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Boletín diario

Envío diario nº 5.754- Lunes 15-4-24

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Lunes 15 de Abril de 2.024

Tiempo Pascual

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 6, 22-29

Obrad

22Al otro día, la muchedumbre que estaba al otro lado del mar echó de ver que no había sino una barquilla y que Jesús no había entrado con sus discípulos en la barca, sino que los discípulos habían partido solos; 23pero llegaron de Tiberíades barcas cerca del sitio donde habían comido el pan, después de haber dado gracias al Señor, 24y cuando la muchedumbre vio que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos tampoco, subieron en las barcas y vinieron a Cafarnaúm en busca de Jesús.

25Habiéndole hallado al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo has venido aquí? 26Les contestó Jesús, y dijo: En verdad, en verdad os digo, vosotros me buscáis, no porque habéis visto los milagros, sino porque habéis comido los panes y os habéis saciado; 27procuraos, no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os da, porque Dios Padre le acreditó con su sello. 28Dijéronle, pues: ¿Qué haremos para hacer obras de Dios?29Respondió Jesús y les dijo: La obra de Dios es que creáis en aquel que Él ha enviado.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Obrad

Que tus obras y palabras sean para alimento de la vida eterna.

P. Jesús
© copyright

—  Consejo nº 1.799  —

.-Sueña, en que Dios quiere lo bueno que tú quieres.

P. Jesús
© copyright

Envío diario nº 5.753- Domingo 14-4-24

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Domingo 14 de Abril de 2.024

Tiempo Pascual

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 24, 35-48

¿Reconoces a Jesús?

35Y ellos (los discípulos de Jesús) contaron lo que les había pasado en el camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan.

36Mientras esto hablaban, se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros. 37Aterrados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. 38Él les dijo: ¿Por qué os turbáis y por qué suben a vuestro corazón esos pensamientos? 39Ved mis manos y mis pies, que yo soy. Palpadme y ved, que el espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. 40Diciendo esto, les mostró las manos y los pies. 41No creyendo aún ellos, en fuerza del gozo y de la admiración, les dijo: ¿Tenéis aquí algo que comer? 42Le dieron un trozo de pez asado, 43y, tomándolo, comió delante de ellos.

44Les dijo: Esto es lo que yo os decía estando aún con vosotros: que era preciso que se cumpliera todo lo que está escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y en los Salmos de mí. 45Entonces les abrió la inteligencia para que entendiesen las Escrituras, 46y les dijo: Que así estaba escrito que el Mesías padeciese y al tercer día resucitase de entre los muertos, 47y que se predicase en su nombre la penitencia para la remisión de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. 48Vosotros daréis testimonio de esto.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

¿Reconoces a Jesús?

Jesús, Dios Hijo, el Cristo, está en la Eucaristía, en el Pan de Vida. ¿Lo reconoces allí?, ¿te preparas bien para ir a recibirle los domingos, en la Misa?…

No te quedes sin el Pan, por dudar, por no irte a confesar y querer recibir a Cristo en pecado mortal.

Dios te espera, ve, que quiere estar contigo en la Comunión, después de una buena confesión.

¡Alegría cristiana!

P. Jesús
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—  Consejo nº 1.798  —

.-La alegría de la fe, te da felicidad.

P. Jesús
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Santa Liduvina

Santa Liduvina es la Patrona de los enfermos crónicos, quienes ofrecen su sufrimiento para la remisión de sus pecados y la conversión de los pecadores. Nació en Schiedam, Holanda, en 1380. Su familia era sumamente piadosa y a la niña le encantaba recoger regalos para llevarlos a gentes muy necesitadas.

A la edad de 15 años sufrió un terrible accidente que le dañó severamente la columna vertebral y la postró en cama casi paralizada. Su estado de salud empeoraba cada día, con continuos vómitos, jaquecas, fiebre intermitente y dolores por todo el cuerpo. La santa sufría mucho a causa de estos tormentos; se entristecía cada vez que escuchaba jugar y reír a sus compañeros, y se preguntaba porque Dios había permitido que padeciese tan duro martirio.

Sin embargo, un día, conoció al Padre Pott, nuevo párroco de la parroquia que estaba cercana a su casa. Este virtuoso sacerdote le recordó que «Dios al árbol que más lo quiere más lo poda, para que produzca mayor fruto y a los hijos que más ama más los hace sufrir». Y luego colocó en frente de la cama de la santa un crucifijo, pidiéndole que de vez en cuando mirara a Jesús crucificado y se comparara con El y pensara que si Cristo sufrió tanto, debe ser que el sufrimiento lleva a la santidad.

Al principio la joven se negaba a seguir el consejo del sacerdote; pero pronto empezó a mirar al Cristo y a meditar en sus heridas, en sus angustias y dolores y a meditar en su Santísima Pasión y este recuerdo de los sufrimientos de Jesús le produjo un cambio total en su modo de pensar y de sufrir: pidió a Jesús que le diera valor y amor para sufrir como Él por la conversión de los pecadores, y la salvación de las almas. Descubrió que su «vocación» era ofrecer sus padecimientos por la conversión de los pecadores. Y para ello se dedicó a meditar fuertemente en la Pasión y Muerte de Jesús.

La enfermedad fue invadiendo todo su cuerpo; pero nadie la veía triste o desanimada, sino todo lo contrario: feliz por lograr sufrir por amor a Cristo y por la conversión de los pecadores. Pasó 38 años de su vida paralizada, sin comer o beber algo pues sólo se alimentaba con la Sagrada Comunión que recibía a diario.

La santa además recibió de Dios los dones de anunciar el futuro a muchas personas y de curar a numerosos enfermos, orando por ellos, y a los 12 años de estar enferma y sufriendo, empezó a tener éxtasis y visiones.

En los últimos siete meses, la santa no podía conciliar ya el sueño a causa de sus tremendos dolores, pero nunca dejó de elevar su oración a Dios, uniendo sus sufrimientos a los padecimientos de Cristo en la Cruz.

El 14 de abril de 1433, día de Pascua de Resurrección poco antes de las tres de la tarde, pasó santamente a la eternidad. Antes de morir, pidió que su casa se convirtiera en hospital para pobres.

Fuente: ACI Prensa

Comentario sobre la biografía del Santo-a, por el P. Jesús

Santa Liduvina

Santa Liduvina, te amo en Dios, porque sufriste tanto y tantos años, que muchos demonios aún hoy te odian al recordarte sufriendo y alcanzando victorias para Dios, Jesús de Nazaret, que te enseñó a padecer y compartió contigo tu gruesa cruz, que la ofreciste toda a Dios.

Dios permite el mal y saca siempre un bien de todo mal que hay en el mundo, gracias a las almas santas. Tú, tú que me lees, puedes hacer que todo mal que padeces y recibes, sea un bien, aceptándolo y no devolviendo mal por mal, sino sufriendo con paciencia y caridad; esto es la verdadera santidad.

¡Sé santo con estos dolores, con estos males que padeces! ¡Aprovéchalos para que te hagan un bien, y hagan bien a otros! Tú puedes, con Dios, puedes convertir tu mal en bien. Amén.

P. Jesús
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Domingo, 23 de octubre de 2.011

A ti, que sabes que Dios quiere que seas feliz:

Me ha escrito una buena amiga, que conoce bien a Dios y que sabe la verdad, el que Dios quiere que todos y cada uno sean felices; así lo dice:

Queridos amigos:
Espero y leo a diario el Evangelio y mensajes, y me comunico con Uds porque, creo que los mensajes se están prestando a  malos entendidos. En los últimos tiempo veo que se asocia la vida del cristiano con el sufrimiento. Creo que no es así. Estoy convencida que Dios, como buen Padre, nos puso en el mundo para ser felices y hacer felices al resto y que está especialmente junto al que sufre. Esta visión que tenemos del ser Católico =a sufrir hace que muchas personas decidan buscar nuevas expresiones religiosas, donde, a demás de ayudarlos a seguir la palabra de Dios no los haga sentir culpables por sentirse felices. Supongo que se trata de un mal entendido que se da por el uso diferente que hacemos de las palabras en los distintos países de habla hispana… pero creo que es útil saber cómo se está interpretando por estas regiones.
Gracias por su trabajo que nos ayuda a estar cerca de la Palabra de Dios!
Saludos
C.

Amiga, comprendo perfectamente lo que comentas, pero ¿qué hacemos con los que sufren?, porque muchos sufren, y todos van a sufrir y sufrirán; ¿dónde hallarán consuelo?, en donde se les ama de verdad, en la Iglesia Católica, la que consuela y tiene misericordia, la que es la verdadera y es real, y por lo tanto vive en lo real, y el sufrimiento es verdaderamente real en este mundo, en este valle de lágrimas. ¿Quién no ha derramado lágrimas de sufrimiento?, aunque sea porque las cosas no le han salido como quería; por ejemplo, quería un empleo, necesitaba un empleo y se lo han dado a otro, y esto es sufrimiento, y hay mucho sufrimiento en este mundo, como el que ama y no es correspondido. La Iglesia lo sabe, sabe la verdad, y siendo madre, la Iglesia consuela. Es difícil consolar, es más fácil lo que hacen otras religiones, lo que hacen los protestantes, algunos hacen ver que todo es felicidad, y la viven en los momentos de sus encuentros, pero luego cada uno va a su casa y se enfrenta con su realidad, le han dado afecto, pero, por ejemplo, sigue enfermo, sigue sin dinero, sigue sin que su hijo regrese o deje la droga o el alcohol. La Iglesia Católica no es como las demás, porque es la verdadera, la única que tiene todo el Amor de un Dios que Ama y, que Amando, consuela y tiene misericordia y ayuda.

Las personas no son lo que quieren ser, son lo que son, y siendo lo que son, sufren, porque cada uno busca su lugar en el mundo y daña, tantas veces, a otros, por su imperfección.

Nosotros, los cristianos-católicos, tenemos la fe y además tenemos la ESPERANZA; si las cosas, todas, nos fueran bien, no haría falta la esperanza, pero la esperanza, viene dada por Dios que Ama y sabe que sufres y vas a sufrir.

¿Qué hacemos con los que sufren, los arrinconamos como hacen otras religiones?, los consolamos y les damos esperanza, les ayudamos con tantas instituciones católicas de caridad que la fe nos ha llevado a fundar, sea para aliviar el cuerpo, el alma, o ayudar a encontrar empleo, porque de todo esto necesita el hombre, la persona, tú; sinó hoy, lo necesitarás mañana.

Sufrir es parte de la vida, como el trabajar en algo, como el aprender cosas; sufrir existe, es real, y se sufre mucho, muchos sufren mucho y quieren y necesitan ser consolados, quieren misericordia y esperanza.

Para sacudirse el sufrimiento, mi querida amiga, primero hay que aceptarlo, hablar de él, conocerlo bien, y sabiendo cómo es y qué nos hace, se puede pedir a Jesús exactamente lo que quieres; ¿sabes que muchos no piden?, pues sí, hay muchos que no piden, porque o creen que se merecen este sufrimiento, y algunos se evaden de él con antidepresivos, como si fuera lo más natural del mundo tener que medicarse por sufrir; y el sufrimiento, puede que en algunos necesite de antidepresivos, pero si en la primera fase hubieran encontrado una mano amiga, un acto de verdadera caridad, unas palabras de comprensión, de afecto, un consejo para solucionar su problema, no habría tenido que llegar a aceptarlo como un modo de vida permanente, que tomando una pastilla te atonta y ¡vas tirando!

Dios quiere que seas feliz, que todos sean felices, que nadie necesite de antidepresivos, sino que aceptando el sufrimiento, conociéndolo, se le pida a Dios mismo, a Jesús, lo concreto para dejar de sufrir; si es que se halle el verdadero amor, pues esto, pedir con fe y esperanza esto, hallar el amor verdadero, o tener un buen empleo, o que el hijo deje de drogarse, que el cónyuge lo acepte como es y mejoren sus relaciones. Si “no se sufre”, no se pide, y hay el derecho de ser felices. Dios, tú lo sabes, mi buena amiga, Dios quiere que seas feliz, por eso la Iglesia habla de la realidad del sufrimiento, para que lo conozcas, lo reconozcas, lo afrontes, luches para hallar la paz y la felicidad, porque todo tiene solución, y siempre la solución primera, ¡aunque duela!, es saber de qué va tu cruz; Cristo, sabía, porqué cargaba su Cruz, lo sabía y lo aceptó; los santos saben también cual es su cruz y la aceptan y luchan para servir, con ella, a todos sin discriminación.

Amiga mía, quisiera que aún fuéramos más amigos a partir de esta carta que te escribo, porque tú realmente conoces a Dios, sabes que no quiere el sufrimiento, sabes que quiere que seas feliz por el cumplimiento de los diez mandamientos, usando de la oración, los sacramentos, las obras de piedad y la mortificación, que es llevar esta cruz del sufrimiento voluntariamente.

Te quiero.

Con afecto sincero.

P. Jesús
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Envío diario nº 5.752- Sábado 13-4-24

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Sábado 13 de Abril de 2.024

Tiempo Pascual

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 6, 16-21

Llegas tarde

16Llegada la tarde, bajaron sus discípulos al mar, 17y, subiendo en la barca, se dirigían al otro lado del mar, hacia Cafarnaúm. Ya había oscurecido y aún no había vuelto a ellos Jesús, 18y el mar se había alborotado por el viento fuerte que soplaba. 19Habiendo, pues, navegado como unos veinticinco o treinta estadios, vieron a  20Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba ya a la barca, y temieron. Pero Él les dijo: Soy yo, no temáis. 21Querían ellos tomarle en la barca; pero al instante se halló la barca en la ribera adonde se dirigían.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

«Palabra del Señor»

«Gloria a ti Señor Jesús»

Meditación:

Llegas tarde

A ti, como a los apóstoles, te digo que has salido tarde con tu barca, se te ha hecho de noche y ha oscurecido, y además, se ha añadido la tormenta; mira qué vida tan ajetreada llevas. Pero, date cuenta que Jesús, Dios, sale a tu encuentro, viene hacia ti, y te coge de la mano. Aunque, como está todo tan a oscuras, tú, a veces no ves ni su mano. ¡Ten fe!

Llegas tarde a la fe; otros ya hace tiempo que van de la mano de Dios, y tú estás entretenido en tu tormenta, esperando que la suerte haga cambiar el tiempo, pero es Dios quien cambia las cosas. Y las cambia por tu fe, por esas oraciones tuyas que con fe le rezas.

¡Ánimo!, Dios, Jesús, es experto en calmar las tormentas. Confía en Dios, fíate de Él; sólo necesitas de Dios.

¡Sólo Dios basta!

Fe.

P. Jesús
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—  Consejo nº 1.797  —

.-Dile a Jesús, Dios, “te adoro”.

P. Jesús
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