la excavación que no se podía ver nada.

En la multitud se había hecho el silencio; un silencio que flotaba en el aire como una cosa viva. No hacia viento. 
Incluso los pájaros y los insectos parecían que se habían vuelto mudos.

Sólo se oían los golpes acompasados de un azadón. 
El obispo Macario se hincó de rodillas, lanzando una breve y ronca exclamación. Un instante después todo el mundo estaba arrodillado.

Desde el fondo del hoyo fueron surgiendo tres cruces. 
Asomaban poco a poco… oscilando conforme los trabajadores tiraban de ellas.

Ya estaban arriba. Un puñado de hombres las seguían con sus azadones y sus palas… uno de ellos traía en la mano algo que parecía un pedazo de pergamino. Todavía salieron más hombres. Se quedaron allí parados, vacilantes, desconcertados, como si no se atreviesen a acercarse a la Emperatriz.

Elena intentó ponerse en pie, pero no pudo. Entre Macario y Simón la levantaron, tomándola cada uno por un brazo. Las rodillas se le doblaban cuando se adelantó, tambaleándose, hasta el pie de las tres cruces; se puso a sollozar y el cuerpo entero le temblaba.

A pesar de su enorme excitación, la mente de Macario trabajaba con admirable claridad. Vio el pergamino en las manos de aquel hombre y reconoció los restos de los caracteres hebreos, griegos y latinos… era el cartel que había mandado escribir Pilato. Así es que una de aquellas tres cruces tenía que ser la verdadera Cruz.

¿Pero cuál?

Antes de que pudiera terminar su pensamiento, Elena se abrazó a una de las cruces, como una madre se abraza con su hijo. Después, con un rápido movimiento, agarró al pequeño Simón por un hombro y tiró de él hacia ella. Con los ojos llenos de espanto, el muchacho vio cómo ella tomaba su brazo tullido y le hacía tocar la madera de la Cruz.

Simón lanzó un gemido. Una lengua de fuego pareció recorrerle el brazo de arriba abajo, como si le ardiera. Atónito, vio con estupefacción que el brazo le obedecía. Sobrecogido, comprobó que, por primera vez desde hace siete años, los dedos de su mano derecha se movían. Lo intentó otra vez, y otra vez se movieron. Trató después de balancear el brazo… primero hacia arriba… luego hacia los lados…

A la multitud le pareció que estaba haciendo el signo de la Cruz.

Muchos de los presentes conocían a Simón, el tullido… y una ola de asombro recorrió a los espectadores. 
Los ojos de Elena y de Macario se encontraron. Muy despacio, el obispo se inclinó y besó el madero de la Cruz.”

FRASES DE SU PADRE, EL REY COEL, A SANTA ELENA 
– La madera es sagrada… La madera es el desastre del hombre y el triunfo del hombre. Da muerte el hombre, y salva al hombre. El mundo que conocemos esta edificado sobre madera, el árbol sagrado, el árbol de la vida. 
– “Tu voluntad es tu voluntad… cuando quieres lo bueno” 
– “Si no puedes mandar en cosas pequeñas, ¿Cómo vas a mandar en las grandes?”

ORACIÓN A SANTA ELENA 
Te rogamos, santa Elena, que intercedas ante Dios por nosotros; colmando de plenitud nuestras vidas; dando solución a nuestros problemas y necesidades; bendiciendo a nuestras familias, instituciones y sus actividades.

Necesitamos la fuerza del Espíritu Santo, para vivir la palabra de Dios en nuestros hogares, hasta lograr que en nuestras familias, por la presencia viva de Cristo, brille la luz del Amor Cristiano.

Danos la unidad que nos haga fuertes al caminar por los senderos del Amor, la Justicia, la Libertad y la Paz, para que todos vivamos como hermanos bajo tu santa protección. Amén

ORACIÓN A SANTA ELENA 
Gloriosa y esclarecida Santa Elena: por aquel fervor con que buscaste la Cruz de Cristo, te ruego que intercedas ante Dios, a fin de alcanzar la gracia para llevar con paciencia los trabajos de esta vida, para que con ellos y mediante tu intercesión y amparo, buscar y hallar la Cruz, que Dios ha dispuesto darme para servirle con ella en esta vida y después gozarle en la gloria. Amén.

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Elena

Santa Elena, bendita mujer,  antorcha resplandeciente, que por tu afán de hallar la Cruz en la que murió Jesús, se puede aún hoy, ver la madera en que Dios nuestro Señor Jesucristo murió y dio en ella, sujeto a ella, su vida por cada uno de nosotros.

Sufrió santa Elena, por catorce años, la maldad de su mal esposo que la separó de su hijo, por tener poder en este mundo de vivos. ¿Qué habrá sido de él? No lo sabemos; no sabemos si los malos, incluso por los sufrimientos de los santos que los perdonan y rezan por ellos, pueden algún día arribar al Cielo Eterno, allí donde está Santa Elena; ¡qué gran mujer!, supo hallar por el sufrimiento su purificación y, en vez de odiar, se perfeccionó.

Esas cosas permite Dios.

Por eso, si tú, el que me lees ahora, el que escuchas esta meditación, si sufres, si llevas más de trece años sufriendo: ¡Espera! Quizás Dios esté formando en t-i otra Santa Elena. ¡Qué mujer y madre más buena!

P. Jesús

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Domingo, 26 de diciembre de 2.010

A ti, que debes querer y cuidar de lo que Dios te da:

Cuida de tu fe, no dejes que nadie te la quite.

Cuida de tu moral, no dejes que nadie te mancille.

Cuida de tu dinero, hazlo rendir, porque con el dinero demuestras tus talentos.

Cuida de las personas que amas, porque ahora están esperando tu amor. ¡Dáselo!

Cuida de tu vida de oración, porque es el pilar principal de tu felicidad. Conversa con Dios, porque hablar con Dios es algo que no todos pueden apreciar, y quien lo hace, quien trata a Dios como a un amigo, de seguro que este Gran Amigo, que es Cristo, Dios, no le va a fallar.

Aprender a querer y cuidar de lo que tienes, es necesario que lo hagas, porque a ti nadie te debe nada, y todo lo que tienes es un privilegio, porque hay muchos que no tienen tanto como tú. Otros tienen quizás más, pero lo que tú tienes, no lo tiene nadie más. Aprende a valorar todo lo que se te ha dado, y úsalo, hazlo servir para dar felicidad a los que tengan más o menos que tú, pero, teniendo lo que tienen, necesitan de lo que tú les puedes dar.

Da una sonrisa en tiempo de Navidad. Y reza por alguien por el que no quisieras rezar. Haz un sacrificio esta Navidad, y ya verás cuántas alegrías tendrás en tu vida.

La semana que viene te hablaré del sacrificio. ¡No te vayas! ¡Vuelve!

Como te quiero, por volver.

 Con afecto sincero.

P. Jesús

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Para quien quiera contestar a la carta, CLICAR AQUÍ, aunque el P. Jesús no podrá responder a cada uno, sí que pedirá a Dios Padre, en nombre de Jesús por esta persona y sus intenciones. EXPLICACIÓN.

Envío diario nº 4.074- Sábado 17-8-19

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Sábado 17 de Agosto de 2.019

Tiempo Ordinario /19º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 19, 13-15

Imposición de manos

13Entonces le fueron presentados (a Jesús) unos niños para que les impusiera las manos y orase; y como los reprendieran los discípulos, 14díjoles Jesús: Dejad a los niños y no les impidáis acercarse a mí, porque de los tales es el reino de los cielos. 15Y, habiéndoles impuesto las manos, se fue de allí.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Imposición de manos

Jesús, Dios, es cercano a ti; Él tocaba imponiéndote las manos, porque todo en Jesús era virtud; su cuerpo, salido de la Virgen María, era virtud, porque María estaba llena de gracia.

P. Jesús
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Consejo nº 1.425

.-Fuera la mediocridad; viva la libertad, la paz en la fe.

P. Jesús

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Santa Beatriz de Silva, Virgen

1. En la ciudad de Ceuta

Eran tiempos en que se rompían lanzas por defender la religión de Cristo, dilucidar sus dogmas y reducir a la fe verdadera a los infieles. 

El caballero Ruy Gómez de Silva luchó bravamente en la conquista de Ceuta de 1415, en el reinado de Juan I de Portugal. El conquistador y primer capitán de la plaza conquistada, Don Pedro de Meneses, satisfecho del comportamiento del aguerrido militar, le dio por esposa a su hija Isabel de Meneses. Y en Ceuta contrajeron matrimonio en 1422, según escribe Pedro de Azevedo. 

De este noble matrimonio lusitano nació Beatriz, en Ceuta, por el año 1424. Entre sus ascendientes se cuentan parientes de sangre real. 

En la ciudad del Estrecho se abrieron los ojos de la niña a la luz de la vida. Se recreó en su niñez con el espectáculo grandioso del mar; sus sentidos se fueron haciendo al ambiente guerrero de la plaza fuerte, a los relatos de la gente mora y sus costumbres, a las llamadas del almuédano en los lejanos minaretes que convocaba a la oración a los árabes, a los comentarios de escaramuzas y de gestas bélicas en los contornos de la ciudad… 

El viaje marítimo de Ceuta a Lisboa, toda una lección de historia que el Hidalgo caballero fue dando a sus hijos. Eran ciudades célebres las que iban pasando: Gibraltar, Tarifa, Cádiz, Huelva, Faro, Setúbal, hasta arribar a la soñada Lisboa. Y aquí a tomar de nuevo el itinerario de campo Mayor. 

Para la psicología delicada de Beatriz el cambio de decoración fue impresionante. Ya no eran las olas del mar, ni las barcas llenas de peces, sino el amplio horizonte con pueblos diseminados en campos de labrantío con las galas de retamas, higueras y olivos. Al aire húmedo del mar había sustituido el viento delgado del campo con aroma de plantas silvestres. 

2. En la Corte de Castilla

Domiciliado Ruy Gómez en su alcaldía, trató de educar a sus hijos, según costumbre de la época, en el conocimiento de las cosas de Dios y de las ciencias humanas. A la hidalga mansión tuvieron acceso los frailes de San Francisco como instructores de sus numerosos hijos, que fueron once. 

En la casa de la noble familia se profesaba un amor tierno a la Virgen María y más concretamente al misterio de su Inmaculada Concepción, misterio por el cual venían batallando con noble tesón los franciscanos. Y Beatriz, más que ninguno de sus hermanos, se reveló fina amante de este misterio de María. Devoción que confirman en sus declaraciones los testigos del proceso de Canonización. 

Don Juan II de Castilla contrajo matrimonio en segundas nupcias con Isabel de Portugal, y la reina trajo a Beatriz como dama a la Corte de Castilla. La Noble doncella tenía una tía, Leonor de Meneses, en la corte portuguesa. 

El lugar escogido para la celebración del regio matrimonio fue Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Nuevo itinerario para formar el séquito real. Atrás quedaba la Sierra de San Mamede que domina Campo Mayor, y la Sierra de la Villuerca con el Monasterio de Ntra. Sra. De Guadalupe, y los campos de Toledo y la imponente mole de Gredos hasta, pasando por Ávila, llega al Madrigal. En algunos de los grupos caminaba la nieta del Conde Don Pedro de Meneses, apuesta y animosa con su prometedora juventud. 

Era el mes de Agosto de 1447. En la Iglesia de San Nicolás, de valioso artesonado mudéjar, se celebró el regio matrimonio. Entre los cortesanos destacaba la figura arrogante del Condestable de Castilla, Don Álvaro de Luna, que había concertado el matrimonio doblegando la voluntad del monarca. No muy lejos, los del grupo del marqués de Villena, adversario irreconciliable de Don Álvaro. Al dar el Sí los regios consortes en su mano se puso el destino de Castilla. 

En aquellos tiempos no tenían los reyes lugar fijo de residencia. Una de ella era Tordesillas (Valladolid), donde colocan los historiadores la escena áulica de la linajuda dama de la Reina. 

3. La mujer más hermosa

El encanto de Beatriz fascina a cuantos la conocen; muchos jóvenes la solicitan en matrimonio; pero ella tiene un secreto: desea ser toda de Dios. 

A Beatriz le gustaba pasear por los jardines del palacio y contemplar la hermosura de las flores y el infinito cielo azul que tanto le hablaba de la grandeza del Creador. También le gustaba visitar el Real Monasterio de Santa Clara y pasarse diariamente muchos ratos junto a Jesús Sacramentado. 

Dicen los historiadores de la época, que era la mujer más hermosa y agradable de España y que era solicitada en matrimonio por los jóvenes de mayor alcurnia, pero su única ilusión era el retiro y el pertenecer totalmente a Dios. 

Los franciscanos, capellanes del monasterio de Santa Clara eran los directores de su alma encantadora. 

A Jesús se le ama más cuanto más se le conoce, y para conocerlo hay que tratarlo en la oración; por eso Beatriz le ama tanto, porque se pasaba muchos ratos de oración. 

4. Beatriz es encerrada en un baúl

Beatriz era bella y pudorosa. Un paisano suyo, Núñez de León, escribió que era “la mujer más hermosa que había en España”. Su hermosura se hizo proverbial, y a pesar de sus esfuerzos por mantener su conducta intachable, ciertos palaciegos maliciosos y desalmados la calumniaron de tener secretos amores con el mismo Rey. 

Llegando los rumores de la calumnia a oídos de la Reina, ésta viéndola tan hermosa y sabiendo que era el encanto de todos, empezó a dudar de la fidelidad de su marido el Rey y a sentir en su corazón unos horribles celos que le devoraban el alma, concibió el desentenderse de ella. 

Llama una tarde a Beatriz y simulando querer contarle un secreto, la llevó por un solitario pasillo del palacio hasta un lugar donde tenía preparado de antemano un gran baúl abierto. Al pasar junto a él, la Reina de improviso le dio un fuerte empujón haciéndola caer dentro del arca y cerrándola rápidamente con llave, abandonándola en la oscuridad. 

Beatriz metida en aquella estrecha prisión, se entregó en manos de la Providencia y se encomendó a la Santísima Virgen con gran ternura y devoción. En aquel momento se le aparece la Reina de los cielos más hermosa con hábito blanco y manto azul, y después de confortarla con cariño maternal le dijo: 

“Beatriz: quiero que fundes una nueva Orden en honor de mi Inmaculada Concepción, vistiendo hábito blanco y manto azul como llevo Yo”. 

Beatriz agradecida, se ofreció su sierva y esclava, y consagrándole su virginidad, se ofreció en cuerpo y alma al servicio de su celestial Señora. La Virgen, después de prometerle que saldría sana y salva del arca, desapareció a Beatriz enardecida de felicidad. 

5. Beatriz es rescatada

Tres días estuvo Beatriz encerrada en aquella oscura tumba sin comer ni beber. Al ver que pasaban los días y no aparecía, su tío Don Juan de Silva Meneses, inquieto y preocupado, como sospechara de la Reina, se atrevió a abordarla y preguntarle por su sobrina. 

La soberana, displicente y aferrada a su decisión, le responde secamente: “Venid y la veréis”, imaginándose que la encontraría asfixiada en el cofre. 

Se dirigieron al lugar de la prisión, y el caballero Silva Meneses se lanza a abrir el arca con visible ansiedad. ¿Qué le tocaría ver? La angustia y ansiedad era enorme…. 

Levantan la tapa, y, ¡oh sorpresa! La encuentran viva y alegre, con rostro sonrosado como un ángel. Llena de alegría y emoción se lanzó a los brazos de su tío que la recibió con indescriptible emoción. 

Al haber encontrado viva a la que pensaba muerta, la sorpresa y el estupor de la Reina es enorme. Se la quedó mirando con ojos desorbitados como petrificada. 

La noticia se extiende rápida como el viento por todo el palacio y hasta el último rincón de Tordesillas, condenando todos la maldad de la Reina y bendiciendo a Dios que había salvado a la inocente Beatriz. 

La Reina, al verse burlada y al ver que todos la miraban con recelo y se sentían alegres de que Beatriz se había salvado, incluso el Rey, sintió crecer en su corazón un odio infernal hacia Beatriz, por lo que la ordenó abandonar inmediatamente el palacio. 

Según algunos historiadores, a los tres días de salir del cofre, abandonó Beatriz a Tordesillas y acompañada de tres sirvientas se dirigió a la imperial Toledo. 

Mientras recorrían las tres mujeres aquellos polvorientos caminos iban con el temor de encontrarse con los grupos banderilleros de don Álvaro de Luna y sus rivales. 

6. Se le aparecen San Francisco y San Antonio

El Papa Pablo VI en la Bula de su canonización, refleja así este pensamiento: “Y, huyendo del bullicio, como de otro Egipto, se apresuró a encerrarse en la soledad para recibir la ley salvífica de vida y, acompañada de dos sirvientas, ocultó decididamente su florida juventud dentro de los muros de un Monasterio”. 

En su camino hacia Toledo, un atardecer al pasar por un monte, aparecieron entre los árboles dos frailes con hábito de San Francisco. Se asustó Beatriz creyendo que los mandaba la Reina para que la confesaran para luego entregarla a los verdugos. 

Ellos, al acercarse y verla llorar, le preguntaron con mucha mansedumbre por qué lloraba y qué le pasaba. Respuesta del susto ella les contó su temor. Entonces, los frailes, consolándola, le dijeron que eran mensajeros que venían a consolarla y que llegaría a ser una de las señoras más importantes de España y que sus hijos serían nombrados en toda la cristiandad. 

A esto ella respondió que era doncella, que tenía ofrecida a Dios su virginidad y que jamás se casaría. A esto dijeron ellos: Lo que hemos dicho ha de ser. Mientras iban hablando, llegaron a una Venta y Beatriz los invitó a entrar a tomar algún alimento, pero en aquel momento los frailes desaparecieron misteriosamente. Beatriz supuso entonces, que aquellos dos Frailes habían sido S. Francisco de Asís y S. Antonio de Padua, de quienes ella era muy devota. 

7. En Santo Domingo el Real

Llegada a Toledo y deseosa de paz y santidad, se dirige al Monasterio de Santo Domingo el Real. 

Allí moró durante unos treinta años en calidad de Seglar, acompañada de sus doncellas. Gran parte de la noche se la pasaba en Oración junto al Sagrario, donde floreció en amor a Jesús paciente y al misterio de la Inmaculada Concepción. 

Toda la vida de Beatriz estaba repartida entre la oración y el trabajo en el que confeccionaba ropas que luego regalaba a los necesitados, entre los que gastó su fortuna, siendo feliz en la más rigurosa austeridad. Beatriz, sabedora de su singular belleza y queriendo conservarse en humildad, se cubrió el rostro con un tupido velo blanco que nunca se quitaba más que para hablar con la Reina, como señal de respeto, y de algunas otras contadas personas. 

Por entonces murió el rey, y la Reina arrepentida de lo que había hecho con Beatriz, reconociendo su inocencia, se fue a Toledo a verla en el convento y a pedirle perdón. 

En las sucesivas visitas que la Reina hizo a Beatriz, llevaba consigo a los dos infantes Alfonso e Isabel, la que más tarde sería la Reina Isabel la Católica, que ayudó a Beatriz en la fundación de la nueva Orden. 

8. La Santa del silencio

Ninguna palabra de esta Santa ha llegado hasta nosotros en sus sílabas textuales, y por tanto ningún eco de su voz; y tampoco ningún escrito de su mano. 

Esto nos mueve a decir de Beatriz de Silva que es “la Santa del Silencio”, pues de ella (al igual que de San José, según los Evangelios) no sabemos palabra alguna que saliese de su boca. 

Lo que se conoce de esta singular Santa, es debido a los testimonios que de ella dieron quienes convivieron con ella o la conocieron. 

9. El Papa Inocencio VIII aprueba la nueva orden

Una tarde, después de la Oración, cuando ya todas las monjas habían dejado el coro, queda Beatriz de Silva en íntimo coloquio con Dios. De pronto un gran resplandor la iluminó y vio a la Santísima Virgen que, mostrándole el hábito blanco y azul, le dijo con una mezcla de amor y firmeza que “Venía a urgirle la Fundación de su Orden”. 

Beatriz por amor a Jesús crucificado y a la Stma. Virgen acepta todos los trabajos que sabía se iba a exponer. 

Beatriz, obediente a la voz de Dios, abandonó el Convento de Santo Domingo el Real y marchó a una gran finca, donada por la Reina Isabel La Católica, llamada “Los Palacios de Galiana”, en donde se instaló el Convento de santa Fe, para que fuese habitado por Beatriz y sus doce Compañeras . 

Uno de sus consejeros y principales colaboradores fue Fray García de Quijada, obispo de Guadix que “era persona con quien la sierva de Dios comunicaba los sentimientos de su alma y por cuya prudencia y religión se gobernaba en las cosas arduas”. 

La Reina Isabel la Católica, íntima amiga de Beatriz, era su principal confidente y colaboradora. Entre las dos deciden lo que tienen que hacer, y con aprobación y consentimiento de la Curia Arzobispal cursan a Roma la solicitud de la aprobación de la Orden de la Inmaculada. 

El Papa Inocencio VIII, por la Bula “Inter Universa” (30 de Abril 1489) aprobó la fundación, y en el mismo instante que era firmada por S.S., un emisario celestial, que ella intuyó era el Arcángel San Rafael, le daba la noticia de la aprobación. 

Tres meses más tarde recibe la triste noticia de que la nave en que venía la Bula de la aprobación se había hundido en el mar. Tres días estuvo la Santa muy apenada, sin saber qué hacer, pidiendo a Dios la solución de su problema, y al día tercero encima de un Cofre, halló la deseada Bula. 

10. Consagración de la Orden

Con intenso júbilo se hizo una procesión, presidida por el obispo de Guadix, Fray García de Quijada, a la que asistió todo el pueblo, para dar gracias a Dios por el hallazgo milagroso de la Bula. 

Recorrió la procesión desde la Catedral hasta el Convento de santa Fe, y terminada la procesión, el Sr. Obispo predicó un sermón en que invitó a todos a acudir a la toma del Hábito de las nuevas religiosas que sería dos semanas después en el Convento de Santa Fe, la cuna de la nueva Orden de la Inmaculada Concepción. 

Llena de alegría Beatriz trabaja sin descanso en la confección de los hábitos de las nuevas religiosas. Todos trabajan firme y esperan entusiasmados el día glorioso de la inauguración. 

Los coloquios de Beatriz con el Señor en la oración y con la Stma. Virgen son cada vez más fervorosos y continuos. No ha habido ni habrá jamás algún santo, que no haya sobresalido extraordinariamente en la oración, porque sin mucha oración, la santidad es una ilusión. En la Oración radica la santidad de Beatriz. 

11. Enfermedad de Beatriz

Cuando Beatriz y sus compañeras veían con ilusión cercano el día de la Toma del Hábito, sucede algo inesperado. ¡Oh secretos de Dios, cuan inescrutables son tus caminos! 

Faltaban ya solamente diez días para el día solemne de la toma de Hábito y con ello la definitiva inauguración de la nueva orden, cuando se le dice: “Hija mía, de hoy en diez días, te vendré a buscar para traerte conmigo al Cielo, porque no es voluntad de Dios que goces acá en la tierra de esto que tanto deseas”. 

Luego vio que la lámpara que ardía ante el Santísimo estaba apagada, y al momento, sin que nadie la encendiera volvió a lucir de nuevo, y mientras lo contemplaba sorprendida, oyó una voz que le dijo: “¿Has visto cómo la luz de la lámpara se ha apagado y luego ha vuelto a lucir?, pues así pasará con tu Orden. Al morir tú, la Orden estará en peligro de disolverse; más no se extinguirá sino que florecerá de tal manera que será multiplicada y extendida por el mundo entero. De hoy en diez días has de venir con nosotros”. 

Al poco tiempo de la visión y de tal anuncio, Beatriz cayó enferma de gravedad. Por ello, Beatriz antes de partir de este mundo, en presencia de Fray García de Quijada, obispo de Guadix, de sus doce Compañeras y de algunos Padres Franciscanos estando en el lecho de muerte, tomó el hábito de la nueva Orden que ella había fundado. 

Al administrarle los últimos sacramentos, y, al levantarle el velo que le cubría el rostro, todos se admiraron de la hermosura de su cara que brillaba como un ángel; pero esa admiración subió al extremo al aparecer en su Frente un brillante Estrella. 

En aquel momento entregó su bendita alma en manos de la Santísima Virgen que, tal como le había prometido, vino por ella para llevársela al Cielo, desde donde vela por su orden que se extiende en la tierra por numerosos países. 

Beatriz de Silva fue Beatificada por el Papa Pío XI el 28 de Julio de 1926. 

Canonizada el 3 de Octubre de 1976: 

“A honor de la Santa e Individua Trinidad, para exaltación de la Fe Católica e incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Sr. Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, tras madura deliberación e implorando muchas veces el auxilio divino, y de consejo de muchos de Nuestros Hermanos, decretamos y definimos que la Beata Beatriz de Silva es Santa, y la inscribimos en el Catálogo de los Santos, estableciendo que debe ser venerada con piadosa devoción entre los Santos de la Iglesia Universal. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén” 

(Pablo VI, Bula de Canonización “Inter Preclara”).

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Beatriz de Silva, Virgen

Contrariedades, envidias y calumnias padecen muchos santos, muchas santas, y Santa Beatriz de Silva, virgen, fue una de ellas. La belleza del cuerpo es deseable y, a quién Dios se la concede junto a la santidad, padece muchos más tormentos. Porque unos los quieren por el cuerpo y desean poseerlos sexualmente y otros tienen celos de ellos.

Vida dura la del que posee la belleza física, y si además, a ella, Dios le concede la gracia física, la dulzura del alma y la delicadeza de trato y bondad de corazón. Muchos celan y son celosos de los dones físicos y espirituales que Dios concede a una persona para que teniéndolos los muestre y sean causa de admiración y odios.

Pruebas sin fin lleva consigo la belleza física. Tentaciones enormes, lleva consigo esa misma belleza del cuerpo. Por eso las personas bellas físicamente tienen que ser mejores que otras, más fuertes y recias y con más amor a Dios que las que no son tan bellas, porque padecen mucho por lo mucho que les da Dios.

Santa Beatriz de Silva, se puso un velo, otros se dejan barba si son bellos, pero a todos la bondad de corazón es más valiosa que su físico agraciado por la gracia de Dios al darles, al permitir que fuera la belleza un reclamo a la santidad de otros que muchos, también, como a Santa Beatriz de Silva, son presas por esa belleza física y de alma y corazón para que se dejen guiar por ella, por la persona a la que Dios le concede gracias y con ellas dolor por el odio de muchos y amor por la admiración de muchos más que viendo el físico y la parte espiritual hacen un todo en la misma persona y se dejan influir por ella para una mejor vida de virtudes y vida de santidad.

Si eres bella, también puedes ser Santa, como lo es Santa Beatriz de Silva. Amén.

P. Jesús

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Envío diario nº 4.073- Viernes 16-8-19

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Viernes 16 de Agosto de 2.019

Tiempo Ordinario /19º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 19, 3-12

Te tentarán para probar tu fe y tu identidad

3Se le acercaron (a Jesús) unos fariseos con propósito de tentarle, y le preguntaron: ¿Es lícito repudiar a la mujer por cualquier causa? 4Él respondió: ¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo varón y hembra? 5Dijo: <<Por esto dejará el hombre al padre y a la madre y se unirá a la mujer, y serán los dos una sola carne>>. 6De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre. 7Ellos le replicaron: Entonces ¿cómo es que Moisés ordenó dar libelo de divorcio al repudiar? 8Díjoles Él: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue así. 9Y yo digo que quien repudia a su mujer (salvo caso de adulterio) y se casa con otra, adultera.

10Dijéronle los discípulos: Si tal es la condición del hombre con la mujer, no conviene casarse. 11Él les contestó: No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado. 12Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Te tentarán para probar tu fe y tu identidad

Los malos católicos, al igual que los protestantes, te tentarán y te pedirán consejo para repudiar a la mujer con quien se casaron en la fe.

¿Qué les dices tú a los que te piden consejo para separarse, para divorciarse?…

El maligno hace insidias y vienen a preguntarte, porque, como a Jesús, quieren tentarte; te preguntarán, como le preguntaron a Dios: ¿Es lícito repudiar a la mujer por cualquier causa?; ¿por qué no pueden casarse los homosexuales?… No temas a las preguntas, teme más bien a tus respuestas, porque tienes que dar testimonio de tu fe; tienes que enseñar al que no sabe, dando palabras de tu fe, de la doctrina católica. ¿Y si se enfadan?, te preguntas. Se enfadarán, seguro, y tendrás que pasar por eso, como lo pasó Jesús, Dios, que Él respondió: ¿No habéis leído que, al principio, el Creador los hizo varón y hembra?…

El ser humano es varón y hembra, así los creó Dios. Contesta así a los que te tentarán para probar tu fe y tu identidad, y diles: yo creo en Dios y creo en la palabra de la Sagrada Biblia, esta es mi fe.

Te dirán que es legal, por la ley civil, casarse los homosexuales, las lesbianas. Diles que es también legal, por la ley civil, creer y practicar la fe católica.

P. Jesús
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Consejo nº 1.424

.-Serás mejor, con los mejores.

P. Jesús

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San Roque

En Italia y Francia se veneraba ya a San Roque en el siglo XV, poco después de su muerte. San Roque era hijo del gobernador de Montepellier, lugar donde nació en 1378, y a la edad de 20 años quedó huérfano de ambos padres. Durante la epidemia de peste que se desató por aquella época en Italia, el santo se dedicó a asistir a los enfermos y consiguió curar a muchos más tan sólo con hacer sobre ellos la señal de la cruz. 

Estando en Piacenza, trabajando en uno de los hospitales, el santo contrajo la mortal enfermedad. Como no quiso ser una carga para ningún hospital, decidió trasladarse a las fueras de la ciudad, instalándose en una caverna. Sin embargo, un perro lo alimentó milagrosamente, y el amo del animal acabó por descubrir a San Roque brindándole cuidados y atención. 

Cuando recobró las fuerzas, el santo volvió a la ciudad donde curó milagrosamente a muchas personas y numerosas cabezas de ganado. 
Retornó a Montepellier donde su tío no lo reconoció y lo dejó en el abandono. San Roque fue arrestado, probablemente porque fue confundido erróneamente por un espía, permaneciendo en la cárcel por cinco años donde finalmente falleció. 

La popularidad y rápida extensión del culto a San Roque fue verdaderamente extraordinaria. En su tumba se obraron muchos milagros, y son miles los que lo han invocado contra la peste.

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Roque

Tú, quizás eres o puedes ser tío de un Santo, y puedes reconocerlo y ayudarlo a que sus obras, las obras que Dios hace a través de él y con él, sigan derramándose en el mundo. No me hagas como hizo el tío de San Roque, que no lo reconoció como sobrino y, creyéndole un espía, acabó en la cárcel y murió allí.

Ayuda a los de tu casa, a los de tu familia, porque puede que sean santos y, si aún no lo son, deberían serlo con tu ayuda. No niegues la ayuda a los tuyos, porque la mano de Dios está también en tus obras de misericordia. ¡A ver lo que haces de hoy en adelante! ¡Ya lo sabes!

P. Jesús

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¡Me ha dicho que me ama!

Esta mañana he abierto los ojos.
Jesús me ha dicho que me ama.

Esta mañana sigo respirando.
Jesús me ha dicho que me ama.

Esta mañana he sonreído.
Jesús me ha dicho que me ama.

Esta mañana he desayunado.
Jesús me ha dicho que me ama.

Esta mañana ha salido el sol.
Jesús me ha dicho que me ama.

Esta mañana he abrazado a mi hermana.
Jesús me ha dicho que me ama.

Esta mañana he lavado los platos.
Jesús me ha dicho que me ama.

¡Esta mañana soy feliz!
Porque Jesús me ha dicho que me ama.

Montserrat Bellido Durán

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J. , 61 años , de Mexico.  1/15/2011

Dr. Joan Antoni Mateo mi consulta se debe a la duda  sobre si la masturbación es pecado grave ante Dios o se puede considerar como un acto natural que lo pide el cuerpo humano como necesidad sexual o  fisiológica. Con esto del sida según es más aconsejable tener relación sexual personal, que con parejas del mismo sexo que aunque se use preservativo pueda este romperse y se pueda uno contagiar fácilmente. Mi pregunta es, ¿qué tan grave o en qué gravedad está de pecado la masturbación? Se puede considerar como una necesidad sexual fisiológica como un juego o como un pasatiempo. Ya que en mi caso yo no eyaculo sino que detengo la salida del semen y así no me agoto físicamente y puedo durar días y semanas con este pasatiempo sexual sin llegar a la eyaculación. Que es la que se debe tener cuidado de no permitirla para no agotarse físicamente.

Gracias de antemano espero su franca respuesta.

Respuesta de: Dr. Joan Antoni Mateo. 1/17/2011

La doctrina católica califica la masturbación como un grave desorden. La potencia sexual de la persona está ordenada por Dios al servicio de la vida y del amor. El acto solitario encierra la persona en sí misma que busca un placer para su propia satisfacción. El Catecismo de la Iglesia Católica reconoce, sin embargo, que hábitos contumaces adquiridos, la inmadurez de la persona y la presión ambiental pueden disminuir la responsabilidad personal en este pecado. Hay que esforzarse por vivir la santa pureza poniendo los medios humanos y sobrenaturales oportunos.

Envío diario nº 4.072- Jueves 15-8-19

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Jueves 15 de Agosto de 2.019

Tiempo Ordinario /19º – Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 1, 39-56

Los amigos de Dios

39En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, a una ciudad de Judá, 40y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Así que oyó Isabel el saludo de María, exultó el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo, 42y clamó con voz fuerte: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!43¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44Porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, exultó de gozo el niño en mi seno. 45Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor: 46Dijo María:

 Mi alma engrandece al Señor 47y exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador, 48porque ha mirado la humildad de su sierva; por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49porque ha hecho en mí maravillas el Poderoso, cuyo nombre es santo. 50Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51Desplegó el poder de su brazo, y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón. 52Derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes. 53A los hambrientos los llenó de bienes, y a los ricos los despidió vacíos. 54Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia. 55Según lo que había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre. 56María permaneció con ella como unos tres meses, y se volvió a su casa.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Los amigos de Dios

Los amigos de Dios, son aquellos que se ponen en camino para ayudar al necesitado, al que sufre, a ti que, a veces, necesitas de una mano amiga. Dios quiere que sus amigos sean como otro Cristo, que vayan a consolar a toda alma necesitada de consuelo y misericordia.

La Virgen María, Madre de Dios y amiga de Dios. Tú, como Ella, sé amiga, sé amigo de Dios, y ve al que sufre, hoy; no lo dejes.

Los que hacen esto, son los amigos de Dios.

Bendiciones.

P. Jesús
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Consejo nº 1.423

.-Tus sueños se pueden cumplir, si crees en ellos.

P. Jesús

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Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. 

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus: 

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”. 

Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante: 

“La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos” (#966). 

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección. 

Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando “ex-cathedra”. Y … ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios. 

En este caso se dice que el Papa habla “ex-cathedra”, es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos. 

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”. 

Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos: 

“El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio” (JP II, 2-julio-97). 

“Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos” (JP II , Audiencia General del 9-julio-97). 

Continúa el Papa: “María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen’ (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial” (JP II, 15-agosto-97) 

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección. 

Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano. 

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

Un dogma es una declaración de fe, de verdad. Y es verdad que María, la Madre de Dios y nuestra, vive ya en el Cielo, en cuerpo y alma, como vamos a vivir otro día nosotros allí, en el Cielo, también con cuerpo y alma. Ella, María, nació sin la marca del pecado original, nació con la misma condición que fue creado Adán, y que Eva; salida de la esencia de Adán, fué creada así por Dios. Y Si Dios pudo hacerlo en Adán y Eva, pudo hacerlo y lo hizo en María, la que iba a ser su Madre, si ella accedía.

No hablaré hoy más de este tema, porque deseo que meditéis lo que ya os he dicho del mismo. Repito: Si Adán y Eva pudieron ser creados por Dios, ¿podía Dios crear de esa misma esencia, en las entrañas de Santa Ana, un alma y persona llena de Gracia? ¿Podía? Tú piensa sólo esto: ¿Podía hacerlo, Dios Creador? ¿O le era una cosa imposible?… ¿Había indicios, anteriores al del nacimiento de María, que demuestran que Dios hizo algo semejante? ¿No hizo Dios a Eva, sacada de la costilla de Adán y de barro? Sí, lo hizo. Entonces, ¿puede Dios, hacer de Dios, cuantas veces quiera? Sí.

Cree, ten fe; es un dogma, que María subió al Cielo en cuerpo y alma, porque nació llena de gracia, y ¿no nos salvamos por la gracia de Dios? ¿No es, por la gracia de Dios, que vamos al Cielo? ¿No es, por la gracia de Dios, que otro día resucitarán los cuerpos? Entonces, tu fe y la historia de Dios, te proclaman la verdad de María, que vive en cuerpo y alma en el Cielo, como vas a vivir tú otro día: Todo es cuestión de tiempo, pero para Dios, todo es en el mismo tiempo, y no necesita esperar a cumplir su voluntad, ésta se cumple siempre, de continuo, como el que tú vives por su voluntad. Es Dios, ¿recuerdas? Y María, es la Madre de Dios, ¿recuerdas?, y es Madre tuya: ¡¡Recuérdalo!! ¡Venérala!, porque es de fe, que está en cuerpo y alma en el Cielo, por ser la Madre de Dios y, por serlo, merece tu veneración, y tú necesitas venerarla, como necesitas adorar a Dios. Es tu propia necesidad, la que pone las cosas en su lugar; a Dios se le adora, y a María se le venera; y a ti mismo, deja de glorificarte y empieza a vivir en cristiano, y sé dogmático; María te ama, créetelo, porque este es un dogma mayor que el dogma de la Solemnidad  de la Asunción de la Virgen María, el que sepas y creas verdaderamente y ciertamente y con autenticidad, el que tu Madre, María, te ama. ¡Te ama! A ver si aprendes a ver las cosas claras y dejas de endiosarte, y te haces hijo de Dios y de María de la Asunción.

P. Jesús

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Benditos tus enemigos

Dios bendiga en grande a los que te odian, porque gracias a ellos, tú eres mejor persona, y Dios te bendice y recompensa por tú perdonarles y rezar por ellos. El árbol que se mantiene firme en medio de las tormentas, clavando sus raíces bajo tierra, es el más hermoso y fuerte con el paso de los años y… cuán agradable es su sombra en los calurosos días de verano.

Benditos sean los que te envidian, porque gracias a ellos, tú puedes elevarte sobre su mal hacer; por tú decidir libremente ser bueno y hacer el bien.

Jesús necesitó de los que le crucificaron para poder resucitar. A ti te pasará igual. Por ser ley de vida; por existir el mal en el mundo, otros te dañarán por tu bondad, por tú vivir según la Ley de Dios, ¿y qué?, no les necesitas para vivir, ya que de la misma forma que hay malas personas, también hay buenas personas: tus amigos. Total, quien sale perdiendo es el que te daña; porque no podrá gozar de tu compañía ni la de Dios; porque se daña a sí mismo al hacerte mal, peca, y se aparta de Dios. Cada uno pasará cuentas ante Dios, que todo lo ve y todo lo sabe. Quien a hierro mata: a hierro muere, así que preocúpate tú de no herir a nadie y ser siempre bueno.

Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro, y yo añado que quien encuentra un enemigo es bendecido; ya que gracias a la maldad de unos, florece la bondad en otros. Y a escoger, es mejor ser la víctima que el verdugo, porque ¡Ay! cuánto llora y sufre el verdugo cuando se da cuenta de su mal cometido.

Aléjate del mal y haz siempre el bien.

Benditos sean por siempre tus enemigos, ya que gracias a ellos y su maldad, Dios te bendice y te premia, y te da la santidad.

Montserrat Bellido Durán

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Envío diario nº 4.071- Miércoles 14-8-19

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Miércoles 14 de Agosto de 2.019

Tiempo Ordinario /19º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 18, 15-20

Un hermano en la fe

(Dijo Jesús a sus discípulos): 15Si pecare tu hermano contra ti, ve y repréndele a solas. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16Si no te escucha, toma contigo a uno o dos, para que por la palabra de dos o tres testigos sea fallado todo el negocio. 17Si los desoyere, comunícalo a la Iglesia, y si a la Iglesia desoye, sea para ti como gentil o publicano.18En verdad os digo, cuanto atareis en la tierra será atado en el cielo, y cuanto desatareis en la tierra será desatado en el cielo.

19Aún más: os digo en verdad que, si dos de vosotros conviniereis sobre la tierra en pedir cualquier cosa, os lo otorgará mi Padre, que está en los cielos. 20Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Un hermano en la fe

Jesús, Dios, en el evangelio de hoy, aclara bien quiénes son tus hermanos y quiénes son los gentiles o publicanos, que son las personas que no viven tu misma fe cristiana católica. Yo no invento nada, lee el evangelio de hoy, y lo verás escrito por San Mateo.

Miremos la diferencia entre un hermano y un vecino; un hermano tiene los mismos padres que tú, un vecino no. Y tú eres de Dios, eres hijo de Dios e hijo de la Madre de Dios, porque Cristo, el Primogénito, Dios Hijo, que murió por ti, dejó a su Madre a san Juan, al apóstol más pequeño en edad; y se la dio como madre, porque fue fiel y estuvo a su lado, al lado de la Virgen María, que lloraba desconsolada al pie de la Cruz; y San Juan la sostenía, la cuidaba, como tú debes cuidar a los demás, a todos los hermanos en la fe, sobre todo esos “pequeños”, que a veces pecan; y como dice el evangelio de hoy, tienes que ir a solas a él, si ha pecado contra ti, y le pides explicación de sus malos hechos, de su mala acción o palabras; y le haces ver que eso no puede ser, que Dios no lo quiere, que el Padre Dios pide santidad a todos, también a él. Porque a veces, los pequeños en la fe, creen que, por ser pequeños en la fe, pueden permitirse no cumplir los mandamientos; que siendo así, por ser pequeños en la fe, la misericordia de Dios hace que Dios, a ellos, no les pida que cumplan todos los mandamientos de la Ley de Dios, con la excusa de los vicios que están arraigados y de que cada quién va a su paso. ¡Amigos!, lo que es pecado, es pecado, ¡para todos!, y está muy claro y es fácil de aprender los diez mandamientos de la Ley.

Aquí pido, solicito, a los de CatholicosOnline, que pongan el link a las “Vacaciones de Amor”, que hace años estamos propagando, para que tú, tú, te llenes de amor y vivas con el Amor, Dios, quince días de alegría, porque el amor a Dios te llena de alegría. Así que te animo a que, por quince días, hagas el plan de las “Vacaciones de Amor”, porque quiero, deseo, te pido, que disfrutes del Amor, este amor que puedes sentir y vivir, y que te hará tan feliz, como las vacaciones más fantásticas de tu vida. Haz el plan de las “Vacaciones de Amor”, y verás que, en quince días, recibirás en tu alma la dicha del Amor de Dios, que vendrá a tu encuentro y te dará el alimento de una vida espiritual sana, ¡santa!.

VACACIONES de AMOR:
https://www.catholicosonline.net/vacaciones-de-amor-con-dios/

Y volviendo al tema de los hermanos en la fe, esos que son amigos de Dios, tú y tú, y el otro, ése que también vive la fe, el creer en la Sagrada Biblia, el seguir la doctrina católica, con una vida espiritual de oración y plegaria.

Y los gentiles, los publicanos, ¡los mundanos!, que no tienen a Dios, a Cristo, como Rey de reyes y Señor, esos no son hermanos, pero sí que son tus semejantes, son a los que debes ayudar, como el buen samaritano hizo.

A los hermanos, al hermano que te daña, ve a él, y a solas, le dices que ha pecado contra ti, y que rectifique; pero los gentiles, los publicanos, ¡los mundanos!, no van a entenderte, no van a comprenderte si vas y les dices, a solas, que han pecado contra ti; mejor, habla, ora a Dios, y que Él, Dios, apoye tu causa; a esos, a los mundanos, trátalos como lo que son, tus semejantes, no tus hermanos, sino esos a los que debes darles todo lo mejor de ti, como a tus hermanos, desde luego, porque tú, tú eres un discípulo de Cristo. Y si te digo que no les digas nada del mal que te hacen, es porque ¡no saben lo que hacen!, no conocen las Escrituras, no saben nada de Dios; entonces, es como hablar dos idiomas distintos, en los que ninguno comprende al otro; y ¿qué ocurre cuando no se entiende la gente?; aún se enfadan más que antes de intentar hablar cada uno su lengua, cada uno según su fe, o los que tienen fe y los que no la tienen. Mejor hablar con el Dios de todos, si alguno, que no sea tu hermano, te ha dañado, ha pecado contra ti, porque, ¿para qué echar más leña al fuego?, ¿para producir un incendio?; por eso, hijo-a de Dios, aprende a vivir la mortificación, por saber que no todos te van a comprender, porque los que no viven la fe, ¿qué saben del perdón, del verdadero perdón, que es no volver a pecar?

En fin, todas estas cosas, te las iré hablando, porque tengo vida, y vida en abundancia en la fe, ¡la verdadera!, la Católica, Apostólica y Romana.

¡Nos vemos en Misa!, no me falles.

P. Jesús
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Consejo nº 1.422

.-La vida es larga, cuando hay amor entre personas que viven la fe.

P. Jesús

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San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano María Kolbe nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial. A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria, y estando en el seminario adoptó el nombre de Maximiliano. Finaliza sus estudios en Roma y en 1918 es ordenado sacerdote. 

Devoto de la Inmaculada Concepción, pensaba que la Iglesia debía ser militante en su colaboración con la Gracia Divina para el avance de la Fe Catolica. Movido por esta devoción y convicción, funda en 1917 un movimiento llamado “La Milicia de la Inmaculada” cuyos miembros se consagrarían a la bienaventurada Virgen María y tendrían el objetivo de luchar mediante todos los medios moralmente válidos, por la construcción del Reino de Dios en todo el mundo. 

Verdadero apóstol moderno, inicia la publicación de la revista mensual “Caballero de la Inmaculada”, orientada a promover el conocimiento, el amor y el servicio a la Virgen María en la tarea de convertir almas para Cristo. Con un Tiraje de 500 ejemplares en 1922, para 1939 alcanzaría cerca del millón de ejemplares. 

En 1929 funda la primera “Ciudad de la Inmaculada” en el convento franciscano de Niepokalanów a 40 kilómetros de Varsovia, que al paso del tiempo se convertiría en una ciudad consagrada a la Virgen. 

En 1931, luego de que el Papa solicitara misioneros, se ofrece como voluntario. En 1936 regresa a Polonia como director espiritual de Niepokalanów, y 3 años más tarde, en plena Guerra Mundial, es apresado junto con otros frailes y enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Es liberado poco tiempo después, precisamente el día consagrado a la Inmaculada Concepción. 

Es hecho prisionero nuevamente en febrero de 1941 y enviado a la prisión de Pawiak, para ser después transferido al campo de concentración de Auschwitz, en donde a pesar de las terribles condiciones de vida prosiguió su ministerio. 

En Auschwitz, el régimen nazi buscaba despojar a los prisioneros de toda huella de personalidad tratándolos de manera inhumana e inpersonal: como un número; a San Maximiliano le asignaron el 16670. A pesar de todo, durante su estadía en el campo nunca le abandonaron su generosidad y su preocupación por los demás, así como su deseo de mantener la dignidad de sus compañeros. 

La noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección a la que estaba asignado San Maximiliano escapa; en represalia, el comandante del campo ordena escoger a 10 prisioneros al hazar para ser ejecutados. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como San Maximiliano, casado y con hijos. San Maximiliano, que no se encontraba dentro de los 10 prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio, y San Maximiliano es condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros. 

Diez días después de su condena y al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección letal el 14 de agosto de 1941 

En 1973 Paulo VI lo beatifica y en 1982 Juan Pablo Segundo lo canoniza como Mártir de la Caridad. 

San Maximiliano Kolbe, el Mártir de la Caridad

Los Inicios

San Maximiliano María Kolbe fue hijo de María Dabrowska y de Julio Kolbe, pertenecientes a la Tercera Orden Franciscana, y los cuales tenían en su casa un taller y un pequeño altar con la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Czestochowa, veneradísima patrona de Polonia.
Nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial. Sus hermanos fueron Francisco, José, Valentín y Antonio. Los dos últimos murieron prematuramente.
Aproximadamente en el año 1906, un suceso marca la vida de Maximiliano, y preocupa y desconcierta a su madre. Ella misma relata el suceso a los pocos meses del martirio de Maximiliano. Dice ella: “Sabia yo de antemano, en base a un caso extraordinario que le sucedió en los años de la infancia, que Maximiliano moriría mártir. Solo no recuerdo si sucedió antes o después de su primera confesión. Una vez no me gusto nada una travesura, y se la reproche: Niño mío, ¡quien sabe lo que será de ti!. Después, yo no pensé más, pero observe que el muchacho había cambiado tan radicalmente, que no se le podía reconocer. Teníamos un pequeño altar escondido ente dos roperos, ante el cual él a menudo se retiraba sin hacerse notar y rezaba llorando. En general, tenía una conducta superior a la de su edad, siempre recogido y serio, y cuando rezaba, estallaba en lágrimas. Estuve preocupada, pensando en alguna enfermedad, y le pregunté: ¿te pasa algo? ¡Has de contar todo a tu madre!
Temblando de emoción y con los ojos anegados en lágrimas, me contó: “Mamá, cuando me reprochaste, pedí mucho a la Virgen me dijera lo que sería de mi. Lo mismo en la iglesia, le volví a rogar. Entonces se me apareció la Virgen, teniendo en las manos dos coronas: una blanca y otra roja. Me miró con cariño y me preguntó si quería esas dos coronas. La blanca significaba que perseveraría en la pureza y la roja que seria mártir. Conteste que las aceptaba… (las dos). Entonces la Virgen me miró con dulzura y desapareció”.
El cambio extraordinario en la conducta del muchacho, atestiguaba la verdad de las cosas. El tenia plena conciencia, y al hablarme, con el rostro radiante señalaba la deseada muerte de mártir. Este fascinante encuentro de Maximiliano con su “Madrecita” celestial es algo más que un episodio pasajero. Es la raíz de todo su futuro; es el motor de sus amplios planes; es la fuerza para los vuelos más audaces; es el manantial de su santidad y de su apostolado”.

Vocación Franciscana

A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria. Fue en el seminario donde adoptó el nombre de Maximiliano María.
El padre Wilk lo describe así: “era diligente en el cumplimiento de sus deberes, dotado por las matemáticas, obediente a los profesores, servicial con los compañeros, alegre y equilibrado. Rezaba con recogimiento. Un episodio se me grabó por siempre. Entrando en una sala, vi a Maximiliano de rodillas ante una gran cruz, absorto en oración.”
Pero de pronto entró la crisis en ambos hermanos. Maximiliano se convenció y convenció a su hermano de abandonar el seminario. Cuando estaban a punto de hablar con el superior, les visita la madre llena de alegría. Orgullosa les cuenta que José, el hermano menor, también entraría en la orden. ¡Además ella y su esposo también tienen vocación religiosa de manera que sería toda la familia Franciscana!. 
El 4 de septiembre de 1910 ciñó a su cintura el cordón de San Francisco, y de esa manera comenzó su año de noviciado. ¡Apenas dieciséis años!
En el otoño de 1912, el P. Provincial teniendo en cuenta las excelentes cualidades intelectuales de Fray Maximiliano, dispuso que, junto a otros, siguiera sus estudios de filosofía y teología en Roma, donde los finalizó. Los años romanos serán fecundísimos y decisivos en la vida de Maximiliano. La Virgen lo espera para inspirarle la fundación de La Milicia de la Inmaculada.
En 1918 es ordenado sacerdote.

La Misión

Maximiliano siempre fue muy devoto de la Inmaculada Concepción, por lo que pensaba que la Iglesia tenía que ser militante en su colaboración con la Gracia Divina para el avance de la fe católica. Es por eso que movido por su devoción, funda en el año 1917 un movimiento llamado “La Milicia de la Inmaculada”, el cual se consagraría a la Virgen María y lucharía con todos los medios moralmente válidos, por la construcción del Reino de Dios en todo el mundo. En palabras del propio San Maximiliano, el movimiento tendría: 
“una visión global de la vida católica bajo una nueva forma, que consiste en la unión con la Inmaculada.”
Inició la publicación de una revista mensual llamada “Caballero de la Inmaculada”, ésta era orientada a promover el conocimiento, el amor y el servicio a la Virgen María. Comenzó con un tiraje de sólo 500 ejemplares en 1922, y para el año 1939 alcanzaría cerca de un millón de ejemplares publicados.
La primera “Ciudad de la Inmaculada” se funda en el año 1929 en el convento franciscano situado en Niepokalanów a 40 kilómetros de Varsovia, que luego de algunos años se convertiría en una ciudad consagrada a la Virgen y, en palabras de San Maximiliano, dedicada a: 
“conquistar todo el mundo, todas las almas, para Cristo, para la Inmaculada, usando todos los medios lícitos, todos los descubrimientos tecnológicos, especialmente en el ámbito de las comunicaciones.”
Luego de que el papa solicitara sacerdotes para ir de misiones, en el año 1931 se ofrece como voluntario y viaja a Japón donde funda una nueva ciudad de la Inmaculada (“Mugenzai No Sono”) y publica la revista “Caballero de la Inmaculada” en idioma japonés (“Seibo No Kishi”).

El Testimonio

Regresó a Polonia en el año 1936, siendo director espiritual de Niepokalanów, y luego de 3 años, mientras se daba la Guerra Mundial, fue apresado junto a otros frailes y enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Poco tiempo después, el día de la Inmaculada Concepción, es liberado.
En 1941 es nuevamente hecho prisionero y ésta vez es enviado a la prisión de Pawiak, y luego llevado al campo de concentración de Auschwitz, donde prosiguió su ministerio a pesar de las terribles condiciones de vida.
Los nazis siempre trataban a los prisioneros de una manera inhumana y antipersonal, de manera que los llamaban por números; a San Maximiliano le asignaron el número 16670. A pesar de los difíciles momentos en el campo su generosidad y su preocupación por los demás nunca le abandonaron.
El 3 de agosto de 1941, un prisionero escapa; y en represalia, el comandante del campo ordena escoger a 10 prisioneros para ser condenados a morir de hambre. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como San Maximiliano, casado y con hijos. 
“No hay amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos” 
(Jn 15, 13).
San Maximiliano, que no se encontraba dentro de los 10 prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio.
Luego de 10 días de su condena y al encontrarlo todavía con vida, los nazis le colocan una inyección letal el 14 de agosto de 1941.

El Legado

De esta manera San Maximiliano María Kolbe da testimonio y ejemplo de dignidad, en medio de la más terrible adversidad. 
En el año 1973 el Papa Paulo VI beatifica a San Maximiliano y en 1982 Juan Pablo II lo canoniza como Mártir de la Caridad. 
Juan Pablo II comenta la influencia que tuvo San Maximiliano en su vocación sacerdotal: 
“Surge aquí otra singular e importante dimensión de mi vocación. Los años de la ocupación alemana en Occidente y de la soviética en Oriente supusieron un enorme número de detenciones y deportaciones de sacerdotes polacos hacia los campos de concentración. Sólo en Dachau fueron internados casi tres mil. Hubo otros campos, como por ejemplo el de Auschwitz, donde ofreció la vida por Cristo el primer sacerdote canonizado después de la guerra, San Maximiliano María Kolbe, el franciscano de Niepokalanów.”

Consagración a la Inmaculada, compuesta por S. Maximiliano Kolbe

“OH Inmaculada, reina del cielo y de la tierra,
refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima,
a quien Dios confió la economía de la misericordia.
Yo……. pecador indigno, me postro ante ti,
suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y
posesión tuya.
A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificultades
de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.
Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva,
para cumplir lo que de ti ha sido dicho: 
“Ella te aplastará la cabeza” (Gen 3:15), y también: 
“Tú has derrotado todas las herejías en el mundo”.
Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas
me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria 
en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, 
aumento en cuanto sea posible el bienaventurado 
Reino del Sagrado Corazón de Jesús.
Donde tú entras oh Inmaculada, obtienes la gracia 
de la conversión y la santificación, ya que toda gracia 
que fluye del Corazón de Jesús para nosotros,
nos llega a través de tus manos”.
Ayúdame a alabarte, OH Virgen Santa
y dame fuerza contra tus enemigos.”

FUENTE: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

San Maximiliano Kolbe

Muchos Santos han muerto por amor de Dios, pero pocos han muerto por amor de Dios y amor a sus semejantes. San Maximiliano Kolbe, uno de ellos, un santo actual, moderno, que usó, de lo que malamente llaman democracia, y pidió sustituir a un compañero suyo a su pasión y muerte segura. Y sufre y muere por otro y es, a imitación de Cristo, un verdadero cristiano convencido de su fe, porque si no hubiera tenido fe en el Reino Celestial, no se habría dejado matar, pero San Maximiliano Kolbe sabía que iba directo al Reino de Dios, porque todo lo hizo y lo hacía por Amor: Eso es la Caridad. Hacer las cosas, decir las cosas sólo por amor a Dios, y lo que Dios no quiere que hagamos o que pensemos o digamos, no decirlo, no pensarlo, no obrarlo. Hay Santos que sí que han entendido de qué va vivir la perfección, y San Maximiliano Kolbe, está en el mismo Cielo y es Santo por eso: Porque entendió de qué va la vida: de la salvación, y uno se salva por la Caridad.

P. Jesús

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La Biblia
El primer encuentro de José con sus hermanos
Génesis 42, 6-26

6 José tenía plenos poderes sobre el país y distribuía raciones a toda la población. Sus hermanos se presentaron ante él y se postraron con el rostro en tierra.
7 Al verlos, él los reconoció en seguida, pero los trató como si fueran extraños y les habló duramente. «¿De dónde vienen?», les preguntó. Ellos respondieron: «Venimos de Canaán para abastecernos de víveres».
8 Y al reconocer a sus hermanos, sin que ellos lo reconocieran a él,
9 José se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos. Entonces les dijo: «Ustedes son espías, y han venido a observar las zonas desguarnecidas del país».
10 «No, señor», le respondieron. «Es verdad que tus servidores han venido a comprar víveres.
11 Todos nosotros somos hijos de un mismo padre, y además, personas honradas. No somos espías».
12 Pero él insistió: «No, ustedes han venido a observar las zonas desguarnecidas del país».
13 Ellos continuaron diciendo: «Nosotros, tus servidores, somos doce hermanos, hijos de un hombre que reside en Canaán. El menor está ahora con nuestro padre, y otro ya no vive».
14 Pero él volvió a insistir: «Ya les he dicho que ustedes son espías.
15 Por eso van a ser sometidos a una prueba: juro por el Faraón que ustedes no quedarán en libertad, mientras no venga aquí su hermano menor.
16 Envíen a uno de ustedes a buscar a su hermano, los demás quedarán prisioneros. Así será puesto a prueba lo que ustedes han afirmado, para comprobar si dicen la verdad. De lo contrario, no habrá ninguna duda de que ustedes son espías».
17 E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres días. 
18 Al tercer día, José les dijo: «Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios.
19 Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedará como rehén en la prisión donde están bajo custodia, mientras el resto llevará los víveres, para aliviar el hambre de sus familias.
20 Después me traerán a su hermano menor. Así se pondrá de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirán». Ellos estuvieron de acuerdo.
21 Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: «¡Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos pedía que tuviéramos compasión, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia».
22 Rubén les respondió: «¿Acaso no les advertí que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre».
23 Ellos ignoraban que José los entendía, porque antes habían hablado por medio de un intérprete.
24 José se alejó de ellos para llorar; y cuando estuvo en condiciones de hablarles nuevamente, separó a Simeón y ordenó que lo ataran a la vista de todos.
25 Después José mandó que les llenaran las bolsas con trigo y que repusieran el dinero en la bolsa de cada uno. También ordenó que les entregaran provisiones para el camino. Así se hizo.
26 Ellos cargaron sus asnos con los víveres y partieron.

Meditación:

El primer encuentro de José con sus hermanos

Se denominaban a sí mismos, los hermanos de José, como personas honradas, y habiendo hecho con su hermano José lo que le hicieron, todo y así, en voz alta ante el poderoso José, decían que eran honrados. ¿Es que no tenían conciencia de su grave pecado?… ¿y tú, puede que a ti te pase igual, que no tengas conciencia del daño hecho a tu hermano?…

¿Hizo bien José en tratarlos como espías?… ¿Tenía que haberse mostrado humilde y darles todo lo que pedían por el hecho de haberles perdonado?…

José, al cabo de tres días de estar bajo custodia, les habla y les pide, por ser un hombre temeroso de Dios, que certifiquen que no mienten; quiere obras de su verdad, obras que respalden sus palabras de honradez, que pronunciaron ante el que maltrataron,  ¡su propio hermano José!, que les pidió ayuda y clemencia, estando en el pozo donde le pusieron sus hermanos años atrás, cuando él confiaba plenamente en ellos, tanto, que incluso les contaba sus sueños; y ellos, furiosos por los sueños de José, su hermano, y por el trato que le daba su padre, le dañaron despiadadamente, injustamente, dándole la hiel que contenía su corazón cobarde e infiel, aunque eran parte del pueblo de Dios, elegido para ser de la estirpe de Cristo, ¡el Rey de los Judíos, el Dios de todos!

Los asustó José, exigiéndoles la verdad y diciéndoles que, de decirla, no morirían. ¡Cuánto poder tenía ahora José!, ese mismo José, abandonado, humillado, solo, y falto de todo afecto humano. Ahora él podía hacer venganza y la ley estaría siempre de acuerdo con él, porque él representaba la ley egipcia, tenía poder para hacer y deshacer; era el Gran José, mientras sus hermanos hablaban de él como un hombre muerto.

Se dieron cuenta sus hermanos que venía sobre ellos la hora terrena de la justicia, porque todo se paga también en esta vida; la historia de los hombres lo testifica; da valor a esta creencia de que quien siembra, recoge su siembra; tarde o pronto, la vida pasa cuentas de los hechos y, a veces, también de las palabras que han dañado al inocente que es temeroso de Dios.

Leemos: “José se alejó de ellos para llorar”. ¿Aún le quedaban lágrimas a José, después de más de veinte años sufriendo y llorando?, ¡clamando al Cielo por la paz de su corazón en duelo!

Las lágrimas de los buenos, como José, siempre viven, porque la misericordia tiene su faceta espiritual, que protege al corazón de embrutecerse y lo mantiene envuelto en lágrimas para que no se endurezca y llegue a ser más perverso que. los que pervirtiendo la fe, hicieron mal y lo malo al bueno que hace el bien.

Si tú, como José, tienes unos hermanos así de malos, ¡que hay!, aún hoy hay, y te han dañado, ¡benditas sean tus lágrimas, que por ellas, jamás serás como ellos!, ¡JAMÁS!

P. Jesús

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